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Estudio muestra que el yoga y la meditación aumentan el egoísmo

Salud

Por: pijamasurf - 06/24/2018

El yoga y la meditación inflan el ego en vez de reducirlo, según estudio; sin embargo, esto aplica solamente a las prácticas seculares

La meditación y el yoga se han popularizado en Occidente, y actualmente han llegado a convertirse en prácticas cotidianas de cientos de millones de personas. Estas disciplinas, que provienen del budismo y del hinduismo (aunque, en gran medida, se imparten de manera secularizada y desconextualizada), enseñan una filosofía ligada a eliminar la importancia personal. Ya sea en el budismo (donde se enseña la doctrina del anatman o ausencia de un yo independiente y, en el caso del mahayana, de la compasión como método hacia la iluminación) o en el hinduismo (donde se enseña que el verdadero yo no es el yo individual (aham-karam) sino el yo universal o espíritu universal), estas filosofías religiosas, uno pensaría, deberían contribuir a la reducción del egoísmo

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Southampton sugiere lo contrario. Los investigadores reclutaron a 93 practicantes de yoga alemanes y evaluaron lo que llaman "self-enhancement" (lo que podemos traducir como "aumento o engrandecimiento del yo"). Para analizar esto, los participantes realizaron pruebas que indican tendencias narcisistas y evaluaciones de autoestima. Los resultados sugieren que la práctica del yoga está relacionada con el engrandecimiento del yo.

Un segundo estudio evaluó de manera similar a 162 meditadores reclutados a través de grupos de Facebook y encontró resultados similares, aunque en este caso los practicantes de yoga fueron los que mostraron mayor engrandecimiento del yo. Los investigadores concluyen que "ni el yoga ni la meditación aquietan el ego; en cambio, lo aumentan". Además, sugieren que los beneficios del yoga y la meditación tienen que ver con este aumento del yo, el cual, por su parte, "eleva el bienestar", según ellos.

Ahora bien, es necesario tomar este estudio con un grano de sal y explicar que las personas que participaron en él no eran meditadores budistas ni practicantes de yoga que siguieran estrictamente el yoga como disciplina espiritual, sino que practican el yoga como se enseña en Occidente, mayormente como fitness espolvoreado de un poco de exotismo hindú. De hecho, este estudio confirmaría lo que los maestros budistas han enseñado durante décadas en Occidente: las llamadas prácticas espirituales, sin la filosofía y la ética que las sostienen, no contribuyen realmente a la espiritualidad genuina. En cambio, son las trampas que utiliza el ego para agrandarse, fingiendo su muerte. El maestro Chögyam Trungpa entendió esto tempranamente y lo llamó "materialismo espiritual". Lo que tenemos aquí es una confirmación solamente del materialismo espiritual y no, por supuesto, una refutación de las enseñanzas del yoga y la meditación. No obstante, los resultados de esta investigación merecen considerarse seriamente, ya que muestran que el yoga y la meditación, desconextualizados y secularizados, pierden su poder espiritual genuino y se convierten en mecanismos para hacer más agradable y menos pesada la experiencia del samsara, algo así como sofisticadas aspirinas, paliativos y mecanismos de adaptación que evitan tener que enfrentar seriamente las profundidades de la propia mente y la realidad. Como dijo Krishnamurti, no es realmente sano "estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma", y en gran medida, en la era de la ansiedad y las selfies, esto es lo que el yoga y la meditación secularizados hacen; como dice la canción de Radiohead, nos vuelven solamente fitter, happier, more productive.

La enseñanza dentro de una tradición es fundamental, pues la "teoría" y los principios éticos sobre los que se sustenta la práctica ayudan a promover la correcta motivación para la misma. Un meditador budista o un yogui hindú tradicionalmente no practicaban para hacerse mejores o más poderosos, sino para encontrar la verdad y liberarse del sufrimiento. Claro que en la historia existen casos que contradicen esto -particularmente, los yoguis que buscaban poderes, llamados siddhas-; sin embargo, la tradición advierte continuamente en contra de una práctica con una motivación incorrecta. 

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¿Se pueden aplicar las 3 leyes de Newton a la productividad?

Salud

Por: pijamasurf - 06/24/2018

Estas leyes pueden convertirse en la perfecta analogía de la productividad, con el fin tanto de simplificar el trabajo como de mejorar el estilo de vida

Entre las principales bases de la física clásica se encuentran las leyes de Sir Isaac Newton, quien en 1687 publicó su obra maestra, que contenía sus tres principios del movimiento de los cuerpos en el universo. A partir de ello se ha podido explicar el movimiento de los astros, el de los proyectiles artificiales, y el funcionamiento de las máquinas. Y, de acuerdo con el bloguero y entrepreneur James Clear, estas leyes pueden convertirse en la perfecta analogía de la productividad, con el fin tanto de simplificar el trabajo como de mejorar el estilo de vida.

Según el autor, la primera ley, la de la inercia (“Todo cuerpo se mantendrá en estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas imprevistas por él”), es una perfecta analogía de la productividad. En palabras de Clear: “En muchas maneras, la procrastinación es una ley fundamental del universo. Es la primera ley de Newton aplicada a la productividad. Los objetos en descanso tienden a quedarse quietos”. Y no sólo eso; también ocurre que los objetos en movimiento tienden a moverse. De modo que, cuando se habla en términos de productividad, basta con “empezar a moverse” para que la ley siga surtiendo efecto.

Para superar la procrastinación o la inmovilidad basta con dar los primeros pasos de aquella actividad que se quiere realizar: si se va ir a correr, entonces ponerse la ropa adecuada y poco a poco, como si se engañase a la mente, sólo hacerlo; si se tiene que hacer un reporte, escribir dos o tres líneas principales al respecto puede ayudar a dejar fluir las frases hasta poder terminarlo. Por decirlo de otra manera, la motivación viene una vez que se ha empezado, y poco a poco, paso a paso, se van alcanzando los objetivos que se tienen en mente.

La segunda ley, la de la dinámica (“El cambio de movimiento es directamente proporcional a la fuerza motriz ejercida y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual se ejerce aquella fuerza”), puede también aplicarse a la productividad, de tal modo que F=ma –en donde F, un vector, implica tanto magnitud como dirección– implique el tamaño de la fuerza que se aplica y la dirección hacia donde va dirigida esta fuerza para generar cambios en la vida profesional.

En otras palabras, para ser productivo no basta tan sólo trabajar arduamente (aplicando magnitud); también es indispensable saber hacia dónde se aplica esa energía (dirección). A partir de ello, es posible tomar grandes e importantes decisiones respecto de la propia vida.

Y finalmente, la tercera ley, la del principio de acción y reacción (“Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria; esto quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto”), marca la velocidad con la que tendemos a actuar. Para Clear: “Tus niveles típicos de productividad y eficacia se encuentran constantemente en balance a través de las fuerzas de la productividad y la improductividad en la vida (muy similar a las fuerzas opuestas e iguales de Newton)”. Por ejemplo, las fuerzas productivas en nuestras vidas son el enfoque, la posibilidad y la motivación, y las fuerzas improductivas son el estrés, la falta de sueño y la dificultad a la hora de querer abarcar muchos objetivos a la vez.

Para lidiar con ambas fuerzas, Clear recomienda añadir un poco más de fuerza productiva mediante una taza de café, un trabajo más arduo y mucho más esfuerzo para mantener la atención. Sin embargo hay que tener cuidado a la hora de emplear la fuerza productiva, ya que es posible excederse y provocar hartazgo, crisis o alguna enfermedad. Otra opción es eliminar las fuerzas opuestas: simplificar la vida, aprender a decir “no”, cambiar el ambiente que nos rodea, reducir el número de responsabilidades y así, aminorar el hartazgo que uno puede estar cargando en la espalda.

 

Fotografía principal: Bucket Glanacion