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Anthony Bourdain participó en un ritual de la muerte en Bután meses antes de morir (VIDEO)

Buena Vida

Por: Pijamasurf - 06/26/2018

En el último episodio de su programa "Parts Unknown", Bourdian viajó al reino tántrico de Bután, junto con Darren Aronofsky

El último episodio de la serie de Anthony Bourdain, Parts Unknown, tiene, a la luz de su muerte, un tono ominoso y algo melancólico. El programa acaba de ser transmitido por CNN y, sin duda, se trata de un documento sumamente interesante. Bourdain es acompañado por el director de Black Swan, Darren Aronofsky, en un breve viaje para conocer la cultura de Bután, uno de los pocos lugares que mantienen más o menos intacta su cultura tradicional, que en este caso se trata fundamentalmente de un reino budista tántrico.

Aronofsky escribió un artículo recordando el viaje, donde señala: "Parece irónico que en nuestro último día grabando realizamos un ritual butanés de la muerte. Y debatimos el destino del país y del mundo". Al final Bourdain y Aronofsky, frente a un lugar místico llamado "el Lago de Fuego", reflexionan sobre si la gente de Bután podrá mantener sus tradiciones con la llegada "de las pantallas planas, las pop stars y el materialismo" que parece inevitable. 

Durante el episodio, ambos personajes escuchan y aprenden sobre la filosofía vajrayana (el budismo tántrico) que predomina en Bután, el movimiento ambiental y el "índice de felicidad" que es parte importante de la política pública de este reino que se encuentra en el este de los Himalayas. Escuchan también historias de Drukpa Kunley, el yogui tántrico que trajo el vajrayana a Bután, famoso por sus conductas extravagantes, pues de alguna manera instauró el culto al falo o a su "flamante relámpago de sabiduría" (lo cual no es sólo el falo, sino que simboliza el principio de sabiduría indestructible que es igual al espacio y a la dicha eterna dentro de las prácticas tántricas), y un famoso palacio fálico. Drukpa Kunley es parte de una tradición de santos, poetas y maestros iluminados que no se ajustan a las normas sociales sino que viven en la pura espontaneidad -crazy wisdom es el término que utilizó Chögyam Trungpa para hablar de ellos-.

En una escena, Bourdain recibe la explicación de un tipo de meditación muy importante en el budismo y especialmente practicada en Bután, la cual consiste en recordar constantemente la muerte. Un hombre explica que "no se debe tomar las cosas demasiado en serio", ya que el mundo es "una ilusión". Bourdain contesta: "La vida es sólo un sueño". Y después narra al público, en medio de las majestuosas montañas: "Se considera iluminante y terapéutico pensar en la muerte algunos minutos todos los días".

Hay ago poético y misterioso en pensar que este fue el último episodio que grabó, cerca de la cima del mundo, meditando sobre la muerte, las antiguas tradiciones y la belleza de la naturaleza.

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Esto es lo que escribió Anthony Bourdain sobre México, un país al que amaba profundamente

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/26/2018

Anthony Bourdain sobre la compleja relación de México y Estados Unidos, y la riqueza de la comida mexicana

El chef y viajero cosmopolita Anthony Bourdain ha muerto tristemente. Para recordarlo rescatamos un notable texto en el que Bourdain analiza la compleja relación de México con Estados Unidos y, particularmente, su relación de afecto por los mexicanos y su rica comida. Bourdain hace énfasis en la nobleza y color de la cultura mexicana, un país que en los últimos tiempos ha empezado a ser reconocido como uno de los más importantes en el mundo gastronómico, a lo que sin duda contribuyó el chef neoyorkino.

Bourdain describió en el texto titulado Bajo el Volcán (como antes la novela de Lowry) las complejidades y las intimidades de la relación entre México y Estados Unidos. Se mostró siempre generoso con los mexicanos y entendió que había cierta hipocresía en la forma en la que Estados Unidos ve a México:

Amamos las drogas mexicanas. Tal vez no tú personalmente, pero nosotros, como nación, consumimos cantidades monumentales de ellas –y recorremos extraordinarias distancias y gastamos grandes sumas para obtenerlas. Amamos la música mexicana, las playas mexicanas, la arquitectura mexicana, el diseño de interiores, y las películas mexicanas. Entonces, ¿porqué no amamos México?

Desestimamos lo que ocurre apenas cruzando la frontera. Quizá estamos avergonzados. Después de todo México ha estado ahí siempre para nosotros, para satisfacer nuestros más oscuros deseos y necesidades. Ya sea para vestirnos como idiotas, alcoholizarnos y broncearnos con el sol de Cancún, arrojar unos pesos a strippers en Tijuana, o pasonearnos con drogas mexicanas, estamos lejos de nuestro mejor comportamiento en México. Nos han visto a muchos de nosotros en nuestro peor faceta. Conocen nuestros deseos más oscuros. 

Bourdain escribió en este texto del 2014 que en los 30 años que pasó cocinando profesionalmente siempre fue un mexicano el que le cuidó la espalda. Y siguió a sus colaboradores en la cocina a sus pueblos en Oaxaca o Puebla, descubriendo los secretos de la cocina mexicana, pueblos gentiles dominados por mujeres. En todos sus años haciendo televisión, escribió, México era el país donde más feliz se sentía su equipo al final del día. Comiendo tacos con salsas de colores brillantes y bebiendo cervezas en calles melancólicas.

México es nuestro hermano de otra madre [brother from another mother]. Un país con el cual, nos guste o no, estamos profunda e inexorablemente involucrados, en un abrazo cercano aunque incómodo. Véanlo. Es tan hermoso. Tiene algunas de las playas más desgarradoramente bellas del mundo. Montañas, desiertos, selvas. Bella arquitectura colonial y una historia trágica, elegante, violenta, ridícula, heroica, lamentable, que rompe el corazón. La región vinícola mexicana es tan espléndida que puede competir con la Toscana. Sus sitios arqueológicos -remanentes de grandes imperios- no tienen parangón. Y, por mucho que creemos que la conocemos, apenas hemos rasgado la superficie de la comida mexicana. No es queso derretido sobre una tortilla dura. No es ni simple ni fácil. No es comida para el medio tiempo de un partido. De hecho, es vieja -más vieja que las grandes cocinas europeas y en general profundamente compleja, sutil y refinada... Podría ser, debería ser, una de las cocinas más excitantes del planeta. Si pusiéramos atención.

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