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La última teoría de Stephen Hawking sugiere que el universo es un holograma

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/05/2018

No un multiverso, pero sí un holograma: la última visión cosmológica de Hawking

Hace unos días se dio a conocer la que probablemente sea la teoría final del recientemente fallecido físico británico Stephen Hawking, la cual propuso en colaboración con Thomas Hertog.

Una de las teorías más populares en la física actualmente es la de la inflación eterna. El modelo inflacionario tradicional sostiene que cuando el Big Bang se produjo, el universo empezó a expandirse exponencialmente por una fracción de segundo y luego continuó expandiéndose a un ritmo mucho menor. El modelo inflacionario eterno, sin embargo, toma en cuenta fluctuaciones cuánticas y sostiene que en algunas regiones dicha inflación nunca se detuvo. De aquí resulta la noción de un gigantesco universo de fondo, con un infinito número de universos más pequeños -como el nuestro-. Esta es la teoría del multiverso, la cual no le gustaba a Hawking, en parte porque no admite fácilmente ser puesta a prueba. ¿Cómo sondear esos otros universos?

En cambio, Hawking y el físico belga Thomas Hertog proponen una versión del princicipio holográfico que se desprende de la teoría de cuerdas. En esta teoría se considera que cada partícula del universo es la punta unidimensional de una cuerda vibratoria hiperdimensional que le otorga sus propiedades. El principio holográfico, a su vez, sostiene que nuestro universo es algo así como la proyección en el espacio tridimensional de una realidad matemática que existe en una superficie bidimensional. Hawking y Hertog incluyen en su teoría la cuarta dimensión (el tiempo) y dicen que al principio del tiempo, la inflación eterna puede reducirse a un estado bidimensional eterno en una superficie espacial. Esta teoría se opone a otras versiones del mismo Hawking, que sugerían que el universo podía ser infinito y sin fronteras. En este caso existe una frontera en el pasado y el universo es finito -lo cual lo hace más fácil de ser puesto a prueba científicamente-.

Hay que mencionar que el término holograma o el principio holográfico, cuando es usado en la ciencia, generalmente no significa que el mundo sea una ilusión o que el Todo está almacenado en cada parte del universo (como ocurre en la teoría de David Bohm). Significa lo que mencionamos anteriormente: espacios tridimensionales que pueden ser reducidos matemáticamente a una superficie bidimensional. De la misma manera, una proyección holográfica emerge de una película holográfica bidimensional. Se puede interpretar que la realidad es la superficie bidimensional y el mundo tridimensional es menos fundamental o ilusorio, pero esto es ya una interpretación filosófica y no una descripción científica.   

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Hacer esto antes de un examen diferenció las notas del mismo grupo de estudiantes

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/05/2018

Esta forma de prepararte podría hacer toda la diferencia entre alcanzar o no un objetivo

Hace poco reseñamos en Pijama Surf un estudio realizado a lo largo de 30 años en el que se demostró que el ser humano es creativo y quizá incluso genial por naturaleza, pero esa capacidad intelectual queda sofocada poco a poco debido, en parte, a un sistema educativo y social basado más en el orden y la repetición y no tanto en la innovación y el pensamiento arriesgado.

Dicha conclusión también sugiere, por otro lado, que todos somos dueños de un potencial del que no siempre estamos al tanto, pero también, que a veces no creemos tener. Pensamos que las personas que “saben”, que destacan en tal o cual disciplina o que tienen siempre las mejores notas en la escuela son “mejores” o tienen algo especial, pero lo cierto es que son tan iguales como cualquiera de nosotros.

La diferencia, si acaso, consiste en el nivel de conciencia con que alguien se aboca a una tarea. Mientras que algunos lo hacen con distracción, impaciencia, temor o desconfianza, otros simplemente se entregan a ello, buscando además la mejor manera de realizar la tarea.

Así lo demostró un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Stanford, quienes buscaron conocer el efecto que la reflexión sobre el estudio y la toma de conciencia podrían tener en el desempeño escolar.

El experimento consistió en tomar a un grupo de estudiantes que enfrentarían el mismo examen. 10 días antes de éste, los investigadores tomaron a la mitad del grupo para entregar a cada uno de los estudiantes un cuestionario breve en torno a la prueba, dividido en tres partes:

· La primera tenía preguntas sobre la calificación que querían obtener, la importancia para su propia formación de obtener dicha nota y qué tan probable era, a su juicio, que la consiguieran. 

· En la segunda parte, se le pidió al estudiante pensar sobre las preguntas que podría esperar encontrar en el examen.

· En la tercera, el estudiante debía señalar 15 recursos con los que podría prepararse frente a la prueba (sus apuntes de clase, los libros del curso, bibliografía complementaria, estudiar con amigos, tomar una clase particular, etc.) y, en un segundo momento, se le pidió clasificar estos mismos de acuerdo con su utilidad y su viabilidad reales, es decir, si de verdad podría ponerlos en práctica y le serían provechosos.

La otra mitad del grupo sólo recibió un recordatorio sobre la fecha futura del examen.

Cabe mencionar que para prevenir alguna desviación significativa en los resultados, los investigadores tomaron a un grupo homogéneo en cuanto a su desempeño escolar, su motivación para estudiar e incluso sus notas generales.

De acuerdo con los resultados del examen, los estudiantes pertenecientes a la primera mitad del grupo obtuvieron mejores calificaciones que los del grupo de control. En el caso de la notación escolar estadounidense, esta mejora significó que estudiantes que recibían notas de B+ llegaron a la A (para el sistema decimal, esto equivale a una ganancia de entre 5 décimas y un punto en la calificación).

Según Patricia Chen, la investigadora que dirigió el estudio, esto sugiere los beneficios del pensamiento estratégico aplicado al estudio y en general al trabajo intelectual, mismo que, a su juicio, permite desarrollar el potencial que cada persona posee para aprender y poner en práctica lo aprendido. Al respecto, declaró:

Con frecuencia los estudiantes comienzan simplemente a estudiar sin pensar, antes de siquiera haber planeado qué usar, sin entender por qué están usando cada recurso y sin planificar cómo usarían el recurso para aprender de manera efectiva.

En este sentido, el estudio de Chen puede mirarse también como una manera de hacer que el estudiante tome conciencia de lo que está haciendo y no sólo lo haga porque sí. Así, aunque el experimento se realizó en un contexto universitario, lo cierto es que sus bases podrían servir para otras situaciones de nuestra vida que impliquen la consecución de un objetivo.

 

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Imagen de portada: Joey Guidone