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Por fin, los miles de volúmenes de los archivos secretos del Vaticano podrán estar disponibles para el estudio de académicos

Decir los "archivos secretos del Vaticano" hace pensar en conspiraciones, sociedades secretas y secretos del poder religioso más alto y para muchos, más oscuro. Aunque esta evocación probablemente sea un poco exagerada, los archivos secretos del Vaticano realmente son un preciado acervo de conocimiento, sobre todo para académicos interesados en la historia de la Iglesia católica y su injerencia en la política. Dentro de los archivos hay gemas como la bula papal que excomulgó a Martín Lutero o la carta de auxilio de Maria Estuardo, reina de los escoceses, antes de su ejecución. En realidad, más que los archivos secretos, son los archivos privados. 

Los archivos, ubicados a un lado de la Biblioteca Apostólica, al norte de la Capilla Sixtina, consisten de más de 35 mil volúmenes en 33km de estantes que albergan 12 siglos de documentos. La gran mayoría de estos documentos no se han escaneado y no están disponibles para la consulta de académicos. El problema en este caso, más que con la secrecía del Vaticano, tiene que ver con que buena parte de los documentos está escrita a mano, en latín, y transcribirlos a una computadora no ha sido fácil, hasta ahora. 

Un nuevo proyecto llamado Codice Ratio está por cambiar esto. El programa combina inteligencia artificial y software de reconocimiento de caracteres ópticos, para transcribir estos documentos de una manera que antes no había sido posible. El reconocimiento óptico no es muy efectivo con textos escritos a mano, y menos aún con documentos escritos en la mezcla de caligrafía y cursiva de muchos de estos textos escritos en letra "minúscula carolingia". El problema estriba en que los programas no saben cuándo termina una letra y empieza la otra. Una alternativa previa había sido enseñarles a identificar palabras enteras, pero para esto se necesitaba demasiada fuerza humana: expertos en latín clásico.

El Codice Ratio es capaz de detectar no sólo letras sino movimientos individuales de pluma, dividiendo cada palabra "en bandas horizontales y verticales buscando unidades mínimas". El software genera entonces letras, que son como "rompecabezas" del texto original. Estudiantes de escuela que han sido reclutados para el programa -los cuales no tienen que saber latín- revisan las letras comparándolas con una base de datos de letras "perfectas", para enseñar a la computadoras a hacer un match de las letras que ha escaneado. Así las computadoras aprenden por sí solas a "leer", teniendo en cuenta una especie de ideal platónico de las letras. Además, el programa hace uso de una base de de datos de más de 1 millón de palabras en latín para cotejar las palabras que analiza con las combinaciones que más se repiten. Esto suena complicado pero al parecer funciona, e incluso, este programa podría revolucionar el campo y hacer masivamente accesibles documentos escritos a mano, como diarios personales y demás. ¿Un Google Books de la palabra manuscrita?

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AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/09/2018

Una guía de técnicas y herramientas para recordar los sueños y darle vida al mundo inconsciente

Muchas personas pasan sus vidas sin recordar sus sueños. Todas las noches duermen 6-8 horas y despiertan al día siguiente sin siquiera reparar en lo que soñaron. De repente algún sueño los sorprende de manera extraordinaria, pero esto es raro y sólo recuerdan nítidamente un manojo de sueños en toda su vida. Para estas personas -siguiendo la versión de la ciencia materialista- los sueños no son realmente importantes; son algo así como la basura insignificante del día o simplemente el proceso con el cual el cerebro se limpia y, por lo tanto, siguen con su vida sin poner atención. La vida del inconsciente es desatendida y devaluada. 

En oposición a esta visión se encuentran la psicología profunda (sobre todo la escuela junguiana) y la espiritualidad antigua (por ejemplo, el neoplatonismo de Sinesio o el misticismo sufí), para los cuales los sueños son los símbolos del alma y la forma en la que podemos entender la profundidad de nuestra psique, nuestras motivaciones secretas, señales de lo que nos está sucediendo a un nivel inconsciente e incluso premoniciones. Para estas formas de pensar los sueños, la vida onírica es parte fundamental de la existencia, una dimensión que enriquece nuestra experiencia y nos ayuda a vivir con más conciencia de lo que somos. Ya que pasamos cerca de la tercera parte de nuestras vidas dormidos -aunque no todo el tiempo soñando-, es un despropósito no poner atención y no hacer un esfuerzo por recordar nuestros sueños. No darles importancia es como pensar que sólo la vida consciente -el ego- es importante y que no hay nada en nuestro inconsciente que merezca revelarse -o que incluso pueda afectar nuestro comportamiento consciente-. Como ha mostrado Jung, el inconsciente es una verdadera cueva de tesoros, en la cual podemos encontrar imágenes arquetípicas, fuerzas numinosas o al menos inspiración creativa. Asimismo, quien no le da valor y atención al inconsciente suele encontrárselo como un destino inexorable que tiraniza su vida.

A continuación, siete técnicas y herramientas para mejorar la rememoración de los sueños:

 

1. Lleva un diario de sueños

El inconsciente y la mente consciente existen en una relación de retroalimentación y de interpenetración, aunque es difícil percatarse de esto. Cuando conscientemente le damos valor a los sueños -al establecer un hábito a favor de la rememoración- esto de alguna manera programa positivamente todo nuestro organismo para que podamos recordar los sueños e incluso estimula a nuestra mente inconsciente, como creando una interlocución, un llamado. En caso de no recordar ningún sueño, puede ser útil escribir en el mismo diario sueños anteriores, hacer dibujos de símbolos o simplemente decretar la intención de recordar los sueños ese día. 

 

2. Haz un ritual antes de dormir

Esta es una forma de programarte y de plantar tu intención de recordar el sueño. La tradición budista del yoga de los sueños mantiene que el último pensamiento del día es un puente que conecta con el mundo onírico e influye en el contenido de los sueños. Se utiliza la analogía de la reencarnación: el último pensamiento que tenemos reencarna en la siguiente vida (o en el sueño). Por ello se suelen realizar visualizaciones de mantras o llevar la atención al corazón e incluso generar compasión. Independientemente de las prácticas dentro de una tradición, a partir de esto resulta lógico dedicar el último pensamiento del día a la intención de recordar el sueño.

 

3. Cena ligero y no utilices pantallas en la noche

Como parte del "ritual onírico" es útil cenar ligero, para facilitar el sueño y no gastar energía haciendo digestión en la noche. Tradicionalmente, se han relacionado los sueños y las visiones con los ayunos y las purificaciones. Asimismo es fundamental darle importancia al proceso de quedarse dormido y no alterar demasiado el sueño con el uso de pantallas en la noche, las cuales puede afectar los neurotransmisores. 

 

4. Medita 

En general, la meditación aclara el pensamiento y nos libera de la basura mental que, además, puede dificultar el sueño. La relajación está también vinculada con la rememoración. Ciertos tipos de meditación ayudan al individuo a observar su propia mente y facilitan el flujo de imágenes.

 

5. Beats binaurales

Diversos estudios muestran que las personas que recuerdan más sus sueños tienen mayor actividad de la onda cerebral theta. Esta actividad está vinculada con la relajación y la memoria. Así que, teóricamente, puede servir inducir estados de theta con beats binaurales o practicar la relajación con este mismo fin.

 

6. Cuando despiertes, no te muevas e intenta recordar el sueño

Al despertar es muy fácil perder la noción del sueño, así que intenta evitar cualquier tipo de distracción y dedica 1 minuto a sondear tu mente para encontrar la imagen que te sirve de anzuelo para pescar el sueño. Después escríbelo.

 

7. Utiliza hierbas y suplementos onirógenos

Esto debe hacerse con cuidado e idealmente consultando a un experto, ya que tomar una sustancia todos los días puede convertirse en un hábito que luego, si no se cumple, dificulte los sueños y su rememoración. Dicho eso, sustancias como la galantamina o la planta mexicana Calea Zacatechichi pueden servir como alicientes oníricos. Aquí se puede consultar una lista de onirógenos más amplia. De nuevo, recalcamos que estas sustancias pueden formar "dependencias oníricas", por lo cual su mejor uso es para ocasiones especiales no frecuentes, como pueden ser los experimentos colectivos de Oneironauticum.

 

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