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Si tienes estos 3 rasgos de personalidad, probablemente seas una persona tóxica

Salud

Por: pijamasurf - 04/17/2018

La ciencia nos señala que este tipo de personas no suelen darse cuenta de su propia toxicidad, ni de su incompetencia

Se les ha llamado “vampiros energéticos”, “personas tóxicas”, entre otros apelativos poco atractivos. En realidad son individuos de los cuales ciertos rasgos de su personalidad promueven la tensión, el conflicto y el caos. Una vez que se logra identificar quiénes son aquellos personajes malévolos que se encuentran cerca en nuestro día a día, es posible establecer límites con el fin de evitar que su toxicidad nos envenene. No obstante, ¿qué pasaría si el personaje tóxico que tanto daño hace alrededor fuese uno mismo?

Por las redes sociales circula una importante cantidad de publicaciones en donde se desean parejas o amistades que promuevan el bienestar, la paz y mucho amor. Sin embargo, y de una manera más frecuente de lo esperado, los usuarios que suelen compartir este tipo de imágenes resultan tener conductas consideradas hipócritas y falsas, para desencadenar malestares en segundas o terceras personas. Desgraciadamente, la ciencia nos señala que este tipo de personas no suelen darse cuenta de su propia toxicidad ni incompetencia. Esto sucede debido al efecto Dunning-Kruger, en donde existe una ligera superposición entre lo que otras personas piensan acerca de nosotros y lo que creemos que piensan, principalmente en tres aspectos:

 

– Ser frío y  prepotente

El cerebro del ser humano está estructurado de tal manera que se encuentra constantemente evaluando el entorno en búsqueda de alguna situación de riesgo. Solemos cuestionarnos si alguien que acabamos de conocer podría provocarnos problemas, si tiene posibilidades (por sus rasgos físicos o conductuales) de hacernos daño, etc.; y solemos responder a esa pregunta basándonos en sus acciones: si es empático, atento, sincero, amigable, con buenas intenciones…

En palabras de Heidi Grant, psicóloga de la Universidad de Yale:

Cuando eres cálido, la tendencia a decirle a las personas qué hacer se ve más como ‘una ayuda’. […] En otras palabras, cuando las personas creen que generalmente tienes buenas intenciones desde el corazón, se te brinda el beneficios de la duda y tus acciones se interpretan de manera generosa. Esto sólo sucede cuando eres cálido.

El problema es que la mayoría de las personas, en especial en el área profesional, considera que dar buenas impresiones a sus colegas se relaciona principalmente con la competencia. En su afán de demostrar sus habilidades y talentos, se vuelven negligentes para proyectar calidez. (De hecho, es peor que eso -algunas personas suprimen actuar con calidez con el fin de parecer más competentes-).

Es decir, este tipo de personas tóxicas suelen gritar o hablarles con un tono inquisitivo a sus compañeros, son incapaces de reconocer sus errores y culpan a otros, critican negativamente a sus colegas –resaltando sus errores– delante de los jefes para aparentar mayor competencia ante los demás, hacen comentarios peyorativos sobre los mismos jefes cuando éstos no están en el lugar, y no permiten a otros desempeñar sus funciones, pues ponen trabas y no siguen las líneas logísticas.

 

– Ser egoísta

Ya sea que una persona decida ignorar sus responsabilidades y deje que otros las asuman, o se queje constantemente por la negligencia o límites de los otros, estos tipos de rasgos se asocian con alguien tóxico que “se queja demasiado”. Incluso cuando alguien se encuentre enfocado sólo en el trabajo, la persona tóxica siempre criticará su manera de ser, su estilo de trabajo, o intentará robarse el crédito del esfuerzo del otro.

Para Grant:

Honestamente, la mayoría de las personas egocéntricas ni siquiera se dan cuenta de que lo son, y algunos de ellos ni siquiera quieren serlo. (Excepto los narcisistas. Asumámoslo). Para estar seguros de no caer en esta particular categoría de la toxicidad, toma un tiempo para ponerte en los zapatos de tus colegas para realmente intentar comprender su perspectiva. Sé curioso y pregunta, para aprender más acerca de tus compañeros de trabajo que no conozcas realmente. Y sobre todo, muestra empatía. Muéstrales que los respetas y valoras lo suficiente como para tratar de ver a través de sus ojos. Usa frases como ‘Lamento que estés pasando por eso…’ y ‘Me imagino lo que debiste sentir…’.

 

– Ser un intransigente “sabelotodo”

En varias investigaciones se ha demostrado que los compañeros de trabajo tóxicos suelen tener excesiva confianza en sí mismos, considerándose superiores y con mayores capacidades que sus colegas. No obstante, y en realidad, no siempre dominan el conocimiento ni los métodos de otras áreas. Desgraciadamente, este tipo de personajes suelen maltratar a los otros, por su supuesta inferioridad.

 

Fotografía principal: humansarefree

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El estudio que mostró que los bebés que no reciben amor corren riesgo de morir

Salud

Por: pijamasurf - 04/17/2018

El trabajo del pionero René Spitz fue confirmado décadas después: los bebés que crecen sin amor pueden llegar a morir, y la mayoría de ellos crece con enfermedades físicas y mentales

La importancia del afecto en la salud ha sido demostrada por estudios como este de Harvard, pero nunca de manera tan radical como fue el caso de la investigación de Rene Spitz en la década de los años 50 del siglo XX.

Desde antes de Spitz se había notado que los orfanatos tenían un altísimo índice de mortandad, y a principios del siglo XX se creía que la causa debía de ser las enfermedades contagiosas producto de la falta de limpieza de estos lugares. Fue entonces que el doctor austriaco René Spitz propuso una teoría alterna, que quizás parecería poco científica: los infantes sufrían de falta de amor. Para probar esto, Spitz comparó un grupo de infantes que eran criados en cunas de hospital aisladas con infantes criados por madres en prisión. Si el problema eran los patógenos del lugar, entonces los niños criados en la cárcel debían de tener peores resultados. El estudio mostró que el 37% de los infantes criados sin madre en un hospital murieron, mientras que no se registró ninguna muerte entre los bebés encarcelados con sus madres. A su vez, los bebés de la cárcel crecieron más rápido y mostraron mejores resultados en diversas pruebas de salud. La investigación siguió algunos años más, y Spitz notó que los huérfanos que sobrevivieron tuvieron una tendencia mucho más marcada a contraer enfermedades y a tener problemas psicológicos.

El trabajo de Spitz fue desprestigiado por la ciencia. Se argumentó simplemente que los genes de los padres que abandonan a sus hijos debían de ser deficientes en comparación, y otras ideas por el estilo. Sin embargo, la ciencia dio la razón a Spitz: en el 2007, un estudio controlado en Rumanía comparó el crecimiento de bebés en orfanatos y bebés que crecieron en hogares con padres adoptivos. Dicha investigación sólo tomó en cuenta a infantes sin defectos genéticos. En este caso el estudio probó que los niños de orfanato crecen menos, tienen un IQ menor y el 52% desarrolla una enfermedad mental, mientras que sólo el 22% de los niños con padres adoptivos lo hacen. Los investigadores explican estas cifras sugiriendo que este 22% podría deberse al hecho de que estos niños con padres adoptivos pasan tiempo en orfanatos antes de ser adoptados.

El doctor Bruce Perry lo dice de manera muy sencilla: "el problema básico de criar un infante en un orfanato es que la oportunidad de establecer una relación amorosa con un pequeño grupo de adultos es rara". Los bebés no están hechos para aprender a conectar con las personas cuando son expuestos a decenas de ellas durante períodos cortos. La realidad es que los orfanatos no son lugares sanos para que los bebés crezcan y esta información debe tomarse cuenta, para que en casos en los que no hay otra opción, se intente asignar a un adulto responsable que sea algo así como una madre temporal para el bebé, focalizando el tiempo y el trato e intentando prodigar afecto físico y emocional. Ciertamente es difícil encontrar muchas personas para hacer esto, pero hay que decir que aquellas que puedan llenar este vacío son verdaderamente heroicas.