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Zuckerberg fue sometido a un intenso escrutinio por un comité del Senado estadounidense y el CEO de Facebook tuvo dificultades para dar respuestas satisfactorias

Este martes 10 de abril, un notablemente nervioso Mark Zuckerberg testificó ante un comité del senado de Estados Unidos. Los temas fundamentalmente fueron la filtración de información personal a Cambridge Analytica, la privacidad, los bots, la censura dentro de Facebook y la necesidad de regular la industria. El consenso de los medios es que Zuckerberg se mostró un poco inexperto ante una gran presión, una especie de "grilling", esto es, fue "asado" a la parrilla por los senadores que, evidentemente, tienen más experiencia en este tipo de reuniones. 

En un momento climático el senador Durbin mostró gran astucia y Zuckerberg gran ingenuidad, cayendo en su trampa:

Durbin: ¿Estarías dispuesto a compartir con nosotros el nombre el hotel en el que te estás quedando?

Zuckerberg: Senador, no.

Durbin:¿Podrías compartirnos el nombre de las personas a las que has enviado mensajes desde que llegaste a Washington?

Zuckerberg: Senador, no, elegiría no hacerlo públicamente aquí.

Durbin: Creo que de esto es de lo que se trata. Tus derechos a la privacidad. Los límites a tu derecho a la privacidad y cuánto entregas de esto... en el nombre de "conectar a las personas en el mundo". Es una cuestión sobre la información que Facebook está recolectando, quién tiene acceso y si se les preguntó esto antes.

Mientras que Facebook ha defendido su idea de la conectividad y la apertura, ha descuidado completamente la privacidad de sus usuarios, no dándole, de hecho, mayor importancia. Sin embargo, el mismo Zuckerberg por naturaleza no compartiría información que ha sido recolectada por compañías como Cambridge Analytica con el fin de manipular la opinión pública. Asimismo, reportes indican que Zuckerberg compró inmuebles aledaños a su casa en Palo Alto y los demolió, seguramente porque valora su privacidad, hasta el punto del privilegio que le permite su fortuna de eliminar toda molestia kilómetros a la redonda. 

 

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Autos que se manejan solos abundan ya en Arizona, pero no han logrado computar el factor impredecible del comportamiento humano

Para los que no lo han notado, la era de los vehículos que se conducen solos está calladamente entrando en vigor, y eso pese a que aparentemente no se ha logrado perfeccionar el sistema. Un Uber autónomo atropelló a una pedestre en Tempe, Arizona, el primer accidente mortal en Estados Unidos con autos que se conducen solos, si bien ya la compañía Tesla había reportado percances. 

La policía informó que el auto estaba en modo autónomo durante el siniestro -estando el operador dentro del auto- y atropelló a una mujer que caminaba fuera de la banqueta. Uber publicó sus condolencias y dijo que detendrá sus operaciones de autos que se conducen solos en las ciudades de Phoenix, Pittsburgh, San Francisco, y Toronto.

El hecho tiene además relevancia ya que uno de los accionistas de Uber es Google, la compañía que desarrolla muchos de estos autos autónomos; se cree que el plan futuro es que se prescinda de los conductores y todo se realice de manera automatizada.

La tecnología de los autos supuestamente debe ser capaz de detectar a pedestres y ciclistas. El incidente ha generado llamados a fortalecer las regulaciones en torno a estos autos robóticos, que aparentemente no son capaces todavía de predecir el comportamiento humano. Este es el ruido que sigue entrando al algoritmo. 

En Tempe se ha detectado con frecuencia el uso de estos vehículos en piloto automático, pero se ha notado que algunos autos sin operadores suelen circular por las calles, algo que obviamente puede ser un problema. Esto se debe a la política que ha implementado el gobernador, de dejar a las compañías de tecnología probar sus nuevos inventos en el estado de Arizona.