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Lecciones de conciencia que Albert Hofmann obtuvo al experimentar con LSD

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 04/19/2018

Un sencillo viaje en bicicleta transformó para siempre la conciencia de Hofmann

En 1938, Albert Hofmann y Arthur Stoll trabajaban en el laboratorio de la empresa farmacéutica suiza Sandoz (Novartis a partir de 1996) en busca de un analéptico que pudiera derivarse del hongo Claviceps purpurea, conocido al menos desde la Edad Media porque fácilmente puede contaminar el centeno (uno de los cereales más comunes para el consumo humano) y porque exponerse excesivamente a él causa la enfermedad del ergotismo.

Sin embargo, el ergot (como también se conoce al hongo) también posee en su estructura química una sustancia capaz de detener las hemorragias, y por mucho tiempo fue utilizado con ese fin durante la labor de parto. Hofmann y Stoll pretendían sintetizar una sustancia capaz de estimular el sistema nervioso de manera tal que contrajera el útero de una mujer (o la hembra, en otras especies animales).

Los experimentos, sin embargo, no marchaban del todo como esperaban. Algunos años después, en 1943, los científicos sintetizaron una molécula, pero al experimentar con ella se dieron cuenta de que sus efectos eran más bien psicotrópicos. Eso ocurrió el día 16 de abril. Unos días después, el 19, Hofmann decidió por cuenta propia tomar 0.25mg de la sustancia por vía oral; acto seguido, tomó su bicicleta (el uso del automóvil estaba prohibido entonces, a causa de la guerra) y emprendió el camino de regreso a su casa. Ese viaje en apariencia trivial, cotidiano, transformó su mundo para siempre.

En Pijama Surf hemos relatado antes el viaje de conciencia que el doctor Hofmann experimentó al probar por primera vez el ácido lisérgico (abreviado popularmente como LSD). En esta ocasión quisimos compartir otros testimonios que se derivaron de la exploración que el científico continuó por su cuenta y que muestran una faceta no siempre considerada de la sustancia: no tanto una droga recreativa sino más bien una sustancia que propicia el conocimiento de sí, no una droga que confunde y distrae sino más bien una sustancia que puede ayudarnos a descubrir la consistencia auténtica de la realidad.

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Afuera todo es energía pura y sustancia sin color. Lo demás ocurre a través del mecanismo de nuestros sentidos. Nuestros ojos ven sólo una pequeña fracción de la luz en el mundo. Es un truco haber creado un mundo de color que en realidad no existe más allá del ser humano.

 

Comparto con muchos de mis contemporáneos la idea de que la crisis espiritual que impregna todas las esferas de la sociedad industrial occidental sólo puede remediarse mediante un cambio en nuestra visión del mundo. Tendremos que pasar de la creencia materialista y dualista de que las personas y su entorno están separados, hacia una nueva conciencia de una realidad omnicomprensiva, que abarca el ego que experimenta, una realidad en la que las personas sienten su unidad con la naturaleza y toda la creación.

 

La historia del LSD demuestra ampliamente las consecuencias catastróficas que pueden sobrevenir cuando su efecto profundo no se recibe de la manera adecuada y se confunde la sustancia con una droga de placer.

 

Lo más importante para mí fue el hallazgo que obtuve como comprensión fundamental de todos mis experimentos con LSD: aquello que comúnmente se considera "la realidad", incluida la realidad individual, de ninguna manera es algo fijo, sino más bien ambiguo; no una sola realidad, sino muchas, y cada una comprende una conciencia diferente del ego.

 

¿Cuál es la diferencia esencial y característica entre la realidad cotidiana y la imagen del mundo experimentada en la embriaguez del LSD? En la realidad cotidiana, en la condición normal de la conciencia, el ego y el mundo exterior están separados: uno se encuentra cara a cara con el mundo exterior, éste se ha convertido en un objeto. En el LSD, los límites entre el ser que experimenta y el mundo exterior desaparecen (más o menos, dependiendo de la profundidad del estado alterado de conciencia).

 

Como un camino hacia la percepción de una realidad más profunda y completa, en la que el individuo que experimenta también está acogido, la meditación, en sus diferentes formas, ocupa un lugar prominente hoy en día.

 

Podría ser de gran importancia, y no sólo una moda pasajera, si más y más gente hoy en día adquiera el hábito diario de dedicar 1 hora, o al menos unos pocos minutos, a la meditación. Como resultado de la penetración meditativa y la ampliación de la visión del mundo científico-natural, una conciencia de realidad nueva y más profunda tendría que evolucionar, lo cual se convertiría cada vez más en autenticidad para toda la humanidad. Esto podría convertirse en la base de una nueva religiosidad, que no estaría basada en la creencia en los dogmas de varias religiones, sino en la percepción a través del "espíritu de la verdad".

 

Pienso que la verdadera importancia del LSD está en la posibilidad de ayudar a la meditación orientada a la experiencia mística de una realidad más profunda y completa. Dicho uso concuerda completamente con la esencia y el carácter de trabajo del LSD como una droga sagrada.

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Salvo el primer fragmento, que proviene de una entrevista que Hofmann le concedió a The New York Times, el resto de los pasajes que compartimos provienen del libro LSD–Mein Sorgenkind, publicado en Stuttgart en 1979 y que en español se publicó como LSD: Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo (aunque el título original puede traducirse simplemente como LSD, mi hijo problemático).

Como sabemos, el código social que usualmente se aplica a las "drogas" es más bien severo. La prohibición que se impuso a muchas de éstas, los fenómenos sociales que se derivaron de ello y en general el discurso de demonización que se les impone, suelen nublar el juicio con que podríamos considerarlas. El ser humano, después de todo, ha sentido desde siempre el impulso de explorar su conciencia, y a veces esta exploración ha significado alterarla: no es casual que las sustancias capaces de llevarnos a otro estado se encuentren en prácticamente todas las épocas de la humanidad. 

Hay quien elige recorrer ese camino pasando primero por la experimentación con las llamadas drogas psicodélicas o psiconáuticas, y hay quienes siguen otras vías. Cuando el fin último es descubrir el enorme potencial que la conciencia tiene para el ser humano, ¿quién podría cuestionar la elección personal de cada método?

 

También en Pijama Surf: El desafío de lograr estados elevados de conciencia sin drogas psicodélicas: ¿crees poder hacerlo?

 

Imagen de portada: Alex Grey

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Por qué los psicodélicos no deberían de usarse recreacionalmente, sólo terapéuticamente

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 04/19/2018

El futuro de los psicodélico debería de ser la legalidad médica pero no recreacional

El profesor de psicología Jordan Peterson recientemente contestó a una serie de preguntas de usuarios en su canal de YouTube y abordó el tema del uso de los psicodélicos. Sustancias psicodélicas como el MDMA, el LSD, los hongos, la ayahuasca, la ketamina y otras, están viviendo una especie de renacimiento en su aplicación medicinal y terapéutica ya que numerosos estudios recientes sugieren que podrían ser muy efectivos en el tratamiento de diferentes enfermedades mentales y trastornos de conducta. Al mismo tiempo, numerosas personas experimentan con estas sustancias en entornos recreacionales, utilizándolas para divertirse, entretenerse o tener experiencias pico. Esto es lo que dijo Peterson, sin duda uno de los más brillantes psicólogos de nuestra época:

No estoy seguro de qué rol jugarán en el futuro. No conocemos realmente cómo funcionan, aunque parecen afectar el sistema de serotonina del cerebro. Son incalculablemente peculiares y revelan cosas de la estructura del mundo que ignoramos completamente... Son malas drogas de fiesta, creo que no son para la diversión, deben usarse seriamente, en formas que afirmen la vida en consonancia con una exploración genuina o pueden causar mucho peligro. Carl Jung dijo "ten cuidado de la sabiduría que no te has ganado". Espero que las investiguemos científicamente, porque hay mucho que aprender allí.

La visión de Peterson parece sumamente razonable. Los psicodélicos pueden ser muy efectivos en el tratamiento de la depresión, la ansiedad, el miedo, la pérdida de sentido ante la muerte, el tabaquismo y otras condiciones, pero lo son, en gran medida, cuando se toman en un entorno seguro, bajo supervisión médica, ya sea con un doctor o un verdadero curandero o chamán. De otra forma presentan riesgos muy grandes. La intención y lo que Tim Leary llamó set and setting son fundamentales para una buena experiencia, ya que la mente se vuelve sumamente sensible y sugestionable en estas experiencias. Por ello es necesario un contexto sagrado y/o profesional. Notablemente, los experimentos que se realizan en la Universidad de Johns Hopkins, pionera en esta nueva etapa, utilizan música clásica religiosa como la de Bach y de otros compositores, o música oriental devocional en playlists previamente diseñados. Se presenta a los participantes una rosa (una compañera visionaria) y se los intenta llevar, en general, hacia lo místico y lo estéticamente conmovedor. En otras palabras, la ciencia está tratando de crear un protocolo de una experiencia mística, de un encantamiento de lo sagrado, y para ello el tratamiento es sumamente serio y lleno de significado. Algo que es imposible de reproducir cuando se ingieren estas sustancias en una fiesta o sin motivo alguno más que para divertirse.

La frase de Jung que cita Peterson es sumamente importante. Muchas personas buscan ingerir psicodélicos para tener experiencias espirituales fast-track, sin hacer todo un trabajo previo, sin ganarse el conocimiento y la sanación. Los psicodélicos, aunque en sí mismos pueden ser experiencias tortuosas, donde el individuo se enfrenta con su sombra o demonios, son utilizados como productos milagro. En cambio, cuando son parte de un tratamiento médico o psicoterapéutico, se vuelven herramientas específicas muy valiosas que son usadas en cierto momento y luego dejadas a un lado. Sin este trabajo, se corre el riesgo de aferrarse y volverse adictos espiritualmente a estas sustancias, a sólo encontrar la sabiduría y la dicha cuando se consumen.

Evidentemente surge la pregunta si entonces la mejor forma de legislar en torno a estas sustancias es hacerlas legales con fines medicinales solamente y no recreacionalmente. Esta parece ser la mejor vía para una sociedad, en general, inmadura. Para individuos maduros, en una sociedad consciente de los efectos de estas sustancias, quizás se podrían tener otras alternativas. Los individuos podrían consumirlos responsablemente en entornos autocurados que cuiden el set and setting y que hagan sagrada la experiencia o que le den sentido y propósito. Pero la realidad es que, como vemos con organismos que actualmente comercializan la ayahuasca de manera irresponsable, vendiendo brebajes por Internet y demás, nuestra sociedad difícilmente encararía esta libertad con responsabilidad y madurez. Por lo cual lo mejor será que la medicina y la psicología puedan incorporar técnicas de sanación chamánica y que los mismos facilitadores tradicionales puedan ofrecer terapias dentro de un marco legal.