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Freud sobre cómo la masturbación afecta el carácter y dificulta la sexualidad plena

Salud

Por: pijamasurf - 04/23/2018

El padre de la psicología moderna escribió que la masturbación pervierte el carácter, acostumbrando a las personas a no emplear su energía para satisfacer sus deseos

Freud veía la masturbación como un hábito infantil y adolescente que, de no ser interrumpido, se convertía en la causa de la neurastenia y otras condiciones patológicas. Se ha dicho que, pese a que Freud en cierta manera fue un pionero de la sexualidad -y de lo que hoy llamamos liberación sexual-, era también un hijo de su tiempo y no podía más que heredar parte de la moral victoriana. Y, sin embargo, su argumento sobre por qué la masturbación puede convertirse en una patología y sobre todo cómo puede coartar la expresión de la sexualidad en su expresión más plena, no puede desecharse tan fácilmente

En su ensayo La moral sexual y la nerviosidad moderna, Freud escribe que la masturbación: 

pervierte el carácter [de una persona] en más de un sentido... pues lo acostumbra a alcanzar fines importantes sin esfuerzo alguno, por caminos fáciles y no mediante un intenso desarrollo de energía, y en segundo lugar, eleva el objeto sexual, en sus fantasías concomitantes a la satisfacción, a perfecciones difíciles de hallar luego en la realidad.

Les ocurre después a las personas, como llegó a decir ingeniosamente Karl Kraus, "que el coito no es sino un subrogado insuficiente del onanismo". Es decir, la conciencia masturbatoria se establece hasta el punto de que el coito es visto como un pobre substituto de la masturbación. Freud parece estar describiendo la moderna adicción al porno, la cual, como vemos, tiene claramente antecedentes y no es un fenómeno meramente producto de la tecnología. Existe un problema de salud bastante sensible en algunos países con jóvenes que no logran saltar de su sexualidad masturbatoria pornográfica a una vida sexual con parejas reales. Muchos de ellos no consiguen excitarse más que con las imágenes de actrices y celebridades, "perfecciones difíciles de hallar luego en la realidad". El problema es grave, puesto que el sexo es un componente básico del amor y sabemos que uno puede vivir relativamente bien sin tener sexo -masturbándose o no-, pero no sin amor. Por otra parte, el coito genera cosas que la masturbación no logra: la conexión íntima con otro individuo, la cual no es solamente un hecho psicológico sino que produce distintos neurotransmisores que difícilmente pueden ser generados incluso con la masturbación más fantástica.

Freud es perspicaz cuando dice que la masturbación -y suponemos que habla, obviamente, de casos en los que ésta ocurre con mucha frecuencia- puede afectar el carácter y producir un hábito que se opone al ejercicio de la fuerza de la voluntad. Esto sucede, sobre todo, porque es muy común que quienes se masturban no lo hacen como su acto predilecto. Es decir, preferirían tener sexo con otra persona, pero por miedo, inseguridad, pereza, etc., no intentan formar una relación y sucumben ante el fácil instinto de masturbarse. La masturbación suele ser la opción más fácil y, por ello, la que menos forma el carácter. Si además el individuo tiene culpa o piensa que no debe masturbarse y aun así lo hace, esto destruye la moralidad y la voluntad. 

"La conducta sexual de una persona constituye 'el prototipo' de todas sus conductas y demás reacciones", dice Freud. En el caso de los hombres Freud ve en aquellos que logran conquistar su objeto sexual una capacidad análoga para otros fines, una especie de voluntad de poder. A sabiendas de que esta afirmación hoy puede generar el escándalo de lo políticamente incorrecto, hay que mencionar que Freud se refiere al hecho común de que un individuo que no cumple sus máximos deseos difícilmente cumplirá otras necesidades. O, también, al hecho de que nuestra actitud no sólo frente al sexo, sino frente al trabajo y demás, revela nuestra actitud general ante la vida -en una cosa yacen todas, implícitas-, al menos para el observador atento. En el caso de las mujeres, Freud observa que el constreñimiento sexual (tan propio de esa época) es un obstáculo para el desarrollo intelectual, coartando de alguna manera el espíritu inquisitivo y de exploración. 

Por último hay que mencionar, apelando a la razón, que lo anterior no significa que la masturbación deba verse de una manera pecaminosa, culposa y demás, o que no pueda ejercerse con cierta salud, principalmente como un método primario de autoexploración. En este sentido cabe mencionar el trabajo pionero de Havelock Ellis, quien en 1897 ya había notado que en casos moderados, en individuos bien adaptados, la masturbación puede ser hasta cierto punto sana. Dicho eso, es evidente que la mastubación frecuente tiende a habituar al individuo a formas que dificultan la expresión de la sexualidad más alta, ligada al erotismo, al amor y a la intimidad.

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Investigadora de la UNAM halla restos de fecalismo en el aire de la CDMX

Salud

Por: pijamasurf - 04/23/2018

Según Irma Aburto, “si no hubiera luz eléctrica en la ciudad y si las heces fueran luminosas, podríamos alumbrarnos con ellas por las noches”

En los últimos años la Ciudad de México se ha visto afectada por una densa y tóxica capa de aire que mezcla los contaminantes del transporte público, la basura que generan más de 20 millones de personas y, de acuerdo con un estudio realizado en la Facultad de Estudios Superiores –FES– Zaragoza de la UNAM, el fecalismo tanto animal como humano. De hecho, se estima que anualmente se emite al aire de la capital mexicana una 1/2 tonelada de residuos fecales producidos por animales y humanos.

Según la información recolectada y analizada por Irma Aburto López, investigadora de la UNAM y especialista en salud pública, una parte considerable de los desechos fecales que se encuentran en el aire de la CDMX proviene de humanos. De hecho, de acuerdo con Aburto, “si no hubiera luz eléctrica en la ciudad y si las heces fueran luminosas, podríamos alumbrarnos con ellas por las noches”. Sin embargo, la gran cantidad de materia fecal expuesta al medio ambiente se convierte en polvo al deshidratarse y es arrastrada por el viento: así que la supuesta iluminación se encontraría en todos lados: la ropa, la piel, el cabello, la comida, el agua… Desgraciadamente, este fecalismo que se respira a diario en la Ciudad de México es un factor potencial de transmisión de enfermedades –tales como cólera, gastroenteritis viral o bacteriana–, así como de la proliferación de fauna nociva.

Pero, ¿de dónde sale tanta materia fecal humana? Según la investigación de Aburto López, esto sucede debido a que la gente que migra a la ciudad no está habituada a sus dinámicas y, por lo tanto, continúan con la costumbre de defecar al aire libre: “por ejemplo, si un niño tiene ganas de ir al baño, la mamá lo pone entre los carros para que defeque. ¡Así de simple!”. De modo que para abordar esta situación, es indispensable volverse responsable a la hora de recoger los desechos de las mascotas y cambiar a hábitos que incentiven el uso del sanitario.

No es difícil negar la información brindada por la Organización de las Naciones Unidas –ONU–: el retrete produjo un incremento considerable en la economía de las comunidades al crear un sistema de saneamiento separando el agua limpia de la sucia, al reducir la incidencia de enfermedades –y por lo tanto, costos en sanidad, ausentismo escolar o laboral–. De alguna manera, y en palabras de Aburto, “la limpieza regular del retrete es indispensable, así como lavarse las manos después de ir al baño”.

Además, la mala calidad del aire es responsable de múltiples enfermedades que llegan a afectar incluso hasta la codificación del ADN de futuras generaciones. De acuerdo con el Centro Médico de la Universidad Soroka y Universidad de Ben Guion en Beer Sheva en Israel, la contaminación ambiental promueve la incidencia de enfermedades específicas y de cambios casi imperceptibles, tales como desnivelación de los niveles de glucosa y el control glucémico, que a su vez aumentan el riesgo de una enfermedad cardiovascular. De hecho, se estima que un 80% de las muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica se debe a una cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular, y un 14% a una neumopatía obstructiva crónica o infección de las vías respiratorias inferiores.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Lancaster:

encontró pequeñas partículas que se desprenden de los gases de escape de la combustión que pueden llegar hasta el cerebro cuando se respiran. Estas nanopartículas de mineral llamado magnetita pueden causar daños cerebrales y contribuir a que se presenten enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Por esta razón, la investigadora de dicho estudio, Barbara Maher, recomienda evitar caminar por calles muy transitadas, alejarse del borde del andén y reducir la andada en contrasentido en una calle inclinada (evitando, así, los escapes de los vehículos).

En caso de querer purificar el aire al menos dentro del hogar es recomendable adoptar plantas como la gerbera, la palma de bambú, el helecho de Boston y el aloe vera. Estas plantas, además de ser hermosas, limpian químicos como el benceno y el tricoloroetileno que se encuentran en el medio ambiente.