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¿Existe el amor a primera vista? Esta es la respuesta de los científicos

Salud

Por: pijamasurf - 04/08/2018

Este mecanismo de crear una ilusión alrededor del “amor a primera vista”, de acuerdo con la investigación, es realmente “la tendencia de las parejas de proyectar sus sentimientos del momento hacia aquella vez que se conocieron”

Love at first sight, coup de foudre, amor a primera vista, son sólo algunos ejemplos para referirse a esta ráfaga de emociones que inundan de golpe y nos hacen sentir irremediablemente atraídos hacia alguien en específico. La literatura, las películas y la cultura popular se encargaron de definirlo como “amor”; no obstante, ¿qué dice la ciencia al respecto?

La data señala que un poco más del 50% de las personas cree en la existencia del “amor a primera vista” y que al menos uno de cada tres reporta haberlo experimentado en algún momento de su vida. Inclusive existen anécdotas de haberse conocido, casarse 3 meses después y formar una familia 11 años después. Desgraciadamente, un estudio realizado en el 2017 por la Universidad de Groninga en Holanda ha definido a este fugaz estado como una “ilusión positiva”, una memoria sesgada que las parejas utilizan para intensificar las emociones. Esto se debe a que los humanos solemos sesgar los recuerdos, y a partir de ese recuerdo alterado, evaluar la calidad de una decisión –y por lo tanto, se cree que la relación es mejor al retomar de la memoria a largo plazo un recuerdo de lo que realmente sucedió–. De hecho, si se termina esa relación, se refuerza la creencia de que se trataba de “amor a primera vista” y que estaba predeterminado a acabarse desde el primer momento de conocerse; pero, si continúa ahí, probablemente no se califique como “amor a primera vista” –sino como una relación a secas–.

Según el estudio, al menos el 92% de 558 personas que habían reportado experimentar el “amor a primera vista”, mencionaron que después se enamoraron de esa persona y establecieron una relación de pareja con ella; un 8% de esa población no desarrolló ninguna relación, ni emociones más allá de la atracción inicial.

Este mecanismo de crear una ilusión alrededor del “amor a primera vista”, de acuerdo con la investigación, es realmente “la tendencia de las parejas de proyectar sus sentimientos del momento hacia aquella vez que se conocieron”. En otras palabras, a recrear la historia de su pasado para intensificar los sentimientos del presente, subestimando los cambios que han ocurrido con el paso del tiempo y confundiendo la atracción física con el encanto literario del amor:

Hay una correlación entre la atracción física y el amor a primera vista, especialmente cuando se conoce a alguien nuevo. De hecho, diversos estudios han demostrado que la atracción física desde el primer encuentro predice el resultado de que empezarán a salir en citas, y sentirse físicamente atraído hacia alguien predice si se experimentará o no ‘el amor a primera vista’.

Sin olvidar, dicho sea de paso, que este mecanismo también se ha asociado con “el efecto halo” o cómo se asume que el atractivo físico implica cualidades positivas –tales como inteligencia, lealtad, responsabilidad, autoestima, cooperación y compromiso–.

En su estudio “What kind of love is love at first sight? An empirical investigation”, los autores ponen en duda la existencia de este amor romántico que novelas, películas y anécdotas de conocidos se han encargado de popularizar. De hecho, al irlo deshebrando se dieron cuenta de que se trataba de un amalgamamiento de emociones que incluía la atracción física, la intimidad, el compromiso, la pasión y el eros –un estilo de amor caracterizado por la pasión y la intensidad–. Incluso se encontró que la atracción física es un pivote a la hora de experimentar el fenómeno del “amor a primera vista”, permitiendo sentir con intensidad eros, pasión y quizá compromiso a largo plazo. Y no sólo eso; también concluyeron que se trata de una experiencia unilateral:

El amor a primera vista es en ocasiones al principio de un lado, y esto puede servir como una base en el desarrollo de un sentimiento mutuo y en el recuerdo construido en la pareja. […] El perceptor debe ‘convencer’ al objetivo del ‘amor a primera vista’ de su mutua atracción y emoción a lo largo de la trayectoria del desarrollo de la relación.

En conclusión, el amor a primera vista, según la ciencia, no es más que una fuerte primera atracción capaz de contar grandes historias en cenas con amigos; historias que nos obligan a no soltar un libro o a quedarnos en un sofá, acompañados de una manta, viendo una película de amor.

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La verdadera cara del clítoris que podría desmitificar las creencias de la sexualidad femenina

Salud

Por: María José CA - 04/08/2018

Revisando la historia del clítoris uno se da cuenta de que el culpable, incluso de la miseria en un hogar, era esa pequeña joya plantada en la entrepierna de una mujer

Se le consideró un “pene pequeño”, uno con capacidades y habilidades inferiores a su homólogo masculino. Se le acusó de ser la razón por la cual las mujeres perdían la cordura e incitaban a la vida del pecado. Se le castró como medida de control y dominio sobre el sexo femenino. Se le llamó “clítoris”; y pese a los milenios de estar al tanto de su existencia, aún no existe suficiente información al respecto ni la suficiente rebeldía para promoverla en medios educativos. Sin embargo, eso parece estar a punto de cambiar: como parte de la revolución sexual, una mayor cantidad de investigadoras y especialistas han decidido dar a conocer sus investigaciones sobre el clítoris y así asegurar el cumplimiento de cada uno de los derechos sexuales y reproductivos.

Para empezar, no hace más que un par de años se dio a conocer la verdadera estructura del clítoris. Desde hace varios siglos –o milenios– se creía que esta parte erógena de la mujer era sólo un bulto que se alargaba durante la excitación; sin embargo y en realidad, un modelo de impresión en 3D ha demostrado su verdadera cara: cubriendo toda la vulva –alrededor de 10cm– hay dos esbeltas patitas que se unen en un botón, el cual se expande hasta convertirse en una parte hipersensible más de la piel. Para su creadora, Odile Fillod, ingeniera, socióloga e investigadora freelance, el modelo tenía la intención de menguar mitos y falsas creencias al respecto que ponen en riesgo la salud de cientos o miles de mujeres cada día. Entre ellos, desmentir no sólo a los libros de medicina que definen al clítoris como “miembro femenino para orinar” sino también a la Historia, que ha estado en contra de la sexualidad femenina.

De hecho, revisando la historia del clítoris uno se da cuenta de que el culpable, incluso de la miseria en un hogar, era esa pequeña joya plantada en la entrepierna de una mujer. Por ejemplo, en el siglo XVI, Vesalius, autor de los libros más influyentes sobre anatomía humana de la época, calificó al clítoris como una enfermedad –sencillamente no era parte de “una mujer saludable”–; y en 1486, el Malleus Maleficarum o la guía para cazar brujas, sugería que el clítoris era “la tetilla del Diablo”, y en caso de que una mujer lo tuviera era el signo irrevocable de que se trataba de una bruja; o durante el siglo XIX, cuando una mujer sufría severos casos de “histeria”, se le sometía a una clitoridectomía –mutilación genital–. No fue sino hasta 1981 –hace escasos 30 años– que la Federación de las Mujeres Feministas para la Salud Clínica –Federation of Feminist Women’s Health Clinics– creó y reveló imágenes correctas de la anatomía del clítoris en el libro A New View of a Woman’s Body.

De modo que pese a los esfuerzos por revelar la verdadera identidad del clítoris, los daños de siglos de repudio hacia el sexo femenino y su fisionomía continúan a través de la persistencia de la ignorancia. En palabras de la investigadora clínica y fisioterapeuta de la Universidad de Western Sydney, Jane Chalmers:

el tema del clítoris continúa siendo evitado o ignorado. Bastantes libros de texto de medicina omiten el clítoris, o lo etiquetan en sus diagramas pero sin ninguna descripción como un órgano del cuerpo. Esto es un gran contraste con el pene, el cual siempre forma parte de manera amplia y profunda en estos textos.

Inclusive, como investigadora especialista en la vulva y la pelvis, ella se ha dado cuenta de que tanto la ignorancia como el rechazo hacia este órgano sexual femenino alcanzan a un público en general –fuera de los límites científicos y médicos–: “Suelen acosarme seguido en Internet. Me enfrento frecuentemente a preguntas ‘¿Por qué querrías estudiar eso?’ y a comentarios sarcásticos como ‘Debe de ser lesbiana’”.

Esta reacción social ante el clítoris y el sexo femenino se ha asociado con una suma de factores: desde una transmisión epigenética o la condición sociocultural, hasta la educación a nivel académico. En varios sitios, el acercamiento que existe hacia la educación sexual se basa en dar una imagen paranoica –como un esfuerzo por el control de embarazos no planificados y de la infección de ITS–, sexista, heteronormativa e incluso homofóbica. En palabras de Fillod:

En Francia, las normas sociales se asocian torpemente con la información biológica. Por lo que a los niños se les enseña que los niños hacen hincapié en la sexualidad genital y las niñas en el amor y la calidad de las relaciones de pareja, y eso se debe en parte a sus características específicas a nivel anatómico-fisiológico.

[…] En los libros franceses de texto de biología el clítoris nunca se presenta de la manera correcta a la hora de mostrar el aparato genital femenino, e incluso en ocasiones ni siquiera sale dibujado en la imagen.

¿Qué queda por hacer? Dar a conocer el clítoris tal y como es: de diferentes colores, tamaños y texturas. Reforzar el derecho al placer sexual y al acceso total a la información y los avances tanto tecnológicos como médicos; a la prevención y reducción de actos de abuso sexual. Dar a conocer a la sexualidad como una fuerza de empoderamiento y vitalidad. Posicionar al clítoris como la base de una sociedad más equilibrada, fuerte y diversa.