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Científicos investigan posibilidad de que haya existido una civilización millones de años atrás en la Tierra

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/23/2018

Aunque parece descabellado, científicos consideran seriamente la posibilidad de que haya existido una civilización industrial hace millones de años y haya sido borrada (casi) completamente de la faz de la Tierra

El tema parece digno de la especulación teosófica -con sus ideas de Lemuria y demás-, pero un grupo de científicos reputados se encuentra investigando la posibilidad de que haya existido una civilización inteligente e industrial hace millones de años en el planeta Tierra. Y es que, de haber existido una civilización así, los rastros no serían tan evidentes -tomando en cuenta que los más de 4 mil millones de años de la Tierra comprenden un rango suficientemente amplio para la evolución (y destrucción) de vida inteligente-.

La investigación surgió a partir de una visita que hizo el físico Adam Franck al Godard Institute de la NASA para hablar con el científico Gavin Schmidt. Franck estaba interesado en estudiar si las civilizaciones avanzadas de otros planetas teóricamente también habrían de producir un cambio climático en sus hogares. Pero Schmidt hizo la pregunta de ¿cómo podemos saber que esta es la única vez que ha habido una civilización en nuestro planeta? La idea parece increíble para un científico, pero no lo es tanto, al menos no como algo que no merezca investigarse y que pueda descartarse de entrada.

En vez de discutir sobre extraterrestres, los científicos se enfrascaron en una discusión sobre posibles remanentes de una civilización antigua. Los registros geológicos no llegan más allá del período Cuaternario, hace 2.6 millones de años. Si se quiere mirar más atrás de esto, uno se encuentra con el polvo hermético del tiempo. Sí, se tiene evidencia de dinosaurios más antiguos que eso, pero en dichos casos se depende de restos fósiles. El tema con los fósiles es que de toda la vida que ha existido sólo una muy pequeña fracción se fosiliza y eso depende de cosas como su hábitat, el período en el que existieron, la proporción de tejido vs hueso, etc. Es probable, por ejemplo, que si el Homo sapiens desapareciera hoy, en algunos millones de años no existirían registros fósiles de nuestra especie. 

Nuestra civilización industrial sólo ha durado 300 años, y puede que no dure demasiado tiempo más. Así que no es implausible que una explosión civilizatoria podría haber existido durante un lapso similar en el pasado -y 500 años o algo así, en comparación con una ventana de miles de millones de años, no son nada-. Los objetos tecnológicos y los fósiles no son confiables. Sin embargo, Franck y Schmidt observan que hay algo mediante lo cual se podría sondear el paso de cientos de millones de años: los trazos de alteraciones fisicoquímicas. Por ejemplo, actualmente estamos alterando la composición de elementos raros para la fabricación de gadgets, estamos utilizando fertilizantes y produciendo radiación nuclear. Este tipo de cambios fisicoquímicos podrían ser detectados. De hecho existen candidatos para esto, que ha sido llamado la hipótesis Siluriana; estos son eventos "hipertermales" que indican cambios drásticos en la temperatura de la tierra, en la salinidad y en los componentes químicos de la atmósfera. Por ejemplo en el Eoceno, entre hace 56 y 34 millones, hubo eventos hipertermales. Claro que los científicos deben analizar los casos para poder determinar si estas anomalías fueron causadas por eventos naturales, lo cual es obviamente la hipótesis más probable. El trabajo, por otro lado, podría servir para aplicar modelos a otros planetas en los cuales podrían haber existido civilizaciones en tiempos remotos, como podría ser el caso de Marte, que en algún momento de su existencia tuvo mucha agua.

 

Con información de Daily Grail

 

Foto: Planet of the Apes

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Así se veía el hombre de Cromañón, el antepasado humano más antiguo en Europa

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/23/2018

150 años después del descubrimiento del hombre de Cromañón, un grupo de científicos volvió a analizar sus restos para imaginar sus rasgos físicos

El “hombre de Cromañón” es uno de los antecesores del ser humano moderno que habitó la región hoy conocida como Europa, hace aproximadamente 45 mil años. Uno de sus distintivos principales es que el hombre de Cromañón fue ya un Homo sapiens sapiens, a diferencia, por ejemplo, del Neandertal, también habitante de Europa, pero al cual se considera una especie distinta. No así el hombre de Cromañón, que aunque distinto en algunas de sus características físicas, era tan ser humano como cualquiera de nosotros.

Su particular nombre se debe al lugar donde fue encontrado: una cueva en Les Eyzies-de-Tayac-Sireuil al sudoeste de Francia, región donde pervive aún el idioma occitano en el que gruta se dice cro; Magnon era el apellido del dueño del terreno donde se encontraron aquellos restos, en una exploración del geólogo y paleontólogo francés Louis Lartet en 1868. (En occitano el nombre es Cro-Magnon, que en castellano se traduce como “Cromañón”). A este hallazgo se sumaron otros –como el de Grotta del Cavallo, al sur de Italia, en 1964; el de Kents Cavern, en Inglaterra, en 1927; o el de Peștera cu Oase, en Rumanía, en el 2002– que han aportado más datos sobre la presencia y la cultura de estos primeros humanos en Europa.

De su forma de vida se sabe que eran nómadas o seminómadas, que se alimentaban de la caza de animales y la recolección, que habían aprendido a tallar huesos, que conocieron el tejido, la construcción y cierto tratamiento rudimentario de las pieles de los animales; y parece ser que también desarrollaron expresiones artísticas, como la pintura en cuevas y la escultura de figuras de rasgos femeninos.

Con motivo de los 150 años del descubrimiento del hombre de Cromañón, un equipo de investigadores franceses realizó algunas pruebas sobre el cráneo desenterrado por Lartet que actualmente se conserva en el Museo del Hombre de París. Dirigidos por Philippe Charlier (médico legista y antropólogo, adscrito a la Universidad de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines) los científicos examinaron los restos con las tecnologías contemporáneas y determinaron que en ese caso específico es muy probable que el hombre de Cromañón sufriera de neurofibromatosis, una enfermedad de origen genético que provoca el desarrollo de tumores benignos en los nervios periféricos, además de manchas en la piel. 

Una lesión en la frente y otra en el canal auditivo izquierdo fueron los principales indicadores que el equipo tuvo para llegar a esta conclusión, además de que sus observaciones se compararon con otros restos de este tipo de humano que se conservan en Europa.

Con esta información, los científicos procedieron a reconstruir el rostro y el cuerpo del hombre de Cromañón, fiel a la patología que padecía: de ahí las protuberancias faciales en la imagen resultante. Cabe mencionar, sin embargo, que su abundante cabellera y su vello facial también profuso fueron decisiones del equipo, no del todo basadas en evidencia obtenida científicamente.

Más allá de la curiosidad, esta reconstrucción nos recuerda que el ser humano es resultado de un proceso evolutivo complejo y, al mismo tiempo, completamente accidental, fruto de las circunstancias azarosas que dieron origen a la vida y frente a las cuales nuestra especie y sus antecesores encontraron la manera de sobrevivir. Es útil mirar nuestra propia condición con perspectiva, así sea de vez en cuando.