*

X

Por qué las mujeres responden de manera distinta al estrés y qué podemos aprender de esto

Salud

Por: pijamasurf - 03/21/2018

La respuesta femenina al estrés es más "cuidar o conectar" que "huir o pelear"

En su sentido más primario el estrés es la respuesta a una amenaza, y como tal tiene una función vital en la supervivencia. Comúnmente se explica el estrés como una respuesta de huir o pelear (fight or flight), explicación que es el resultado de la observación de animales en la naturaleza y, más recientemente, de estudios científicos.

Sin embargo, una hipótesis más novedosa sugiere que esta respuesta al estrés no es universal, sino que refleja la mayor incidencia de uso de animales masculinos en las investigaciones. Se propone, en cambio, que las hembras tienen una respuesta de "cuidar y conectar" (tend and befriend) en la cual dominan otro tipo de hormonas, no tanto la adrenalina sino la oxitocina.

Estas respuestas, según los científicos, pueden observarse en la forma en la que una madre reacciona ante el peligro con su crías, enfatizando en esos momentos la protección y nutrición y, también, intentando reducir el riesgo al amigarse con las amenazas que se presentan. Shelly Taylor y un grupo de investigadores de la Universidad de California apuntan que hasta hace algunos años los estudios sobre estrés se habían realizado en su mayoría con ratas o ratones machos y hombres (sólo un 17% de mujeres). Se había argumentando que los ciclos reproductivos de las mujeres podían influir en las respuestas de adrenalina y, en consecuencia, confundir los resultados. La hipótesis es que en las hembras, al estar más involucradas en la cría y el cuidado de la descendencia, habría evolucionado también una respuesta al estrés que no pone en riesgo su salud -la adrenalina afecta la respuesta inmune y, obviamente, también el combate o tener que huir en momentos delicados-. Los científicos creen que las hembras responden al estrés creando vínculos que facilitan la supervivencia, algo que también podría explicar el hecho de que las mujeres se interesan más por las personas y los hombres por las cosas, según han demostrado investigaciones al respecto.

Los estudios de este grupo de investigadores mostraron que las mujeres casi no responden al estrés con una respuesta de "luchar" o de agresión, al no tener grandes cantidades de andrógenos (como la testosterona), los cuales activan estas respuestas de agresión. Los investigadores observaron también que existe una mayor secreción de oxitocina, hormona que entre sus efectos hace que se pierda el miedo, en ratas hembras. Además, los efectos de la oxitocina están modulados por el estrógeno.

Un estudio anterior mostró que las madres, cuando se encuentran en condiciones de estrés laboral, responden naturalmente con mayores cuidados hacia sus hijos. Asimismo, también se ha observado un incremento en la socialización y búsqueda de vínculos en mujeres que atraviesan condiciones de estrés.

La investigación arroja la hipótesis de que esta respuesta al estrés podría ser una contribución importante a los cerca de 7 años en promedio que las mujeres viven más que los hombres. Tanto porque estas respuestas evitan peligros -como puede ser una pelea o un acto de violencia- como porque no tienen los mismos efectos en el sistema inmune y en general en la salud que la respuesta específica de huir o pelear, que se basan en una derrama de adrenalina.

Curiosamente, el neurocientífico Matthew Baggot ha notado en sus estudios con la droga psicodélica MDMA que esta sustancia parece activar una respuesta a la ansiedad basada en la oxitocina y en el mecanismo de "cuidar y conectar", lo cual hace que sea muy atractiva para tratar conflictos interpersonales, traumas o complejos. Y es que, según Baggot, el MDMA no acaba con la ansiedad sino que hace que la persona se sienta más cómoda con ella y, por lo tanto, puede trabajarla. No es un ansiolítico, es más un empatógeno. 

Ahora bien, lo encontrado en el estudio mencionado no significa que las mujeres no responden también peleando o huyendo ante el estrés, que los hombres no buscan conectar y cuidar o que una respuesta es mejor que la otra. Obviamente hay momentos en los que es necesario luchar o correr. Sin embargo, ya que en nuestra vida moderna no enfrentamos amenazas constantes del mismo tipo que en el pasado en una selva -donde teníamos que enfrentarnos con depredadores- y siendo que el estrés crónico se ha convertido en un "asesino silencioso", podemos aprender quizás a desarrollar más esta respuesta al estrés, menos agresiva para nuestros propios sistemas y el entorno. Claro, teniendo en cuenta la tenue línea que separa la idea de "cuidar y conectar" de la pasividad y la evasión de dificultades, que deben ser resueltas y no pospuestas en una zona blanda de falsa melosía.

Te podría interesar:

Estos son los beneficios de tomar siestas (y la forma apropiada de hacerlo)

Salud

Por: pijamasurf - 03/21/2018

Las siestas poseen una serie de beneficios biopsicosociales que nos obligan a preguntarnos cómo es que el estilo de vida en la actualidad nos impide tomar más siestas regulares

Es una tarde cálida de primavera, después de una comida plena y deliciosa; es una tarde cálida de primavera, de aquellas que ganan los deseos de ser seducido por el “mal del puerco” o esa indigestión paliada por el recuerdo del placer; es una tarde cálida de primavera en que la mente sólo se imagina estar en un sofá, cómodo, cerrando los ojos para tomar una siesta; es una tarde cálida de primavera, en la que uno se pregunta “¿Y qué tan malo puede ser echarse una siestecita?”.

Los niveles de melatonina y serotonina van regulándose a lo largo del día: empiezan reflejando una ráfaga de energía durante las primeras horas de la mañana y se van desgastando hasta extinguirse en las primeras horas de la tarde –cuando se necesita algún alimento para estimularnos de nuevo–. Las siestas son ideales para reequilibrar los niveles de estos neurotransmisores que se encargan de regular tanto la calidad como la cantidad del sueño, permitiendo recuperar las horas de sueño faltantes y descansar ante un cansancio o una morriña abrumadora.

De hecho, las siestas poseen una serie de beneficios biopsicosociales que nos obligan a preguntarnos cómo es que el estilo de vida en la actualidad nos impide tomar más siestas regulares. De entrada, las siestas ayudan a reducir la somnolencia y aumentan el sentido de alerta, ya que mejoran el funcionamiento cognitivo, la reacción ante los estímulos, la memoria a corto plazo y el estado de ánimo. Incluso se cree que las siestas ayudan al desarrollo de las habilidades motrices –los movimientos físicos– pues estimulan a la región del cerebro encargada de generar conexiones neuronales a la hora de aprender nuevos patrones de movimiento. Y a diferencia del café, las siestas no producen efectos secundarios como el mal humor, ni pequeños períodos de ansiedad, ni dependencia.

Sin embargo, es importante contemplar los factores que influyen en los beneficios de las siestas, tales como el tiempo y el momento del día en que se realizan, el proceso digestivo e inclusive la cantidad de alcohol ingerido. De acuerdo con los expertos, la cantidad de tiempo ideal para hacer una siesta depende del tiempo disponible para hacerlo, de los planes que se tengan en la noche y cómo se desea que funcione la siesta. Es decir, si se toma una siesta de más de 1 hora durante la tarde, uno se sentirá más despierto y atento el resto de la tarde y noche –tanto, que podría costar trabajo dormir–. Pero si se desea tan sólo sentirse más fresco y alerta sin los efectos contraproducentes en la noche, lo ideal es tomar siestas breves de entre 10 y 15 minutos  para mejorar la atención, el desempeño cognitivo y el estado de ánimo.

Si bien, como explican algunos expertos en el sueño, se trata de una mejoría momentánea –de algunas horas–, la clave de las siestas es la regulación neurotransmisora en el cerebro, pues gracias a este balance se puede gozar de los beneficios del buen sueño: establecimiento de procesos cognitivos –nociones o recuerdos que apenas se han aprendido–, rejuvenecimiento de células tanto de la piel como del cerebro y óptimo funcionamiento del metabolismo, entre otros beneficios.

Según la Clínica Mayo, existen algunos consejos útiles para poder dormir mejor:

– Presta atención a lo que comes y bebes. Hacer una siesta o incluso dormir mientras se está haciendo la digestión y se tiene hambre, suele impactar negativamente la calidad del sueño. Entre los alimentos menos recomendados para consumir antes de dormir están la cafeína, el alcohol y la nicotina.

– Intenta crear un ambiente pacífico para el descanso. No hay peor momento que despertar después de un sueño poco reparador, por lo que crear un espacio ideal para promover el buen descanso es importante. Esto significa un lugar silencioso, oscuro y refrescante; al menos unos 15 minutos sin haber visto la pantalla de algún gadget electrónico; y realizar técnicas de relajación o actividades tranquilas que promuevan el sueño.

– Hacer ejercicio. La actividad física facilita el sueño, al canalizar toda la energía extra del cuerpo. De hecho, el momento ideal para realizar actividad física es la noche –pues, así, uno se va a dormir recién duchado y lo suficientemente cansado como para facilitar el sueño–.

– Regular la angustia y las preocupaciones. Dado que estos sentimientos y pensamientos suelen ahuyentar el buen sueño, regularlos mediante actividades como la meditación, la actividad física y la terapia psicológica, entre otros, puede facilitar el buen dormir.