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Este es el espíritu de la alquimia con el cual se celebra el matrimonio sagrado y se rehace el Todo

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 03/11/2018

Un antiguo papiro mágico egipcio revela el secreto del espíritu con el cual opera la alquimia

En la Inscripción secreta del gran papiro mágico de París se hace la siguiente invocación:

Doy la bienvenida al edificio entero del Espíritu del aire, bienvenido Espíritu que penetras desde el cielo y la tierra, y desde la tierra, que reside en las inmediaciones del universo, hasta el fondo del abismo, bienvenido seas Espíritu que penetra en mí, y me estremeces... Bienvenido principio y fin de la naturaleza indestructible, bienvenido tú que haces girar a los elementos que incansablemente rinden servicio, bienvenido sol que brilla resplandeciente, cuya luminosidad gobierna el mundo, bienvenida luna brillando en la noche con el disco de luminosidad cambiante, bienvenidos espíritus demoníacos del aire... ¡Oh gran insuperable tejido incomprensible del mundo, formado en un círculo!.. ¡Residente del éter, con la forma del agua, de la tierra, del fuego, del viento, de la luz, de la oscuridad, de estrellas refulgentes, Espíritu, húmedo, frío y caliente!

Lo notable de este antiguo y poético pasaje es que postula un espíritu que anima el universo que incluye todos los aspectos de la manifestación, los pares de opuestos, el bien y el mal, el calor y el frío. Jung en su última obra, el culmen de su pensamiento, Mystetrium Coniunctionis, escribe: "este espíritu es el opuesto exacto del pneuma cristiano... este antiguo espíritu es el espíritu de la alquimia". La razón por la cual es el espíritu de la alquimia es porque acrisola los opuestos. La lectura que hace Jung del pensamiento alquímico occidental supone que es necesario no sólo conjuntar los aspectos masculinos y femeninos en la psique sino también el mal y el bien (y en realidad, todas sus equivalencias). La moral cristiana presenta generalmente una imagen en la que el bien y el mal vienen de afuera, pero Jung entiende que existen en el interior del ser humano. El individuo no sólo contiene la semilla de Cristo; también está constituido por el diablo, por Lucifer, quien es una figura ineludible dentro del ego. 

Este espíritu, dice Jung, que ha sido declarado como maligno por el cristianismo, tiene la cualidad incómoda de estar "más allá del bien y el mal y brinda una cierta peligrosidad a quien se identifica con él, como podemos ver en el caso de Nietzsche y la epidemia psíquica que vino después de él". Nietzsche por supuesto se identificó con el espíritu caótico, con la danza de las profundidades, con la intoxicante energía cósmicotelúrica que era capaz de destruir las estructuras anquilosadas del pensamiento. Sin embargo, en cierta forma fue destruido porque no fue capaz de crear una síntesis. El superhombre no sólo es quien es capaz de liberarse de los viejos dogmas, sino quien es capaz de integrar todas las fuerzas, el caos y el cosmos en un matrimonio armónico. 

Jung dice que este espíritu es el "espíritu de las aguas caóticas del principio, antes del segundo día de la Creación, antes de la separación de los opuestos y por lo tanto del advenimiento de la conciencia". Este es el espíritu de la materia prima, la sustancia universal que contiene el todo en estado potencial. Jung señala que los alquimistas entendieron que había que regresar al caos -el estado de nigredo y mortificatio. Había que dejarse morir, había que liberar al dragón de las profundidades, había que someterse al fuego. Para la lectura, a veces excesivamente psicológica, que hace Jung de la alquimia esto significa dejar que irrumpa el inconsciente, aquello que es "tanto bueno como malo y más allá de las dos, la matriz de toda potencialidad". Hay que entender que el inconsciente no sólo es un aspecto, el más grande, de la mente humana, sino que abarca la totalidad del universo, es algo así como la materia oscura que predomina en el cosmos. De la misma manera que el alquimista busca la materia prima de la piedra filosofal en la tierra más oscura, Jung cree que la materia de la individuación, de la integración de la totalidad del ser en uno mismo, se encuentra en la oscuridad del inconsciente. De la misma manera que el caos primordial se ilumina y se convierte en un cosmos en el que se expresa la inteligencia divina que gobierna a la naturaleza, el ser humano vuelve a enactuar la creación cósmica en su propia psique haciendo consciente el caos del inconsciente, salvándose a sí mismo en imagen y semejanza de un proceso universal, porque este espíritu al final es siempre una fuerza redentora: el primero en nacer en la cosmogonía órfica es Fanes, quien no sólo es la luz, sino que es también Eros. Para lograr esto en la psique se necesita integrar este espíritu que incluye, abarca y a la vez trasciende el bien y el mal y todos los pares de opuestos. Es necesario bailar con el Diablo, con el caos, con la muerte, y no darles la espalda. No se trata solamente de separar los opuestos en conflicto, sino de rehacer el Todo en uno. 

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Utiliza estos sonidos para obtener el poder de cada uno de los 5 elementos, sanar ciertas zonas del cuerpo, sus padecimientos asociados y activar cada chakra. Aquí una meditación que ha sido practicada por más de mil años en las tradiciones tántricas

Las grandes religiones de la India comparten la noción de que el universo tiene su origen en el sonido. La creatividad misma del universo es sonido o vibración y este sonido primordial es lo que da a luz literalmente a los mundos y a los cuerpos materiales que experimentamos. En otras tradiciones también tenemos esta noción del sonido y las letras como principios creativos -la palabra o Logos que se menciona en la Biblia y las letras en las cuales la luz de Ein Sof se cristaliza, formando el universo en la cábala, por sólo citar dos conocidos ejemplos entre muchos más.

El sonido primordial para las tradiciones que se desprenden de los Vedas es OM. Son numerosos los Upanishads que igualan a la sílaba OM con el Brahman, lo Absoluto, aquello de lo cual el universo surge (no confundirse con la deidad Brahma). OM es superior a los dioses -se dice que es el sol de los dioses- y es la forma sonora o vibratoria de lo absoluto. En sánscrito se utiliza la palabra "pranava" para referirse a OM. Esta palabra puede interpretarse de formas diversas; por una parte hace referencia a un sonido o alabanza (vía la raíz nu) previa (pra) a algo, tal vez al sonido previo a la manifestación del cosmos, y por otra parte una interpretación hierática se encuentra en el Athatvashikha Upanishad: "Aquello que causa que los pranas se postren, se fusionen con el Paramatman (el Ser Universal) y se identifiquen con Él, eso es pranava". Los pranas son las energías o vientos que construyen el cosmos material, tanto en términos macrocósmicos como microcósmicos, ya que construyen también el cuerpo humano a partir de la energía que codifica karma.

La sílba OM es considerada la madre de todas las sílabas semilla o bija mantras, estos son mantras que captan la forma o energía de un dios o un poder en una sílaba. Son la base de la economía mágica de diversas tradiciones, especialmente importantes en las tradiciones tántricas, entre las cuales se incluye también el budismo tibetano (que toma sus mantras del sánscrito). Se dice que un mantra es el avatar sonoro de una divinidad, esto es, su manifestación o potencia en el mundo. El académico Guy Beck escribe en su libro Sonic Theology:

la forma en la que el adepto utiliza las fuerzas creativas del lenguaje es a través de la ciencia del mantra, la cual goza de un estatus único en el tantrismo... un mantra tántrico es una forma compacta del dios o del poder que 'es' en esencia... Se cree que los mantras crean su propio tipo de resonancia en el espacio, en la dimensión del sonido sutil o vibración, llamada Nada. Ya que se considera que todo en la creación es una compleja red de resonancia, el usuario del mantra está consciente del inmenso poder a su disposición.

La sílabas semilla no significan algo, no son signos de algo más, son en sí mismas lo que nombran. La sílaba para fuego, por ejemplo, Ram, es el fuego mismo, tanto en su aspecto concreto como en su aspecto arquetípico -merece repetirse: no es el sonido del fuego, es el fuego. Así, algunos adeptos mantienen que repetir esta sílaba puede no sólo producir el calor o la energía purificadora del fuego, puede generar la aparición material del elemento fuego (un pequeño incendio de la palabra) -esto, sin embargo, requiere la concentración del yogui, el tapas, el samadhi. Es en este sentido también que estas sílabas son llamadas semillas: tienen el poder de hacer germinar la fuerza que llaman. Como escribió el etnobotánico y psiconauta Terence McKenna: "El verdadero secreto de la magia es que el mundo está hecho de palabras. Y si conoces las palabras de las cuales está hecho el mundo, puedes hacer con él lo que quieras".

Existen diversos bija mantras. Unos son los llamados shakti mantras (Hrim, Aim, Klim, Hum, Shrim, etc.), los cuales mueven o controlan diferentes energías (de sanación, sexual, creatividad y demás), ligados también a diferentes dioses. En este caso lo que nos interesa son los bija mantras de los elementos; éstos son sílabas formadas con las semivocales del sánscrito, el lenguaje que es considerado perfecto, en el cual los sonidos corresponden a la esencia de las cosas y no son designaciones arbitrarias. Sonidos o letras que fueron escuchadas por los sabios védicos, los rishis. Hay que mencionar que la tradición tántrica que adora a la diosa Kubijika (una secta altamente esotérica) utiliza otras sílabas (las cinco pranavas) ligadas a los elementos.

Las sílabas o mantras de los elementos son:

Lam -tierra (prithivi) zona genital, primer chakra, color amarillo

Vam -agua (apas) ombligo, segundo chakra, color blanco

Ram -fuego (agni) plexo solar, tercer chakra, color rojo

Yam -aire (vayu) corazón, cuarto chakra, color verde o negro

Ham -espacio (akasha) garganta, quinto chakra, color azul

Cuatro de estas sílabas corresponden a una semivocal del sánscrito; éstas son letras que conectan lo inmanifiesto con lo manifiesto, o lo que antecede a la creación con la creación, como sílabas bisagras entre lo espiritual y lo material y, tal vez, de ahí el poder de transformar la realidad y materializar la energía o el deseo. Las vocales son algo así como la energía primordial y las consonantes son los componentes aglutinantes con los que esta energía construye el mundo -como punto de enlace o vaso comunicante se encuentran las semivocales, las cuales corresponden a los elementos, que son la primera configuración de la energía informe como forma material o lo primero que surge del sonido creativo. 

La primera asociación entre estos sonidos y los chakras que se conoce aparece en uno de los llamados Yoga-Upanishads, el Yoga Tattva Upanishad, donde se recomienda meditar sobre estos cinco sonidos en relación a los cinco elementos, una deidad, un color y una forma geométrica. Practicar esta meditación, se dice, permite alcanzar el siddhi o poder de cada uno de estos elementos y, finalmente, un estado que trasciende la muerte. El texto señala que se debe meditar en el elemento tierra con la forma de un cuadrado dorado y el dios Brahma; en el caso de agua una medialuna, el color blanco y la deidad Narayana; el fuego es regido por Rudra, un triángulo y el color rojo; aire o viento por una forma hexagonal de color negro y contemplar a Ishvara; el espacio tiene la forma de un punto o gota (bindu) y corresponde a Shiva (el texto no menciona color, habla de un brillo puro como un cristal). Algunas de las formas y colores que el texto menciona no coinciden completamente con la forma que se enseña esta práctica en el hatha yoga, donde generalmente se utiliza el verde para el aire y el azul para el espacio. Igualmente, las regiones del cuerpo que el texto atribuye a cada elemento no son exactamente las mismas.

La práctica más o menos estandarizada en el yoga moderno actualmente consiste en recitar cada una de las sílabas semilla y visualizar el color y la forma en el chakra asociado (generalmente, se ha eliminado a los dioses particulares; en las diversas escuelas tántricas se entonan las sílabas semilla y se visualiza a la deidad correspondiente emerger de la forma y el sonido de la sílaba). Comúnmente, se toma cierto tiempo en cada chakra y al alcanzar el sexto y séptimo chakra se canta OM. El Yoga Tattva habla de detenerse 2 horas en algunos de los chakras para activar realmente el elemento.

Los beneficios de cada mantra semilla son, según el médico ayurveda David Frawley: 

Lam da estabilidad, contentamiento, tranquilidad. Fortalece Venus y Marte y contrarresta efectos maléficos de Saturno.

Vam da movimiento, vibración, fluidez y fortalece Venus, Júpiter y la Luna.

Ram da poder y fuerza y fortalece el Sol, Marte y Ketu (planeta de la astrología védica). 

Yam da movilidad, velocidad y dirección y fortalece Mercurio.

Ham brinda amplitud, fuerza y penetración. Fortalece Mercurio y Júpiter.

OM está asociado con el Sol y los aspectos más sutiles y espirituales.

Todos estos beneficios se pueden expandir de manera analógica entendiendo las características asociadas a cada elemento y buscando su asociación con diferentes partes del cuerpo, órganos, sistemas y demás. 

Por último, puede resultar útil abundar sobre la entonación apropiada de OM dentro de la práctica y su significado. La sílaba OM, en este caso, debe pronunciarse antes -al inicio de toda práctica- y al final en el recorrido ascendente de los chakras. OM en realidad está compuesto por las vocales sánscritas A, U y M. El filósofo Evan Thompson en su libro Waking, Dreaming, Being, explica los componentes de OM según la famosa relación que hace el Mandukya Upanishad:

A expresa el estado despierto, un sonido áspero producido por la boca bien abierta. U expresa el estado de sueño, un sonido sutil producido con la ayuda de los labios y M expresa el sueño profundo, con labios cerrados. Reverberando en la garganta mmm vocaliza el gozo de la conciencia sin sueño del sueño profundo... El cuarto no tiene fonemas constituyentes. Podemos pensar en él como el silencio del cual todos los sonidos emergen o como la unión de los tres fonemas en una sílaba: OM, expresando la unidad de los tres estados en la única conciencia no-dual.

La tradición védica dividió los estados de conciencia en tres apartados y un cuarto que los trasciende y a la vez los absorbe y engloba. La A corresponde a la vigilia, la U al estado de sueño y la M a los sueños profundos. Pero la tradición indica que AUM en realidad tiene cuatro medidas, el cuarto es el silencio del Brahman, o el también llamado turiya, el cuarto estado que engloba a todos los demás, que es el de la conciencia no-dual absoluta, el estado en el cual no existe diferencia entre atman y Brahman, entre el ser individual y Dios. 

Seguramente, una de las mejores explicaciones de cómo cantar OM y su significado esotérico puede encontrarse en la obra de Mark Dyczkowski, uno de los principales expertos que existen actualmente en el tantrismo shaiva. En este video Mark explica cómo entonar las tres medidas de OM y cómo seguir con la respiración el silencio de la cuarta medida del mantra (que no tiene medida), la cual sube al Brahman. En el minuto 28:00, Mark explica exactamente la forma correcta de cantar OM. Esta es la meditación que pone en práctica la famosa frase del Maduka Upanishad: "Om es el arco, la flecha es el ser individual [atman], el blanco es es Brahman".