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Esta es la poderosa razón por la cual la depresión puede ser lo mejor que te ha pasado

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/23/2018

La psicología jungiana puede iluminar el sentido de una depresión

Hasta que el alma no obtiene lo que quiere, te enferma.

James Hillman

En esta encantadora entrevista Marie-Louise von Franz, la gran protegida de Carl Jung, contesta unas preguntas sobre la obra de Jung y sobre la psicología de los tiempos, mientras vemos la belleza del campo suizo (muy cerca de la casa de Jung, donde construyó su torre alquímica). En el minuto 46 dice: "Una depresión es una bendición divina, en el individuo es la más grande bendición". Esta, interpela la entrevistadora, no es la forma en la que generalmente vemos la depresión. Von Franz explica que sin una depresión o una neurosis, el ser humano no mira hacia adentro: "Mientras las cosas afuera vayan bien huimos de nosotros mismos". Y dentro de nosotros yace la verdadera riqueza, la luz que puede iluminar nuestras vidas.

Evidentemente, en las personas que sufren de depresión crónica, esta idea difícilmente será bienvenida. La depresión parece una maldición y, ciertamente, puede convertirse en ello. La psicología jungiana, sin embargo, considera que la psique es la realidad primordial y, por lo tanto, una depresión es una forma de comunicarse con las partes más profundas de la psique, como si fuere entrar en contacto con lo divino o numinoso que subyace a la experiencia consciente cotidiana.  

Debemos mencionar que, según la psicología jungiana (y  consistentemente con, por ejemplo, el budismo), las enfermedades físicas tienen orígenes psíquicos. Así, por ejemplo, una enfermedad o una dificultad son, paradójicamente, los intentos del alma por sanar, para obligar al individuo a cambiar o, al menos, a observar ciertas cosas que están en su inconsciente y necesitan manifestarse. Se podría incluso sugerir que las enfermedades, más que síntomas, son las manifestaciones físicas de la simbolización de la psique, del inconsciente que tiene acceso a los arquetipos y a una plétora de información inabarcable. 

Jung entendió la depresión de manera literal, pero con un giro alquímico. La depresión literalmente es lo que nos lleva hacia abajo, es un descender. Mitológicamente, el viaje del héroe necesariamente pasa por un descenso al inframundo. En la alquimia occidental, la gran obra -cuyo fin era la piedra filosofal- sólo podía iniciarse cuando se entraba en la fase del nigredo, la negrura del alma que debe ser explorada y purificada y que, de hecho, es la materia prima de la obra. Psicológicamente, la depresión nos permite ver lo que está por debajo de nuestro ego y a lo cual le rehuimos porque no es fácil de reconciliar con nuestra persona -o la máscara que usamos para relacionarnos con el mundo-. Esto es vital, porque las causas de nuestro malestar existencial ciertamente no están en la superficie, en la luz y en lo que nos parece agradable, y no podemos encontrar significado existencial si no conocemos la profundidad de nuestra psique y sus motivaciones secretas. En probable que una persona que no se ha deprimido nunca -o que no ha puesto seria atención a su depresión- sea una persona superficial que se guíe por la conciencia de masas y no se conozca bien a sí misma.

En una famosa carta a un paciente, Jung escribió:

Cuando la oscuridad se vuelve más densa, penetraría hasta su núcleo y fondo, y no descansaría hasta que entre el dolor una luz apareciera, puesto que in exessu affectus [en un exceso de pasión] la naturaleza se revierte.

En otras palabras la depresión puede ser la fuente de una especie de dicha inmarcesible; los verdaderos tesoros, el oro y demás están en las profundidades de la tierra. O, como escribió Camus, "en mitad del invierno encontré un verano invencible en mí".

Esta visión de la depresión puede cotejarse con las ideas del maestro tibetano Chögyam Trungpa:

La depresión no existe en el vacío solamente, tiene todo tipo de cosas inteligentes que están pasando en ella. Básicamente, la depresión es extraordinariamente interesante y es un estado altamente inteligente del ser. Por eso es que estás deprimido. La depresión es un estado mental de insatisfacción para el cual sientes que no tienes salida. Así que trabaja con la insatisfacción de la depresión. Lo que sea que está allí es extraordinariamente poderoso. Tiene todo tipo de respuestas, pero las respuestas están ocultas. Así que, de hecho, creo que la energía de la depresión es una de las más poderosas. Es una energía enormemente despierta, aunque probablemente la sientes como soñolienta.

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5 campos de acción para revertir la crisis de ansiedad en que vivimos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/23/2018

¿Por qué el progreso de la humanidad no se ha transformado en bienestar para todos?

"De la nada, nada", dijo hace siglo Parménides, o al menos eso afirma la tradición filosófica, y la afirmación es válida especialmente para todo aquello que atañe al ser humano, la única especie en este mundo que para sobrevivir inventó una cultura y probablemente también la única que elevó la invención a calidad de verdad.

En efecto: aunque a veces parece muy difícil pensarlo, todo lo que conocemos del mundo es producto de nuestra cultura, de las relaciones que creamos en el tiempo y de las interpretaciones que hacemos de los hechos que observamos. Y aunque a veces parezca que la realidad es la realidad, no deberíamos perder de vista que es la realidad que nos permiten ver nuestros ojos actuales, bajo las ideas y los conceptos en los que hoy creemos.

Bajo esa luz, ¿qué decir de la aparente crisis de ansiedad y depresión en que se vive ahora? En los medios, en la calle, acaso en nuestras conversaciones cotidianas o en la soledad de nuestra habitación nos encontramos con esos monstruos, que se dice que millones de personas traen a cuestas. ¿Pero por qué? ¿No se supone que estamos en un momento histórico en el que hay más bienestar que nunca? ¿Por qué a pesar de todo el "progreso" el ser humano no puede ser simplemente feliz o, mejor aún, estar tranquilo?

A continuación compartimos cinco factores que pueden estar fomentando dicha crisis en nuestra época, enlistados originalmente por Sarah Hunter del sitio wisdompills. En nuestro caso hemos agregado algunos artículos publicados en Pijama Surf que, consideramos, pueden ayudar a entender mejor el momento en que vivimos.

 

La tecnología de conexión 24/7

Entre todos los filósofos, pensadores, escritores y demás personajes que imaginaron el futuro, ninguno imaginó la docilidad y aun cierta alegría aparente con que nos pondríamos a nosotros mismos las cadenas de la sujeción y la obediencia. La tecnología que nos mantiene "conectados" en todo momento se alimenta de nuestra propia ansiedad: la falsa necesidad de estar "siempre" informados, la adicción a las recompensas fugaces e instantáneas, la estimulación permanente, el miedo al aburrimiento y el vacío de la existencia, y más. En una palabra: nuestras propias inseguridades. 

En Pijama Surf: Por qué ejecutivos de Google, Twitter y Facebook están apagando sus aparatos y desconectándose de la red

 

Las redes sociales

La relación entre el uso excesivo de las redes sociales y estados mentales y emocionales como la depresión y la ansiedad ha sido ampliamente documentada. Por la manera en que funcionan y fueron diseñadas, las redes sociales pueden minar la autoestima de una persona, haciéndole creer que su vida es menos valiosa que la vida de los demás, pueden contribuir a la sensación de soledad y, en general, alimentar pensamientos negativos sobre la vida. Como dijo recientemente uno de los fundadores de Facebook, esta red en especial fue creada para explotar una vulnerabilidad humana: el deseo de sentirnos acompañados, de saber que formamos parte de una comunidad y, en última instancia, la validación no siempre benéfica que buscamos en los otros. 

El problema es que las redes sociales se utilizan para resolver dichas necesidades, en vez de enfrentarlas en el contexto de la existencia propia. ¿Por qué necesitamos tanto la aprobación de los demás? ¿Por qué nos asusta tanto sentirnos solos? ¿Por qué nos parece indispensable conocer la vida de los otros? Responder esas preguntas quizá nos lleve a comprender mejor nuestras propias emociones y estados mentales; estar en las redes sociales sólo contribuye a evadirlas y, por lo mismo, postergar el momento de posible resolución.

En Pijama Surf: Esta mujer predijo en 1994 el lado oscuro de las redes sociales de forma increíblemente lúcida

 

Presión laboral

El mundo que hemos construido ha hecho necesario el trabajo. ¿Es posible que esto fuera diferente? Por el momento no lo sabemos, o al menos no a escala global. Pero por si esto no fuera suficiente, en cada momento de la historia dicha dinámica se "perfecciona" un poco más para hacernos sentir que el trabajo es cada vez más necesario pero cada vez más escaso. En consecuencia, el trabajo se impone poco a poco sobre la vida, consumiéndola, pero sin un sentido verdadero. "Tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos", dice Chuck Palahniuk en El club de la pelea, una frase que resume a la perfección esa carrera absurda en la que perseguimos un "mejor" trabajo para supuestamente tener una "mejor" vida. Cabría preguntar, sin embargo: ¿mejor vida para quién?

En Pijama Surf: ¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos que nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan?

 

Alimentación

La alimentación es uno de los campos más sencillos en donde puede comenzar la liberación de patrones mentales que nos dañan tanto emocional como físicamente. Más allá de las investigaciones que señalan la relación de ciertos aditivos y sustancias de la comida industrializada con condiciones como la depresión o la ansiedad, en un nivel simplemente cotidiano podemos responder una pregunta muy simple: ¿por qué, si podemos elegir comer saludablemente, no lo hacemos?

En Pijama Surf: Las 10 compañías que controlan básicamente todo lo que consumes

 

Sedentarismo

Nuestro cuerpo y aun nuestra mente evolucionaron a partir de la actividad física. El movimiento y el asombro son dos sensaciones indisociables en la necesidad de explorar el mundo que se impuso a nuestra especie. No obstante, ahora la vida de muchas personas es más bien pasiva, e incluso sus campos de acción están de algún modo estancados en la inactividad: trabajar 8 horas del día en un mismo sitio, llevar una rutina cotidiana más o menos idéntica siempre, entretenerse con actividades que demandan poco o nulo esfuerzo físico. ¿A dónde se va toda esa energía que circula por nuestro cuerpo y nuestra mente pero no se usa? Con cierta frecuencia, a los lugares menos deseables: nuestras adicciones, la agresividad acumulada, el sentimiento de inferioridad, etc. Como han demostrado los artistas, investigadores, deportistas y aun personas admirables que pueblan este mundo aunque no se hable de ellos y ellas en los noticieros, reconducir esa energía desperdiciada es una de las claves de la plenitud existencial.

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