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Desarrollador de Cambridge Analytica revela cómo se minaron 50 millones de perfiles de Facebook para influir en elecciones

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 03/17/2018

Christopher Wylie, exempleado de la empresa Cambridge Analytica, revela como se minaron datos de FB y se crearon perfiles psicológicos para implementar sofisticada propaganda a favor de Trump y el Brexit

Una importante filtración realizada por Christopher Wylie, exempleado de la firma de Big Data Cambridge Analytica, revela cómo se utilizaron datos de Facebook para crear sutiles perfiles psicológicos, los cuales sirvieron para dirigir anuncios y crear información subversiva en la elección de Estados Unidos y en la campaña a favor del Brexit. En una entrevista con The Guardian, este "whistleblower" revela lo que podemos llamar una nueva fase en la historia de la propaganda, donde el análisis de datos es utilizado como una poderosa arma algorítmica de manufactura de percepción.

Wylie, quien se define como el "canadiense gay vegano que acabó creando el arma de guerra psicológica manipuladora de mentes de Steve Bannon", narra cómo la empresa Cambridge Analytica fue montada en parte para hacer una especie de catering a las intenciones de Bannon, quien fue uno de los principales consejeros de la campaña de Trump. Se montó una oficina falsa en Cambridge como fachada para seducir a Bannon, quien buscaba un perfil académico en la compañía, siendo que él, más allá del interés en ganar la elección, tenía una visión ideológica política (a veces incluso profética). Bannon, quien se convertiría también en VP de Cambridge Analytica, según Wylie, tenía la idea de que para cambiar la política se debía cambiar la cultura. Ya que las unidades de la cultura son los individuos, se necesitaba "un arma cultural" para afectar a estos individuos. En ese momento la compañía cambió de nombre y se autodenominó Cambridge Analytica. En el nombre está el destino y esta elección -ya que la compañía no tenía realmente un perfil académico- refleja una percepción distorsionada de origen y, a la vez, revela lo que harían después: distorsionar la percepción de los votantes y crear climas enrarecidos y enardecidos que pudieran ser capitalizados políticamente. Wylie dice que lo que hicieron fue "un experimento inmoral, en el que se jugó con la psicología de todo un país sin su conocimiento", aunque afirma que no puede saber si estas operaciones fueron definitivas en determinar el resultado de la elección.

El dueño de Cambridge Analytica es Rob Mercer, un informático que hizo millones participando en firmas de tecnología antes de que surgiera el Internet. Mercer fue además accionista, junto con Bannon, del sitio de noticias Breitbart, a quien se responsabiliza por fortalecer el movimiento del alt-right o la extrema derecha, el sitio en el que, se dice, los estadounidenses enojados encuentran una voz resonante. Mercer es, además, uno de los principales coleccionistas de armas en Estados Unidos (teniendo entre su colección las armas de Terminator). Durante la campaña del Brexit donó los servicios de Cambdrige Analytica a Nigel Farage, el político que encabezó los esfuerzos del Ukip que pugnó por la salida de la Unión Europea. Asimismo, Mercer tiene vínculos con los multimillonarios hermanos Koch a través de su red de donaciones; los hermanos Koch son los principales donantes del llamado Tea Party, y de la campaña que niega la causa antropogénica del calentamiento global. Mercer ha sido uno de los principales donadores a las campañas republicanas en la última década, con más de 35 millones de dólares. Se podría decir que Mercer califica como un moderno supervillano, si los hay.

Para minar los datos de los usuarios de Facebook, Cambridge Analytica gastó alrededor de 1 millón de dólares y usó los servicios de Aleksandr Kogan y su compañía Global Science Research. Kogan construyó la app thisisyourdigitallife, la cual fue utilizada por más 100 mil personas, quienes recibieron un pago por llenar datos para "uso académico". Al aprobar los términos y las condiciones del app, los usuarios no sólo dieron acceso a sus perfiles a Kogan y a Cambridge Analytica sino también a los perfiles de sus amigos, incluyendo likes, comentarios y en ocasiones hasta mensajes privados. En sólo 2 meses se levantaron más de 50 millones de perfiles de usuarios de FB y con estos datos se crearon los algoritmos que fueron, de acuerdo con Wylie, el fundamento de la compañía. Cambridge Analytica había negado anteriormente usar datos de Facebook pero, aparentemente, la compañía fue fundada específicamente sirviéndose de los datos de Facebook para crear los distintivos algoritmos con los que se pudo tratar a los usuarios ya no como "votantes sino como personalidades" y con los que logró volverse tan atractiva para políticos y empresas.

Wylie señala que con esta información se logró entender el tipo de mensajes, el formato, el contenido, el tono y la frecuencia a la cual son susceptibles los usuarios individuales. A la par se montó un equipo de producción de medios y un equipo de diseminación de los productos mediáticos en blogs y perfiles de redes sociales, creados específicamente para promover los contenidos que podrían favorecer esta ingeniería de la percepción. Asimismo, en base a los perfiles psicológicos y emocionales de los usuarios se crearon anuncios  con targets específicos. Estudios previos sugieren que un análisis de los likes de los usuarios puede predecir información tan sensible como orientación sexual, raza, género, inteligencia, inclinación política, tendencia a abuso de drogas o alcohol y hasta trauma infantil. Wylie sugiere que esta herramienta, a diferencia de tomar un megáfono y comunicar un mensaje en una plaza pública, es "un susurro en la oreja de cada votante", dándole a cada uno un mensaje personalizado; "esto evita una experiencia colectiva y un entendimiento colectivo", se fragmenta la realidad. Así se le dio a Bannon su "arma cultural" y se llevó al extremo la llamada "burbuja de filtro" en la que cada quien recibe una versión personalizada de la realidad en base a sus gustos previos, colocando así a cada usuario en un universo tautológico separado de los demás. Wylie explica que la visión de alquimia política de Bannon, y quizás de Mercer, está apuntalada en este axioma: "para cambiar la sociedad primero debes romperla y luego debes reconstituir las piezas y moldearlas conforme a tu visión".

Ante esta información, Facebook ha suspendido a Cambridge Analytica y al mismo Wylie. Según el comunicado de la empresa:

Hace unos días recibimos informes de que, contrariamente a las certificaciones que nos fueron entregadas, no todos los datos fueron borrados. Nos estamos moviendo agresivamente para determinar la exactitud de estas afirmaciones. Si es cierto, se trata de otra violación inaceptable de la confianza y de los compromisos que asumieron. Estamos suspendiendo a SCL/Cambridge Analytica, Wylie y Kogan de Facebook, a la espera de más información.

Kogan seguramente enfrenta una investigación, aunque él argumenta que todo lo que hizo fue legal. Facebook sostiene que Kogan no tenía permiso de recolectar información con fines comerciales. Por otro lado, es posible que Facebook haya obrado al menos con negligencia, ya que si bien afirma haber enviado una carta en la que condena el uso de la información sin su permiso a la compañía Global Science Research, cuando ésta no fue contestada no realizó acciones posteriores en los siguientes 2 años. Aparentemente, durante 2 años Facebook no checó si esta información minada a través de la app había sido borrada. El especialista de protección de datos Paul Oliver Dehaye señala que Facebook tenía la obligación de informar que sus datos habían sido filtrados de manera posiblemente ilegal.

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Bienvenidos a la era del deepfake, o cuando tus selfies de Instagram son utilizadas para superponer tu rostro de manera realista sobre el cuerpo de una actriz porno en un video

Como dice una nota de Motherboard que reporta este fenómeno: "We are all fucked" (todos estamos cogidos). En los últimos meses ha irrumpido en Internet lo que le sigue al "celebrity fake porn", luego de que usuarios de Reddit y otros sitios empezaran a usar un algoritmo que emplea machine learning para cambiar el rostro de una persona y superponerlo al de otra en un video. Por ejemplo, poner el rostro de Gal Gadot, Taylor Swift o Scarlett Johansson (todas ellas celebridades que han sufrido "deep fakes") sobre el de una actriz porno durante toda la duración de un video. Y actualmente ya ni siquiera se necesita conocimiento de programación para crear estos videos, ya que un usuario creó una app que simplifica el proceso. Las implicaciones de esto son realmente escabrosas.

Los videos, llamados deep fakes, aún no son perfectos, y dejan la impresión de algo raro, un no sé qué que salta un poco, algo robótico en los movimientos del rostro, pero de todas maneras se acercan asombrosamente a la verosimilitud, al punto de que la "falsedad" podría confundirse con sólo una falta de ancho de banda o un leve pixeleo. Si una celebridad ve estos videos en los que aparece debe de sentir algo sumamente perturbador, una especie de glitch ontológico. Por si fuera poco, evidentemente la calidad de los mismos sólo podrá mejorar en los siguientes años con la optimización de la inteligencia artificial que ya se está usando para crearlos.

La forma en la que estos deepfakes funcionan es relativamente sencilla. Los creadores de estos videos emplean software de reconocimiento facial que les dice qué actores o actrices porno se parecen a la persona con la que quieren hacer el cambio de rostro (algo que ha sido llamado "doppelbanger"). Para esto ya existen varias aplicaciones disponibles que son fáciles de usar. Una vez que se ha hecho el match de cara con el cuerpo, los usuarios pueden buscar en sitios de porno videos del actor o actriz elegido y empezar a hacer el "face-swap" o cambio de rostro, cuadro por cuadro.

Por el momento esto parece estar dominado por el porno de celebridades, hacer cumplir la fantasía masturbatoria de las masas, lo cual en sí es algo violatorio de la imagen, pero ya hay indicios de algo más. Usuarios de los foros de deepfakes dicen que ya han creado videos de una chica con la que iban en la escuela, usando 380 fotos de Instagram y Facebook. Hemos llegado al momento en el que las selfies que subes a Internet se pueden convertir en videos porno hardcore en apenas 3-5 horas de edición. Esto abre toda un caudal de "revenge porn".

El otro gran problema que se avecina son los videos fake de políticos circulando como las más convincentes fake news. Pronto podremos ver videos de Donald Trump declarando la guerra y asegurando la destrucción de Corea del Norte, México, Canadá o cualquier otro país, o aceptando que en realidad es gay. Cualquier cosa. Esto nos recuerda un artículo anterior en el que analizamos cómo el mundo en el que vivimos se parece más al imaginado por Philip K Dick que al de Orwell, un mundo en el que "humanos falsos generarán realidades falsas y se las venderán a otros otros seres humanos, convirtiéndolos, eventualmente, en falsificaciones de sí mismos". La caja de Pandora del "fake" está abierta. 

Wired señala que además, en términos legales, en Estados Unidos no hay mucho que una persona promedio pueda hacer. A diferencia de una foto desnuda hackeada de la nube, en este caso no se puede demandar a alguien por exponer los detalles íntimos de tu vida, y es que hay todo tipo de lagunas al respecto, porque no es tu cuerpo el que aparece. Técnicamente no eres tú en el video. Por otro lado, se podría objetar que es censura bajar estos videos, ya que son "arte". Existe la opción para las celebridades de demandar por "mala apropiación" de su imagen, pero esto sólo en el caso de que sea usada con fines comerciales. Como cuando, por ejemplo, la foto de una celebridad es usada para la publicidad de un club de strippersWe are all fucked.