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21 citas de Stephen Hawking que muestran su genialidad y su pasión por la vida

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/14/2018

Hawking mostró al mundo la capacidad humana de la resiliencia, de sobrevivir –y más importante, vivir– pese a enfermedades degenerativas, crisis o cambios importantes en la historia

Stephen Hawking, el científico quizá más conocido en todo el mundo, muere a sus 76 años, dejando un legado que cambió incluso la manera de observar la realidad humana. Pues además de demostrar la existencia de los agujeros negros con una atracción gravitatoria conocida como “radiación Hawking”, comprobar que el universo nació con el estallido del Big Bang y publicar Historia del tiempo, El universo en una cáscara de nuez, Brevísima historia del tiempo o La clave secreta del universo, también mostró al planeta entero la capacidad humana de la resiliencia, de sobrevivir –y más importante, vivir– pese a enfermedades degenerativas, crisis o cambios importantes en la historia.

Por ello, como un pequeño homenaje, recorremos un poco su historia para compartir algunas de sus citas más sorprendentes:

– “La inteligencia es la habilidad de adaptarse al cambio”.

– “Las personas nunca tendrán tiempo para ti si siempre estás enfadado o quejándote”.

– “No importa cuán difícil la vida parezca, siempre hay algo que puedes hacer y resultar exitoso”.

– “Creo que la vida alienígena es bastante común en el universo; sin embargo, la vida inteligente es menos común. Algunos dicen que todavía está por aparecer en el planeta Tierra”.

– “La ciencia no es sólo un discípulo de la razón, también es romance y pasión”.

– “Mi consejo para otras personas con discapacidad sería: concéntrate en cosas que tu discapacidad no te impida hacer bien ni te arrepientas de las cosas que interfieren. No te vuelvas un discapacitado en espíritu y en cuerpo”.

– “La vida sería trágica si no fuese divertida”.

– “Nadie hace una investigación en física con la intención de ganar un premio. Es el placer de descubrir algo antes de que alguien lo haya hecho”.

– “El pasado, como el futuro, es indefinido y existe sólo como un espectro de posibilidades”.

– “Nunca fui el mejor de mi clase, pero mis compañeros debieron ver en mí el potencial porque mi apodo era ‘Einstein’”.

– “El trabajo te da un sentido y objetivo y la vida está vacía sin él”.

– “Si escogiera a un superhéroe sería Superman. Él es todo lo que yo no soy”.

– “Si los aliens nos visitaran, sería cuando Colón llegó a América, lo cual no terminó nada bien para los nativos americanos”.

– “El viaje en el tiempo se pensaba que era ciencia ficción, pero la teoría general de la relatividad de Einstein nos dio la posibilidad de pensar que podíamos envolver el tiempo-espacio tanto que tú podías irte en un cohete y regresar antes de haber partido”.

– “Los científicos se han convertido en los que cargan la antorcha del descubrimiento en esta búsqueda del conocimiento”.

– “Dios puede existir, pero la ciencia puede explicar el universo sin la necesidad  de un creador”.

– “Mis expectativas se vieron reducidas a cero cuando tenía 21 años. Todo desde ese entonces ha sido un extra, un bonus”.

– “Cuando las expectativas se reducen a cero, uno aprecia realmente todo lo que tiene”.

– “El peligro del calentamiento global podría volverse autosustentable, si no es que se ha convertido ya. El deshielo del Ártico y Antártico reduce la fracción de la energía solar reflejada hacia el espacio, y eso incrementa más la temperatura. El cambio climático podría matar el Amazonas. El aumento en la temperatura del océano podría disparar una gran cantidad de dióxido de carbono, atrapado en hidruros del piso océanico. Ambos fenómenos incrementarían el efecto invernadero y el cambio climático. Tenemos que revertir urgentemente el cambio climático, si es que todavía es posible”.

– “La ciencia predice que muchas formas diferentes del universo se crearán de la nada espontáneamente. Es sólo una cuestión de suerte que nosotros estemos aquí”.

 

Y sobre todo:

“Recuerda mirar hacia las estrellas y no hacia abajo. Intenta encontrar el sentido de lo que ves y pregúntate qué hace existir al universo. Sé curioso. Y sin importar cuán difícil pueda parecer la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes triunfar. Lo que importa es que no te rindas”.

 

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¿La mejor solución al problema ecológico es regresar al panteísmo, como creía Arnold Toynbee?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/14/2018

Tal vez sólo una conciencia panteísta pueda salvar a la humanidad (o hacer que no destruyamos a todas las especies que no somos nosotros)

Arnold Toynbee fue, sin duda, uno de los académicos más leídos e influyentes del siglo XX. El historiador británico fue sensible al enorme problema ecológico cuando apenas se hacía patente. Toynbee escribió:

Creo que la humanidad necesita regresar al panteísmo. Debemos encontrar de nuevo el respeto y la consideración que sentíamos originalmente por la dignidad del mundo natural, y no sólo humano. Necesitamos, para ayudarnos a conseguirlo, una verdadera religión.

El problema del cambio climático evidentemente coincide con el incremento de los medios de producción, con la sociedad industrial y con la explosión tecnológica que hemos vivido en los últimos 150 años. Sin embargo, este período es también el periodo de la llamada "muerte de Dios", la caída de las grandes instituciones que dictaban valores, el surgimiento del hiperindividualismo y otros factores. Aunque es evidente que el cristianismo no ha sido una religión que exalte la naturaleza y la proteja -salvo en el caso de sus santos y místicos-, incluso proyectando la sombra del mal a la naturaleza, el instinto religioso de comunión con algo mayor que el mero ser humano sí es algo que, al adolecer de ello, parece haber precipitado el problema ecológico. Toynbee atribuye parte del problema ecológico al cristianismo y las religiones monoteístas:

Los adeptos a las religiones monoteístas judaicas y sus sucedáneos poscristianos... provienen todos ellos de antiguos panteístas. Este hecho histórico nos hace pensar que existe alguna esperanza de regresar a la actitud panteísta, ahora que hacen evidencia las consecuencias desastrosas de la falta de respeto monoteísta hacia la naturaleza.

Aun cuando las religiones monoteístas ya no tienen tanto poder en el mundo, el pensamiento dualista en el que se basan sigue dominando el mundo; la idea de que el hombre está separado de la naturaleza y que ésta debe ser explotada para nuestro beneficio, pero ahora bajo la noción de que la naturaleza es totalmente inerte, inanimada, muda. El materialismo científico le ha dado la estocada final a Pan. Décadas después de Toynbee, el maestro zen Thich Nhat Hanh ha dicho casi lo mismo en su diagnóstico del problema ecológico como un problema espiritual, de desconexión de la naturaleza y de falta de respeto de los seres vivos no humanos:

El miedo, la separación, el odio y el enojo vienen de un enfoque erróneo derivado de la separitividad entre la Tierra y tú, en donde la Tierra es sólo el medio ambiente. Tú estás en el centro y lo que quieres es hacer algo para la Tierra con el único fin de sobrevivir. Es una manera muy dualista de verlo.

Necesitamos un verdadero despertar, iluminación, para cambiar la manera en que pensamos y vemos las cosas. El cambio sucederá en un nivel fundamental sólo cuando nos hayamos enamorado del planeta.

Al igual que Gary Snyder y el filósofo Timothy Morton, Thich Nhat Hanh nota que la actitud de miedo, enojo y autopreservación para buscar "salvar el planeta" no es suficientemente poderosa. Debe surgir del amor, de la conexión, de la sensación de belleza. Esto lo podemos comprobar en la vida cotidiana. Somos más efectivos y creativos para ayudar a alguien y lograr algo cuando actuamos con amor, porque nos gusta hacerlo.

Se podría argumentar que no es necesaria una "religión" para lograr esta sensación de conexión o respeto entre especies. Pero es poco probable que simples datos científicos inspiren una verdadera transformación -que logren que las personas se enamoren de la naturaleza, si no consideran que existe una profunda unidad espiritual entre ellas y aquello que aparentemente está afuera-. La re-ligiosidad  es aquello que vuelve a ligar al ser humano con algo, eso puede ser Dios, pero también puede ser simplemente una fuerza espiritual, un orden, una inteligencia y demás. En otras palabras, se puede tener una religión no teísta, como lo son en muchos sentidos el budismo y el mismo panteísmo. 

Spinoza dijo "Deus sive Natura": Dios es igual a la naturaleza, la naturaleza es Dios. Todo es la naturaleza, todo es Dios. Sólo que, entonces, en cierta forma se puede prescindir de Dios como una persona o un ser trascendente, ya que lo divino no es diferente a lo existente, al mundo. Lo inmanente es lo íntimo, lo inmediato y lo importante, al menos desde un sentido existencial ecológico. Este era el Dios en el que Einstein dijo creer y en el cual se inspiró para llamar a un sentimiento de religiosidad cósmica, que consideró vital para el desarrollo de la humanidad:

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir -el conocimiento de la existencia de algo insondable para nosotros, la manifestación de la más profunda razón aunada a la más resplandeciente belleza-. No puedo imaginar un Dios que castiga o recompensa a los objetos de su creación, o que tiene una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos. Me satisface el misterio de la eternidad de la vida con la conciencia de -y atisbos de- la maravillosa construcción del mundo existente en conjunto con la determinación expedita a comprender una porción, aunque sea pequeña, de la razón que se manifiesta a sí misma en la naturaleza. Esta es la base de una religiosidad cósmica, y me parece a mí que la función más importante del arte y la ciencia es despertar este sentimiento entre los receptivos y mantenerlo vivo. 

Nótese que Einstein veía una razón y una belleza inmanentes en la naturaleza, no una marcha ciega, aleatoria y sin sentido. Esta sensación de inteligencia en el cosmos, de significado y belleza es absolutamente esencial. Se puede prescindir de un Dios personalizado, como el dios cristiano, pero no se puede prescindir de esta sensación de participación en un proceso cósmico de inteligencia superior, si es que queremos actuar con moralidad y entusiasmo.