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Descubren que las hormigas tienen "médicos" que tratan a las heridas después de combates

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/17/2018

Asombroso descubrimiento revela que las hormigas que son heridas en combate reciben tratamiento de otras hormigas, que llegan a salvar hasta al 70% de las lastimadas en una batalla

El espíritu gregario de las hormigas es difícil de superar. Un reciente estudio sugiere que estos insectos incluso son capaces de tratar a sus especímenes heridos para que se recuperen. Las hormigas, al cazar termitas, pueden sufrir graves heridas que podrían significar el fin de las hormigas "soldados", pero algunas de ellas logran salvarse gracias al tratamiento que reciben.

Las hormigas africanas Megaponera analis realizan redadas para identificar colonias de termitas que puedan servirles de alimento. En estas redadas, las hormigas exploradoras, que son un grupo reducido dentro de la colonia, pueden llegar a salir heridas. Investigadores de la Universidad de Würzburg en Alemania descubrieron recientemente que después de las batallas, algunas de estas hormigas pierden extremidades y resultan lastimadas. Sin embargo, ocurre que otras hormigas llegan en su ayuda, las cargan y las llevan a sus nidos. Ya en casa, las hormigas heridas reciben atención de sus camaradas, que limpian sus heridas lamiéndolas. Como sabe instintivamente un niño, la saliva es curativa.

Esta es la primera vez que se observa en la naturaleza que otro animal que no sea el ser humano trate médicamente a sus especímenes heridos. Existen casos anecdóticos entre primates, entre madre e hijo, pero no han sido catalogados como algo sistemático. 

Los tratamientos médicos entre las hormigas reducen la mortalidad en un 70%, probablemente debido a infecciones, según los investigadores. Notablemente, las hormigas que se saben mortalmente heridas rechazan el tratamiento, y aquellas que tienen heridas más ligeras se comportan de manera frenética para llamar la atención de las rescatistas. Presumiblemente, esta respuesta tiene que ver con hacer más eficiente el trabajo de la colonia -lo cual es su único interés- y evitarle esfuerzos en vano a las demás. De alguna manera, en estos insectos sociales el sistema inmune es externo: yace en la totalidad de la colonia, que se cuida entre sí.

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Por qué es vital cambiar del paradigma económico que rige el mundo a un paradigma eudaimónico

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/17/2018

Debemos apostar por la eudaimonía antes de que el paradigma económico carcoma nuestra alma

Tanto en la visión global como en la visión que hemos interiorizado como sociedad e incluso como individuos, lo que predomina es la economía y una forma de utilitarismo a corto plazo. La mayoría de las empresas y ciertamente todas las más importantes -que en la actualidad son mucho más poderosas que los países- tienen como su ADN la noción de maximizar sus ingresos sin importar los efectos a largo plazo que esto tenga para el bienestar general de las personas. Hemos confundido las ganancias económicas con la prosperidad real y la felicidad.

Umair Haque nota que:

el viejo, rancio, decrépito paradigma económico de la era industrial es lo que ha creado las masivas amenazas existenciales que el mundo enfrenta hoy. Esta persecución monomaníaca de maximizar los ingresos a corto plazo (versus, por ejemplo, optimizar a largo plazo el bienestar) es lo que ha producido la desigualdad, el estancamiento, el cambio climático y el extremismo -y los futuros problemas que se desprenderán de esto-.

Haque, quien propone la eudaimonía como un paradigma más sano, señala que "todos estos indicadores: producto interno bruto, ganancias, valor de los accionistas y demás, indican un mismo imperativo: la mayor cantidad de ingresos sobre el menor incremento de tiempo que una organización puede producir". Este imperativo hacia la productividad y las ganancias económicas personales tiene efectos desastrosos cuando se confunden con el fin mismo. La economía es a fin de cuentas sólo un medio para el bienestar, pero al convertirse en el paradigma hegemónico supedita todas nuestras organizaciones y planes a su dominio: 

En el paradigma económico, el bienestar, la plenitud de la vida, la autorrealización -si las vidas están creciendo, floreciendo, desarrollándose, y hasta qué grado; la extensión, duración cualidad de tu vida, la de tus nietos, la del planeta- no existen. No son conceptualizados, representados, contados, medidos o valuados... no valen nada según el cálculo de este paradigma.

Haque presenta un ejemplo brutal: "si nos rompemos las piernas mutuamente, el producto interno bruto no baja, sino que sube. Tenemos que tomar taxis al trabajo, pagar más por servicios médicos, lo cual es contado como 'ganancias'. Es un ejemplo absurdo, pero es muy real".

En cambio, el paradigma eudaimónico (eudaimonía significa básicamente la felicidad auténtica que se logra de una vida con significado y propósito, en la que se alinea la voluntad individual con el bienestar colectivo físico y espiritual) mantiene que lo primordial es el bienestar de las personas y el ambiente y que las organizaciones deben priorizar esto pensando a largo plazo. Una forma de entender la eudaimonía y su diferencia con la economía es la siguiente:

Las redes sociales tienen un gran sentido económico: Facebook y Twitter y demás maximizan ingresos y ganan fortunas. Pero su eudaimonía es profundamente fallida: hacen que la gente se sienta infeliz, sin plenitud, solitaria -y son vectores de malinformación y desconfianza que carcomen el tejido de la democracia-.

Su propuesta está basada en cosas como medir cuánta eudaimonía se genera por dólar gastado; cuánta riqueza humana genera una organización después de que se le sustraen a sus ingresos cosas como la contaminación que produce, la desinformación, el estrés y demás; o también, la proporción de bienestar de una organización en comparación con los indicadores más altos (por ejemplo, Estados Unidos rankea muy por debajo de Dinamarca en bienestar). Estos principios pueden convertirse en estadísticas que pueden usarse para evaluar mejor el éxito de una compañía. Es difícil pensar que estas ideas van a ser aceptadas y difiundidas prontamente, pero al menos hacen algo importante: imaginar un futuro distinto, algo de lo que la humanidad actualmente carece.

 

Conoce más sobre la propuesta de Haque aquí