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Geniales consejos para combatir la depresión del creador de la serie 'Rick y Morty'

Buena Vida

Por: Pijama Surf - 12/20/2017

El creador de la serie Rick and Morty respondió a una usuaria de Twitter con importantes consejos para lidiar con la depresión

La depresión, aquella prima hermana de la ansiedad, es uno de los trastornos del estado de ánimo que mayor incidencia tiene en gran parte de la población del planeta –principalmente en países económicamente desarrollados. Si bien sus síntomas pueden manifestarse como un vacío existencial, tristeza permanente, alteración tanto en la dieta como en el sueño, desmotivación, anhedonia e incluso disminución casi total de energía para realizar cualquier actividad, también pueden estar relacionados con conductas autodestructivas como permanecer en una relación de pareja tóxica, mantener prácticas sexuales –o emocionales– de riesgo, consumo descontrolado de sustancias psicoactivas, etcétera. En varias ocasiones, cuando el trastorno es principalmente de orígen orgánico –y por tanto requiere apoyo farmacológico o incluso terapia electroconvulsiva–, se trata de un proceso que puede tardar años y décadas en elaborarse; sin embargo, hay ocasiones en que una red de apoyo permite no sólo regular los síntomas sino también brindar una oleada de alivio.

A veces esa red de apoyo puede encontrarse en situaciones tan remotamente lejanas como las redes sociales, entre figuras públicas y las víctimas de este malestar. Tal y como sucedió entre el escritor, productor y co-autor del popular show Rick y Morty, Daniel Harmon y la usuaria de Twitter @chojuroh, cuando ésta última le preguntó al artista por un consejo para lidiar con la depresión. ¿Qué podría responder el creador de una serie ácida y de humor negro que se mofa abiertamente de la sensibilidad emocional?

Mediante cuatro concisos, pero contundentes, tweets, Dan Harmon dejó en claro que la bondad de la humanidad continúa y que gracias a ella y una red de apoyo, se podría reducir el malestar de personas que sufren no sólo de depresión sino también de otros trastornos como de la personalidad, de la alimentación, del sueño, de estrés, de trauma, etcétera… Ésta fue la respuesta de Dan Harmon:

Primero: Admitir y aceptar que está sucediendo. La toma de conciencia lo es todo. Nos ponemos bajo mucha presión para sentirnos bien todo el tiempo. Está bien sentirse mal. ¡Debe haber algo en lo que seas buena! Comunícalo. No lo mantengas en secreto. Domínalo. Como un sombrero o un bolso. Los sentimientos son reales.

Segundo: intenta recordarte a ti misma, una y otra vez, que los sentimientos son reales pero no son la realidad. Por ejemplo: puedes sentir que la vida no significa nada. Un sentimiento verdadero. Un sentimiento importante. Es VERDAD que lo sientes, PERO, ¿acaso la vida tiene un significado? No nos corresponde responder a nosotros. Hechos y sentimientos: iguales pero diferentes.

La cosa más importante que puedo decirte es no lo enfrentes tú sola, por favor. Hay una increíble y milagrosa magia que nos hace sacar las emociones. Aún cuando se trata de escribir “Quiero morir” en un pedazo de papel y quemarlo, uno se siente mucho mejor que estarlo pensando en la soledad. El sacarlo es mágico.

Los pensamientos oscuros serán un eco en las paredes de tu cráneo, se distorsionarán y magnificarán. Cuando abres la boca –de manera anónima en un periódico o blog o un cuaderno de dibujo–, estos pensamientos también se van. Volverán pero tienes que volverlos a sacar. Desfógalos. Golpéalos. Sé que no quieres pero inténtalo.

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El autorespeto, la cualidad que nos ayuda a sobrepasar al fracaso

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 12/20/2017

Para Joan Didion, ensayista, novelista y antigua investigadora para Vogue Magazine, la habilidad que podría llevarnos al éxito o al fracaso es el autorespeto -self-respect-

Supongamos la historia de una chica en una relación de pareja con alguien emocionalmente indispuesto; otra, de un hombre que cuando apenas consigue un trabajo ya está planificando la manera de alcanzar un puesto superior en otra empresa o una vida en otro sitio; y la de una mujer con una amplia preparación y experiencia profesional que tuvo que mudarse de país por su matrimonio y no encuentra trabajo en su nuevo hogar. Todas estas anécdotas, variadas en su origen psíquico, muestran un punto de no retorno o una crisis que puede promover el crecimiento o la decadencia de una persona.

Para Joan Didion, ensayista, novelista y antigua investigadora para Vogue Magazine, la habilidad que podría llevarnos al éxito o al fracaso es el autorespeto (self-respect). Si bien, como explica Didion, el autorespeto se le conocía antiguamente como “carácter”, se trata realmente de “la voluntad para aceptar la responsabilidad de la vida de uno”; es decir, de enfrentarse a las decisiones -buenas o malas- que se tomen, aceptar sus consecuencias y comenzar a evolucionar según sea lo necesario.

Por ello, cuando uno tiene en frente la decisión de seguir o dejar una relación de pareja que no brinda bienestar, de seguir huyendo o mantenerse en un sitio para “echar raíces”, o de regresar hacia donde existe estabilidad laboral o de quedarse con un compañero de vida, es importante poseer la “habilidad de discriminar, amar y permanecer estoico”. No se trata de “encerrarse en uno mismo” - paradójicamente incapaz de amar o diferenciar las acciones saludables de las negativas y volviéndonos “ciegos ante nuestras debilidades fatales - ni de alienar al self a un estilo de vida anhedónico en donde “uno huye para encontrarse y no encuentra a nadie en casa” ni “de ser encantadores con las serpientes, algo que las mantiene encerrados en una especie de Edén eterno, sin camas extrañas, conversaciones ambivalentes y problemas en general”, sino de ser capaces de desarrollar “cierta disciplina en donde uno vive haciendo cosas que en ocasiones no se quiere particularmente hacer en ese momento, dejando a un lado los miedos y dudas, ponderando entre los conforts más inmediatos y la posibilidad de conseguir unos más grandes aún si son intangibles en ese instante.”

Este tipo de disciplina, menciona Didion, es un “hábito de la mente que nunca puede ser fingido, pero desarrollado, entrenado, fortalecido.” A través del entrenamiento de pequeñas rutinas que regulen tanto fisiológica como psicológicamente, es posible desarrollar otras disciplinas aún más fuertes como el despertarse temprano para ejercitarse o trabajar en proyectos personales, gozar de los beneficios del agua fría después de una ducha, procurarse emocionalmente asistiendo a terapia, practicando meditación, cumpliendo acciones de apapacho… Es como si fuese un ritual que nos ayuda a recordar quiénes y qué somos, a discriminar tanto las creencias como las expectativas de otras personas sobre uno y que nos someten a cumplir acciones en contra del bienestar propio, a reconstruir un autoconcepto a favor del autorespeto, y a aceptar los cambios -buenos o malos- que no dependen de uno, pero sí sus reacciones en consecuencia. Por ello, a la hora de enfrentarnos a una toma de decisión, a un fracaso o una crisis, es cuando más debemos prestar atención a las pequeñas rutinas que fortalecen una rutina mayor: la del autorespeto. Principalmente porque son éstas las que permiten la expansión de un verdadero self para alcanzar un mejor nivel de bienestar propio – sin permitir la influencia de personas externas -.