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El día que que varios OVNIs suspendieron un partido de futbol en Italia

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/13/2017

Entre los avistamientos de ovnis más polémicos se encuentra el que tuvo lugar en un partido de fútbol en la región de la Toscana, el 27 de octubre de 1954

Entre los avistamientos de ovnis más polémicos se encuentra el que tuvo lugar en un partido de fútbol en la región de la Toscana, el 27 de octubre de 1954. Ahí, en un partido entre los clubes Florentina y Pistoiese, comenzaron a aparecer objetos voladores en el cielo provocando la paralización del partido. 

De acuerdo con La Nazionale, el periódico local de la fecha, los 10 000 asistentes al partido dejaron de prestarle atención al juego en el estadio Artemi Franchi al mover sus miradas hacia el cielo. Apenas empezaba el segundo tiempo cuando cayó el silencio en el evento, seguido de gritos exaltados y múltiples dedos señalando aquello que causaba furor. Todos ignoraron el balón y seguían con la mirada a "algo que lucía como un huevo que se movía lentamente, lentamente, lentamente." Para Ardico Magnini, leyenda del club futbolero, "todos estaban viendo hacia arriba y había algo brillante en el cielo, plateado brillante. Estábamos impresionados, nunca habíamos visto algo así en el cielo. Nos quedamos impactados." Por otro lado, para el fanático del Fiorentina, Gigi Boni, aquellos objetos "se movían muy rápido y luego se detuvieron. Todo duró un par de minutos. Podría describirlos como unos tabacos cubanos. Creo que eran extraterrestres. Eso es lo que yo creo, no hay otra explicación que pueda hacerme." Después de la aparición de los objetos voladores, los testigos describieron que hubo un rayo de luz blanca en el cielo que provenía de una localidad al norte de Florencia. Incluso, desde las oficinas del periódico La Nazione, al centro de la ciudad, se vislumbraban unas "bolas brillantes moviéndose rápido hacia el domo de la Catedral" -cerca de las oficinas-. 

Al día siguiente, periódicos y especialistas indagaron en un diagnóstico de histeria colectiva. Sin embargo, ¿cómo se pueden interpretar los numerosos reportes de avistamientos de ovnis en diferentes pueblos de la Toscana durante los siguientes días?

Por un lado, Roberto Pinotti, presidente del Centro Nacional de Ovnis y experto en objetos voladores no identificados relacionados con extraterrestres, concluyó que podía tratarse de un fenómeno de tecnología inteligente que no podemos vincular a algo que sepamos que está en la Tierra: "el material que cayó del cielo era una sustancia pegajosa, plateada y brillosa -al cual se le llamó 'cabello de ángel'-, que se desintegró en un corto periodo de tiempo". Incluso apuntó en sus memorias que, cuando tenía 10 años, fue testigo de un fenómeno en donde "los techos de las casas en Florencia estaban cubiertos de esta sustancia blanca por una hora, y como la nieve, se evaporó." Sin embargo, "nadie sabe qué relación tiene esta sustancia con los ovnis."

Algunos reporteros y amateurs decidieron recolectar trozos de madera cubiertos con la sustancia blanca para envolverlas en un palillo de fósforo y llevarlas al Instituto de Análisis Químico de la Universidad de Florencia. Sin embargo, el análisis espectográfico llevado a cabo mostró que la sustancia contenía borón, silicona, calcio y magnesio. Es decir, no era un material radiactivo ni peligroso, aunque no se lograron llegar a conclusiones definitivas pues el material se destruyó en el proceso. 

Por otro lado, la Fuerza Aérea de EE.UU. declaró que la visita de un ovni era "una idea absolutamente tonta. La ciencia rechaza esa idea. Todo fenómeno de los ovnis es un mito, magia, superstición envuelta en la idea de que los extraterrestres vienen para salvarnos o para destruirnos." Para el vocero y astrónomo de la FA, McGaha:

"El espectáculo completo, el 'cabello dé ángel' y todo, no fue otra cosa que arañas migrando. Cuando vi ese caso originalmente pensé que quizá fuera una bola de fuego, un meteorito muy brillante entrando en la atmósfera. Pueden tener la forma de un tabaco rompiéndose en pedazos. Pero parece que se trató de algo causado por arañas jóvenes haciendo telarañas, telarañas muy finas. 

Las arañas usan estas redes como conductores, las conectan y al verlas en el cielo como globos es porque así se trasladan de un lugar a otro. Vuelan con el viento y estas bolas de telaraña han sido vistas a miles de metros del suelo, por lo que cuando el Sol las alumbra, brillan, ves toda clase de efectos visuales. 

Cuando esto se rompe y cae al suelo, parece magia, claro. Estoy seguro que eso fue lo que ocurrió ese día."

A lo largo del gremio científico esta teoría fue altamente aceptada y valorada -en especial cuando septiembre y octubre son los meses cuando las arañas del hemisferio norte emigran-. No obstante, esta teoría no convenció a todos, ya que a los espectadores, ahora octagenarios, consideran que se trata de "una vieja historia estúpida." Por ejemplo, para Pinotti, la teoría de las arañas es refutable ya que "el análisis químico de las muestras de 'cabello dé ángel' no contiene los elementos de la seda de araña, que es proteína, un compuesto orgánico que contiene nitrógeno, calcio, hidrógeno y oxígeno."

Ahora, después de alrededor de seis décadas, el misterio continúa: nadie logra discernir si se trató de una verdadera visita de extraterrestres, la autosugestión imaginativa de historias populares de la época o la teoría conspiratoria de un gobierno para seguir manteniendo oculta la compañía de otros seres vivos en el universo. 

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El desapego es la actitud correcta en un mundo impermanente y además puede usarse para liberarse de males físicos y mentales con una sorprendente efectividad.

En un reciente artículo en este sitio se exploraba la noción del desapego en diferentes tradiciones filosóficas de Oriente, en las cuales es la noción fundamental de una vida que se acerca a la sabiduría y la virtud. Se considera en el hinduismo y en el budismo, por ejemplo, que el apego es el combustible que mantiene corriendo la rueda del samsara, la existencia cíclica en la cual el sufrimiento es la norma. Incluso, en el budismo, se considera que el apego es un contaminante fundamental de la mente (klesha, en sánscrito) -en términos modernos podríamos decir que el apego es una patología.

Por el contrario, como argumentaremos aquí, el desapego no sólo es una importante actitud que lleva a la libertad y a la sabiduría, sino que puede utilizarse como una base para lidiar con enfermedades, malestares, contrariedades y demás situaciones negativas. Algo en lo cual coincide la filosofía budista, donde por ejemplo, se utiliza la meditación no sólo para llevar la mente a un estado de relajación sino para limpiarla de todos los contenidos o improntas negativas, que según los budistas, bajo ciertas causas y condiciones, llegan a la fruición y emergen como enfermedades y contrariedades. Cuando estos contenidos -que son finalmente registros kármicos- emergen, si el meditador no se apega a las sensaciones que producen, es decir, no siente ni avidez ni aversión por ellas, entonces esta información se disuelve, de alguna manera limpiando el inconsciente y permitiéndonos estar más frescos y menos sesgados ante las cosas. El desapego a los eventos de la mente es para el budismo el sendero a la libertad. Esto se apoya fundamentalmente en el desapego a la solidez de una identidad, de un yo al que le pasan todas estas cosas. Si no hay ese yo -tan oprimido y constreñido por los sucesos y conceptos que se le adhieren- entonces todo lo que ocurre es solamente como una película, o como un sueño que contemplamos sabiendo que es un sueño. Los demonios internos o externos, no pueden hacernos realmente daño cuando sabemos que son simplemente proyecciones, y no tienen realidad independiente a nuestra mente. El asunto es realmente saber esto y no sólo considerarlo intelectualmente como algo posible. 

En el caso puntual de una enfermedad o de un estado de dolor cronificado, es importante recordar algo que es una realidad de la existencia, independiente de credos. El mundo es impermanente, todo cambia rápidamente. Nuestras mismas células están muriendo y surgiendo cada instante y no pasa mucho tiempo para que, al menos físicamente, seamos completamente otros. La naturaleza del mundo es el cambio -lo único que no cambia es el cambio, dice el I Ching- y realmente lo único que puede obstruir ese cambio -aunque ilusoriamente- es nuestro apego a las cosas, nuestro aferramiento a una sensación o a una idea. Este aferramiento, por otro lado, es la fuente de constante frustración -puesto que a mediano y largo plazo todo a lo que nos aferremos nos producirá una decepción ya que no podemos ir en contra del curso implacable del tiempo. Y aunque hoy nos parezca que aquello a lo que nos apegamos es una realidad sólida y estable no pasará demasiado tiempo para que esto desvanezca.

Algo que al principio nos parece extraordinario ocurre cuando nos desapegamos de nuestros síntomas cuando estamos enfermos o sentimos que crepita el germen de un cuadro. Generalmente creemos que nuestras enfermedades son realidades constantes que existen siempre y son parte de nosotros, pero cuando dejamos de ponerles atención y dejamos de reciclar las sensaciones de dolor con los pensamientos que se fijan a ellas y se lamentan, entonces podemos presenciar cómo el proceso de curación o simplemente de cambio se vuelve más rápido y fluido. Y es que no hay nada, entonces, que lo obstruya, porque el apego, la rumia del pensamiento, es lo que aprieta y genera estrés -lo cual se convierte en un círculo vicioso, en la energía misma que alimenta a la enfermedad. Abrir campo, vaciarse, dejar que pase, esas son la primera línea de defensa. En río corriente no hay pestilencia, es en el agua estancada donde se cultiva el patógeno. Lo que necesitamos generalmente es simplemente respirar, dedicarnos a algo creativo o algo que nos brinde significado. Esta es la mejor combinación para la curación: el desapego, el trabajo y el afecto. El cuerpo, entonces, animado por la energía del sentido existencial, realiza sus funciones naturales -y así se cataliza el poder del placebo o la autocuración.

De la misma manera que esto ocurre en un sentido físico -desapegándonos de las sensaciones de dolor o síntomas de una condición patológica- esto mismo ocurre con las emociones, conceptos e ideas tóxicas -que a su vez luego pueden coartar nuestro crecimiento o convertirse en enfermedades físicas. En el texto más entrañable de la literatura de la India, la Bhagavad Gita, Krishna le dice Arjuna que actúe pero que lo haga sin apego. Esta es realmente la sabiduría más profunda y sencilla que podemos asimilar. No se trata de retirarse del mundo y entrar en un estado de quietismo y distanciamiento del mundo, en una impasible torre de marfil, o en un cueva de ermitaño, sino de participar intensamente en toda la diversidad y variedad de la vida, pero hacer las cosas por sí mismas, no buscando un beneficio ulterior en ellas, ni tampoco identificarnos con nuestros actos -lo grandioso o terrible que son y por lo tanto nosotros- viviendo en el pasado o en el futuro, con miedo o esperanza. La única forma de vivir en el presente y habitar plenamente, utilizando la totalidad de los recursos, es desapegándonos de nuestros actos e identidad. De otra forma siempre dejamos una parte de nosotros en algo que ya sucedió o en algo que sólo está ocurriendo en nuestra mente. 

Twitter del autor: @alepholo