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¿Por qué orinar en la piscina es nocivo para tu salud?

Salud

Por: Pijama Surf - 05/31/2017

La reacción química de algunos componentes de la orina con el cloro genera otros químicos que son dañinos para la salud

Podría decirse que todos hemos orinado en una piscina, aunque haya sido de niños. Es lo más cómodo, el agua incita las ganas de orinar y, generalmente, no se nota. Pero, más allá del tabú, la ciencia te dice por qué orinar en la piscina es verdaderamente malo para la salud, sobre todo si la alberca está llena de personas.

Según Ernest Blatchley, ingeniero ambiental de la Universidad de Purdue en Indiana, cada persona que orina en una picscina arroja entre 50 y 80ml de orina, lo que equivale a un vaso de agua por persona.

El problema está en la reacción química que hace el cloro con algunos compuestos químicos que lleva la orina, los cuales interactúan con el este químico. El ácido úrico y los aminoácidos de la orina, al reaccionar con el cloro, crean tricloramina y cloruro de cianógeno que, en altas concentraciones, son dañinos para la salud humana.

Mientras la tricloramina es medible (aunque pocas veces se tienen los instrumentos necesarios en las piscinas), el cloruro de cianógeno es mucho más difícil de sondear; “Es un químico muy dinámico. Se forma rápidamente pero también se disuelve rápidamente, es muy volátil”, advierte Blatchley.

Este último químico es el más peligroso: es tóxico y es difícil determinar su nivel de concentración. Por su parte, la tricloramina causa problemas respiratorios, sobre todo en personas con asma, y provoca irritación y molestias en los ojos. Y, aunque no podría decirse que esto es un problema de salud pública apremiante, ciertamente no es bueno para tu salud tener contacto con ambos químicos.

Así que, la próxima vez, hazte el hábito de orinar en un lugar apropiado antes de nadar.

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Salud

Por: PijamaSurf - 05/31/2017

“Planning fallacy" (o “falacia planificadora”), la trampa mental en que se subestima el esfuerzo y el tiempo para realizar ciertas actividades

El psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista Erich Fromm solía decir que cuando la pasión inunda, el tiempo parece desaparecer. Él se refería a que enfocar toda la atención en un proyecto puede provocar que el tiempo pase sin siquiera percatarlo, de modo que al tomar conciencia del proceso, uno requirió más tiempo de lo pensado. 

Esta tendencia tiene el nombre de “planning fallacy" (o “falacia planificadora”), la cual habla acerca de una trampa mental en la que se subestima el esfuerzo y el tiempo para realizar ciertas actividades. El fenómeno de la planning fallacy se descubrió en 1979 por los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky y actualmente el psicólogo Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, intenta desmenuzar sus particularidades. 

Epley solicita a cada lector suyo que realice un pequeño experimento con una pluma y papel. Lo primero que tiene que hacer es contar con una tarea que requiera una duración de algunas semanas –por ejemplo, terminar un libro; después, apuntar en la hoja de papel: a) la fecha tentativa en la que se cumplirá el objetivo; b) la fecha en que lo cumplirá si todo sale bien; c) la fecha en que lo cumplirá si todo sale mal. 

Tras varias pruebas, Epley encontró que no sólo no se cumple con las fechas establecidas en los mejores escenarios ni en los más realistas; tampoco se cumplen las de los peores escenarios. El especialista cuenta cómo un profesor de psicología les pidió a sus alumnos responder tres preguntas después de terminar sus tesis ellos establecieron que les tomaría en promedio 34 días llevar a cabo la tarea –en el mejor de los escenarios, 27 días, y en el peor, 49 días–. Al final, a casi todos les tomó 55 días en promedio. 

“Incluso en el peor de los escenarios, se tiende a ser optimista”, concluye Epley. Si el optimismo facilita la planning fallacy, quizá pequeñas dosis de pesimismo ayudarían a cumplir con nuestros objetivos a mediano y largo plazo. Frente a ello, Epley recomienda siempre ser realista y actuar en función de ello; es decir que para prevenir tardar más de la cuenta hay que contemplar que puede haber imprevistos, y planificar pequeños pasos para asegurarse que las cosas saldrán adecuadamente.