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Compañía británica anunció que analizaría posteos de usuarios de Facebook para determinar quiénes son conductores confiables y quienes no

Una de las noticias más sonadas ayer en Gran Bretaña fue el anuncio de que una de las aseguradoras más grandes de ese país, Admiral, estaría usando las redes sociales para analizar las personalidades de los dueños de autos para establecer el precio de su póliza de seguros.

The Guardian señaló que esta medida abría la puerta a una nueva era en la que las compañías estarían utilizando los datos de sus usuarios y se desatará un debate sobre la privacidad.

La aplicación de esta compañía estudiaría las cuentas de sus usuarios para encontrar características de personalidad vinculadas con hábitos de manejo. Por ejemplo, individuos identificados como bien organizados y conscientes de sí mismos tendrían buenos puntajes. 

Otros de los hábitos a analizarse serían escribir oraciones cortas, usar listas y hacer citas con amigos a un tiempo específico y no sólo con ambigüedad. 

Usuarios que serían poco confiables serían los que emplean signos de exclamación y palabras como "siempre" y "nunca".

Hay que mencionar que la aplicación se anunció como de uso voluntario y ofrece descuentos a los usuarios pero, de acuerdo con The Guardian, Admiral contemplaría una ampliación de su aplicación. En este caso el análisis de los datos de los usuarios estaría siendo utilizado para el beneficio de los mismos, pero la sola posibilidad de hacer esto genera una inquietante suspicacia de que en un futuro (o quizás en el mismo presente ya ocurre) todos nuestros actos en las redes sociales nos podrían perseguir al formar perfiles personales que determinen los créditos a los que accedemos, los empleos y por supuestos las pólizas de seguros.

Otro campo que está siendo "minado" por aseguradoras, según informa The Guardian, es el de los relojes inteligentes que levantan datos de salud de las personas. La compañía Vitality vende ya el reloj Apple Watch a sus clientes, con el precio dependiendo de qué tanto ejercicio hacen.

Hoy hace unas horas Facebook anunció que no permitiría que Admiral usara los datos de los usuarios para hacer este experimento de evaluación de la pólizas, al parecer respondiendo a la polémica que generó la iniciativa.

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No sólo es estúpido a nivel personal, fomenta la estupidez y la superficialidad de la Web

Este artículo no debería de ser necesario: es una obviedad que uno no debería de comentar en un artículo o en su publicación en una red social antes de leerlo. Y, sin embargo, esto ocurre casi en la mitad de los casos en sitios como Facebook, donde los artículos suelen tener más shares que vistas y a veces apilan grandes cantidades de comentarios sin que esto se refleje en las vistas a la página. Podría parecer poco importante un tema así, sin embargo, como explicaremos aquí, este hábito del consumo veloz, superficial e irreflexivo de la información hace que en general baje el nivel de la discusión y provoca que incluso los contenidos que se generen en líneas sean de menos calidad y profundidad. Se trata, a grandes rasgos, de una costumbre impulsiva mayormente ignorante.

1. Baja el nivel de discusión (y de inteligencia en general)

Comentar en un artículo sin haberlo leído hace que se resalten prejuicios, lugares comunes y los aspectos más superficiales de la información. Sugiere que todo puede resumirse y entenderse en 60 caracteres (el promedio de un título) o a lo mucho en su resumen (120 caracteres, aproximadamente). Niega el valor de realizar razonamientos complejos que logren explorar un tema desde múltiples perspectivas. Es el equivalente de juzgar a una persona por su apariencia o a un libro por su tapa; si bien estos juicios pueden ser en alguna medida acertados, en la ansiedad de la inmediatez se pierde la riqueza de conocer el fondo y de abrirse a la otredad y a la capacidad de ser sorprendido. 

2. Hace que los medios generen contenido llamativo de poca profundidad

El hecho de que muchas personas no lean los artículos completos pero aún así los compartan o les den like hace que muchos medios consideren que es suficiente presentar sus artículos de forma atractiva, por lo cual se despreocupan del contenido de los mismos, o éste pasa a segundo término en comparación con la presentación. Esto crea una marea de información vacía, pero llamativa, en una especie de dieta informativa con fines cosméticos. Esto es un loop de retroalimentación entre medios y usuarios en el que ambos se engañan el uno al otro.

3. Denota poco nivel intelectual

Realmente la forma en la que te perciben en línea es poco relevante, especialmente porque la mayoría de las personas no saben quién eres y porque el miedo a lo que los demás piensan de ti no es la mejor motivación para actuar. Dicho esto, a muchas personas realmente sí les importa lo qué piensen los demás y quisieran evitar el ridículo, lo cual siempre es un riesgo al opinar sin haber leído un artículo. Evita este riesgo y no comentes antes de leer. 

4.  Dirige la conversación a lugares engañosos

El hecho de que los artículos de noticias se vean atestados de comentarios de personas que no han leído la información suele despistar a los demás y altera el sentido de las conversaciones que pueden generarse en estos espacios. Hace que muchas veces las discusiones se polaricen o se queden en los puntos salientes y no logren encontrar la riqueza de los detalles. 

5. Porque leer es mejor que comentar

De nuevo otra obviedad, pero hay que recordar lo evidente. Es más benéfico para ti leer algo que no sabes o exponerte a la visión de otra persona que buscar confirmar tu visión preestablecida del mundo, ya sea alabando lo que armoniza en apariencia con tus ideas o rechazando aquello que despunta como anómalo e intolerante para ti.

Por último recordemos que Platón consideraba que la opinión (doxa) es, entre todas las formas de conocimiento, la más baja. Así que si lees, al menos podrás tener una opinión informada, basada en la investigación de otras mentes y, si tienes discernimiento, incluso te podrás alimentar de aquellas mentes que saben más allá de la opinión, por la experiencia, la intuición o alguna otra forma superior de conocimiento.