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Cada tanto renace el bulo de que la constelación Ofiuco debería de considerarse un signo y por lo tanto modificar las fechas a las cuales están asignados los signos del zodiaco

Hace un par de semanas resucitó el bulo del treceavo signo zodiacal de Ofiuco. Quiero zanjar esto de una vez por todas. La primera vez que emergió este enredo fue en un libro de 1970. Luego reapareció en otro de 1995. Ambas obras fueron escritas por personas sin conocimiento alguno de astrología. En aquel momento el asunto pasó desapercibido. Pero el alud comenzó realmente en enero de 2011, tras una publicación pagada en un conocido sitio web de salud y belleza. Bastaron dos días para que se hicieran eco varias revistas de frivolidades como Cosmopolitan, más algunos periódicos de circulación masiva. Las intenciones de quienes pagaron por la publicación original son bastante oscuras. Desconocemos su identidad, pero les aseguro que la NASA no tuvo nada que ver con ello, aunque lo repitan hasta el cansancio las redes sociales, que de confiabilidad no tienen ni un ápice.

Aclaremos cómo funciona el cielo. Existen tres zodiacos; el zodiaco tropical, el zodiaco sideral y el zodiaco constelacional. El primero es totalmente fijo, no cambia jamás, pues consiste en una división regular de la eclíptica en doce signos de 30 grados de arco cada uno. De este zodiaco provienen los doce signos clásicos que todo el mundo conoce. Es el que empleamos mayoritariamente los astrólogos de occidente. El segundo, un zodiaco sideral, se mueve lentamente de acuerdo al movimiento de precesión de los equinoccios, volviendo a su mismo lugar cada 25.920 años aproximadamente. También consta de doce signos o segmentos de 30 grados cada uno. Es el que usan principalmente los astrólogos de la India. Finalmente tenemos el zodiaco constelacional, que en vez de signos posee constelaciones. De hecho comprende catorce de ellas, contando a Cetus, la ballena, asterismo por el que atraviesa el Sol durante unos pocos días de diciembre. Sorprende entonces que no hayan querido meter este otro "signo" también. Debemos comprender que las constelaciones son de longitud irregular. Las hay pequeñas como Cáncer, o grandes como Virgo. Sus tamaños variables no coinciden con los signos de los dos zodiacos astrológicos ya mencionados, que representan una abstracción geométrica y simbólica. En consecuencia, signos y constelaciones son cosas bien distintas, aunque posean los mismos nombres.

Con esto en mente, se debe señalar con vehemencia que Ofiuco es una constelación, no un signo. Su figura representa a Esculapio, hijo de Apolo y dios de la medicina, quien efectivamente se ha estado metiendo entre las constelaciones de Escorpio y Sagitario por causa del fenómeno de precesión. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con los signos de los zodiacos tropical y sideral, que no dependen en absoluto de las constelaciones que llevan nombres idénticos. Por supuesto, las estrellas de Ofiuco, como las de cualquier otra constelación, se utilizan individualmente en astrología tradicional, pero su uso por separado no altera en absoluto el zodiaco. Por lo tanto, los signos siguen y seguirán siendo los de siempre.

Junto a lo anterior, debemos tener muy presente que todo sistema establece una estrecha interrelación entre sus partes y la totalidad. No es posible tocar una pieza sin afectar al todo. La octava musical posee doce tonos: siete notas mas cinco semitonos, observables en la distribución de las teclas de un piano. Al igual que la música, la astrología posee un sistema de siete planetas y doce signos, cuya coherencia depende de la armonía entre la parte y el todo. Es igual en cualquier disciplina, cuyo dominio permite comprender a cabalidad esta interrelación orgánica, que no puede ser adulterada sin corromper el sistema completo. La estructura arquetípica depende directamente de la relación entre sus elementos. Alterarlos es arruinar la armonía de las esferas. Que no te engañen los que nada saben de astrología.

 

Twitter del autor: @cubicado

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¿Tienes buenas amistades? 5 características de los amigos tóxicos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/01/2016

La amistad es un tesoro, por eso ser capaz de distinguir a tus verdaderos amigos es algo fundamental en la vida

 

La única forma de tener un buen amigo es ser uno. 

—Ralph Waldo Emerson.

 

Como bien advierten múltiples refranes y citas de célebres figuras a lo largo de la historia, la amistad es uno de los fenómenos más valiosos a los que podemos acceder como seres humanos. La posibilidad de contar con un "otro yo" que nos acompañe (y a quien acompañemos) en las peripecias propias de la vida es un verdadero tesoro, uno que prueba su valor cada día de nuestra existencia. 

Sin embargo, hay circunstancias en la vida que pueden llegar a confundir lo que una verdadera amistad es. Vivencias compartidas, sincronías diversas enarbolan supuestas amistades que, con una pizca de reflexión y acercándonos un poco, resulta que en realidad no lo son. Tener claro quiénes son tus verdaderos amigos en la vida es algo fundamental para navegar la existencia. 

El diario británico Independent se dio a la tarea de reunir seis premisas que, de acuerdo con psicólogos y especialistas, te permitirán evaluar cuándo una de tus amistades califica como tóxica, es decir dañina para ti, y por ende, probablemente ni siquiera calificaría como un verdadero amigo (y en caso de que sí, sería bueno que cambiaran estas dinámicas).

Aquí lo que encontraron:

Te critican sistemáticamente:

Si una de tus amistades te critica constantemente esto tal vez responda a su propia inseguridad y a la necesidad de contrastar tus defectos o errores con sus aciertos y virtudes. Sin embargo, a la larga esto puede perjudicar tu autoestima y no traerte nada bueno. 

Te drenan

Los amigos invasivos, que necesitan compasivamente de ti, lo más probable es que terminen "chupando" tu energía. Si alguna de tus amistades encaja con este perfil analiza cómo te sientes en relación a esa persona y a la intensa demanda que genera hacia tu persona. 

No te buscan

Hay temporadas para todo en la vida, y a veces tu buscarás más a un amigo y luego ocurrirá al revés. Pero si desde una óptica amplia se torna muy desigual la inversión de tiempo e interés entre tú y esa persona, entonces seguramente te hará pasar malos ratos (y éste es un sentimiento que no empata con el término amistad).

Te alejan de otras amistades

Ésta es una dinámica nociva que se da con frecuencia. los amigos que buscan hacerte dependiente de ellos y por lo tanto procuran aislarte o alejarte de otras amistades o incluso de tu pareja. ¿Te suena?

No guardan tus secretos

Revelar el secreto de un amigo es algo que pone en duda la calidad de esa amistad. Tener amigos que revelan tus secretos te generará estrés emocional, evitará que confíes en esa persona y, por lo tanto, que difícilmente puedas llamarle amigo.