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Por medio de un análisis exhaustivo de los 22 arcanos del tarot, se intentará darle un sentido al ejercicio cinematográfico como regulador de la percepción de la vida

Y como quien, con hálito afanado
sale fuera del piélago a la riba,
y vuelve atrás la vista, aun azorado,
así mi alma también, aun fugitiva,
volvió a mirar el temeroso paso
del que nunca salió persona viva.


-Dante Alighieri​, La divina comedia

La nueva conciencia

Sally Nichols hace hincapié en los dibujos de la carta que representan al arcángel Miguel tocando la trompeta en un especie de ritual para iniciar una nueva era, aquí hay diferencia de lecturas de si es Miguel o Gabriel como viene escrito en la Biblia. Se les invita a ingresar a esta nueva era a los seres que han sido justos, pero no es en otro lugar donde se llevará a cabo la nueva vida sino el mismo espacio, es otra conciencia a la que ya nos relacionaba la carta del sol. Nichols dice “el juicio anuncia el comienzo de un nuevo orden, una nueva interacción entre el consciente y el inconsciente que se manifestará en la última carta, “El Mundo”. También examina las responsabilidades que trae esta nueva conciencia: “aquel que es liberado de su confinamiento solitario no está ya sólo; ahora tiene dos compañeros humanos, además de una presencia celestial cuyas necesidades y deseos debe tomar en consideración”. De esta manera entendemos que las cartas El Sol, El Juicio y El Mundo van juntas y constituyen lo más elevado.

La nueva conciencia de la que se nos habla aquí se explora muchas veces en el cine con el asunto del cine dentro del cine, muchas películas elaboran sobre lo que es y no es siguiendo este formato que casi es un género sin serlo, abordar un rodaje como lugar para la trama y que los personajes principales sean el equipo de filmación y el elenco.

Recordamos grandes obras de cine dentro del cine, como El Estado de las Cosas (Wim Wenders, 1982), El Pornógrafo (Bertrand Bonello, 2001) y, más recientemente, Tristam Shandy (Michael Winterbottom, 2005), en estas tres películas además se explora el tema del fracaso en el rodaje, no lograr filmar la película pensada en producción, todos los problemas constantes que llevan a director y actores a entrar en un estado paralelo de conciencia donde la película deja de ser lo importante, la trompeta del arcángel abre las puertas de percepción del individuo, una especie de rayo eléctrico celestial que se percibe de otra manera, no como en la carta de la Torre (como destrucción), sino todo lo contrario. Como dice Nichols, el delicado sonido del trueno en el oído preparado se torna una trompeta que despierta al ser fuera de la tumba donde podría hacer lo que hace sin recapacitar: despertar, trabajar, ganar dinero, tener sexo, comer, dormir sin fin y sin intención de trascendencia pero sobre todo sin contacto con el cosmos.

En la cinta de Wenders tenemos un director que pierde el financiamiento de su cinta de ciencia ficción de bajo presupuesto, rodada en Portugal. ¿Qué es el cine sin dinero?, ¿qué queda en una producción sin presupuesto? Ahí es donde despierta a la nueva conciencia que lo lleva a Los Ángeles a contestar sus dudas, una vez más, "los ángeles" para encontrar una respuesta.

El Pornógrafo, película francesa de suma elegancia presenta también metacine incrustado sobre el mencionado subgénero de cine dentro del cine cuando el papel del director lo ejecuta Jean Pierre Léaud, estandarte de la nueva ola. Léaud interpreta a una conciencia que es la de los sesenta, no sólo cinematográfica sino de política expresada por medio del cine, una juventud consciente que inició muchos de los cambios que ahora vivimos, pues en la trama él es un director de cine porno de antaño, cuando se filmaba con glamour. El producto que es el porno actual avergüenza a Léaud, y más estarlo haciendo por motivos económicos. Es en esa conciencia que nace un hombre nuevo, que tocado por la carta del sol despierta de su sueño, sale de la tumba y camina hacia los ángeles.  

 

En Tristam Shandy son los actores los que de manera similar abren las puertas a la otra dimensión. Las problemáticas humanas en un set de filmación nunca van a dejar de existir, esa es la dicotomía cinematográfica entre la humanidad y la economía, es una extensión de la revolución industrial. De inicio, la película es una adaptación de una novela que se pensaba inadaptable del siglo XVIII, donde la rivalidad de los actores principales le da estructura a la trama. Steve Coogan, el actor principal, es lo más cercano al Steve Coogan que podremos ver en pantalla, esa es la intención de Winterbottom: se debate entre temas humanos, donde podemos observar lo que no podemos librar mirando únicamente nuestra realidad inmediata y sin mirar los reinos espirituales que nos circundan. Es esa voluntad que se presenta en le cine cuando fue cayendo en la mano de los artistas cuyas pretensiones alejan al cine de ser un producto económico para convertirse en reflejo del alma.             

 

Ciencia ficción

La ciencia ficción suave es un medio propenso para la expresión de este arcano de manera simbólica, lo que no nos podemos explicar, pero que es una esperanza de una vida mejor, por ejemplo, la nave espacial y la montaña en Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (Steven Spielberg, 1977), que se colocan en el eje vertical dibujado en la carta del juicio, la nave = arcángel, sobre la montaña = montañas, pensemos que no hay nada arriba de la montaña para alguien sin fe, y que en realidad el arcángel está arriba, que representa la otra realidad interplanetaria (en los códigos de Spielberg, son visitantes de otra galaxia con los que se está pudiendo comunicar Roy Neary (Richard Dreyfuss)). La película simbólicamente invita a trascender las dudas, lo que no conocemos y despertar en otro sitio, donde todo es posible, el cielo visto como otro planeta con otra civilización más avanzada que nos invita a ser parte de su mundo. 

En Línea Mortal (Joel Schumacher, 1990) un peligroso experimento de un grupo de estudiantes de medicina les permite tocar el otro lado de la vida, la muerte, tomando turnos se cuidan mientras viajan en su conciencia y entrar en eso que los tibetanos llaman "bardos" al empezar a morir, enfrentándose a sus miedos, momentos del pasado, anhelos, etc. La carta del juicio es en tiempo presente narrativo, es una carta activa en verbo, está sucediendo (como sucede en el experimento de los estudiantes) un despertar a otro tipo de vida conectado con lo celestial, lejos de lo mundano. Llaman la atención las escenas en perspectiva, puntos de vista voladores, donde nos desplazamos (la cámara se desplaza) por los aires, como si estuviéramos volando encima del ángel que toca la trompeta. Uno de los estudiantes hace que se interesen los demás en su experimento diciendo que “no quiero morir, quiero regresar y descubrir los misterios de la muerte y de la vida”; así también podemos encontrar el fuerte significado en la carta vinculando la vida con la muerte, al revés exactamente que la carta de la muerte. Las problemáticas que los jóvenes comienzan a traer a la vida diurna mientras el experimento avanza las comienzan a conectar con pecados, y esto nos lleva al arcano nuevamente, que se relaciona un poco con el juicio final, y con otros juicios metafísicos que ocurren después de que el cuerpo muere según otras culturas antiguas, tiene que ver con la pureza y el triunfo del juicio en nuestras vidas, finalmente hay un fallo como en todos los juicios y en la película no queda claro qué tan inapelable pudiera ser. Nuestra evolución en el sentido del arcano del juicio podría medirse con un cambio de juicios y actitudes.

La conciencia tras el dolor

El Francotirador / The Deer Hunter (Michael Cimino, 1978) por su lado es en sí el juicio de la vida, de estar vivo, en una situación dramática por la hermandad y lo que vive un grupo de amigos en casa, en la guerra y después en casa de nuevo, una conciencia que no se expande en todos los casos. Es un grano de mostaza el evento traumático en las distintas conciencias, no todos trascienden, al igual que no todos llegan al cielo. Para llegar al cielo además de una escalera se necesita soltar todo lo preconcebido, el dolor puede ser un puente.  

 

Un dramatismo exacerbado de esta cinta contrasta aparentemente con una película similar en fondo, en conexión con la carta, pero totalmente distinta en forma. Pareciera que no hay drama en El Espejo (Tarkovsky, 1975) con la manera de hacer cine común, teoría del conflicto etc. Es un viaje interno: como si viéramos la línea de vida del ser que está trascendiendo su juicio, inicia la película como si el arcángel tocará la trompeta. Los cuadros de Brueghel el Viejo puestos en escena en exteriores.

En El Espejo se asimila de manera intensamente visual la presencia de Brueghel (1525-1569), el gran pintor flamenco, en el cine; casi pensando en el cine como la nave, el arcángel que nos lleva a la realidad del otro lado del espejo, en en el caso de la película de Tarkovski a otro tiempo. En el año 1564 el maestro pintó “El camino al Calvario”, que no sólo es un viaje temporal, es un viaje por medio de una experiencia estética, sobre todo en la cinta El molino y la cruz (Lech Majewski, 2011) que elabora retablos que parecen pertenecer a la obra del pintor, no de la manera que Tarkovski lo hace, como referencia, sino como presencia directa del pintor en la pantalla, el creador en cuadro. Los Tableu vivant se despliegan con la ayuda de las ventajas digitales, trascendiendo el espacio en cuestión por medios tecnológicos que abren el espacio superior de la pantalla para encontrar a Dios, que trabaja en un molino, y si nos fijamos bien en la carta, arriba del arcángel hay un disco de donde proviene la energía del arcángel, el molino es el arcángel en la película y el molinero, Dios. 

El juicio

La carta maneja ideas de expiación, renacimiento y avance, que también pueden ser exploradas de manera directa con un juicio, como en el caso de Punishment Park (Peter Watkins, 1971), curioso caso de ciencia ficción documental sobre un grupo de jóvenes con ideas radicales que son juzgados por el sistema despiadadamente, lo que termina en una cacería humana. Son ideas nuevas que son juzgadas por ideas viejas, es la carta en un sentido simbólico del ego dejando ir para que llegue lo nuevo.

De esa misma manera viene la simbología de Valhala Rising (Nicolas Winding Refn, 2009) donde un guerrero, ahora esclavo, recupera su libertad de manera violenta para poder asumir toda la violencia y poder trascender su condición humana, es la violencia que en el cine muchas veces funciona como catalizador simbólico para afectar la realidad mediata y cambiarla.

Finalmente hay una cinta mexicana producida por INTERIOR XIII, una distribuidora mexicana que había dado de qué hablar decidiéndose a hacer accesible a la población cine muy difícil de ver como Qué difícil es ser un dios (Aleksei German, 2013) la mejor película del año pasado y quizás de la década. No decepcionan de forma alguna con su primer película ya producida, llamada Te Prometo Anarquía (Julio Hernández, 2015), donde se vive un juicio físico de un montón de gente que no se salva de perderse en la inmensidad, a diferencia de los que arman el trato, que acceden a otra realidad con oportunidad de superarse. Esta diferencia es el amor con el que viven y resuelven las cosas. 

 

Referencias

Sallie Nichols, Jung y el Tarot.

Dr. Klaus Bergman, Tarot, Edimat Libros.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

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Descubrimiento del astrólogo Robert Schmidt adelantaría en dos siglos el nacimiento de la astrología

¿Quién fue el padre de la astrología? Según lo transmitido por el astrólogo romano Firmicus Maternus, la fundación del arte celeste se remontaría a la figura del legendario maestro Hermes Trismegisto. No obstante, en la búsqueda de un candidato digno, debemos mirar más allá del mito, a sabiendas de que el gran Hermes es en realidad una leyenda compuesta por diversos elementos formulados en el contexto cultural del helenismo egipcio. El tres veces grande es un símbolo bajo el que se agrupa toda una escuela de pensamiento de la cual hemos escrito en un artículo previo. Si nos circunscribimos a los hechos históricos, la pregunta por los orígenes de la astrología sigue sin ser respondida. El linaje fabulado de la astrología transfiere el saber de Hermes Trismegisto a Asclepio, de Asclepio a su discípulo Anubo y de éste a Nechepso y Petosiris, quienes habrían difundido el arte secreto por medio de sus escritos entre los griegos. Tomando esto como referencia, podemos sostener sin problema alguno que Hermes Trismegisto es el padre de la astrología desde el punto de vista mítico, pero desde una mirada más realista debemos sospechar que su personaje se compone de al menos tres personalidades históricas en lo relativo a su rol como fundador de la astrología.

Al respecto el astrólogo, traductor e investigador Robert Schmidt lanzó recientemente un controvertido anuncio ante la comunidad astrológica. Junto a su esposa Ellen Black, el director de Project Hindsight asegura haber encontrado al hombre que inventó la astrología occidental. Según su hipótesis, la astrología es el resultado del trabajo de sistematización de Eudoxo de Cnidos, (390-337 a.C.), quien fuera discípulo de Platón en la Academia de Atenas, del pitagórico Arquitas de Tarento en Italia y del afamado médico Filistión Siciliano, además de haber estudiado fundamentos cosmológicos con los sacerdotes egipcios de Heliópolis. Con el tiempo, Eudoxo se convirtió en el más reputado matemático de su tiempo, al punto de despertar los celos de Platón, según nos cuenta Diógenes Laercio. Al regresar a su isla natal, Eudoxo fundó un observatorio, se integró a la asamblea de gobierno y propuso leyes justas que le garantizaron renombre por todas partes del mundo griego.

Tras el comunicado de Schmidt la polémica no se hizo esperar. Muchos se muestran escépticos y cuestionan los fundamentos sobre los que se basó para elaborar su hipótesis. Hasta ahora no ha publicado los documentos de su investigación, pero se espera que lo haga dentro de muy poco tiempo, ya que están pendientes los argumentos que justifican su arriesgada tesis. Sin embargo, ya adelantó algunos detalles interesantes. Recordemos que antes de la existencia de la astrología horoscópica, es decir, de aquella que utiliza cartas astrales elaboradas a partir del ascendente, los babilonios ya contaban con una forma rudimentaria de oráculo astrológico, basado en la observación directa del cielo nocturno. A ello añadían predicciones elaboradas según el día de nacimiento dentro del calendario mesopotámico. De acuerdo al político y filósofo Marco Tulio Cicerón, Eudoxo de Cnidos fue un “hombre de ciencia” que jamás dio crédito a los augurios que realizaban los sacerdotes babilonios. Este registro se contradice con una referencia del naturalista y escritor romano Plinio Segundo, quien afirma que: “Eudoxo ha intentado mostrar que de todas las ramas del conocimiento, la magia es la más ilustre y beneficiosa”. Schmidt se cuelga de esta última cita para plantear la posibilidad de que tanto Cicerón como Plinio dijeran la verdad, pues Eudoxo habría elaborado un sistema astrológico propio a partir de sus reproches hacia la práctica babilonia. Esto quiere decir que nunca fue un escéptico de la astrología en sí misma, sino más bien un crítico del sistema astrológico babilonio, y que a partir de su reprobación del mismo, elaboró un modelo más racional y ordenado, que hoy conocemos como astrología helenística.

 

Es evidente que la posición de Schmidt se ve débil con lo presentado hasta el momento, pero aún falta que publique todo el material de su investigación. Entonces se podrá formular un juicio al respecto. Pero para entender lo que asegura es imprescindible distinguir entre los oráculos astrales de los babilonios y la astrología horoscópica. Mucha gente cree que las cartas astrales se utilizan desde hace miles de años, cuando la verdad es bien distinta. Las más antiguas datan del siglo II a.C. y fueron levantadas por astrólogos que hablaban en griego. Antes de ello existía una forma primitiva de augurios astrales, pero carentes de mapas celestes y que no poseía el elaborado sistema de atribuciones planetarias y zodiacales que encontramos en la astrología horoscópica posterior. De allí que Robert Schmidt esté planteando la posibilidad de que Eudoxo de Cnidos sea el creador de todo el andamiaje teórico que sostiene la práctica de la astrología occidental, con sus triplicidades, cuadruplicidades, casas, sectas, aspectos, etcétera. Lamentablemente ninguna de sus obras ha llegado hasta nosotros, por lo que no cabe otra posibilidad más que contentarnos con los pocos comentarios que otros escribieron sobre su vida y obra.

Dejando a salvo la hipótesis de Schmidt, pues parece plausible, es obvio que el complejo edificio astrológico no pudo ser obra de un sólo hombre, ni siquiera en su primera formulación. Es precisamente en razón de aquello que, junto a Eudoxo, queremos proponer otros dos nombres que también son necesarios para compendiar los orígenes de la astrología horoscópica, y cuyo papel dentro de la historia cuenta con mayor respaldo. El primero es Beroso el caldeo, sacerdote mayor del templo de Esagila en Babilonia. Este oficiante del dios Bel Marduk estuvo en actividad durante principios del siglo III a.C. y fue reconocido como un excelente cronista de la historia de Babilonia, habiendo escrito una revisión completa de tres tomos bajo el patronazgo del rey seléucida Antíoco I Sóter. En gran medida, su fama se debe a que escribió en griego koiné, que en aquel entonces constituía lengua franca para toda la zona mediterránea y el medio oriente. Pero además de su labor como historiador, fue un célebre astrónomo y astrólogo, llegando a establecer una escuela astrológica en la isla griega de Cos. Probablemente éste fue el primer centro de formación para astrólogos fuera de Babilonia y un importante punto de expansión para la disciplina fuera de los confines de Mesopotamia. El precedente es sustancial, por cuanto Beroso establece un puente entre la astrología babilonia, que no conocía de mapas celestes, y la astrología helenística posterior, que desarrolla un trabajo basado en cartas astrales propiamente tales.

El otro nombre que conviene agregar es el de Hipsicles (190-120 a.C.), matemático y astrónomo griego nacido en Alejandría. Hipsicles tiene un papel absolutamente primordial en el desarrollo de la astrología occidental, pues fue él quién desarrolló por primera vez el procedimiento matemático para calcular el grado zodiacal ascendente, permitiendo con ello erigir un horóscopo o figura astral. Publicó su trabajo con el nombre de Ἀναφορικός o «Sobre las ascensiones», obra en la que presenta una serie de proposiciones sobre progresiones aritméticas para el cálculo del ascendente. A Hipsicles se le atribuye además el haber dividido el círculo en trescientos sesenta grados siguiendo la costumbre babilonia, y logrando que dicha convención fuera adoptada por toda la geometría posterior. Esa misma división aparece en el círculo del zodíaco, dividido en doce sectores de treinta grados cada uno. Por si fuera poco, el aludido compuso el Libro XIV de los Elementos de Euclides, que trata sobre la inscripción de los sólidos platónicos en la esfera. Aunque lo propuesto por Schmidt resulta fascinante, pues adelanta en dos siglos el nacimiento de la astrología, lo cierto es que sin el trabajo matemático de Hipsicles es imposible levantar una carta astral. Esa es la razón por la que los más antiguos horóscopos datan del siglo II a.C., misma época en la que vivió el susodicho. Por lo tanto, lo que Eudoxo de Cnidos pudo haber hecho es sentar las bases racionales y los principios arquetípicos que rigen la mecánica celeste aplicada a la astrología. Planteándolo así, obtenemos una visión mesurada sobre lo que anunció Schmidt.

Ahora bien, estos tres hombres —Eudoxo, Beroso e Hipsicles— representan no sólo tres de las más descollantes personalidades tras el nacimiento de la astrología, sino que también podrían ser los individuos en los que se inspiró la figura de Hermes Trismegisto. Naturalmente, habría que añadir otros nombres relacionados con los orígenes de la magia y la alquimia, como Zósimo de Panópolis, pero estos tres representan bien la arista astrológica de Hermes. Pero que nadie se engañe. La astrología surge de fuentes babilonias y se perfecciona en manos de los sabios griegos que vivían en Egipto, en una época en que los reyes eran también griegos. El aporte de los egipcios a la astrología es tardío y limitado, aunque no por ello menos relevante. Egipto le enseñó una extraordinaria cosmología a Eudoxo, pero fue Babilonia la que le mostró esa astrología primitiva, que navegaba en ausencia de mapas astrales, y que él parece haber reformulado de manera más ordenada y sistemática. Beroso formó la primera generación de astrólogos griegos, quizá influido por las reformas de Eudoxo. Pero hasta que no aparecieron los cálculos de Hipsicles, cien años después de Beroso y doscientos después de Eudoxo, no se pudo contar con cartas astrales.

La astrología es el resultado de muchas culturas en diálogo permanente. Prácticamente todos los pueblos entre la cuenca del mediterráneo y el creciente fértil aportaron algo en su formulación. Hermes Trismegisto es la personificación de los sabios en todas estas naciones de la Tierra. Tal vez no sea tan importante el nombre de quien inventó este arte, sino el principio de sabiduría que se nos transmite por medio de su estudio y práctica. En cuanto a nosotros, sus discípulos más recientes, seguiremos mirando al cielo en busca de respuestas, tal como lo han hecho muchos otros en cada pueblo y civilización que ha pisado este planeta. 

 

Twitter del autor: @cubicado