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Conoce al Aníbal triunfador sobre el poderoso imperio romano

(Este artículo es la continuación de Aníbal Barca 1: los orígenes del genio militar)

1

Por órdenes de Aníbal, los elefantes fueron cubiertos con grasa vegetal con el fin de protegerlos del  frío y la nieve. Eran muchos los que pensaban que al escalar esas alturas, los paquidermos no sobrevivirían. Sus propios hermanos y un sinnúmero de sus guerreros veteranos dudaban del juicio del general, por una parte. Por otra tenían enorme fe y respeto hacia los actos de su líder. Sin embargo, algunos sacerdotes ibéricos le relataron historias del Norte de la India, donde los elefantes asiáticos acompañaban a sus cuidadores en altitudes incluso mayores a las que enfrentarían en Italia.

Iniciaron la marcha. Iban treinta paquidermos, cerca de treinta mil caballos y un ejército multirracial de mercenarios libios, númidas, etíopes, púnicos e ibéricos. Tras recorrer la costa del Mediterráneo a lo largo de toda Hispania, se adentraron en el continente y emprendieron su ascenso. Primero los Pirineos, a continuación los Alpes. Este ascenso y descenso, accidentadísimos, marchando a través de antiguos pasos que casi nadie se atrevía a utilizar, les permitiría desembocar en el fértil y hermoso valle de la península Itálica y sembrar el terror en ella. Directo sobre la retaguardia de las legiones romanas, quienes demasiado tarde se apercibirían de que la guerra no se libraría de ningún modo en Cartago, en África, o en Hispania, como planificaban, sino que se desarrollaría en su propia casa.

Atrás, en la península Ibérica se quedaban los tres ejércitos africanos de resguardo, comandados por sus tres hermanos: Hanón, Magón y Asdrúbal Barca, respectivamente. Era Asdrúbal quien estaría a cargo de coordinar las acciones de las tres tropas, las cuales patrullarían el inmenso territorio conquistado desde décadas atrás por su padre, Amílcar; por su cuñado, Asdrúbal el bello, y por el propio Aníbal, el primogénito de los bárcidas, quien ahora marchaba hacia Italia. Deberían resguardar las ciudades bajo su control y librar la guerra ahí: adonde no tardarían en ser atacados por los romanos. Y en donde tampoco tardarían en surgir rebeliones de las tribus hispánicas sojuzgadas, aprovechando la guerra de sus opresores. Mientras, el hermano mayor se preparaba para asestar un duro golpe en el corazón del Imperio Romano. Era demasiado lo que debían custodiar, su familia y los nobles cartaginenses se habían vuelto riquísimos a partir de exprimir sin piedad las comarcas y ciudades ibéricas.

 

2

A lo largo de su trayecto, Aníbal y sus hombres serían emboscados por diversas tribus celtíberas y galas, hostiles no sólo a Roma, sino a cualquier tipo de ejército invasor que osase pasar a través de sus dominios. Una vez que iban sometiendo a los celtíberos, los incorporaban a su ejército, convenciéndolos, comprando sus servicios como mercenarios o ganándolos para su causa en contra de Roma mediante promesas.

Aníbal y sus hombres alcanzaron finalmente los Valles Italianos en pleno verano, en el año 200 antes de Cristo. No tardaron en tener sus primeros enfrentamientos contra las legiones romanas, quienes acudieron al instante, al enterarse de que eran invadidos en su propio suelo.

El senador, Publio Escipión, quien originalmente estaría destinado a combatir a Aníbal en sus dominios en Hispania, cambiaría por completo el rumbo de sus acciones militares, teniendo que regresar a Italia para interceptar al general africano. Así, unió a una parte sus tropas con otras dos legiones, cuya tarea anterior habría consistido en mantener a las tribus galas bajo control. Ahora los celtas se habían unido al ejército multirracial de Aníbal para combatir a Roma.

Los Romanos tendieron a considerar los primeros dos enfrentamientos como simples escaramuzas. Aún no comprendían del todo la magnitud militar del genio que les invadía. En Tesino y Trebia, donde se libraron aquellas confrontaciones, Aníbal los barrió por un flanco y otro con caballos y elefantes: primero con su caballería de númidas: rápidos, ligeros, mortíferos, liderados por el comandante africano Maharbal, de quien existen diversos desacuerdos históricos, sobre si su origen era númida, efectivamente, o en realidad pertenecía a una familia noble de Cartago, habiéndose educado y entrenado junto a Aníbal y sus hermanos desde que eran niños. Así mismo, hizo uso de su caballería cartaginense y de sus elefantes de guerra, los cuales habían conseguido llegar intactos desde Hispania.

En Tesino, Escipión sería derribado por el proyectil de uno de los feroces honderos baleáricos que acompañaban a Aníbal desde Iberia, estando al punto de morir embestido por la infantería púnica al perder su montura. Sería rescatado en el último instante por su joven hijo, Cornelio Escipión. Ahí quedarían fundidos para siempre los destinos de Aníbal Barca y los Escipiones.

3

Pero el verdadero pánico y el horror no cundieron a lo largo de Italia, sino hasta la célebre batalla del Lago Trasimeno.

Escipión padre, una vez recuperado de las heridas más recientes y habiendo finalizado su senado sin conseguir derrotar a Aníbal y apenas salvando la vida, sería asignado de nueva cuenta a Hispania en compañía de su hermano Cnéo, pretendiendo derrotar a los africanos en la península Ibérica y tratando de debilitar el principal bastión de donde se nutrían económica y militarmente.

Por su parte, Aníbal se encargaría de procurar atraer al nuevo cónsul, Flamínido, hacia el lago Trasimeno a través de un angosto paso de montaña y bosques que aún existe en la actualidad. El cónsul, junto a sus dos legiones, llevaba semanas persiguiendo a Aníbal, añorando exterminarlo y regresar a Roma triunfal con el general africano cargado de cadenas. O con su cabeza en una estaca. Sin percatarse siquiera de que en lugar de perseguir a una presa, se adentraba cada vez en las fauces de un gran depredador.

Tras casi tres semanas de carrera, el cónsul se enteró de que las tropas de Aníbal le aguardaban en las inmediaciones del lago para presentarle batalla. Se trataba de un terreno abierto, en apariencia, con el agua por detrás de los africanos: a los romanos les pareció que podrían aplastar a los invasores y arrojarlos hacia las profundidades de aquel lago. Para acceder a aquel claro debían apretarse a lo largo de un estrecho sendero boscoso que desembocaba en las aguas, teniendo que desordenar su formación para ingresar, cosa que los púnicos aprovecharían enteramente. El singular campo de batalla conformaba una T, en donde la parte superior de la misma eran el lago y sus costas, en donde los romanos creían que chocarían contra los púnicos, y la inferior el sendero boscoso por donde ingresarían.

Flamínido ordenó a sus legiones avanzar muy temprano en la mañana, marchando a paso veloz a través del angosto paso rodeado por bosques de árboles inmensos y antiguos. El camino obligó a los legionarios a estrecharse cada vez más unos contra otros para poder acceder a través del angosto camino, sin percatarse de que la noche anterior Aníbal había mandado ocultarse a la infantería celtíbera y gala, a las tropas africanas y púnicas ligeras y aparte de su poderosa caballería tras las cortinas naturales que les brindaban aquellos árboles.

Los romanos avanzaron agotados hacia el valle que bordeaba el lago. Se encontraban marchando desde más allá de la madrugada, sin haber desayunado. Tal como proyectaba el general africano que debía acontecer.

La infantería pesada de Aníbal, liderada por el implacable general Monómaco les esperaba a la orilla de sus aguas, listos para entrar en acción. Las legiones creyeron que por fin se encontrarían en combate parejo. Poco antes de que los exhaustos romanos entraran en contacto con Monómaco y sus veteranos púnicos, se escucharon los cuernos galos y el chillido ensordecedor de las trompetas ibéricas y africanas, como el presagio de una muerte helada y sorpresiva. Todas las tropas celtíberas, hispánicas y africanas ligeras emergieron de los costados del bosque, cayendo sin piedad sobre los desprevenidos flancos romanos, arrasándolos rápidamente y sin piedad alguna. Les arrojaron miles de dardos, lanzas y todo tipo de proyectiles, sin darles apenas tiempo siquiera de desenvainar sus espadas. Los mercenarios libios los empalaron con sus poderosas lanzas, rematándolos con sus hachas y dagas, los galos arremetieron contra ellos con unas espadas gigantescas, mazos y también con hachas, los púnicos los destriparon con sus sables cúrveos hasta dejar una alfombra de vísceras y sangre.

Las dos legiones resultarían exterminadas casi por completo, los sobrevivientes prisioneros y esclavizados, y Flamínido finalizaría empalado bajo una lluvia de lanzas cartaginenses. Los historiadores cuentan que los romanos sobrevivientes se arrojaban a las aguas del Trasimeno, pretendiendo huir en vano de los jinetes numínidas, quienes asestaban con admirable destreza con sus espadas sobre los cráneos italianos, abriéndolos o decapitándolos de un tajo, cual si fueran cocos, como relata el historiador griego Polibio, y dejando las aguas del lago por completo teñidas de color del vino tinto.

4

Tras la batalla en el lago, el pánico y el horror cundieron por toda Italia. Por primera vez los Italianos presintieron que no se enfrentaban a un enemigo común y corriente. En la ciudad de Roma se estableció toque de queda, se prohibió, por precaución, que las mujeres utilizasen joyas y vestidos lujosos en la calle. Temblaban de miedo de tan sólo pensar que Aníbal podría marchar en cualquier momento sobre su capital.

Por su parte, Aníbal seguían cosechando triunfos, apoderándose de ciudades, cobrando incontables botines, confiscando cosechas y ganado a su antojo. Tras vencer al cónsul Fabio Máximo, uno de sus mayores enemigos, estableció su base de operaciones en la ciudad de Geronium, dejando descansar y recuperarse a placer a todo el grueso de sus tropas, permitiéndoles comer, yacer con mujeres y beber, después de muchos meses de marchas, batallas y viajes.

En el senado romano se congregó a dos cónsules: Emilio Paulo, quien era aliado y amigo de los Escipiones y Terencio Varrón, del lado de Fabio. Se reuniría por primera vez a un número impensable de legionarios como jamás habían luchado juntos: 100,000 hombres, mientras que Aníbal lideraba a cincuenta mil, superados numéricamente por poco más del doble por los italianos.

Los romanos se encontraban desesperados y ansiosos por presentarle combate cuanto antes al general africano, así es que éste se aprovechó de nueva cuenta de su ímpetu, llevándolos, al igual que a Flamínido, a una trampa: los forzó a luchar en un terreno que él consideraba ventajoso para sus tropas.

Muchos fueron los nobles italianos que se enlistaron con la ambición de resultar triunfantes con el botín de guerra arrebatado a los púnicos, o con la posibilidad de capturar al general invasor o a alguno de sus célebres comandantes, ignorando que la mayoría de ellos jamás regresaría con vida a Roma.

El sitio elegido por Aníbal fue el Valle de Canas, un inmenso terreno conformado por campos de trigo cultivados desde la edad de bronce. Distribuyó a la infantería ligera de celtíberos, galos e ibéricos en el frente, quienes recibirían el impacto más fuerte de las inmensas legiones. Colocó a sus dos caballerías en los dos flancos de su ejército: a los temibles númidas del lado derecho y a la caballería celta, hispánica y cartaginense en el otro extremo.

Los romanos avanzaron como una inmensa máquina de guerra, muy bien ordenada y coordinada. El choque contra la infantería africana fue demasiado aparatoso. Los romanos creían que arrasaban las tropas púnicas. Entonces Aníbal hizo retroceder a su infantería ligera de celtas e hispánicos, haciéndoles creer a los italianos, aún más, que estaban ganando y que avanzaban hacia el interior del ejército invasor, desmantelándolo, mientras los galos e iberos aparentemente se retiraban.

Los romanos creían adelantar hacia el interior de las filas de Aníbal, sin darse cuenta de que en realidad eran envueltos y rodeados por los africanos.

Aníbal había enviado a Monómaco y a la infantería pesada cartaginense a resguardarse en las inmediaciones del valle desde antes del alba sin ser en lo absoluto detectados. A un toque de trompeta griega ordenado por el general, Monómaco avanzó con sus veteranos libios, etíopes y cartaginenses quienes se encontraban bastante frescos y ansiosos de entrar en combate y despojar a los muertos de su merecido botín de guerra. Los veteranos embistieron sin piedad a las legiones romanas por un costado, sin que éstas lo esperasen en lo absoluto.

Por su parte el comandante Maharbal, líder de la caballería, tras haber liquidado por completo a su contraparte romana, regresó con sus jinetes numídicas, en esta ocasión golpeando poderosa y mortalmente la retaguardia italiana.

En pocas horas, el que había sido uno de los más numerosos ejércitos romanos jamás congregados, se encontraba aprisionado por sus cuatro costados, rodeado por completo por un ejército inferior numéricamente y reducido poco a poco de manera sistemática, mientras los africanos, iberos, libios, galos, celtas y númidas avanzaban cada vez sobre más cadáveres italianos.

El joven Cornelio Escipión lograría escapar con Lelio, uno de sus hombres más fieles y con un grupo de legionarios, abriéndose paso dificultosamente a través de las mortíferas filas africanas. Sin embargo, esa misma suerte no la tendrían los cónsules Varrón y Emilio Paulo, quienes no conseguirían escapar de aquella trampa exterminadora.

Al finalizar la batalla, Aníbal arrancó los anillos consulares de los cuerpos de los generales romanos caídos y los colocó en su mano como trofeos de guerra, junto al de Flamínido cobrado previamente.

5

En Hispania, Asdrúbal, a pesar de algunas cruentas derrotas, sobre todo en el mar, donde perdió a parte de su flota naval tras un ataque sorpresa cerca de Cartago Nova, conseguía acosar sin piedad a Publio Escipión padre y a su hermano Cnéo por tierra, quienes pretendían desbancarlo del liderazgo en Iberia.

Primero consiguió derrotar a Escipión padre, quien encontró finalmente su muerte a manos de los africanos, atravesado por una lanza numídica que lo derribo para siempre de su montura. Luego concentró todas sus energías y recursos en rodear a Cnéo, hermano de Publio y a su vez tío de Cornelio Escipión, quien había conseguido escapar de la muerte en Canas.

Unió a sus propias tropas con las de su hermano más joven: Hanón Barca. Ubicó a todas sus fuerzas durante la noche alrededor del campamento de Cnéo, arrojando antorchas encendidas sobre sus pertrechos y empalizadas, masacrando con una lluvia de lanzas primero a los defensores italianos, y luego permitiendo que sus jinetes númidas ingresaran y exterminaran a placer hasta el último romano. Polibio cuenta que el propio Asdrúbal fue quien tomó la vida de Cnéo con su espada, quien se batía valientemente al lado de sus últimos hombres.

Cartago parecía ser la potencia triunfadora que se impondría en el Mediterráneo, nadie parecía capaz de detener a Aníbal Barca y a sus hermanos. Aníbal envió al senado de Cartago a su hermano Hanón con un inmenso botín de guerra a base de oro y plata, con los anillos de sesenta mil legionarios caídos y con innumerables esclavos italianos capturados durante su incursión, como muestra de sus triunfos.

Incluso el emperador Filipo de Macedonia, al contemplar los avances indiscutibles que cultivaban los cartaginenses en Hispania e Italia, prometió a Aníbal desembarcar en los puertos romanos con una flota al año siguiente: una alianza entre Cartago y Grecia constituiría el fin del Imperio Romano para siempre.

 

Twitter del autor: @adandeabajo

 
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Una conversación sobre las diferentes tradiciones alquímicas, sus puntos en común y la misteriosa obra de René Schwaller de Lubicz

Desde hace un par de años he estado siguiendo el trabajo del Dr. Aaron Cheak, quien me parece es actualmente uno de los más destacados estudiosos de la alquimia en sus diferentes tradiciones, particularmente avezado en la fascinante obra del alquimista y egiptólogo René Schwaller de Lubicz. Si bien Aaron Cheak tiene un doctorado en estudios religiosos, es traductor del alemán y del francés y se desempeña también como editor y profesor (es decir, cumple con el criterio de la erudición académica), lo que me parece más significativo es que se mueve con libertad y fluidez entre un lenguaje especializado y un lenguaje más fresco y vital que permite divulgar conocimientos que por definición son esotéricos y herméticos. Asimismo, Cheak reconoce que el estudio de la alquimia y de otras filosofías espirituales necesariamente requiere de una dimensión de la experiencia, que vaya más allá del estudio libresco y del análisis discursivo. Y es la apertura a la dimensión de la experiencia lo que libera el discurso y le permite acceder a un entendimiento estético y espiritual. Como sugiere Pierre Hadot, la filosofía necesariamente debe de convertirse en un "ejercicio espiritual", es decir, en un arte de vida. 

Recientemente pude conversar con Aaron Cheak sobre lo que podemos llamar una perspectiva no-dual de las diferentes tradiciones alquímicas, como se plantea en su importante libro Alchemical Traditions (la transcripción en español y el audio en inglés siguen a esta introducción). Ahí Cheak concibe a la alquimia como un fenómeno integral en el que participan diversas tradiciones en Oriente y Occidente, y que va desde la metalurgia a la metafísica. Así define a la alquimia Aaron Cheak en su introducción:

La alquimia puede ser descrita, en palabras de Baudelaire, como un proceso de "destilar lo eterno de lo transitorio". Como el arte de la transmutación por excelencia, las aplicaciones de la alquimia siempre han sido dobles: chrysopoeia y apoteosis (hacer oro y hacerse dios), la perfección de los metales y de los mortales. En su búsqueda por convertirse "el veneno en vino", la alquimia, al igual que el tantra, se sumerge en la existencia material –a veces en sus aspectos más disolutos y corruptos– para poderla transformar en un vehículo de liberación. Como la teurgia, busca no sólo la liberación personal –la redención del alma de los ciclos de generación y corrupción– también la liberación (o perfección) de la naturaleza en sí misma a través de una participación en la demiurgia cósmica. En su sentido más alto, la alquimia entra en conformidad con lo que los cabalistas lurianos llaman el tikkun, la restauración del mundo.

Pero esta restauración del mundo, en la que se disuelven las fronteras entre el proceso alquímico individual y colectivo, no es el resultado de un acto creativo o un esfuerzo épico, sino más bien de un reconocimiento de la realidad en su estado puro y luminoso, sin el velo de una percepción oscurecida. "Tenemos una idea progresiva de la espiritualidad y pensamos que debemos de dar ciertos pasos para alcanzar una cosa más elevada, pero en realidad sólo necesitamos hacernos a un lado para que la naturaleza primordial brille a través de nosotros. Debemos desmantelarnos para que el sol primordial se revele en nosotros", dice Cheak, usando una metáfora clásica del budismo mahayana.  

A continuación presentamos el audio y la transcripción de la primera parte de nuestra conversación, en la que tocamos la enigmática hipótesis de René Schwaller de Lubicz –basada en su estudio del Egipto faraónico y sus prácticas soteriológicas– de que la conciencia humana se inscribe en los huesos, particularmente en el fémur y regresa al sedimento mineral de la Tierra, acelerando el proceso de la evolución (que no es más que el regreso de la conciencia a su origen: la Conciencia). Hablamos también de la eternidad como presencia, la relación entre la mente divina, el cosmos y el ser humano, algunos paralelos entre el hermetismo y el daoísmo y las limitaciones de la visión científica en la comprensión del mundo como un todo. En la segunda parte hablamos sobre el silencio como sendero, la relación entre conciencia y espacio o la transparencia del cuerpo y el cielo (siguiendo un poema de Rilke), el descubrimiento de la naturaleza búdica o la inmanencia de la iluminación (siguiendo al dzogchen y el mahamudra) y otros temas relacionados a la alquimia y a la espiritualidad.

Schwaller de Lubicz y la inscripción de la conciencia en los huesos (la ceniza indestructible de la experiencia)

Cuando quemas algo obtienes cenizas como residuo, y las cenizas son interesantes porque no puedes quemarlas, no puedes destruirlas, son el sobrante del proceso de la destrucción. Ya sea por combustión o por putrefacción, estos procesos destruyen todo excepto estos residuos minerales. Así que desde un sentido puramente físico, en efecto son indestructibles, son inmortales. Incluso si lo ves en términos de la cosmogénesis moderna científica, los elementos minerales son los bloques fundamentales de la creación. Así que, en cierta forma, toda la teoría de evolución de Schwaller viene de esta idea de que la vida como la conocemos emerge de esta capa mineral del ser. 

Esta idea nos dice que todo lo que conocemos como vida y evolución está contenido en la semilla mineral, y esta semilla mineral contiene una forma de conciencia que, con el tiempo, se expresa –o evoluciona– por medio del reino vegetal y el animal y así continúa. Pero al final de cuentas hay una noción de que existe una conciencia en la naturaleza mineral, la cual es el sedimento de toda la existencia. Y esto, a nivel individual, lo que significa, según Schwaller, es que [la semilla mineral] preserva nuestra conciencia. 

[Lo que se preserva en la capa mineral] no son las las experiencias comunes y corrientes que experimentas cotidianamente, sino solamente las experiencias más importantes. Y me gustaría decir que son el tipo de experiencias vitales que penetran hasta los huesos. Puedes sentirlas en la médula. Si no puedes sentirlas a ese nivel de profundidad no van a sobrevivir. Como decía, este tema fue lo que realmente me acercó a la obra de Schwaller.

Según Schwaller éste es el tipo de trabajo iniciático en el cual uno debería centrarse, cultivar ese tipo de experiencias que llegan lo suficientemente profundo para inscribirse en los residuos minerales de tus huesos. [Esta conciencia inscrita en los huesos] sobrevive la muerte del cuerpo y se recicla, y entra nuevamente en los ciclos de la naturaleza, lo cual es una especie de mecanismo de palingenesis o reencarnación, porque la conciencia que se preserva en ese residuo mineral encuentra nuevos medios de existencia. Schwaller diría que se une con la célula o semilla biológica, es asimilada en los seres biológicos y encuentra su camino hacia la expresión encarnada. 

La materia como instrumento para la evolución de la conciencia

Esto es lo que implicaba Schwaller cuando hablaba de que el reino mineral era el sedimento de toda la existencia. Sri Aurobindo lo dijo muy bien: "la materia es vida encubierta, la vida es mente encubierta y la mente es espíritu encubierto" [matter is veiled life, life is veiled mind and mind is veiled spirit]. Ésta es la idea de que incluso la capa mineral de la existencia contiene, o esconde, vida, así que secretamente está viva. Pero la vida en sí misma contiene, o esconde, la mente o conciencia, y esto mismo es un vehículo para el espíritu. Así que tienes todos estos cuerpos o encubrimientos o vehículos para el espíritu que se mueve por los distintos reinos de la naturaleza.

Lo anterior nos da la sensación de que la existencia como la conocemos está evolucionando a través de estas grandes fases que conocemos como los reinos de la naturaleza y al mismo tiempo cada fase está siempre presente. No eliminamos la fase mineral sólo porque estamos en la fase animal o humana, todas están siempre presentes.  

Lo interesante de esta idea de Schwaller es que parecería que estamos evolucionando hacia una finalidad. Sin embargo, lo que realmente dijo es que este proceso que parece una evolución es meramente una apariencia. Porque toda su filosofía habla de un ser primordial, que llamó "Antropocosmos", una entidad perfecta, que es todo y que existe como una totalidad desde antes de que lo que conocemos como evolución emerja y parezca desplegarse. Paradójicamente, el Antropocosmos es también la meta o producto final al cual la evolución se dirige. Es el alfa y el omega, el principio y fin, entre los cuales la evolución es una especie de cadena. 

Schwaller menciona el tornillo arquimédico, que me hace pensar en este fenómeno en el que si tomas un tornillo en la mano y lo giras, pareciera que la cuerda del tornillo está creciendo o extendiéndose, aunque no sea así. El tornillo es del mismo largo, no está evolucionando, no está creciendo a un lado ni al otro; sino que se mantiene igual, sólo pareciera…

Una metáfora de la eternidad en el tiempo

Esto se remonta a Platón, e incluso Parménides, que dijeron que todo es, sólo ES, sin movimiento; aun cuando tenemos esta apariencia de movimiento y cambio. Inclusive Platón en el Timeo habla del acto de este ser primordial, de esta divinidad primordial que revoluciona sobre sí mismo. Así que permanece igual, aunque se mueve sobre su propio eje, de alguna manera. Tenemos todo tipo de resonancias. 

La creación como un momento siempre presente

Schwaller habla de la constante de la cosmogenesis. Esto supone que el tiempo no es el constructo lineal con el cual estamos acostumbrados a concebir el mundo. El tiempo es esta eternidad que está siempre presente, de la misma forma que el origen de las cosas está siempre presente y el fruto final de las cosas y los procesos entre ellas están siempre disponibles a nosotros como una presencia constante. Es difícil captarlo, porque te obliga a salir de los modelos del tiempo y del espacio dentro de los cuales operamos de manera cotidiana.

Alquimia no dual: o la falsa dicotomía entre lo espiritual y lo material

Por mucho tiempo muchos académicos redujeron la alquimia a procesos químicos que podrían reproducirse en el laboratorio y antes que eso decían que la alquimia era química defectuosa que se hacía antes de que descubriéramos la ciencia. 

Así que los académicos pensaban que la alquimia era sólo química, química errónea o, también, estaba el otro modelo jungiano donde todo era psicología. Los historiadores de la ciencia han tratado de desestimar a los alquimistas psicológicos jungianos, diciendo que no es psicología, es química. Y los jungianos sosteniendo que no es química, es psicología. Yo siento que esto es una dicotomía falsa.

Mientras más estudio la alquimia más me doy cuenta de que tiene un aspecto material muy concreto, pero también tiene un aspecto metafísico. Y separarlos es no entender de qué se trata. Esto tiene que ver con lo que dije antes de que el universo tiene un sedimento de manifestación mineral, que se convierte en un vehículo para el espíritu a través del desenvolvimiento de la evolución, y así sucesivamente. Y todo esto no es más que el proceso de la conciencia manifestándose a sí misma en su retorno a sí misma. Me di cuenta de que todas las explicaciones tradicionales no captaban esa dinámica no dual.

Es por esto que la alquimia daoísta es tan interesante, ya que queda muy claro ahí esta doble naturaleza. Específicamente en la idea del yin y el yang, donde cualquier aspecto de la realidad puede expresarse en términos de una dinámica yin-yang. En un sentido básico el yin es más material y el yang más espiritual, pero siempre es una danza y nunca están del todo separados. 

Incluso puedes ver esto en la medicina china que tiene una fisiología biológica, pero también tiene una fisiología energética. Por ejemplo. tienes la sangre y las venas por las que circula, pero también tienes los meridianos por los que fluye el chi, y ellos dicen que en el flujo sanguíneo la sangre sigue al chi; así que siempre está esta interacción, esta danza de los dos aspectos. Y si extiendes esta manera de pensar a la realidad como un todo, nuestro mundo es en gran medida así: tenemos un aspecto material del universo muy contundente, pero eso mismo sigue a este universo invisible o energético, el cual nos jala a través de él, de la misma manera que el chi pulsa a través de los meridianos en contacto cercano con la sangre en las venas. Para mí, esto parece un modelo más rico y más revelador de la relación entre el espíritu y la materia que la polarización dualista en la que ni siquiera se comunican.

Lenguaje alquímico vs lenguaje científico

El lenguaje alquímico, ya sea que estés usando el lenguaje alquímico daoísta o el lenguaje alquímico occidental (hermético), describe un proceso dinámico, que puede implicar el proceso metálico en sus transformaciones, puede describir procesos en la naturaleza o también describe procesos espirituales, metafísicos o cosmológicos. Este lenguaje único aplica a todas las cosas. Esto es lo opuesto a lo que hace la ciencia moderna actualmente. Y el ejemplo clásico de eso son los elementos. Los 4 elementos tradicionales, o 5 elementos en Oriente, donde todas las cosas podían verse como manifestaciones de estos elementos. En cambio, ahora tenemos toda una tabla de elementos. Es un uso del lenguaje [la alquimia] en el que tienes un grupo limitado de términos que pueden ser aplicados a todo, describiendo todos los aspectos de la realidad, utilizando un tipo de lenguaje muy refinado, porque está describiendo los principios, las dinámicas y los procesos de la realidad como un todo. Luego llega la ciencia moderna y quiere darle a cada cosa un nombre distinto. Y es por esto que los científicos ya no hablan más entre sí, porque se han hecho sobreespecializados, como la biología versus la física y así. Todas las ciencias distintas proliferan y se hacen tan especializadas que no pueden ya entenderse, es como si hablaran idiomas distintos, porque la taxonomía y la nomenclatura son tan complicadas. Y entonces ya no tenemos una ciencia que sea universal, es demasiado específica, ya no describe más al todo. Así que es un enfoque totalmente opuesto a la ciencia hermética o daoísta, la cual entiende los principios que actúan en todas las cosas y usa lenguaje simbólico para describir esos procesos que son más o menos universales no importa la escala de realidad a la que se mire. 

Una lectura daoísta de la Tabla Esmeralda

Joseph Needham [autor de Ciencia y Civilización en China] hizo una lectura daoísta de la la Tabla Esmeralda. Él hizo una especie de traducción usando expresiones daoístas para de alguna manera mostrar que estas dos tradiciones usan el mismo tipo de lenguaje para describir los procesos del mismo tipo de dinámica de la realidad. Y es maravilloso cuando lees eso porque está glosando la Tabla Esmeralda usando lenguaje daoísta y encaja muy bien, porque te mueves de la unidad a la multiplicidad complejidad, a través de este tipo de fases, como la dualidad y la trinidad y así sucesivamente. Y hay un pasaje, creo que del Dao de jing que dice que del 1 viene el 2, del 2 viene el 3, y del 3 vienen 10,000 cosas. [Como también aparece en un texto de María la Judía, una de las primeras alquimistas que dice casi exactamente lo mismo: "Del Uno nace el Dos, del Dos nace el Tres y del Tres nace el Uno como el Cuatro"]. Y éstas son resonancias muy profundas, que algunas personas quieren explicar diciendo que debió haber una conexión histórica, que tal cultura debió haber tomado prestada esta idea de aquella otra cultura; sin embargo, esto sucede demasiado como para explicar tantos préstamos históricos. Lo que yo considero que usualmente sucede es que se debe a la mentalidad simbólica en sí misma, la cual piensa el mundo de esa manera, percibe al mundo de esa manera y, por lo tanto, expresa al mundo de esa manera.

Autopercepción divina

Puedes trazar esta idea de regreso a la cosmología egipcia, en la que la humanidad es vista como un espejo del ser divino y del mismo cosmos. El Corpus Hermeticum dice que existen dos formas de Dios: el cosmos y el hombre. Así, el cosmos y el ser humano son sólo dos imágenes simbólicas de la divinidad. El cosmos tiene una inteligencia o alma (lo que llaman el "Anima Mundi"), al igual que el ser humano.

La cosmología egipcia dice esto casi exactamente, que el universo en sí mismo, el mundo físico o el cosmos material, es el cuerpo de la mente divina y de alguna manera todas las cosas reflejan esa forma, la Creación misma es una réplica o extensión de este modo original de la divinidad. 

La otra implicación aquí es que nuestra mente o alma es en realidad idéntica a la mente divina; esto es algo que se expresa clásicamente en el hinduismo con el Atman es Brahman, el alma personal es el alma universal. Este tema es recurrente, que no existes separado de la realidad última y eres su expresión o vehículo de la misma forma que lo es el cosmos. 

Twitter del autor: @alepholo

Twitter de Aaron Cheak: @aaroncheak

Sitio de Aaron Cheak

Aaron Cheak sobre la búsqueda hermética de René Schwaller de Lubicz

Transcripción en inglés de la entrevista con Aaron Cheak

La teología matemática de Egipto en la obra de Schwaller de Lubicz

Fotos: Aaron Cheak

Asistencia en traducción y transcripción: Eleazar Velasco