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Este video vintage parece demostrar los extraños poderes hipnóticos de una señora (aunque termina siendo una clase de biología sobre conejos)

Un halo ciertamente tétrico se percibe en el ambiente. La señora Irene Burton, que parece una bruja con disfraz de abuelita –holgada camisa con florido estampado–, elige a su próximo par de "involuntarios" del corral habitado por una docena de conejos enanos (Oryctolagus cuniculus). Una vez seleccionados, toca el primer turno a un ejemplar pinto. Tras acariciarlo acartonadamente ella se dispone a inducirle un estado hipnótico. ​

Su rostro se torna serio dejando asomar, quizá sin notarlo, una brisa ligeramente malévola. La señora Burton sujeta con autoridad al ejemplar y tras colocarlo boca arriba clava en él su mirada. Acto seguido el animal queda inerte, respira, aunque su cuerpo está completamente estático. Ella retira con suavidad sus manos del cuerpo del conejo y lo deja ahí, suspendido sobre una almohada; tras unos segundos se acerca a él y sopla, el conejo despierta como por acto de magia. 

Con sospechosa agilidad toma al segundo conejo, ahora se trata de un pequeño ejemplar blanco. Repite el procedimiento, sólo que ahora, en lugar de que el animal se encuentre sobre una almohada, la señora lo sostiene entre sus manos. Al igual que su antecesor, éste cae rápidamente en trance y se queda ahí, disecado, en el aire. Luego reacciona, y ella toma a sus dos conejos y los acaricia agradeciendo su disposición para permitirle demostrar sus poderes sobrenaturales. 

Al observar el video realmente impresiona la efectividad de la señora Burton para ejercer sus artes hipnóticas sobre los conejos enanos. Sin embargo, como bien apunta Tara McGinley en un artículo, podríamos estar presenciando una manifestación no de hipnosis, sino de un fenómeno llamado "inmovilidad tónica". Se trata de una especie de parálisis autoinducida por los conejos como mecanismo de defensa ante una posible amenaza, por ejemplo, un potencial depredador. Y cita:

La inmovilidad tónica es el último intento de una presa para evitar ser devorado por su depredador. Cuando los conejos entran en trance es por que se encuentran aterrados, incluso pueden morir de miedo una vez alcanzado dicho estado.  

Al parecer el superpoder de nuestra lúgubre señora Burton no consistía en hipnotizar a sus tiernas mascotas, sino en infundirles un profundo terror. 

Moraleja: los efectos que vemos no siempre están asociados a las causas que en un principio les atribuimos. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

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Charlie Kaufman sobre cómo la sociedad del espectáculo amenaza con transformarnos en zombis (VIDEO)

AlterCultura

Por: - 09/03/2016

El guionista Charlie Kaufman se dirigió a sus colegas con un extraordinario discurso sobre el lugar del oficio del guionista en la cultura actual

Charlie Kaufman es uno de los guionistas más experimentados de Hollywood por trabajos como Being John Malkovich, Her, Synecdoche: New York y a últimas fechas la encantadora Anomalisa, lo que le ha valido el reconocimiento de críticos de cine y colegas (aunque no tanto del público masivo) y le ha granjeado premios de la academia por películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Durante la entrega de los premios BAFTA en 2011, el inteligente y casi cínico Kaufman logró una peripecia asociativa al conectar una extraña enfermedad que afecta a las hormigas y las transforma en zombis con el estado actual de la cultura de consumo. A continuación una transcripción del discurso de Kaufman:

Como seguramente saben, existe un hongo llamado Cordyceps unilateralis. Infecta el cerebro de las hormigas carpintero y las convierte en esclavos zombis. Lo que ocurre es que las hormigas bajan de las ramas, se acercan al suelo del bosque, se aferran a las hojas y luego mueren, convirtiéndose en una fuente de alimento para el hongo. Eventualmente la posición de las hormigas sirve para que la espora crezca a partir de la cabeza de éstas y se disemine sobre otras hormigas.

Lo que me fascina de esto es que la hormiga actúa involuntariamente en contra de sus propios intereses y de los de sus compañeras hormigas, al transformarse en una herramienta del hongo. Creo que un sistema similar ha evolucionado en nuestra cultura: gente de todo el mundo pasa interminables horas de su vida alimentándose de la industria del entretenimiento en forma de películas, programas de televisión, periódicos, videos de YouTube, el Internet, y es una locura pensar que todo esto no altera nuestro cerebro. Del mismo modo, es una locura creer que está distracción masiva y manipulación no son convenientes para la gente que está a cargo.

Nuestra cultura es marketing, ¿y qué es marketing?: tratar de hacer que la gente haga lo que quieres que hagan. Es lo que mueve nuestra cultura de consumo. Es lo que mueve nuestra política. Es lo que mueve nuestro oficio. Es un enorme problema porque el negocio en el que me encuentro es el mismo en el que se encuentran los políticos y las corporaciones: es el negocio de vender algo que es importante para ellos disfrazándolo de algo que es importante para ustedes. Y no creo que sea simbiótico: hasta dónde soy capaz de entender, las hormigas carpintero no se benefician en absoluto.

Nosotros no somos la audiencia pasiva de este gran juego del poder masivo, y no debemos serlo. Podemos decir quiénes somos. Podemos afirmar nuestro derecho a la existencia. Podemos decirle a la policía y a los estafadores que podemos pensar y realmente pensamos en quiénes somos, y vamos a expresarnos, y de esta forma otras personas no se sentirán tan solas. Necesitamos entender que esa no es la realidad, sino una serie de decisiones que debemos tomar para evitar que otros las tomen por nosotros. Así que mi opinión de las hormigas carpintero es que necesito entender lo mejor posible a mi propio ser-de-hormiga-carpintero antes de diseminar inconscientemente las esporas de mis amos. A mí también me gusta esa línea.

 

(Vía High Existence)