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La esencia de la visión de la conciencia de una de las mentes más brillantes en la historia de México: Jacobo Grinberg

El doctor Jacobo Grinberg es uno de los personajes más fascinantes que han existido en la historia reciente de México, tanto por su brillante obra como por su misteriosa desaparición en 1994, digna de una serie de ciencia ficción. Grinberg fue pionero en el estudio de la conciencia, investigando a diferentes chamanes mexicanos así como realizando estudios de telepatía en su laboratorio en la UNAM --una libertad y una pasión por el conocimiento que se antojan prácticamente imposibles en nuestra época. En este artículo no nos centraremos en el extraño caso de su desaparición sino en su teoría de la conciencia, la cual expresó bajo el nombre de "campo sintérgico".

La obra interrumpida de Grinberg debe cotejarse con el trabajo de científicos como David Bohm --autor de la teoría de la totalidad implicada-- y recientemente de Bernardo Kastrup, quien ha desarrollado una teoría de la "ontología sólo como conciencia"; asimismo, las ideas de Grinberg nos remiten a filosofías no-duales como shivaísmo tántrico de Cachemira o el dzogchen budista. Esto es, una visión de La realidad como conciencia y la conciencia como realidad, (este iba ser el título de uno de los libros que el doctor Grinberg ya no alcanzó a escribir).

En esta imperdible entrevista, una joya del esoterismo televisivo (aparentemente transmitida en la TV española), Grinberg participando en un panel que incluye a Tony Karam, el fundador de la Casa Tibet México, sostiene:

La cualidad de la experiencia es conciencia, cuando ves una luz en  la cualidad luminosa está la conciencia, la luz no existe ni afuera ni adentro, no existe como fenómeno físico en el espacio, lo que existen son una serie de ondas eletcromagnéticas o cambios fotónicos, tampoco existe la luz en la actividad cerebral, como luz en esa cualidad perceptual es conciencia.

De la misma forma el sonido... a nivel de espacio, físicamente, no existe el sonido, en el universo físico no existe nada similar al sonido, lo que llamamos sonido es una cualidad de la conciencia tal y como la experimentamos... si  lo analizas, a nivel físico lo que percibimos como sonidos son un conjunto de cambios vibracionales de moléculas de aire... Tampoco existe a nivel fisiológico, si penetras el cerebro buscando el sonido te darás cuenta que el sonido no está en ningún lugar, entonces el sonido es también una cualidad de la conciencia.

La conciencia podría conceptualizarse como lo que está detrás de todo acto perceptual, lo que sostiene la cualidad misma de la experiencia.

Aquí Grinberg nos introduce a la noción ineludible que se enfrenta a la ciencia, que es que toda nuestra experiencia, todo lo que podemos conocer no es más que conciencia, ya sea que exista o no una realidad independiente de nuestra conciencia, no conocemos las cosas directamente sino que las conocemos como fenómenos dentro de nuestra conciencia, decodificados por nuestra mente. Por ello, el método científico de un observador independiente que analiza un objeto de manera externa es imposible en este caso: el experimentador es parte del campo de su experimento, aquello que está investigando es con lo que está investigando. Compárese lo dicho por Grinberg con la teoría de la ontología como sólo conciencia de Kastrup:

Lo que intento explicar es la mera imposibilidad de articular coherentemente esta conciencia pura con lenguaje. Como tal, cualquier cosa que la conciencia sea en la ausencia de experiencia --en la ausencia de ondas-- yace fundamentalmente más allá de nuestra capacidad de darle sentido... Con esto en mente podemos afirmar que la conciencia --sea lo que fuese intrínsecamente-- es el único portador de realidad que podemos conocer de manera certera. Es el único hecho empírico innegable de la existencia.

Por otro lado la definición de Grinberg de la conciencia como "lo que está detrás de todo acto perceptual, lo que sostiene la cualidad misma de la experiencia", nos remite al concepto de "dharmadhatu" del budismo dzogchen, donde se habla de un espacio base o simiente de todos los fenómenos que es idéntico a la mente, esto es, una mente incorpórea, iluminada e ilimitada. Similar también, por supuesto, es el concepto de la totalidad implicada de David Bohm, el cual concibe el espacio como un mar holográfico de infinito potencial, donde el tiempo no existe, ni la separación entre los objetos y del cual se desdoblan los fenómenos que conocemos como las cosas físicas --el orden que se hace explícito. En la que aparentemente fue su última entrevista, con  un medio español, Grinberg resumió buena parte de su teoría sintérgica de la conciencia, la cual hace eco de Bohm:

En primer lugar esta relación es muy clara ya que nosotros interactuamos con una matriz informacional, con un campo informacional el cual contiene toda la información en cada una de sus porciones. Es una matriz informacional de tipo holográfico. Pero no hay en ese nivel cualidad de la experiencia, no hay objetos separados unos de otros, sino que es un campo informacional de una complejidad extraordinaria. Nuestro cerebro interactúa con este campo informacional que algunos llaman el “campo cuántico”; otros, como David Bohm, le llaman “el orden implicado”; la teoría sintérgica le llama “el campo sintérgico”. Pero no importa cómo se le llame. Los físicos actuales están hablando de un “campo pre-espacial

El cerebro interactúa con este campo y a partir de esta interacción, como una resultante final del procesamiento cerebral, aparece la realidad perceptual tal y como la conocemos; esto es, los objetos con sus colores, con sus formas, con sus texturas... en general nosotros tenemos la confusión de ver la resultante final, en lugar de como resultante final, como estímulo primario, y esto resulta de una incapacidad de acceso al proceso.

El cerebro, al interactuar con este campo informacional pre-espacial, como resultante final crea la realidad perceptual.. esta realidad que se crea es el producto final de un proceso cerebral y una vez creada tiene una existencia real. Esto es, lo que estamos viendo, los colores, las formas existen en este nivel que estoy mencionando; son, al mismo tiempo, el producto final de un procesamiento, pero ya que está esto tienen existencia real; pero existen como conciencia, no existen como materia.

La realidad que percibimos sería la decodificación que hace nuestro cerebro de lo que es unidad infinita inmanifiesta, la punta de la ola del gran océano de conciencia, la cual confundimos como un "estímulo primario" cuando es solamente como el remolino que se excita en la superficie del agua --y por lo tanto no nos damos cuenta cómo somos parte del mismo proceso creativo de la realidad. En otro texto Grinberg afirma que "nuestra conciencia es un tentáculo de Dios", acaso haciendo eco de la idea hinduista de que la deidad experimenta a través de nosotros la diversidad de la creación, y por ello se les llama a Shiva y a Krishna "el disfrutador (o el gozador)". Seríamos entonces la forma en la que la divinidad, que es conciencia absoluta indiferenciada, experimenta el universo como diversidad, como variedad de experiencia, casi como un sensual diletante estético de las posibilidades de su propia creatividad. Comparemos ahora la teoría de Grinberg con este otro pasaje de Bernardo Kastrup de su libro Brief Peaks Beyond:

Sostengo que no necesitamos nada más que la conciencia para explicar la realidad: todas las cosas pueden ser entendidas como excitaciones en sí de la conciencia... el terreno de toda la realidad es un flujo transpersonal de experiencias subjetivas que describo metafóricamente como un río. Nuestra conciencia personal es simplemente una ubicación de este flujo: un remolino en el río. Es esta ubicación la que lleva a la ilusión de identidad personal y separación. El sistema cuerpo-cerebro es la imagen del proceso de ubicación en el río de la conciencia, como el remolino es la imagen  del proceso de ubicación en un flujo de agua. No hay nada en el remolino más que agua. Sin embargo, podemos señalarlo y decir: ¡hay un remolino! Análogamente, no hay nada en un cuerpo más que conciencia. Sin embargo, podemos señalarlo y decir: ¡hay un cuerpo!  

Kastrup sostiene que es la conciencia la que tiene un cerebro-cuerpo y no el organismo físico el que tiene la conciencia (Grinberg seguramente estaría de acuerdo aunque también mencionaría que las posibilidades de nuestro cerebro son probablemente ilimitadas y apenas hemos tocado la punta de su potencial psíquico). Personas como Pachita y otros chamanes, según Grinberg, han conseguido entrar en un estado de unidad con ese infinito surtidor que es la Conciencia de todas las conciencias, el Ser de todos los seres, y operando desde ese estado han fundido su voluntad con la voluntad divina, de esta forma pudiendo afectar la materia ordinaria y realizar actos que son indistinguibles, desde nuestra perspectiva, de la magia. Dice Grinberg:

De acuerdo con esta idea Pachita estaba localizada en esta conciencia directamente: en la creación; ya no había proceso, y las leyes de esta conciencia que llamamos mundo, que llamamos objetos, que en realidad es pura conciencia de alguna manera, ella las manejaba, y en este nivel no hay pasos intermedios puesto que todo es conciencia, puesto que aun los objetos que percibimos son esta resultante final. Son parte de la conciencia. Entonces si uno está totalmente localizado ahí, si uno no tiene ninguna duda acerca de que la realidad es ese nivel, entonces uno simplemente funciona en ese nivel con las leyes de ese nivel. De tal forma que esto es lo que estoy empezando a concluir después de 15 años de estar pensando acerca de, y tratando de explicarme qué es lo que sucedía con Pachita. Y si se fija la explicación es de lo más sencilla que hay, y al mismo tiempo de lo más complejo, como creo que es todo lo que tiene valor, que es simple, sencillo, pero al mismo tiempo complejo.

Grinberg sugiere que de alguna manera Pachita tenía acceso a lo que Bohm llama "la totalidad implicada", a lo que Schopenhauer llamaba "el mundo de la Voluntad" y Carlos Castaneda, quien conociera por cierto a Grinberg y a Tony Karam, llamaba "el mundo del nagual".

Tal vez el buen doctor Grinberg habría apreciado la siguiente cita del clásico advaita Yoga Vasistha con el que concluimos este artículo:

Un movimiento momentáneo en la conciencia es entendido como "Esto es la creación"; cuando se da un movimiento momentáneo de energía en la conciencia, se conoce como "Esto es una época". Un movimiento similar de energía en la conciencia por sí solo es conocido como el tiempo, acción, espacio, sustancia, etc. Inclusive la forma, la vista y el pensamiento que concierne a éstos no son más que movimientos de energía que emergen de su propio acorde en la conciencia, que es informe. Lo que sea que emerge de esta manera es conocido como el carácter de la sustancia receptiva: esto ha llegado a conocerse como el orden cósmico.

La conciencia infinita empieza a experimentar las diferentes partes de su propio ser y de esto nace la percepción de sí misma. De esto se desdobla la noción de relación, la palabra y su objeto correspondiente. Ya que está percepción está dotada de la facultad de observar y examinar lo que observa, se reconoce como conciencia.

El cuerpo cósmico sutil (ativahika) que surgió como el creador Brahma de manera completamente natural (justo como un coco maduro cae cuando un cuervo se posa sobre la rama) continúa existiendo en función de la naturaleza interna de la conciencia. Él es en sí mismo el universo. El que ve, el acto de ver, y el que es visto son todos irreales. O si son considerados reales, así entonces todos son Brahman, sólo el Brahman es real.

 

Twitter del autor: @alepholo

Imagen: ©David Grinberg Preciado. Jerusalem 1990. 

Lee también: ¿Dónde está la mente, afuera o adentro del cuerpo? (Enseñanzas budistas de la no-dualidad)

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La razón de nuestra existencia podría ser saber que vivimos en una simulación informática y así poder despertar del sueño y abrazar nuestro destino como generadores de nuevos mundos

Para la filosofía védica, ciertamente una de las más antiguas en la historia conocida de la humanidad, el mundo manifiesto es una ilusión, es maya, el aspecto lúdico e ilusorio de la Conciencia Absoluta o Brahman. La materia es una especie de sustancia mágica que nos seduce manteniéndonos en la ignorancia del Brahman, esto es, que lo único que existe es este Ser Supremo --lo cual significaría que nuestra existencia es como un sueño dentro de su mente. Literalmente de la palabra "maya", atravesando innumerables avatares, llega a nosotros la idea de la Matrix y es que, como dice Morpheus, el guardián del sueño: "La Matrix está en todas partes".

En tiempos recientes se ha considerado seriamente la posibilidad de que el mundo en el que vivimos sea un programa informático, una simulación o un sueño holográfico, según diferentes definiciones de una misma idea. El origen de esta idea, como dijimos, esta en la India de los Vedas, pero también atraviesa diversas culturas. Un ejemplo es la alegoría de la cueva que aparece en La república de Platón; otro es el concepto de stereoma de los gnósticos, quienes conciben el mundo como una contracreación, una especie de embrujada vestidura ilusoria que un demiurgo ha proyectado para ocultar la luz de la Creación original. En tiempos más modernos tenemos la obra de Philip K. Dick, el escritor de ciencia ficción gnóstico que se obsesionó con esta idea y la tocó de mil formas diferentes, siempre manifestando una profunda duda ontológica, como la de un niño que intuye que detrás de los fabulosos paisajes de Disneylandia hay bloques de cartón, cables, hologramas y demás props utilizados para crear una realidad artificial. "La realidad es eso que, cuando dejas de creer en ello, sigue ahí", escribió Dick, sugiriendo que nuestra realidad era una alucinación consensual. 

En la ciencia esta idea parece haber brotado en los 70, según rastrea Eliott Edge en un artículo para el Institute of Ethics and Emerging Technologies en el cual nos inspiramos para esta nota. El matemático John Conway observó desarrollando su "Game of Life" que si tomas cualquier sistema binario y lo sometes a un par de reglas (que emulan las constantes del universo) emergerán propiedades más complejas autoorganizadas que parecen emular los patrones de conducta de la vida misma. Algo así como si la complejidad que conocemos como la realidad se formara espontáneamente de casi cualquier orden inicial --lo mismo en una sopa prebiótica que en un protocolo de algoritmos, lo cual sugiere que es muy probable que sistemas de vida computarizados podrían haber surgido en el universo innumerables veces. 

Esto luego fue desarrollado desde otra perspectiva por el filósofo Nick Bostrom, quien en su "argumento de la simulación" sostiene que una civilización tecnológicamente avanzada tiende a producir simulaciones de la realidad --algo que vemos en las simulaciones que ya producimos con nuestros juegos de video o simulaciones científicas del cosmos. Entre las dimensiones cuasi infinitas del universo, con un poder computacional casi ilimitado y suponiendo que la conciencia pueda ser albergada en un hardware, que tenga una base material, sería posible realizar simulaciones de personas conscientes en entornos suficientemente reales. Una civilización avanzada podría realizar miles y miles de simulaciones por lo cual se podría suponer que la vasta mayoría de las mentes existentes no pertenecen a la raza original sino a la raza “simulada”. (Más sobre por qué no es tan descabellado pensar que somos parte de una simulación o, en palabras de Elon Musk, personajes de un videojuego en este artículo).

Ahora bien, suponiendo que esto es así, surgen varias preguntas. Una de ellas es si es posible que los seres simulados puedan descubrir que viven dentro de una simulación, si esto es deseable e incluso la razón misma de su existencia o si, por el contrario, saber que es una simulación hace que estas formas de vida comprometan su existencia y se vuelvan inútiles o amenazantes para los simuladores. Eliott Edge explica que algunos filósofos y científicos han circulado la idea de que tal vez sea mejor no saber, un poco de la misma manera que Stephen Hawking ha dicho que tal vez sea mejor que no descubramos una civilización extraterrestre ya que nos podría destruir fácilmente. 

Tiene cierta lógica que si los seres simulados tienen la facultad de desarrollar inteligencia y darse cuenta de las leyes de la física y del entorno en el que evolucionan entonces es posible que --quizás dotados con la misma conciencia de sus creadores-- tarde o temprano descubran la simulación, algo así como observar la firma del programador, los píxeles del espacio o, para usar una metáfora más vieja, notar que esto es un sueño.  

Para algunos científicos las leyes de la física --en un cosmos que algunos consideran se rige por un principio antrópico-- son de hecho esa señal. Para Tom Campbell, según Eliott Edge, "la constante de la velocidad de la luz, el efecto observador y el Big Bang --toda la materia, la energía y las leyes de la física emergiendo de la nada-- son signos de una situación así". El cosmólogo de inclinación platónica Max Tegmark razona de la siguiente manera: si uno fuera el personaje de un videojuego, pero estuviera dotado de conciencia, primero percibiría las cosas como reales y sólidas, pero luego podría empezar a descubrir "las propiedades de las cosas, las ecuaciones a través de las cuales las cosas se mueven y las cuales hacen que emerjan las mismas propiedades de las cosas". Tarde o temprano descubriría también "las propiedades matemáticas que el programador insertó en el software que describe todas las cosas". Las matemáticas, en esta perspectiva, son análogas o derivadas de una simulación informática.

Eliott Edge propone una "hipótesis de la inteligencia simulada" en la que tres tipos de formas inteligentes podrían evolucionar:

1. Simples, pueden tomar decisiones e interactuar de manera significativa con su ambiente.

2. Complejas, registran la historia y desarrollan cultura, ciencia, arte y tecnología.

3. Sapienciales, son conscientes de que están en una simulación.

Edge considera que si esta hipótesis es adecuada entonces también resulta que es inevitable que los sistemas simples y complejos evolucionarían hasta cruzar el umbral del reconocimiento de la simulación: "El simulador incluso podría celebrar el cambio de paradigma de los sims de la misma manera que un adulto celebra que su hijo ha logrado cierta autonomía o tener su propia familia". Y de hecho, entonces, el sentido del ser simulado (el sim) sería tal vez simular su propio universo, en un infinito feedback loop de creatividad simulada, el universo como una serie infinita de sueños implicados el uno en el otro. La raison d'etre de todas las cosas sería entonces saber que existen dentro de una simulación, que el mundo es un sueño y que pueden despertar. En otras palabras, esto sería la gnosis, la sabiduría como finalidad y liberación. La verdad os hará libres, hombres o simulacros informáticos.  

Esta visión, embebida en un lenguaje y en una perspectiva de mundo de la tecnología de la información, se parece bastante a la visión milenaria que existe en la religión y en el misticismo, como mencionamos al inicio del artículo. Para muchas religiones el mundo es una especie de escuela en la que el individuo aprende a reconocer la presencia de su Creador, en algunos casos notando que el mundo material es una ilusión y que lo real es el mundo espiritual que subyace a esta matriz de realidad de forma similar a la información o el código que subyace a las imágenes de un juego de video (esto en el budismo sería como reconocer que el mundo es samara y encontrar el código fuente, es decir la budeidad inherente en todas las cosas el "tathagatagarbha"). La graduación de esta escuela es de alguna manera también el hacerse como el Creador o Programador, unirse con Él y descubrir los propios atributos divinos, despertando del sueño ilusorio de la separación para participar en la Conciencia Cósmica. No podemos estar seguros de que el mundo sea una simulación informática o de que existimos dentro de la mente de una divinidad, lo que sí es seguro es que en el transcurso de la civilización humana las grandes historias tienden a repetirse con leves variaciones, utilizando metáforas cercanas a su tecnología, actualizando un puñado de grandes temas. En verdad que el mundo está hecho de información o, mejor dicho, en palabras de Muriel Rukeyser: "el universo no está hecho de átomos, está hecho de historias".

 

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