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La luz es vida: el Sol originó la vida en la Tierra con tormentas solares, según científicos

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/13/2016

La luz del Sol, ¿una especie de semen cósmico?

Antiguos mitos de creación de diversas culturas relatan que el Sol no sólo ilumina la Tierra sino que es el origen de la vida, siendo el adre y la Tierra la madre, y al parecer podrían estar en lo correcto, según recientes investigaciones científicas.

De acuerdo con Vladimir Airapetian, experto en física solar de la NASA, en los albores de la Tierra la energía del Sol debió de alterar la composición de las moléculas de la atmósfera para calentar el planeta y permitir que se incubara la vida. 

En ese entonces --hace 4 mil millones de años-- el Sol sólo brillaba con 3/4 partes de la brillantez que vemos hoy en día, pero su superficie era más inestable y emanaba gigantes erupciones de plasma solar y radiación. Dichas explosiones parecen haber sido la fuente crucial para calentar la Tierra y acondicionarla para la formación de la vida. Estas erupciones solares, sugieren los científicos, debieron también de proveer la energía para que moléculas simples se transformaran en moléculas más complejas como el ADN y el ARN. Airapetian explica:

En ese entonces la Tierra sólo recibía cerca del 70% de la energía del Sol que recibe hoy. Esto significa que la Tierra debía de ser una bola de hielo. Sin embargo, sabemos que era un globo caliente de agua líquida. Llamamos a esto la Paradoja del Joven Sol Pálido. Nuestra nueva investigación muestra que las tormentas solares debieron de ser centrales en el calentamiento de la Tierra.

Los científicos de la misión Kepler de la NASA han encontrado estrellas parecidas a nuestro Sol que en sus primeros años emiten este tipo de violentas llamaradas (superflares) como las que vemos en nuestro sistema actualmente una vez cada 100 años o algo así, sólo que un sol joven puede producir hasta 10 al día. A esto se suma que en su juventud la Tierra tenía un campo magnético más débil, que dejaría entrar más eyecciones de masa coronal. Si las masas continentales estuvieran como ahora, se habrían producido auroras constantes mucho más lejos de los polos, a la altura incluso de Florida en Estados Unidos.

En ese entonces la atmósfera de la Tierra estaba compuesta por 90% de nitrógeno molecular, a diferencia del 78% de la actualidad. Las partículas de energía solar habrían chocado con una abundante resistencia de moléculas de nitrógeno; el choque habría descompuesto estas moléculas en átomos individuales de nitrógeno. El nitrógeno luego debió de haberse combinado con el oxígeno, formando un poderoso gas invernadero y preparando así  la sopa cósmica de la biogénesis. 

Hay una lógica sencilla y elegante en todo esto: el Sol calentó la Tierra y al recibir esta energía la materia llegó a un punto crítico del cual la vida pudo surgir, siendo la energía, la misma luz del Sol el nutriente cósmico esencial para la evolución biológica. Podemos también pensar en la energía del Sol como una especie de semen cósmico que inseminó a la Tierra, un inmenso huevo de agua caliente. De la alquimia del fuego y el agua nació la vida --esto es una imagen que existe en numerosas tradiciones religiosas. 

 

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Estas son las 6 características que definen a una persona sabia según la neurociencia

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/13/2016

Científicos han encontrado que no todo declina con la edad, ciertas cualidades de autorregulación, decisión, y capacidad de razonar en la incertidumbre son frutos de la experiencia y la edad.

En los últimos años algunos neurocientíficos y psicólogos han intentado refinar los criterios del estudio de la inteligencia y han buscado entender cosas como qué es la sabiduría. El trabajo pionero en este campo es el Wisdom Project establecido en Berlín en los ochenta por Paul Baltes y Ursula Staudinger, el cual definió a la sabiduría "la capacidad de desarrollar una intuición profunda y un juicio correcto sobre la esencia de la condición humana y las formas y medios para planear, administrar y entender una buena vida". Una sabiduría que "es la finalidad ideal del desarrollo humano".

Desde siempre la sabiduría ha estado relacionada en la mente humana con la edad y con la experiencia y estudios recientes parecen avalar esto. Según Igor Grossmann de la Universidad de Waterloo en Ontario, existen aspectos cognitivos que no necesariamente declinan con la edad. Sabemos que con la edad la habilidad para realizar operaciones mentales y la capacidad de sostener memoria episódica disminuye, así como algunas funciones ejecutivas debido a un desgaste en el lóbulo temporal medio. Sin embargo, "muchos de estos procesos son flexibles y pueden entrenarse", explica Grossman que "muchas prácticas meditativas... en las que te desapegas de tu ser inmediato, y te conviertes en observador", pueden ayudar a mantener ciertas funciones cerebrales. Grossmann añade que en el caso de la sabiduría muchas de las habilidades que se le asocian tiene que ver con el desarrollo de una perspectiva y de un sentido del ser, como por ejemplo, el desapego y el desarrolló de un sentido de interdependencia, por lo que no están solamente sujetas al declive de la edad sino que son el resultado de la experiencia dirigida. Una persona puede nacer con inteligencia pero la sabiduría necesariamente debe obtenerse, es la marca del cultivo de esa inteligencia, de la aplicación moral y del entendimiento. 

Dilip Jeste, director de Stein Institute en la Universidad de California, realizó un interesante estudio en el que entrevistó a pacientes de la tercera edad para formarse una noción de la sabiduría según la especificidad cultural. A la par analizó con un software el Bhagavad Gita, uno de los textos más importantes de la filosofía hinduista considerado un referente de la sabiduría intemporal. Jeste determinó que la noción de sabiduría entre los pacientes y este texto tenía grandes similitudes. A partir de esto, su equipo generó una definición de los seis componentes transculturales de la sabiduría:

 

1. Tener un conocimiento pragmático de la vida

2. Regular emociones

3. Un comportamiento pro-social que conlleve compasión, altruismo y empatía

4. Saber las propias virtudes y debilidades

5. Capacidad de tomar decisiones

6. Aceptar la incertidumbre

 

El sitio Nautil.us ha compilado una serie de estudios en torno a la sabiduría de los cuales  se pueden tomar ciertas conclusiones. Es interesante notar que la sabiduría tiene un componente moral y está ligado a ser una buena persona, tanto por el análisis cultural como neurofisiológico (ser una buena persona definido como la capacidad de sentir empatía en el cerebro y de asumir responsabilidades).

Se desprende de aquí también la noción de que debemos de reconsiderar nuestra imagen de la vejez como algo negativo, que se debe  reprimir a toda costa. Escribió Carlos Monsiváis en Las esencias viajeras:

...ya en el siglo XX, al convertirse la juventud en la meta suprema, incluso los propios jóvenes, el pacto fáustico deviene el centro de las obsesiones, de las ilusiones recónditas y públicas, hasta llegar a los finales de esta centuria convertido en búsqueda gozosa y patética de la cirugía plástica, los gimnasios, las dietas estrictas, el maquillaje, las ropas rejuvenecedoras, la liposucción, hasta llegar a la ilusión química de la feromona humana... La metáfora prodigiosa de un libro se convierte en el sueño masivo de consumo y ansiedad por resistir al tiempo.

Si revaloramos la noción de sabiduría quizás podamos resistirnos menos al paso del tiempo --al resistirnos generamos tensión, estrés y enfermedad para nosotros y para aquellos que son viejos y a los cuales vemos con desdén. ¿Acaso no es la sabiduría, fruto paciente de la experiencia, algo tan valioso o incluso más que la belleza y el ímpetu de la juventud? Si nuestra meta en la vida fuera ser sabios y no solamente ricos y guapos, seguramente sufriríamos menos y el mundo estaría en mejor estado. 

También en Pijamasurf: Contra el culto a la juventud: morir viejo y tener razón