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Un ejercicio de percepción tomado de las enseñanzas del alquimista y egiptólogo René Schwaller de Lubicz en el cual se oculta toda una visión metafísica y matemática de la creación, o del paso de la Unidad hacia la dualidad

Todo en el mundo moderno contribuye a pervertir la percepción, pero si queremos realizar nuestros destinos, debemos encontrar una cura. Debemos hablar abstractamente en términos de funciones, pero debemos percibir el gesto concreto viviendo el hecho cósmico.

René Schwaller de Lubicz

En el tercero de estos ejercicios de percepción espiritual proponemos la visualización de la "espiral esférica", un paradójico ejercicio de percepción que el alquimista René Schwaller de Lubicz enseñó a André VandenBroeck, quien fuera su aprendiz durante una temporada en 1959 y 1960. El ejercicio no es sólo una práctica concreta, si bien refleja la forma en la que la abstracción metafísica se vuelve concreta, comprende también un ejercicio de pensamiento no lineal y una reflexión sobre la naturaleza de la percepción que busca sintonizar el instante creativo del cosmos, esto es, percibir lo eterno dentro de lo transitorio.

En una de sus lecciones, Schwaller le dijo a su pupilo:

Los ciclos son la única forma de vencer al tiempo y al espacio. Así es, la única forma de vencer a estos dos es en su propio terreno. Y la conciencia cíclica lo coloca ahí. El tiempo no es como un río que fluye y en el cual no puedes bañarte dos veces. El tiempo es una espiral, y el espacio también, una espiral esférica. ¿Puedes imaginarte una espiral esférica? ¡Inténtalo!

Este es el fundamento de la práctica: ver una espiral esférica, una espiral en 3D. Schwaller agrega que percibir esta espiral esférica es importante porque es la "más justa representación del espacio-tiempo, abstraída del flujo y de la extensión infinita que nos conduce a lo factual". Esto presenta un gran problema puesto que, nos dice, la espiral esférica no puede imaginarse, "debe percibirse formándose en el espacio". VandenBroeck escribe que su instrucción concluyó así:

Con un giro de las manos y brazos que se acercó más que mil imposibles palabras a evocar esta doble hélice, que se hacía no lineal y ganaba dimensiones moviéndose en sentido opuesto al enrollar el borde de su espacio en sí misma. Cuando después de meses me pareció que mi visión del espacio-tiempo estaba mejorando, siempre fue en el sentido de este asombrosamente mágico gesto. 

Así que tenemos este desafío de percibir una espiral esférica y no tenemos mucha información práctica sobre cómo hacerlo, y la información que tenemos es ciertamente enigmática, como si fuera un acertijo en el centro de la conciencia. Y esto es exactamente lo que Schwaller buscaba, una forma de pensamiento a-racional, ligada a lo que llamó, siguiendo al la ciencia sagrada del Egipto faraónico, la "inteligencia del corazón".

004-loxodromiaPercibir la espiral esférica es ciertamente un enigma, pero tenemos algunas pistas, algunas piezas del rompecabezas que pueden ayudar como inspiración pero que ciertamente no lograrán conformar la imagen completa, puesto que ésta es algo que debe surgir en el espacio, en la percepción como presencia viva del "acto cósmico".

Aaron Cheak, en su ensayo sobre Schwaller, Agent of All Transmutations, incluido en su Alchemical Traditions, sugiere que esta espiral esférica nos enfrenta con una paradoja (¿aquella de la eternidad y el tiempo, que es una imagen aparentemente móvil de la eternidad?). Sabemos que la espiral esférica es como el "tornillo de Arquímedes" que "aparenta evolucionar y sin embargo no lo hace, el concepto de Schwaller de la piedra [filosofal] encarna la paradoja de progresar y al mismo tiempo permanecer igual", esto es una "coincidencia de 'la simultaneidad del ser y el devenir'", dice Cheak citando a VandenBroeck, y conectando las hebras de tal forma que es posible insinuar que: la percepción de la espiral esférica es en sí la piedra filosofal. Para entender esto debemos mencionar la idea de Schwaller de que la evolución no es más que el intervalo aparente de la Conciencia de regreso a su Causa, es decir, a sí misma. Schwaller le dice a VandenBroeck:

Hay una visión pertinente a cada momento cósmico particular… el momento presente, tal como lo defino en mi libro, es de hecho la eternidad. Sabemos que todo se está creando cada momento, y todo también se pierde [cada momento]… La Obra [alquímica] no es el descubrimiento de una técnica… es la percepción de un proceso existente. Es la percepción la que es objeto de estudio y oración. 

Esta imagen entonces, de la esfera espiral, debe estar relacionada con la paradoja de que el momento presente es la eternidad y que todos los instantes son la cosmogénesis a la vez que la disolución del mundo. En otras palabras existe un movimiento creativo, una evolución y sin embargo, la unidad de la Conciencia permanece inmóvil, acaso como el Uno de Parménides. Aaron Cheak explica:

Es importante mencionar que el tornillo de Arquímedes que evoluciona y sin embargo permanece igual es la imagen detrás  de las varias alusiones que Schwaller hace a la incomprensible espiral esférica (l'incompréhensible spiral sphérique). Para entender la naturaleza de la espiral esférica, primero debemos comprender que las formas geométricas bidimensionales ordinarias se resuelven fácilmente en sus equivalentes tridimensionales: un círculo se vuelve una esfera, un cuadrado un cubo, un triángulo una pirámide tetraédrica. Pero la espiral no es una forma cerrada. Es una forma abierta, evolutiva... Una espiral en tres dimensiones es otra cosa --una esfera que es al mismo tiempo un vórtice o hélice, esto es, un volumen evolucionando dinámicamente hacia fuera y hacia dentro al mismo tiempo. Es la forma que une el centro estíptico a su expansión volumétrica a través de "líneas de fuerza que van del centro a la perifera en forma de una espiral" [palabras de Schwaller]. Esta fue la forma paradójica que Schwaller intentó asir a través de la visualización. Debe enfatizarse que esto no fue meramente un modelo de especulación cosmológica, sino un preciso intento de intensificar la conciencia al expandir sus parámetros formales a través de una experiencia dinámica de la estructura absoluta de la realidad que subyace todas las formas geométricas y fenoménicas.

Archimedes_screwCheak aquí toma de la descripción que hace el mismo VandenBroeck, en el momento climático de su biografía de Schwaller, cuando una tarde en el estudio de su maestro su campo de visión fue reemplazado "por un volumen de naturaleza cíclica cuyo movimiento se vuelve sobre sí mismo y sin embargo progresa al mismo tiempo (de alguna manera similar al tornillo de Arquímedes, una figuración en la que reconozco sin esfuerzo una perfecta espiral esférica)". VandenBroeck entra entonce en un estado de conciencia muy particular, comparable con el estado hipnagógico (el momento antes de dormir), arrastrado por las palabras cadenciosas y llenas de metafísica de Schwaller. Es una especie de alucinación o epifanía matemática:

Arriba de la cabeza, está la luz clara y me doy cuenta que puedo seguirlo con gran atención y sin embargo continuar mi contemplación de una función abstracta, la función de la fisión binaria, la función creativa de phi... Tantas cosas más caben en este momento, abundante más allá de lo que se puede decir... En este contexto, el lenguaje distorsiona el componente temporal del evento; la temporalidad y la sucesión en sí mismas son engañosas, cuando sólo el silencio y la inmovilidad representan adecuadamente la experiencia creativa.

Este es el estado de percepción hacia el cual se dirige la práctica de la espiral esférica, uno cuyo realidad y "permanencia más allá de la presencia irracional, existe solamente a través de inscripción experiencial en los huesos principales del cuerpo". Un percibir que hace tan nítida y significativa la experiencia que se inscribe en nuestros huesos, en el polvo que seremos.

Entramos aquí en el aspecto más esotérico de la obra de Schwaller de Lubicz y necesitaríamos extendernos más de lo pertinente en este espacio para explicar cabalmente su teoría de la sal fija y la palingénesis. Simplemente diremos que la visión de la evolución de la conciencia de Schwaller mantiene que ciertas experiencias perceptuales que van más allá de lo aprehendido por la inteligencia cerebral logran inscribirse literalmente hasta los huesos, en lo que llamó una sal fija indestructible. Así la conciencia se fija en los huesos, en la sal, y continúa su evolución en la Tierra como un polo atractor. Dice VandenBroeck: "La importancia de la percepción es asegurar la cualidad de la experiencia y garantizar su inscripción en la sal, que a su vez propiciará una forma más evolucionada en una siguiente encarnación". En El Templo en el Hombre, Schwaller explica que "sólo la conciencia que es registrada en el elemento permanente subsiste después de la muerte corpórea" (este elemento permanente es la sal o una ceniza que soporta toda decadencia).

Más allá del profundo esoterismo de esta noción, que Schwaller liga a "la sal de la tierra" que se menciona en los Evangelios, hay una profunda belleza simbólica e intuitiva en estas aseveraciones. Solamente nos llevamos de la vida aquello que realmente logramos percibir con todo nuestro ser, aquello digno de inscribirse hasta el tuétano: la luz de la experiencia, en su profundidad, se vuelve indestructible (quizás en esto podemos encontrar alguna similitud con el cuerpo diamante (vajra) del tantra tibetano, algo que ha sugerido Cheak). Schwaller explica su "metafísica de la percepción":

La materia no puede más que expresar la conciencia. ¿Por qué crees que insisto en este esfuerzo de percepción? ¿Por qué el esfuerzo de percibir aquello que yace claramente más allá de la norma actual, como es el caso de la espiral esférica? Porque mientras tu percepción permanezca común y corriente, se mantiene una comprobación de objetos, una interpretación psicológica de eventos. No estarás dando un paso hacia una conciencia más amplia, no inscribirás nada, no lograrás ganancias evolutivas salvo aquellas que el tiempo mismo consigue a través de interminables ciclos, a través de lo que los egipcios llamaban "Osiris". Las ganancias no son ganancias personales, por supuesto, son ontogenéticas, son la evolución de la sal debido a la inscripción de la experiencia. Lo que es inscrito, esta modificación de la base mineral, es permanente; comparable a ella, el material genético es simplemente frágil.

 

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luxor-templemancrpPara concluir debemos mencionar que Schwaller de Lubicz en sus importantes aportaciones a la egiptología teorizó que el templo de Lúxor fue construido en su conjunto como la imagen de un hombre --lo que llamó el Antropocosmos. Un hombre que es a su vez la imagen del universo o, mejor dicho, es la totalidad del universo encarnada. Schwaller notó en diferentes construcciones, que conformaban la anatomía de este "templo del hombre", la proporción áurea, φ (phi). Existen indicios de que los egipcios conocían el también llamado número áureo. Como sabemos la proporción áurea puede observarse en la naturaleza y en ciertas obras de arte, habiendo llegado a considerarse como el signo esencial de la armonía. 

Esto es importante puesto que en la naturaleza ocurren espirales que se aproximan a la espiral de oro, esto es, una espiral logarítmica cuyo factor de crecimiento es la proporción áurea. Para Schwaller la proporción áurea "preside sobre la armonía de la Naturaleza como el principio de la escisión original, y al decir que 'preside', me refiero a una presencia incesante". Esto nos lleva a la importante observación de que los egipcios tenían una teología matemática, donde los neters (los principios divinos) eran también funciones numéricas. Fundamentalmente, nos dice Schwaller, lo que se expresó en la teología egipcia, en los símbolos y en los mitos, era el "paso del Uno al Dos", lo cual constituye "el acto creativo", así todo lo que observamos no es más que la escisión de la Unidad en la Dualidad en un proceso en el que sin embargo mantiene su unidad, esto es similar a la imagen del tornillo de Arquímedes que  "evoluciona y sin embargo permanece igual".

En su obra principal El Templo del Hombre, Schwaller expone su gran idea de que φ es la función matemática de la creatividad que se manifiesta como un cosmos múltiple; y por ello los animales y los vegetales crecen bajo esta proporción. "El decreto es crecer. Ahora bien, todo crecimiento está hecho de la escisión de los elementos. Así 'crecer' significa proceder a través de la duplicación --1,2,4,8-- en otras palabras, dividir". Para resumir:

Phi es la función creativa; la creatividad (o el crecimiento) se expresa como división, el paso del Uno al Dos, y sin embargo en la dualidad persiste la unidad, "por un poder inmanente a la Unidad".  

La espiral es la imagen del tiempo; en reiteradas ocasiones Schwaller señala que el "tiempo es Génesis", este Génesis o este "acto creativo" es la función de φ que se imprime en la naturaleza como una armonía y en los patrones del crecimiento (división) animal y vegetal se desdobla como una espiral; así la espiral es la estela numérica de la creatividad manifiesta.  

La forma de la espiral esférica, que evoca movimiento, en realidad es un progresar permaneciendo igual; el cosmos evoluciona hacia su raíz, es un moverse hacia un un origen inmóvil del cual nunca se separó.

Así entonces podemos conjeturar que la espiral esférica es una manifestación formal, concreta, de este principio universal de división, que es el acto creativo, es decir la proporción (armonía) con la que se divide a sí mismo el Uno para crear el mundo (el Dos). Asimismo es el contacto o ligamento de la Idea, de lo Absoluto, de lo Trascendente con la forma concreta (puesto que sólo así se puede conocer la Unidad, lo Absoluto...). La espiral es la expresión, la imagen, el eco visual de la Unidad (que persiste) en la dualidad, es decir el espíritu; imagen también del movimiento de separación que en realidad es una evolución hacia la Causa.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Conoce más sobre la "teología matemática" de Egipto en la obra de Schwaller de Lubicz 

Ejercicios de percepción espiritual 1: la restrospección de Pitágoras

Ejercicios de percepción espiritual 2: el ejercicio budista de recordar "esto es un sueño"

 

Citas:

Alchemical Traditions, Aaron Cheak

Al-Kemi: Hermetic, Occult, Political, and Private Aspects of R. A. Schwaller de Lubicz

The Temple of Man, René Schwaller de Lubicz

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"Un calendario de sabiduría": un pensamiento de las mejores mentes de la humanidad para cada día del año

Filosofía

Por: Samuel Zarazua - 07/09/2016

¿Qué sucede cuando te comunicas con los hombres más sabios del mundo? Tolstoi escribió esta obra maestra para leer a los grandes hombres a lo largo de todo 1 año

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Crear un libro destinado a las masas, a millones de personas, es muchísimo más importante y fructífero que componer una novela de esas que entretienen a algunos miembros de las clases privilegiadas durante un durante un breve tiempo para luego ser olvidadas por completo. La región de este arte del sentimiento más sencillo y más accesible es enorme, y está casi virgen.

León Tolstoi

Para la condición humana, tan intrincada como es, no ha sido difícil generar nuevos dilemas o enredarse cada vez en nuevos callejones intelectuales sin salida y persecuciones históricas que, paradójicamente, parecen conducirnos a lo contrario de lo que pensábamos.

Para contrarrestar este ejercicio, León Tolstoi redactó un texto donde además compila y metaforiza extractos de escritos de los más sabios representantes de la humanidad. Un calendario de sabiduría: pensamientos diarios para nutrir el alma, escritos y seleccionados de los textos más sagrados es el título del libro que escribió y leyó León Tolstoi durante los últimos años de su vida para sentirse feliz.

En plena Edad del Tumblr, no es imposible pensar en una obra que contenga un pensamiento filosófico para cada día del año con la finalidad de ayudarnos a llevar “la buena vida”. Sin embargo, no es cualquier cosa redactar este libro, que fuera la lectura favorita del esfuerzo que le tomó a Tolstoi 15 años. En la última obra el escritor, entrado en los 70 años y tras haber caído enfermo gravemente, decidió “compilar la sabiduría de los siglos en un solo libro” dirigido al público en general.

Tolstoi creía que todo mundo debía tener un ‘circulo de lecturas’, como él tenía, donde leía a personajes como Lao-Tse, Buda, Pascal, Marco Aurelio, Epicteto, Sócrates y Confucio, quienes para él hablaban de lo que es más importante para la humanidad: la virtud y el sentido de la vida. En esos diarios anotaba lo que pensaba de las lecturas que hacía. Cuando recién envió el libro a su editor, al cual le había escrito que "le gustaría crear un libro… en el que pudiera hablar a las personas acerca de su vida, y acerca del Buen Camino de la Vida”, escribió en su diario: “Tengo la sensación de que he sido elevado a alturas espirituales y morales superiores, gracias a haberme puesto en comunicación con las personas más excelsas y sabias, cuyos libros leí y cuyos pensamientos seleccioné para mi círculo de lecturas”.

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Según Peter Sekirin, Tolstoi el empezó a escribir esta obra maestra de la humanidad entre diciembre de 1902 y enero de 1903, pero venía de una idea que le había surgido en 1890. Este fue "el libro de su vida", ya que no dejó de consultarlo todo el tiempo; incluso él mismo preparó tres ediciones revisadas entre 1904 y 1910.

Un calendario de sabiduría apareció en 1884, y fue la primera expresión de su concepto de "calendario de la sabiduría".

El escritor ruso solía escribir en su diario variaciones en torno a “qué puede ser más precioso que comunicarse a diario con los hombres más sabios del mundo”.

Aun en la era de la información, en los buscadores se sigue tecleando el nombre de Platón, Aristóteles, Séneca, el mismo Tolstoi, Schopenhauer, Cicerón, Juvenal, Gracián, de esas personas llamadas Homero, Zoroastro, Buda, Confucio, Lao-Tse y muchos más, ya que representan una variedad de acervo histórico y filosófico, y son muestra del pensamiento de la cultura de distintos lugares alrededor del mundo.

Tolstoi no podía comprender cómo “algunas personas pueden vivir sin comunicarse con los seres más sabios que han pisado la Tierra…”, y agregaba: “me siento muy feliz cada día, porque leo este libro” (el Calendario...), lo que quizá para muchos es hoy en día un comentario más al cual trollear con gusto, sobre todo al estar sumergidos en una máquina de infotenimiento.

Esta obra tuvo en principio nombres diferentes La manera de vivir, Círculo de lecturas, Un pensamiento sabio para cada día, Pensamientos de hombres sabios, Calendario de la sabiduría. Al principio, según escribe Tolstoi en su diario, harto de la desinformación en los periódicos y revistas que llevaba a la ignorancia cultural y moral de la sociedad, empezó a redactar y acumular ideas de la herencia cultural de los pensadores del mundo antepasado, comenzaba con una cita y terminaba cada día con otro pensamiento filosófico.

La principal diferencia entre la primera y la segunda edición es que esta última tiene el doble de extensión. Aunque no puede negarse que muchas de las reflexiones del autor estaban imbuidas en la idea de Dios (como era de entenderse, por la época), pues las selecciones abarcan temas como la abnegación, el amor, el bien, la bondad, Dios, la eternidad, la fe, el intelecto, la ley, la libertad, el mundo, la naturaleza divina de la humanidad, la oración, la perfección, las tentaciones, el trabajo, la unión de la gente (con Dios), etc. Al final de cada semana incluía una viñeta o comentario de entre tres y 10 hojas. Además preparó 52 relatos especialmente para esta obra, que fueron seleccionados y adaptados de Platón, Buda, Dostoievski, Pascal, Leskov, Chejov y otros, según documenta Peter Sekirin.

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La edición rusa de 1912 fue prohibida después de la revolución de octubre, pues atentaba contra el partido del régimen soviético por su orientación espiritual y sus alusiones y citas religiosas, lo cual resulta una ironía, ya que el autor de La guerra y la paz había escrito el texto más importante y accesible para todo público, sobre todo la masa campesina (que después habitaría los soviets) y la gente menos informada. Fue hasta 1995 que el libro se publicó en Rusia nuevamente y vendió más de 300 mil ejemplares, o sea, 821 ejemplares por día.

Es mejor saber pocas cosas, pero buenas y necesarias, que muchas inútiles y mediocres. (Henry David Thoreau, 1 de enero)

La vida de una persona sin fe es la vida de un animal. (2 de enero)

La base de toda educación es el establecimiento de nuestra relación con el principio de todas las cosas, y de ello pueden extraerse las conclusiones sobre nuestro comportamiento. (10 de enero)

La perfección es imposible sin humildad. (11 de enero)

Cuando preguntaron a Sócrates de dónde venía, dijo que era ciudadano del mundo. Se consideraba ciudadano del universo. (30 de enero)

Sólo la gente insolente establece una ley religiosa que los demás han de creer al pie de la letra, que debería ser aceptada por todas las personas de fe, sin discusiones ni dudas. (31 de enero)

No es posible explicar el origen de lo espiritual a partir de lo material. (1 de febrero)

La bondad es para tu alma lo que la salud para tu cuerpo: cuando la posees, no te das cuenta. (3 de febrero)

Perfeccionar el yo es una tarea tanto interior como exterior. Es imposible mejorar sin comunicarse con los demás, influirles y recibir su influencia. (7 de febrero)

Existe la sencillez de la naturaleza, y la sencillez de la sabiduría. Ambas evocan amor y respeto.

La mayor verdad es la más sencilla. (15 de febrero)

La gente cuya única motivación es ofrecer algo original dice muchas estupideces. (Voltaire, 26 de febrero)

La única caridad auténtica es la que implica cierto sacrificio. (27 de febrero)

Un adulador adula porque tiene una mala opinión de sí mismo y de los demás. (Jean de la Bruyére, 5 de marzo)

La guerra no sólo puede ser detenida por los gobiernos, sino por la gente que padece sus consecuencias. Si hiciera lo más natural: dejar de obedecer órdenes. (9 de marzo)

Censurar a los demás siempre es una equivocación, porque nadie sabe qué ha pasado o pasa en el alma de una persona. (18 de marzo)

La verdad no sólo es goce, sino un instrumento en un conflicto más poderoso que la violencia. (30 de marzo)

Si quieres demostrar alguna verdad a los que te escuchan, no te irrites, y no digas palabras severas u ofensivas. (Epicteto)

Debes vivir sin miedo a la muerte, y al mismo tiempo, sin desear morir. (3 de abril)

Devuelve bondad por maldad. (El Talmud)

La gente piensa que si llama ‘guerra’ al asesinato masivo, el asesinato masivo dejará de ser un crimen. (8 de abril)

Las consecuencias de nuestras ideas son desconocidas para nosotros, porque se propagan sin límites en un mundo ilimitado. (15 de abril)

La peor equivocación cometida en este mundo fue separar la ciencia política de la ética. (Percy Bysshe Shelley, 21 de abril)

La verdadera bondad siempre es sencilla. (23 de abril)

El que contempla su vida como un proceso de perfección espiritual no teme acontecimientos externos. (1 de mayo)

La compasión por los animales es tan natural para nosotros que sólo podemos insensibilizarnos sobre su sufrimiento y muerte mediante las tradiciones o la hipnosis. (6 de mayo)

Un hombre sabio sólo impone exigencias a sí mismo. El hombre que no es sabio impone exigencias a los demás. (Sabiduría china, 13 de mayo)

Nada te aportará más paz que tú mismo. (Ralph Waldo Emerson)

La base de todas las creencias es la misma. (19 de mayo)

Para vivir el bien, intenta practicarlo. (21 de mayo)

Nuestra tierra, al igual que nuestro carácter, no puede ser objeto de compra y venta. Tras el negocio de comprar y vender se oculta el proceso de comprar y vender personalidades. (30 de mayo)

El que busca la sabiduría ya es sabio. El que piensa que la ha encontrado es estúpido. (Sabiduría oriental, 2 de junio)

Cuando lanzas una pelota al aire, no se queda inmóvil, sino que vuelve a la tierra. Del mismo modo, todas tus buenas y malas acciones regresarán a ti en otra forma, según el deseo de tu corazón, tomes el camino que tomes. (6 de junio)

Sin verdad, la bondad no existe. Sin bondad, no se puede decir la verdad. (8 de junio)

Sólo existe una única religión para toda la humanidad. (22 de junio)

Una persona está esclavizada hasta el punto de creer que su vida sólo tiene un principio físico. (3 de julio)

Las ideas más claras y sencillas están casi siempre ocultas tras sofisticadas meditaciones. (Marco Tulio Cicerón, 19 de julio)

El cielo no aprueba que pequemos, y la tierra no aprueba que seamos virtuosos. (El Talmud, 13 de agosto)

La gente se ha acostumbrado demasiado al uso de la fuerza. La vida sin violencia parece inimaginable. (14 de agosto)

Toda obra de arte falso alabada por los críticos es una puerta por la cual entran en nuestra mente los “hipócritas del arte”. (31 de  agosto)

Cuanto más cerca está la gente de la verdad, más tolerante es con los errores de los demás. (2 de septiembre)

Un hombre sabio busca todo en su interior. Un loco busca todo en los demás. (Confucio, 13 de septiembre)

Sólo mediante el esfuerzo se pueden conseguir todas las cosas buenas. (20 de septiembre)

Casi todo el mundo no escucha a la divinidad, pero la adora. Es mejor escuchar que adorar. (2 de octubre)

Si vives solo, piensa en tus equivocaciones, si estás en sociedad, olvida los pecados ajenos. (Sabiduría china, 4 de noviembre)

Cuanto más desees hablar, más probable es que digas una estupidez.

La muerte no destruye la vida, sólo la cambia. (28 de noviembre)

La meta del hombre es servir a toda la humanidad, no sólo servir a un único hombre al tiempo que perjudica a los demás. (9 de diciembre)

El patriotismo no es una virtud. Sacrificar tu vida por una institución con prejuicios no puede ser tu obligación.

La sabiduría consiste en comprender que la verdad eterna puede ser aplicada a la vida. (23 de diciembre)

La ciencia es de una importancia vital cuando se aplica a revelar la ley de la vida humana. (28 de diciembre)

El pasado no existe. El futuro no ha empezado. El presente es un punto infinitesimal en el tiempo, en el cual se encuentra el pasado ya no existente con el futuro inminente. En este punto, más allá del tiempo, la vida real de una persona no existe.

"¡Cómo pasa el tiempo!", decimos. El tiempo no existe. Sólo nosotros nos movemos. (31 de diciembre)

Aunque quizá parezca ahora sólo una lista de frases, el libro de Tolstoi es más que eso; es una reflexión sobre sus textos de cabecera, con cuentos y explicaciones en torno al contexto de estas frases para cada día de la semana. Sabemos que habrá quien piense que todo es debatible o que cualquier comentario tiene su contraparte. Sin embargo, a inicios del siglo pasado, el pensamiento revolucionario de Tolstoi dio mucho a la humanidad. Un texto más que enriquecedor para quien decida inyectar un poco de los mejores creadores de la humanidad a su mezcla mental.

 

Con elementos de BrainPicks