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"World of Tomorrow", uno de los mejores cortometrajes de ciencia ficción de la historia

Arte

Por: pijamasurf - 04/26/2016

El poder de la animación 2D en un corto que imagina un distópico futuro con humor y una genial economía visual

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Con sólo 17 minutos, World of Tomorrow abre una inagotable bóveda de ideas y reflexiones sobre el futuro del ser humano en un mundo que apuesta de manera irreprimible por la tecnología. Esta película corta tiene una estética contrastante utilizando una animación en 2D para retratar las cosas más fantásticas del futurismo, siempre con buen gusto, minimalismo y una especie de magia de frugalidad, logrando poéticos escaparates que ilustran geniales diálogos entre una niña y su clon del futuro.

La película de Don Hertzfeldt es una versión condensada y llena de humor de la visión transhumanista en la que la conciencia humana podrá ser trasvasada a vehículos tecnológicos, de un mundo posbiológico en el que interactuaremos casi exclusivamente a través de realidades almacenadas en computadoras. Los dos grandes temas de la película son el absurdo a lo que puede llegar esto y la conmovedora nostalgia perpetua de un clon que está cada vez más lejos de su origen humano (siendo una copia de una copia por generaciones). En el futuro la gente paga buen dinero por adquirir memorias, las cuales son atesoradas en un cubo negro. En el futuro, sugiere la visión distópica de Hertzfeldt, los restos de "la vida real" sólo podrán observarse en museos. 

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El cortometraje evoca, en lo que podemos llamar la perpetua nostalgia del clon, novelas como Never Let Me Go de Kazuo Ishiguro y La Possibilité d'une île de Michel Houellebecq. Su genialidad yace en la forma en la que resuelve la narrativa ilustrando con infantiles  garabatos lo que va diciendo, demostrando que el dibujo tiene un poder extraordinario para comunicar con unos pocos trazos toda la complejidad tecnológica que se describe y crear una analogía externa de las emociones.

World of Tomorrow puede verse en Vimeo on Demand  y también en Netflix.

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El exquisito arte de los storyboards que Akira Kurosawa pintó para sus películas

Arte

Por: pijamasurf - 04/26/2016

El director japonés Akira Kurosawa ha sido celebrado por crear películas que influenciaron a espectadores y directores por igual, pero también era un excelente pintor

El célebre director japonés Akira Kurosawa, también conocido por el apodo de Tenno o “emperador” ya que era profundamente perfeccionista y podía dedicar muchas horas a lograr el efecto que deseaba en cada toma, demandaba mucho de quienes colaboraban con él. Un ejemplo de ello era su obsesión con el vestuario. Kurosawa les pedía a los actores que crearan un lazo emocional con las ropas que debían usar para sus películas, de tal manera que éstos debían utilizarlas desde semanas antes de la filmación para satisfacer sus demandas. 

En ocasiones el director llegó a modificar la locación en la que estaba filmando porque sentía que no se ajustaba a sus exigencias estéticas; por ejemplo, una vez mandó derribar el techo de una casa porque desde su punto de vista arruinaba su secuencia. Esto puede parecer extremo a la mayoría de las personas, pero su pasión y perfeccionismo produjeron películas que no sólo inspiraron a las generaciones de directores posteriores sino que obtuvieron una influencia a nivel mundial. 

Sin embargo, pocos saben cómo la laboriosidad del proceso de Kurosawa empezaba mucho antes de filmar la película, cuando él mismo pintaba los storyboards o  guiones visuales imaginando las locaciones, la psicología de los personajes, sus movimientos y cómo capturarlos. Y cada cuadro de estos storyboards es en sí mismo una obra de arte, lo cual no es de extrañar cuando descubrimos que Kurosawa originalmente se formó pintor antes de interesarse en el cine a finales de la década de los años 30. De hecho, su formación empezó a temprana edad cuando en la escuela primaria comenzó a aprender dibujo con un profesor a quien le llamó la atención su habilidad. 

Sobre sus trabajos, Kurosawa declaró: “No puedo más que fascinarme por el hecho de que cuando intenté pintar bien sólo pude producir pinturas mediocres, pero cuando me concentré en delinear las ideas para mis películas, inconscientemente produje trabajos que la gente encontró interesantes”. No obstante, la relación del director de Siete samurais, Sueños y otras tantas películas que se han vuelto clásicos del séptimo arte con la pintura puede ser una de las explicaciones de su éxito filmográfico y el origen del balance visual y el poderoso impacto de dichas producciones.   

En palabras del director: “Para mí, hacer películas lo combina todo. Esa es la razón por la cual dediqué mi vida y mi obra al cine. En las películas, la pintura, la literatura, el teatro y la música se unen. Pero una película aún es una película”.