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El hipnótico encanto de los videos de comida procesada en YouTube

Por: pijamasurf - 03/31/2016

Observar conjuntos y constelaciones de frutas y verduras encierra un disfrute enigmático, probablemente autista, pero en suma distinto a los viejos videos de gatitos

Hace unos días descubrimos este video de Shon Arieh-Lerer acerca de su fascinación por los videos de fábricas de comida en YouTube: lo que empezó como una forma menor de curiosidad se transformó poco a poco en una obsesión, y por qué no, en una estética. No se trata de denunciar las malas prácticas empresariales contra los tomates, el desgaste de los empleados que laboran empacando quesos, ni las condiciones de las mujeres embarazadas en plantas de extracción de leche de vaca en India: se trata de la galvanizante melodía de la máquina, la naturaleza y el absurdo.

Así como existen placeres muy particulares al navegar en YouTube o páginas de videos (desde gatitos hasta récords deportivos, pasando por el ASMR), hay otros de los cuáles es difícil enterarse: los videos de procesamiento de comida están producidos exclusivamente para audiencias corporativas y suelen formar parte del discurso de capacitación, ventas o de identidad corporativa de una empresa. 

Pero aunque no estén hechos para salir al mundo, estos videos tienen un encanto muy especial: no es solamente la música que parece de película porno de los 80 (y que conste que no tenemos nada contra la música del porno, todo lo contrario), sino el radiante placer de la máquina en su hipnotizante función: es un placer semejante a ver un GIF, un jardín zen o el vuelo de las aves en el horizonte.

¿Qué decir de la épica de los tomates?

 

Una sinfonía de quesos:

¿O la extracción de pulpa de mango?

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Estudio revela que los blancos abusan más de "drogas duras" que los afroamericanos (racismo en guerra contra las drogas)

Por: pijamasurf - 03/31/2016

El estereotipo de los afroamericanos como fuertes consumidores de drogas podría ser parte de la estrategia racial y económica de dominación blanca (cuyo estandarte es la guerra contra las drogas, aun fuera de EEUU)
[caption id="attachment_107738" align="alignright" width="300"]Imagen: The Atlantic Imagen: The Atlantic[/caption]

El estereotipo que asocia a los afroamericanos con un alto consumo y abuso de "drogas duras" no parece tener sustento real. Una investigación dirigida por la psiquiatra Linda A. Teplin de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, que tomó en cuenta casi 2 mil casos de jóvenes detenidos por posesión y consumo de drogas, revela una historia racial muy distinta del estereotipo.

El estudio se llevó a cabo a través de 12 años gracias a los registros del Cook County Juvenile Temporary Detention Center de Chicago, tomando en cuenta mil 829 casos de jóvenes (mil 172 hombres y 657 mujeres entre 10 y 18 años de edad) que fueron arrestados más de una vez entre 1995 y 1998. Los investigadores se entrevistaron con los jóvenes hasta en nueve ocasiones a lo largo de sus años 20, revelándose que las probabilidades de abuso de cocaína se incrementaban 30% más en jóvenes blancos no hispánicos que en afroamericanos. 

Las conclusiones (publicadas en el American Journal of Public Health) parecen demostrar que la dependencia y abuso de "drogas duras" (como los opiáceos y las anfetaminas) es "menos común entre jóvenes delincuentes afroamericanos que entre blancos no hispánicos", lo que resulta "sorprendente considerando el estereotipo ampliamente aceptado de que los afroamericanos son quienes abusan predominantemente de las 'drogas duras'", segun la doctora Teplin.

La incongruencia entre la tasa de encarcelamiento de afroamericanos y la de otros grupos étnicos no es meramente casual: de acuerdo con Noam Chomsky, la guerra contra las drogas fue diseñada como una forma de mantener a raya el ascenso de los afroamericanos en la escala de clase o, dicho de otra forma, como una estrategia para preservar la hegemonía blanca en Estados Unidos al criminalizar a los jóvenes por delitos fáciles de rastrear y comprobar, como la posesión y consumo de cannabis.

Se estima que en las zonas más conflictivas y de mayor tasa de criminalidad en EEUU, uno de cada tres jóvenes hombres afroamericanos irá a prisión al menos una vez en su vida, mientras la tasa de blancos en la misma situación es uno de cada 17.