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El hipnótico encanto de los videos de comida procesada en YouTube

Por: pijamasurf - 03/31/2016

Observar conjuntos y constelaciones de frutas y verduras encierra un disfrute enigmático, probablemente autista, pero en suma distinto a los viejos videos de gatitos

Hace unos días descubrimos este video de Shon Arieh-Lerer acerca de su fascinación por los videos de fábricas de comida en YouTube: lo que empezó como una forma menor de curiosidad se transformó poco a poco en una obsesión, y por qué no, en una estética. No se trata de denunciar las malas prácticas empresariales contra los tomates, el desgaste de los empleados que laboran empacando quesos, ni las condiciones de las mujeres embarazadas en plantas de extracción de leche de vaca en India: se trata de la galvanizante melodía de la máquina, la naturaleza y el absurdo.

Así como existen placeres muy particulares al navegar en YouTube o páginas de videos (desde gatitos hasta récords deportivos, pasando por el ASMR), hay otros de los cuáles es difícil enterarse: los videos de procesamiento de comida están producidos exclusivamente para audiencias corporativas y suelen formar parte del discurso de capacitación, ventas o de identidad corporativa de una empresa. 

Pero aunque no estén hechos para salir al mundo, estos videos tienen un encanto muy especial: no es solamente la música que parece de película porno de los 80 (y que conste que no tenemos nada contra la música del porno, todo lo contrario), sino el radiante placer de la máquina en su hipnotizante función: es un placer semejante a ver un GIF, un jardín zen o el vuelo de las aves en el horizonte.

¿Qué decir de la épica de los tomates?

 

Una sinfonía de quesos:

¿O la extracción de pulpa de mango?

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Curadora del MoMA decide "matar" obra de arte antes de que se salga de control

Por: pijamasurf - 03/31/2016

Si bien el destino del arte para algunos es vivir para siempre, no se dan muchos casos en que una obra pueda "matarse", porque la vida del arte no suele ser biológica... hasta que te topas con una obra de bioarte fuera de control

El bioarte ha dado ejemplos interesantes --como los conejos fosforescentes de Eduardo Kac-- pero pocas veces representan una amenaza para otros o para sí mismos. Esta fue la situación con la que se topó Paola Antonelli, directora de arquitectura y diseño del MoMA de Nueva York hace unos años, cuando una pieza de bioarte estuvo a punto de salirse de control.

Se trataba de la exhibición de 2004 Design and the Elastic Mind de los artistas australianos Oron Catts e Ionat Zurr, donde un pequeño abrigo de piel hecho de células madre y tejido vivo era "incubado" dentro de una botella que le servía de contenedor (o cuerpo, si gustan). La obra se llamaba Victimless Leather y buscaba algo así como hacer una pieza de ropa de piel sin que ningún animal tuviera que morir en el proceso sino, en cambio, produciendo el abrigo primero en miniatura y permitiéndole crecer en condiciones controladas, como cualquier planta. 

[caption id="attachment_107839" align="aligncenter" width="500"]La pequeña pieza de ropa que creció demasiado rápido. La pequeña pieza de ropa que creció demasiado rápido[/caption]

 

El problema fue cuando el abrigo comenzó a crecer a un paso más rápido del esperado, y bloqueó su propio sistema de incubación apenas 5 semanas después de la inauguración. Catts y Zurr estaban de regreso en Autralia así que la curadora, Antonelli, tuvo que tomar la extraña decisión de desconectar el sistema de alimentación de la obra. En otras palabras, literalmente tuvo que "matar" una obra de arte.

Según Catts, la pieza buscaba preguntarse "cómo percibimos algo que desde el exterior parece vivo, pero que es algo que reconocemos como inanimado". Como buena obra de arte, sus significados rebasan las expectativas de sus creadores --y a menudo los ponen en aprietos.