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Así se veía Islandia en la década de 1930 (FOTOS)

Por: pijamasurf - 03/12/2016

El país es conocido tanto por sus atractivos geográficos como culturales

Con una población de 330 mil habitantes y una superficie de 103 mil kilómetros cuadrados Islandia es el país con menor densidad de población de toda Europa, lo que contrasta con su tasa de alfabetización, que se encuentra entre las más altas del mundo. La isla, que colinda con el círculo ártico y presenta una de las geografías más peculiares del planeta, comenzó a poblarse en el año 874, cuando el gamonal noruego Ingólfr Arnarson se estableció allí de manera permanente, según consta en el Landnámabók (Libro del asentamiento).

Durante los siguientes siglos la isla estuvo poblada por noruegos y otros grupos escandinavos y gaélicos, pasando del control noruego al danés entre el siglo XIII y el XVIII, adquiriendo su independencia en 1918 y convirtiéndose en república en 1944. El país es conocido tanto por sus atractivos geográficos como culturales pues aunque la capital, Reikiavik, es una de las más pequeñas, tanto la ciudad como las zonas conurbadas concentran 2/3 de la población. Una gélida piedra de hielo y fuego que recibe las cálidas corrientes del Atlántico.

 

(Fotos de Berit Wallenberg)

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El narcisismo, una epidemia contemporánea

Por: pijamasurf - 03/12/2016

La era de Internet se ha aliado a la tendencia individualista y juntos han detonado lo que muchos consideran un narcisismo epidémico

El concepto de narcisismo como tal nace hace más de 2 mil años con la leyenda de Narciso, escrita por Ovidio. Posteriormente se popularizaría gracias a que Freud retoma dicho mito para explicar aspectos de su teoría del ego, y a partir de entonces el narcisismo se ubicaría como un fenómeno de la psique humana que, cuando excede un cierto nivel, se torna una patología. 

El aspecto saludable o neutral de esta acepción tiene que ver con la seguridad de una persona en sí misma, así como con el amor propio. Sin embargo, cuando un individuo se muestra demasiado preocupado por sí mismo y su estabilidad requiere de la aceptación y admiración del otro, entonces empieza a florecer el doble filo. La carencia de estos ingredientes en la vida del narcisista detona un alto nivel de inseguridad en él, e inclusive depresión. Por eso busca casi insaciablemente estos aditamentos anímicos y aunque se muestra muy sólido y seguro frente al mundo, en realidad es un perfil psicológico bastante frágil. 

Si bien el narcisismo como fenómeno ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemorables, en los recientes se advierte una notable propagación de esta condición. Para explicar esta situación se han señalado diversos factores, entre ellos la orientación hacia el individualismo que se consolidó tras la era industrial y que en las últimas décadas ha acentuado el cambio de un compromiso con lo colectivo a un enfoque en el bienestar individual; también se apunta a este afán de las retóricas de autosuperación por nutrir, quizá en exceso, el tema de la autoestima. Como tercer factor se señala la revolución digital y la masificación de redes sociales; en particular se califica a Facebook e Instagram como vitrinas en las cuales proyectamos personalidades semificticias en espera de la aprobación colectiva y, aunque resulte un tanto paradójico, las "redes sociales" son virtuales comunidades que al parecer terminan alimentando más el ego individual que la responsabilidad colectiva o la empatía.

De hecho, como  bien menciona este artículo de Psypost, un gran cúmulo de estudios orquestados en la Universidad de Harvard concluyó que aquello que más felicidad genera son las relaciones fuertes y duraderas o, en otras palabras, que "la transición de la inmadurez a la madurez es análoga a la transición del narcisismo a la conexión".