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Con este método leerás 1 libro en 1 día, todas las semanas del año

Por: pijamasurf - 12/22/2015

Muchos quisiéramos leer más, pero parece que no tenemos tiempo o energía para hacerlo; según este método, es posible leer un libro al día y seguir con ese ritmo tanto como deseemos

jonnyLeer es una actividad que en nuestras sociedades tiene un prestigio singular, un aura en la que se combinan el privilegio que alguna vez fue para las clases que podían costear su aprendizaje y su ejercicio, y también su tendencia hacia lo elevado, lo creativo, aquello que surge cuando el ser humano da más de sí mismo y se expresa por medio del lenguaje escrito. Leer, se dice desde que la lectura se popularizó y masificó, cultiva, amplía los horizontes, enriquece el vocabulario, nos hace más compasivos y otros muchos beneficios positivos que, en efecto, pueden llegar de la mano de la lectura.

Por otro lado, sin embargo, también es cierto que en nuestra época la lectura se ha transformado o, dicho de otra manera, no ha permanecido inmune a cambios decisivos en otros ámbitos que han hecho de nuestro tiempo algo históricamente único. La comunicación y el entretenimiento (dos de los terrenos naturales de la lectura) son muy distintos ahora en comparación con sus expresiones hace 20 o 30 años, así como la educación o la manera en que una persona se acerca al conocimiento especializado. Ahí donde antes alguien tomaba un libro para matar el tiempo ocioso, ahora lo primero que salta a la mano es el teléfono portátil; si antes alguien acudía a una enciclopedia impresa para saber sobre una tribu nómada de Mongolia, ahora el primero en recibir la pregunta es Google.

Curiosamente, a pesar de estos cambios, la lectura no ha perdido del todo su valor y todavía hay quienes se preocupan no sólo por saber, sino específicamente por leer libros. Quizá porque, como decíamos al principio, leer tiene un mérito que en realidad pocas actividades tienen. Sólo que entre el trabajo, la escuela, Facebook y la vida social, parece que queda poco espacio para la lectura; tal vez al final del día, pero como el narrador de En busca del tiempo perdido cuando comienza, apenas tomamos el libro y ya el sueño se apodera de nosotros. Y si lo intentamos en otros momentos del día, pareciera que le perdemos el hilo a lo leído y terminamos por abandonar la empresa.

¿Es posible superar dichas contrariedades y entregarse a cierta lujuria de la lectura para leer tanto como sea posible? Según Conner Habib (de quien hace poco compartimos una peculiar glosa sobre la noción del deseo en psicoanálisis) sí, es posible. Además, con cifras: un libro al día durante todas las semanas del año. ¡Un libro al día! El sueño de muchos, sin duda. En la entrada de su blog en donde publica esto, Habib comparte su método, que traducimos a continuación:

1. Elige los libros que leerás cada semana varios días antes de que la semana empiece.

2. Elige más de siete libros, para que así tengas un margen.

3. En general, elige libros de menos de 200 páginas de extensión.

4. Incluye algunos libros fáciles de leer: obras de teatro, poesía, libros muy muy cortos. En casos desesperados también puedes elegir libros que alguna vez empezaste y que estuviste a punto de terminar.

5. Si quieres leer un libro extenso o si empezaste uno y parece que no lo terminarás antes de que finalice el día, recurre a uno de los libros breves. De esa manera podrás leer en parte el libro extenso pero terminar el corto. Al día siguiente puedes terminar el libro inconcluso.

6. Si tienes que desvelarte para terminar el libro, saca el café y consíguelo.

7. Avísale a tus seres queridos. Pregúntales si les gustaría salir a algún lado para leer contigo o, si quieres involucrarlos en serio (¡y si ellos quieren!), lee para ellos en voz alta, poesía o cuentos cortos.

8. Contempla que en las primeras semanas te tomará un poco ajustarte. Eso significa que quizá te equivoques un poco en tu agenda de trabajo, que quedes mal con algunas personas con quienes habías hecho planes, etc. Eso tendría que ajustarse conforme te acostumbres.

9. Puedes tener 1 día libre a la semana. Pero mejor evita tener 1 día a la semana. Pero si sucede una vez, está bien.

10. No te enredes con que si esta es o no una buena manera de leer libros. Toda la vida lo has hecho de la otra manera: con calma. Ahora estás haciendo algo nuevo.

11. Resiste al menos un mes. Después haz un balance contigo mismo.

¿Qué te parece? Al menos vale la pena intentarlo, ¿no? Más allá de la velocidad o el sentido de acumulación que podría achacársele, al menos en este caso se trata de libros que, dependiendo de tu elección, algo dejarán en ti. Algo imprevisible que sólo obtendrás leyendo.

 

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Gracias al potencial de las redes sociales, la Autoridad de Antigüedades de Israel consiguió saber qué tipo de objeto había hallado un jardinero hace 6 meses en un cementerio de Jerusalén

 

Las redes sociales tienen una repetición ambigua, pues si bien una parte importante de su potencial está orientado hacia la utilidad o el provecho, por otro lado se les acusa de ser promotoras de la distracción, el ocio y, en general, el desperdicio del tiempo. Esto es particularmente evidente en Facebook (de lejos, la red más usada en el planeta), en donde basta pasar unos minutos para lo mismo encontrar una cascada de memes que algunas notas de sitios interesantes, otro torrente de GIFs cómicos, quizá el link a un libro digitalizado, contenido personal y un amplio etcétera que cubre el abanico diverso de la vida contemporánea tal y como se expresa en el mundo digital.

Con todo, hay otro aspecto de las redes que no siempre queda de relieve pero que incluso llevan en su nombre: son sociales. En otras palabras, son un recurso para la colectividad, para la cooperación, el esfuerzo en conjunto. Y aunque a veces lo olvidamos, de cuando en cuando surgen ejemplos que nos recuerdan esa característica.

Ese fue lo que sucedió hace unos días, cuando la Autoridad de Antigüedades de Israel compartió en Facebook la imagen de este objeto de metal que hace 6 meses encontró un jardinero en un cementerio de Jerusalén. 

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De inicio, el director de la institución describió el objeto como un cetro de oro con siete ranuras, sin agregar nada más. En el lugar donde fue hallado se han encontrado antes otros objetos que datan de las épocas romana y bizantina de las Cruzadas, pero esto tampoco echó luz sobre el misterio.

Pasado el tiempo la Autoridad decidió llevar el hallazgo a Facebook con el propósito de que el enigma se resolviera, y el trabajo que nadie pudo hacer en 6 meses se consiguió en unas pocas horas gracias a dicha red social. Para sorpresa de todos, la supuesta reliquia resultó no ser tal, sino sólo una baratija new age que se adquiere en línea con el nombre de “Weber Isis Beamer”, artefacto del cual se asegura que brinda un campo protector contra la radiación y provee seguridad a curadores y otras personas que laboran con energía positiva.

Un italiano de nombre Micah Barak fue el primero en responder acertadamente a la pregunta sincera que hizo la Autoridad, y aunque no se trataba de ningún concurso, al parecer la institución lo recompensará con un viaje a Israel para que mire personalmente el objeto en cuestión.