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Bertrand Russell sobre la cura para el sedentarismo y la hiperexcitabilidad del hombre moderno

Arte

Por: pijamasurf - 12/31/2015

El premio Nobel británico sobre cómo combatir el sedentarismo y la hiperexcitabilidad moderna

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El gran filósofo y matemático Bertrand Russell tuvo una de las mentes más perspicaces y por momentos irónicas. De manera preclara se anticipó a lo que hoy es un enorme problema de salud y, según nos dice, también político: el sedentarismo y la inactividad.

Con una deliciosa e irónica penetración, Russell escribe:

Nuestra construcción mental está hecha para una vida de severa actividad física. Yo solía, cuando era más joven, tomar mis vacaciones caminando. Caminaba 25 millas al día y cuando llegaba la tarde ya no tenía necesidad de que algo me quitara el aburrimiento, ya que el deleite de sentarme era suficiente. Pero la vida moderna ya no puede conducirse bajo estos principios de extenuación física. Gran parte del trabajo es sedentario, y la mayoría de los ejercicios manuales sólo ejercitan pocos músculos especializados. Cuando las muchedumbres se congregan en Trafalgar Square a vitorear en eco al anuncio de que el gobierno ha decidido masacrarlos, no lo harían si hubieran caminado 25 millas ese día. Esta cura para la beligerancia es, sin embargo, impracticable, y si la raza humana va a sobrevivir --algo que, tal vez, sea indeseable-- otros medios deben asegurarse para encontrar una salida inocente a toda esa energía física no utilizada que produce excitación... Nunca he escuchado que la guerra emerja de los salones de baile. 

Recordemos que Sócrates recomendaba bailar y, aunque nos parezca extraño, bailaba en las mañanas con sus discípulos. Quizás lo más perspicaz aquí es que Russell parece sugerir que existe una relación entre la energía física que no se canaliza y una mentalidad tensa y agresiva. En Oriente se tienen las disciplinas meditativas; Occidente, más inclinado a la demostración de vigor, necesita algo equivalente. El filósofo continúa:

La vida civilizada se ha vuelto en sí misma demasiado domesticada, y, si es que podrá mantenerse estable, debe proveer salidas inocuas a los impulsos que nuestros remotos ancestros satisfacían cazando... Creo que cada ciudad debería tener cascadas artificiales en las que las personas podrían descender en frágiles canoas, y deberían tener piscinas con tiburones mecánicos. Cualquier persona abogando a favor de una guerra preventiva debería estar obligada a pasar 2 horas con estos ingeniosos monstruos. Más en serio, se debería tomar la molestia de proveer salidas positivas al amor a la excitación. No hay nada más excitante que el momento de súbita invención o descubrimiento y muchas más personas son capaces de experimentar estos momentos de lo que se piensa.

Hay que admirar la brillantez de Russell, no sólo de los tiburones mecánicos para paliar el deseo bélico sino de su sutil sugerencia de que el hombre necesita creatividad y construir un escaparate de desarrollo creativo, el cual está ligado también a la expresión física y a la correcta administración de la energía.

Para aquellos que padecen el sedentarismo, este  reparador ejercicio desarrollado luego de un estudio de 30 años analizando el dolor de espalada.

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Los tatuajes favoritos de las personas introvertidas (una lista tentativa)

Arte

Por: pijamasurf - 12/31/2015

La singularidad de los introvertidos también se expresa en el cuerpo

En varias ocasiones hemos escrito en Pijama Surf a propósito de introversión, una categoría de uso frecuente en la psicología contemporánea para caracterizar a personalidades que se distinguen por estar más abocadas al mundo interno que al externo. El silencio, la reflexión y la timidez son algunos de los rasgos que popularmente se atribuyen al introvertido, a veces también la sensibilidad, la comprensión de las emociones propias y de los otros, la melancolía, el amor al detalle, el gusto por los lugares solitarios, la aversión a las grandes multitudes, etcétera.

Curiosa y paradójicamente, la introversión parece haber ganado popularidad en la era de Internet y las redes sociales, medios que por sus características (en especial su uso individual y aquello que de eso se deriva) dieron exposición a los introvertidos, sus actividades y su manera de ser.

¿Pero es que los introvertidos de verdad son tan diferentes? Quizá no, al menos no como si se tratara de una de esas criaturas míticas que sólo unos pocos han visto. Pero es cierto que aquello que valoran puede parecer extravagante en un mundo que privilegia otras cosas. Si, por ejemplo, lo usual es apreciar el éxito y el reconocimiento público, será extraño que alguien prefiera la discreción y la celebración en la intimidad y el recato.

De manera más lúdica, podríamos seguir esta idea en un ámbito que muchos conocemos bien: los tatuajes. Dado que están ligados desde el origen con la subjetividad, los tatuajes son expresión cabal de nuestras ideas, nuestra manera de habitar el mundo, nuestras preferencias y, quizá por encima de todo, del momento de nuestra existencia en que nos encontramos. Si esta premisa es correcta, entonces también puede ser admisible que hay tipos de tatuajes específicos para ciertas personalidades.

El amor a la profundidad, el gusto por los libros, el solaz en las artes y el minimalismo son algunas de las características que comparten los introvertidos y estos tipos de tatuajes que ahora presentamos. Una narrativa singular hecha de pequeños elementos gráficos que en su brevedad son sumamente elocuentes, como si contaran una historia secreta y sin embargo comprensible para aquellos iniciados en los misterios de la introversión.

 

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Imágenes vía Mashable