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Investigador afirma haber hallado evidencia de universos paralelos

Por: pijamasurf - 11/06/2015

El Big Bang no creó uno sino una miríada de universos, y la cercanía de otro universo con el nuestro parece haber dejado una marca visible sobre el fondo de microondas del cielo espacial

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Los universos paralelos están más cerca que nunca de ser demostrados: el astrofísico Ranga-Ram Chary estuvo analizando el fondo cósmico de microondas (la luz remanente de los primeros instantes del universo, de hace más de 13 mil millones de años) y halló un "brillo misterioso". De acuerdo con Chary, este brillo podría ser nada menos que la materia de un universo "vecino" filtrándose hacia el nuestro.

Esta teoría está basada a su vez en la hipótesis de la inflación cósmica, según la cual "nuestro universo podría ser simplemente una región dentro de una superregión eternamente inflada" como resultado del Big Bang. Desde la perspectiva del estudio publicado por Chary (investigador del Telescopio Espacial Planck de la Agencia Espacial Europea) en el Astrophysical Journal, "muchas otras regiones más allá de nuestro universo observable podrían existir, con cada una de dichas regiones gobernada por toda una serie de parámetros físicos diferentes de los que tenemos para medir nuestro propio universo".

En otras palabras, si observáramos el universo apenas una fracción de segundo después del Big Bang, veríamos cómo dicha explosión no da origen solamente a un universo sino a una multitud de ellos: un número indefinido de universos aledaños entre sí como burbujas, cuya proliferación teóricamente nunca terminaría. El problema de esta teoría, como afirma el astrofísico Matthew Johnson, es que la existencia de estas otras "burbujas" es difícil de probar, porque el espacio entre nuestro universo y los demás siempre está creciendo, y la luz es demasiado lenta como para llevar o traer información. "Suena como una idea divertida, pero parece que no hay modo de probarla", comenta Johnson; "Ellos están cazando leones y nosotros osos polares".

En lugar de buscar evidencia en el fondo cósmico de microondas, Chary utilizó un modelo de dicho fondo y borró todo lo que había en el cielo, con lo cual teóricamente no debía aparecer otra cosa que ruido, pero a cierta frecuencia se podían ver puntos más brillantes de lo esperado. Posteriores investigaciones podrían probar que dichos puntos son algo así como "baches cósmicos" provocados por el choque entre nuestro universo y otra región del multiverso, una posibilidad emocionante.

Un proyecto de la NASA --que se espera comience a finales de 2016-- planea lanzar al espacio una sonda mucho más sensible que el Planck (PIXIE, o Explorador de Inflación Primordial), que tendrá la suficiente resolución para buscar los "leones" de Chary, o bien el tipo de bestias cósmicas que fueron originadas apenas unos instantes después del Big Bang.

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Por: pijamasurf - 11/06/2015

Enseñar a los niños a codificar y programar podría prepararlos para contribuir ampliamente al mundo

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El término “alfabetización en redes” sobrepasa cualquier intento por definirlo. Y no por ausencia de definiciones, sino porque encaja perfecto con la idea de “más vale intentar explicarlo que definirlo”, que defendía el sociólogo Karl Popper. Como cualquier otra alfabetización, la alfabetización en redes trata de lo que se puede construir a partir de ella. Por ejemplo, leer, escribir o lograr realizar una operación aritmética son todas tareas prácticas que requieren tanto conocimientos como destrezas especificas, y lo mismo ocurre con la alfabetización en redes. 

El uso de cualquier lenguaje especializado conduce de alguna forma a la profesionalización. En el caso de la alfabetización en redes puede traducirse en la posibilidad de convertirse en un programador, mientras para algunos simplemente se trata de algo parecido al ADN, algo intrínseco a la manera de interpretar e interactuar con el mundo.

La era de la información comienza en abril de 1993, cuando el Mosaic 1.0 fue accesible y gratuito no solamente para quienes lo necesitaran y desearan contribuir al mundo de la red, sino para todos los que tuvieran acceso a Internet. La descentralización, la apertura hacia diferentes arquitecturas, la imposibilidad de un dueño único o director general, permitió su generalización, potenciándolo hacia la creación de conocimiento, arte, ciencia y literatura.

Nadie pudo haber pronosticado el alcance de Wikipedia o YouTube, las distintas formas en que estas herramientas iban a impactar en las nuevas maneras de solidarizarse con el otro. ¿Quién podía imaginar a tantas personas generando contenido tipo enciclopédico de forma gratuita? ¿Por qué no hemos hecho una revolución educativa con ese potencial humano y de conocimiento que ahora sabemos que existe?

Hacer de la alfabetización en redes un nuevo paradigma educativo significaría partir de la premisa de contribuir en conjunto, aprender con la ayuda de los demás y crear herramientas para explicarlo mejor. A través de la práctica (quizá una de las mejores formas de adquirir nuevo conocimiento) es posible aprender lo más básico del hipertexto HTML para, en meses, crear tu propio sitio web.

Asimismo, otros aspectos como la privacidad, seguridad y etiquetas también forman parte de esta alfabetización para el siglo XXI, la cual requiere de una alianza entre los desarrolladores de tecnología y los métodos de enseñanza.

No se puede nada más repartir iPads en las escuelas y esperar que suceda el milagro. Hay que enseñar a programar, a entender el lenguaje que codifica estos dispositivos, para poder valorarlos más allá de un diseño atractivo.

En la actualidad existen programas desarrollados por el MIT Media Lab para enseñar a niños lo más básico de programación, tutoriales para crear animaciones y diseñar páginas web, como Thimble, X-Ray Goggles o Popcorn.