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4 razones por las cuales vivimos una crisis gastrointestinal mundial

Salud

Por: pijamasurf - 09/15/2015

Muchas de las enfermedades modernas parecen tener su origen en el intestino
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Es un mundo allá adentro: miles de millones de bacterias viven en el intestino

Comúnmente el corazón y el hígados son considerados como los órganos más importantes para la salud humana. Si bien hoy sabemos que el cuerpo humano es un organismo holístico en el que cada órgano y cada proceso vital están estrechamente interconectados, esa distinción --la de órgano primordial para el funcionamiento de todo el organismo-- debe tener en cuenta sin duda al intestino. Ya lo intuía Hipócrates, a quien se le atribuye la frase "Toda enfermedad inicia en el intestino". Y es que el intestino es una especie de puerta sinuosa entre el mundo exterior y el interior del cuerpo, encargada de decidir qué entra y cómo es etiquetado al entrar: las toxinas, los microorganismos patógenos, alergénos y demás agentes patógenos, todos entran mayormente a través de la pared intestinal. La importancia del intestino es hoy más apreciada ya que sabemos que alrededor de este órgano se encuentra la mayor parte de los microbios humanos y de las células del sistema inmune. Aunque el sistema que conforman todos los microorganismos que habitan dentro de nosotros y el sistema inmune estén difundidos por todo el cuerpo, su foco se encuentra en el intestino. Podemos entender, entonces, por qué se dice que la enfermedad se origina en el intestino.

Se calcula que el ser humano está formado por 100 billones de células de microbios, 90% del total de nuestro material biológico. Esta profusa selva microscópica –que compone entre 3 y 5 millones de genes, más de 90% de nuestro material genético– se conoce como microbioma humano, es decir, el ecosistema interno que conformamos humanos y microorganismos. El microbioma es considerado un segundo genoma o un nuevo órgano, ya que fue descubierto hasta los años 90.

Algunos médicos, como el doctor Martin Blaser, han identificado una crisis mundial en la salud propiciada por el abuso de antibióticos y el poco cuidado que en general se tiene con este órgano microbiótico. Blaser considera que el incremento en enfermedades tan diversas como la diabetes, el autismo, el intestino irritable o hasta la obsesidad y la depresión esta asociado con una disbiosis o un desequilibrio en lo que antes se conocía como la flora intestinal.

La bióloga Alanna Collen, autora del libro 10% Human: How Your Body's Microbes Hold the Key to Health and Happiness, ha identificado las siguientes cuatro grandes causas por las cuales estamos en una crisis macrobiótica:

1) El uso de antibióticos: El incremento en el uso de antibióticos para controlar todo tipo de infecciones (incluyendo aquellas para las que no son efectivos, como las gripas) en humanos y animales de granja (que consumimos en alimentos) ha hecho que muchas especies de nuestro microbioma “indígena”, por así decirlo, se extingan o estén seriamente amenazadas.

2) Nuestra dieta moderna: La dieta moderna, basada en poca fibra y en general en un menor consumo de plantas prebióticas, ha hecho mella en nuestro microbioma. A la par, la comida procesada, sustancias que son “como comida” (pero no realmente comida), la dieta de “papitas y hamburguesas”, ha limado el camino para que el ecosistema interno sea dominado por bacterias agresivas propensas a la inflamación.

3) El incremento en las cesáreas: No es un secreto que hoy en día algunas mujeres eligen que sus hijos nazcan por cesárea no sólo por evitar riesgos, sino también por comodidad. Esto es preocupante ya que el microbioma, ese órgano adquirido, se forma justamente cuando el bebé cruza el canal vaginal y se llena de las bacterias de su madre. Estas amorosas bacterias –muchas de ellas lactobacilos– son la primera línea de defensa del organismo y desempañan papeles protagónicos en la secreción de hormonas y neurotransmisores. Al faltar este feliz ejército, un bebé forma su microbioma de un entorno más agresivo, como el que puede encontrar en un hospital.

4) La disminución de horas netas de lactancia: La otra vía por la que un bebé abastece su microbioma es a través de la leche materna, rica en bifidobacterias, algo que simplemente no tiene sustituto, aunque puede paliarse con probióticos.

No hay duda de que es necesario un cambio de paradigma, del uso indiscriminado de antibióticos y el aniquilamiento de todo microorganismo a una visión más moderada y preventiva, probiótica: a favor de la vida y el equilibrio.

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Salud

Por: pijamasurf - 09/15/2015

El doctor Juan Ramon de la Fuente coordinó un interesante libro sobre el uso de la marihuana en México, el potencial terapéutico de esta planta y los estigmas que la acompañan

 

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En los últimos días se ha dado a conocer el resultado de la investigación del doctor Juan Ramón de la Fuente y la Universidad Nacional Autónoma de México en torno al tema de la marihuana en México. Se trata del libro Marihuana y salud, en el cual se investiga desde una perspectiva científica y social los usos, costumbres y efectos a la salud que tiene la cannabis, haciendo un zoom a la situación en México.

De la Fuente, quien es médico de profesión, explica lo evidente: "que en determinadas circunstancias, las sustancias conocidas genéricamente como cannabinoides pueden ser también potencialmente benéficas", algo que, por sí sólo, merece una revisión no sólo de las leyes que criminalizan a los usuarios sino también de los estereotipos y los prejuicios sociales que los acompañan.

El texto académico, del cual puede consultarse un extenso extracto aquí, es un estudio multimodal de la marihuana, una sustancia que "lo mismo ha sido sacralizada que criminalizada". En el libro se hace referencia al "contexto, la sustancia y el consumidor" como los factores que determinan el tipo de experiencia que se tiene, algo que recuerda al famoso set and setting del doctor Tim Leary en los 60, cuyo modelo fue luego también estigmatizado, llevando a décadas de tabú en el estudio científico de los efectos terapéuticos de las drogas psicodélicas, algo que apenas se empieza a revertir. 

Se lee en Marihuana y salud que "la estigmatización ocasiona la desacreditación y el desprecio de los usuarios, debido a los estereotipos y prejuicios que se ponen en juego y que, en última instancia, llevan a la discriminación", algo que se acentúa entre jóvenes socieconómicamente desfavorecidos. 

Entre las observaciones que se hacen podemos destacar la noción de que "fumar marihuana ya no define a un individuo" en la actualidad; aunque existen códigos compartidos, usos y predilecciones comunes entre los fumadores de cannabis, ya no se pueden designar como parte de un nicho social circunscrito particular sino que se interpenetran. Esto especialmente en países como Estados Unidos y Gran Bretaña, donde fumar marihuana ya no se percibe generalmente como una conducta inmoral o desviada. El texto no precisa que en estos países el uso de la marihuana empieza ser más aceptado que el de tabaco o alcohol, esto en relación a que la marihuana produce menos efectos nocivos para la salud.

La discriminación y la estigmatización operan a partir de un fetichismo de las sustancias, a las cuales "se les asigna poderes y capacidades contaminantes, como algo externo a la sociedad que amenaza a la población sana", es decir, se imbuye agencia a las drogas, una especie de poder mágico o diabólico que es en realidad una proyección de nuestros miedos e inseguridades. Los individuos que consumen son identificados como "en oposición a la sociedad", y son prejuzgados como potencialmente delincuentes o se les considera como personas moralmente laxas y deshonestas.

Los medios ofrecen una "visión negra que oscurece una realidad social más amplia": se etiquetan también las drogas bajo un mismo término general que no distingue entre las cualidades específicas de cada sustancia. La discriminación aumenta según las clases sociales o la extracción étnica, algo que podemos ver en el número de personas que están en la cárcel por posesión de marihuana, por ejemplo, en Estados Unidos, pues un porcentaje enorme son hispanos y negros. En México, cuando personas de clases bajas utilizan ciertas drogas ello se ve como un riesgo latente de "destrucción social" y es observado con reprobación, mientras que el uso por parte de jóvenes con mayor ascendencia económica es tolerado.

El gran problema de la estigmatización es que tiene la consecuencia de que genera "barreras importantes para acceder en forma libre y oportuna a un tratamiento adecuado". Así, personas que pueden en realidad estar enfermas son vistas como criminales, y la sociedad y el poder público las trata injustamente y las margina. Es por esto que es necesario realizar una campaña de información y de reeducación en torno al tema de las drogas. Este libro es una interesante aportación en torno a lo anterior.