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"El Estado parece podrido": así perciben al gobierno mexicano en la prensa internacional

Política

Por: pijamasurf - 07/14/2015

El gobierno de Peña Nieto está recibiendo humillación por todos lados

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Mientras en México numerosos políticos y analistas se preguntan sobre el grado de involucramiento del gobierno en la reciente fuga de 'el Chapo' Guzmán --e incluso algunos levantan dudas sobre si todo no es más que un simulacro-- la prensa extranjera empieza a cuestionar al gobierno de Peña Nieto, objeto del ridículo internacional.

The Guardian titula una nota: "El escape del Chapo humilla al presidente de México: 'El Estado parece podrido'". La mención de la putrefacción no viene directamente del periódico británico, es una cita de lo que le dijo el ex director del CISEN, Guillermo Valdés, a su corresponsal en México, pero la elección del titular y el tono del artículo es un énfasis que revela que esta es la consideración general que se hace de la situación en México. La fuga de 'el Chapo' Guzmán ha sido retomada por innumerables medios internacionales como una muestra simbólica de la situación en México: la corrupción que llega a lo ridículo. El presidente y el gobierno se han convertido en una caricatura. Desde el principio de su mandato, con sus pifias intelectuales y su telenovelización de la política, la humillación se veía venir.

En el mismo artículo, el analista en seguridad Edgardo Buscaglia señala que el gobierno de Estados Unidos está sumamente preocupado por la negligencia mexicana y agrega: "podría ser una bendición disfrazada si produce la presión internacional para forzar a un presidente debilitado a implementar las políticas públicas que realmente empiecen a lidiar con ello [la corrupción y la inseguridad]". El problema es ver cuáles son esas políticas públicas, y si no son la renuncia o el despido de altos mandos y la transformación de las instituciones, qué sentido tiene sino provocar de nuevo un momento "chupacabras". 

El "enfado" estadounidense estaría sumando el caso de Rafael Caro Quintero, quien en 2013 salió de la cárcel por un "tecnicismo" y se cree que habría reconstruido rápidamente su narcoimperio.

La putrefacción es la primera etapa en la alquimia, donde de la más oscura y baldía tierra se empieza a construir una nueva obra magna. Sería extraordinario que México pudiera transformarse usando la crisis o el abismo en el que está sumergido y sin embargo, como dijo el payaso Brozo, sumando su rostro surrealista a esta absurda tragicomedia mexicana, es inaudito lo que tiene que pasar en México para que alguien renuncie. Nadie renuncia. En la miasma, el cambio se ve cada vez más lejano. Todos se aferran a sus cotos de poder, a sus huesos, y nadie ve la propia putrefacción que es maquillada con 100 mil capas como las que utilizan para recubrir el rostro de los actores y actrices de telenovelas de Televisa, que viven en la irrealidad de la imagen. El Estado está podrido y México está perdido hasta que el poder no reconozca su propia putrefacción y tome responsabilidad de sus actos y sus vicios (algo que parece imposible, por su misma corrupción) o que los ciudadanos logren organizarse y obligar a un cambio radical en las estructuras de poder. Mientras esto no suceda, no hay verdadera distinción entre el gobierno y el narco que el gobierno supuestamente persigue.

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Hasta ahora, apenas se quiere asumir oficialmente la responsabilidad de informarnos con seriedad cómo va aquello que debe concluir con la recaptura de El Chapo. Una vaga referencia del Lic. Osorio hace unos días no basta.

Por ello, hemos de conformarnos con saber, gracias a los drones y geolocalizadores que, supuestamente, estuvo en Sinaloa. Y con el desplegado que la Procuraduría General de la República publicó hace un par de semanas, donde se incluyen los lineamientos de recompensa que habrán de seguirse, en el hipotético caso de que las pistas que se filtren sirvan de algo para detenerlo. A propósito, si es el caso, puede recomendarse también cavar un túnel para cobrar la gratificación que se ofrece, porque será complicado sobrevivir a la delación que se promueve.

Así, el objetivo del desplegado de marras se cae de maduro. Pero no ha podido esconder que se trata del extravío de un grupo de políticos el que ha impuesto esta estrategia, propia de un western, y a costa del erario, para reencontrarlo.

Sin la renuncia, o cuando menos, la aportación numismática del Secretario de Gobernación para reaprehenderlo, la trama decae y se abarata. En tanto, El Chapo ha pasado a las páginas interiores de los diarios, y trata de eludírsele en los noticieros de la radio y la televisión de un país casi beltronizado. Y sin embargo, puede ser probable que, dentro de 30 años, nuestros hijos y nietos apenas se acuerden de Peña Nieto, pero sepan referir, en cambio, lo que ocurrió con este delincuente y durante este lapso.

Por lo pronto, El Chapo en libertad, el dólar a la alza y el precio del petróleo a la baja.

Los partidos políticos en tortuosa o chapucera actividad democrática, y los árbitros electorales del INE, en floración bochornosa.

Resta aguardar, frente a todo ello, día con día, la crítica a veces interesante, bien remunerada, políticamente correcta y por ende, monótona --y en el fondo inofensiva-- de quienes puntualmente analizan a este país trastabillante y sobrediagnosticado.

Pero queda el humor, en cualquiera de sus vertientes, veredicto fugaz y mundano que, por cierto, es el que infecta de manera incurable la gloria de quienes nos gobiernan y nos han gobernado.

Al tenor de lo anterior, sin duda alguna, El Chapo ha logrado revolucionar, con su fuga, la mercadotecnia de la mecánica de suelos y, al mismo tiempo, ha reanimado el conocimiento del subsuelo político, territorial y extraterritorial del país.

A esta hora y punto, se nos debe ya una ceremonia de cancelación del timbre postal conmemorativo, con motivo del primer mes de la desaparición de El Chapo, presidida por el doctor Sergio García Ramírez, forjador inapelable de un sinnúmero de convicciones atolondradas, entre ellas, la de la readaptación social, método infalible de la restitución de la conducta de los mexicanos que incurren en todo tipo de delitos, en vista de la injusticia e inequidad social prevaleciente. Y también, para empezar, debe aclarársenos, de una buena vez, si en chino túnel se dice Chong.