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Estos son los trabajos más felices del mundo

Por: pijamasurf - 06/14/2015

Ingeniero, jardinero, asistente personal, maestro y médico son algunas de las profesiones que reportan mayor índice de satisfacción subjetiva

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El grado de satisfacción que las personas obtienen de sus trabajos depende de muchos y muy diversos factores: no se trata solamente de la compensación económica sino del ambiente laboral, las proyecciones a futuro y la libertad para proponer nuevos caminos. Tal vez si llegamos al fondo de lo que hace feliz a la gente en su ambiente de trabajo podamos resolver la ecuación que equipara al trabajo con una obligación repetitiva y monótona; curiosamente, un estudio estadístico sobre las profesiones que más felicidad brindan podría hacernos entender por qué hay gente que sigue odiando los lunes.

El diario The Guardian realizó una investigación para determinar cuáles eran los trabajos que la gente más disfruta. Se basaron en investigaciones previas hechas por organismos públicos y privados (9 en total), de 2013 a la fecha. Los ingenieros parecen ser los más felices con su profesión, pero las maestras y las enfermeras también reportan la mayor satisfacción de entre varios cientos de profesiones (algunas de las cuales no entraron en la lista: granjeros, profesionales de la belleza y miembros del clero).

Ingeniero

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Los ingenieros tienen acceso a tecnología de punta y viven en un ambiente donde hay que dar resultados satisfactorios bajo una gran presión, tanto por la competencia laboral como por las exigencias del mercado. El salario suele ser bueno y es un requisito mantenerse al día sobre las nuevas innovaciones del campo específico. La ingeniería ha sido definida como "la ciencia del ingenio", pues no busca probar principios científicos sino realizar diseños funcionales y útiles.

Maestro

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El salario de un maestro nunca es lo mejor del trabajo, pero la sensación de formar parte del aprendizaje de los niños --sobre todo-- suele apuntarse como la mayor satisfacción de la docencia. Los maestros deben mantenerse jóvenes e imaginativos para lograr conectar con los alumnos y crear cambios positivos en sus mentes, lo cual será determinante en la vida adulta si ocurre en la etapa de formación. 

La diferencia entre la docencia y la mera capacitación para el trabajo consiste en que el maestro se da a sus alumnos transformado en relato y experiencia. Los manuales y sistemas mecánicos de enseñanza pueden hacer que una persona se convierta en un robot, pero solo un maestro puede enseñarnos a ser humanos realmente libres. Suele ser gracias a los buenos maestros que algunos aprenden a pensar.

Enfermera

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Las enfermeras son parte vital de la historia humana: un trabajo silencioso y a menudo pasado por alto que, por su cercanía con la burocracia y la industria de la salud, ha sido penosamente menospreciado. Las enfermeras son también testigo de los momentos más críticos de los pacientes y de cómo recobran la salud poco a poco. Se trata de una dedicación al monitoreo de la experiencia del paciente y la identificación de síntomas de mejora o retroceso de un padecimiento. La relación de una enfermera con su paciente puede ser sumamente intensa y en ese sentido, suele ser bastante satisfactoria para quienes ejercen dicha profesión, a pesar de que ocurre en un ambiente de gran presión, como los hospitales, y de que los salarios no son especialmente altos.

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Médico

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La asociación entre tiempo en la escuela e ingreso neto en el campo laboral suele considerarse según la media de los médicos. Pasan mucho tiempo preparándose, pero también son remunerados generosamente por los pacientes y las instituciones de salud. Además, un buen médico puede ser un agente de cambio importante en la vida de la gente, ya que no solo cura las enfermedades sino que las previene. Las largas jornadas de guardia (un médico no conoce los fines de semana), la cruda realidad del cuerpo humano y la demanda emocional que exige de los practicantes hacen de esta profesión algo que muchos desean pero pocos pueden soportar. Sin embargo, las satisfacciones tanto humanas como económicas de ser médico no deben desestimarse. 

Jardinero

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Trabajar la tierra y poner atención a sus ciclos parece ser una ocupación altamente remunerada en términos de felicidad: los jardineros presentan índices de satisfacción muy altos en comparación con otras profesiones; las causas son el contacto con la naturaleza, pasar mucho tiempo al aire libre y disfrutar de vistas muy estimulantes. Los jardineros más experimentados incluso transforman su oficio en sofisticados negocios con nombres como "arquitectura del paisaje", pero, sin importar dónde aparezcan, la función de los jardines parece ser una de las más poéticas: aportar belleza y sosiego.

Trabajador de la construcción

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Los trabajadores de la industria de la construcción parecen disfrutar de todas las ventajas añadidas de las profesiones expuestas hasta ahora: pasan mucho tiempo al aire libre trabajando con personas que, al igual que ellos, disfrutan y tienen habilidad para construir cosas y realizar esfuerzos colaborativos. La demanda de trabajo suele ser alta y mientras más se trabaje la experiencia mejora, con lo que se puede aspirar a mejores salarios. Tal vez por eso el imaginario mexicano asocie a los albañiles una picardía que en ciertos aspectos puede ser violenta (especialmente contra las mujeres) pero que puede comprenderse también porque se trata de un trabajo más o menos disfrutable.

Asistente personal

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La palabra "secretario" o "secretaria" tiene una curiosa similaridad fónica con "secreto": como si el secretario, en su papel de persona de confianza, tuviera acceso a los secretos y movimientos subterráneos de las empresas y las personas de poder. Esta cercanía con el poder y con el mundo organizacional hace de las y los asistentes personales uno de los rubros laborales más satisfactorios: se puede aprender de primera mano lo mejor y lo peor de la operación de un negocio, además de que se construyen fuertes relaciones emocionales con los empleadores. Tal vez no todos los asistentes personales sean tan amables como Siri ni tan leales como Alfred (el ayudante de Batman), pero al final del día hasta los más poderosos necesitan tener a alguien en quién confiar.

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La dificultad probabilística que el universo logra sortear para existir, ¿puede considerarse una prueba de una inteligencia conductora, o es simplemente una coincidencia fácil de explicar desde la física de los muchos mundos?

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Nuestro modelo de la vida en el universo está basado en el carbono. Sin embargo, este elemento no parece haberse formado en el Big Bang, el cual puede verse como una explosión de un mar atómico de hidrógeno y helio. Elementos más pesados, como los que tenemos actualmente, y sobre los cuales se basa la vida, no pudieron haberse formado en el origen del universo debido a las condiciones iniciales y a la composición de estos elementos ligeros.

En los instantes posteriores al Big Bang existe tal densidad y calor que cualquier dos núcleos pueden hacer colisión. Sin embargo, un átomo de carbón tiene una masa de 12, así que para hacer un átomo de carbón a partir de un mar de hidrógeno, de masa 1, y helio, de masa 4, se necesitaría que tres átomos de helio hicieran colisión en el mismo momento, ya que no existe un átomo estable con una masa de 8. El berilio 8 es sumamente inestable, existe solo 10^-17, lo que hace que esto sea implausible.

El físico Fred Hoyle, autor de la teoría de la nucleosíntesis estelar, notando esto, entendió que el carbono que existe debió de haberse producido en las estrellas a partir solamente de helio e hidrógeno. Uno pensaría que debido a la alta inestabilidad del berilio el universo debió de haber terminado con las estrellas extinguiéndose al dispersar su energía en interminables átomos de berilio desintegrándose. Pero esto no es así, por lo que Hoyle consideró que debía de ser posible que antes de que el berilio se desintegrara pudiera atrapar un núcleo de helio para llegar al carbono -12. Hoyle hizo el cálculo de la energía que se necesitaría para que esto fuera posible. Más tarde un colega suyo encontró la energía exacta para que se produjera esta colisión que Hoyle había llamado proceso triple alfa o resonancia del carbón y la cual calculó en 7.6 MeV. Por esto William Fowler ganó el premio Nobel, y de alguna manera explicó la síntesis original de lo que evolutivamente sería más tarde la vida que conocemos. La predicción de Hoyle puede verse como una predicción antrópica que pudo ser comprobada. El físico Steven Weinberg describe cómo ocurre este proceso:

Dos núcleos de helio se combinan para formar un núcleo inestable de berilio 8, el cual antes de desintegrarse, ocasionalmente, atrapa otro núcleo de helio, el cual forma un núcleo de carbón radioactivo que decae al estado normal de carbón. El estado de  energía del núcleo de berilio 8 y el núcleo de helio quieto es 7.4 MeV más que el núcleo de carbón en su estado normal, así que si la energía del carbón en su estado radioactivo fuera más que 7.7 MeV solo podría haberse formado en una colisión entre el núcleo de helio y berilio 8 si su energía cinética fuera de menos de 0.4 MeV, una energía extremadamente improbable a las temperaturas estelares.

panspermiaAlgunas personas utilizan esto como argumento de un principio antrópico o la idea de que el universo está especialmente equipado para la formación de la vida, cual parecería una señal de un diseñador. Sin embargo, Weinberg considera que si vivimos en un multiverso, el nuestro es simplemente un universo más entre un infinito de posibilidades, por lo que no se necesita recurrir a un diseñador, se puede entender como un proceso aleatorio: entre una vasta cantidad de universos, algunos deben de tener las condiciones necesarias para la formación de vida. De cualquier forma, coincidencia o no, es maravilloso el nivel de detalle sobre el que la vida del universo se sostiene, con una increíble precisión matemática. No es, en este sentido nada extraño, que tantos de los grandes físicos hayan visto en el cosmos una prueba de la mente de Dios operando (Kepler, Newton, Copérnico, por ejemplo). Quizás podemos sumar Hoyle a esta lista; el físico británico que acuñó despectivamente el término Big Bang creía que la vida fue sembrada por una inteligencia extraterrestre:

La vida en la Tierra se deriva de lo que parece ser un sistema viviente ubicuo en la galaxia. La vida terrestre tiene sus orígenes en el gas y las nubes de polvo del espacio, que más tarde se incorporaron y amplificaron dentro de cometas. La vida se derivó de fuentes exteriores a la Tierra y sigue haciéndolo. 

En realidad Hoyle veía esta inteligencia como una forma consciente de otro universo que entró al nuestro desde el principio para alterar las condiciones y propiciar la vida. Esto hizo que al final de su carrera científica fuera ostracizado en la academia. Su visión no es tan distinta de la idea de la panspermia dirigida de Francis Crick y, aunque para los científicos actuales merece el ridículo y el escarnio, quizás no debamos desestimar esta teoría que resuena con las fibras más profundas de la imaginación humana, como podemos ver en películas como 2001: Odisea en el espacio.

 

Twitter del autor: @alepholo