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Estas son las inesperadas películas recomendadas por la Iglesia de Satán

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/13/2014

La filosofía satanísta es bastante distinta de lo que la mayoría piensa. Aquí una breve explicación y una lista de películas recomendadas por la secta

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El sitio oficial de la Iglesia de Satán ofrece una lista de películas recomendadas por ellos que no da mucha explicación al respecto. Algunas parecerían lógicas para satanistas (como Rosemary’s Baby, Bedazzled o el clásico de culto Evilspeak) pero otras, todo lo contrario (está Willy Wonka, Strangers on a Train y Treasure of the Sierra Madre).

El sitio io9 decidió investigar un poco acerca de esta lista y entrevistó a Magus Peter H. Gilmore, sumo sacerdote de la Iglesia de Satán. Gilmore primero ofreció una buena explicación sobre la filosofía satánica: “Creemos que tanto Dios como Satán son un mito y elegimos el mito de Satán”.

El satanismo es una filosofía ateísta que usa a Satán como un símbolo de orgullo, libertad e individualismo, como lo hicieron muchos antes de nosotros que no aceptaban el statu quo como Milton, Byron, Twain y Carducci. Ya que el universo es indiferente a nosotros, nosotros los satanistas elegimos establecer nuestra propia jerarquía subjetiva de valores con nosotros como los más altos en ella. […] Aceptamos toda la gama de emociones como sanas, del amor al odio, notando que ambos son extremos descomunales.

 […]

Los satanistas vemos al hombre como sólo otro animal, y por lo tanto nos preocupa la Tierra y el ecosistema. Apoyamos todo tipo de sexualidad humana entre dos adultos en consentimiento y creemos que la sociedad debería regirse por un contrato social secular con leyes racionales para regular el comportamiento de manera que se tenga el máximo nivel de libertad.

La siguiente es la lista de películas que propone la secta satanista como una buena representación de sus valores y principios. Quizá después de leer la definición de Gilmore entendamos un poco por qué eligieron los filmes que eligieron. Para saber más acerca de cada una de la películas en relación al satanismo dirígete aquí. La lista, por cierto, además de brindar un acercamiento al satanismo, constituye una buena introducción al cine de todas las épocas, que podría servir para el curso de una universidad.

 

Abominable Dr. Phibes, The

Alice, Sweet Alice

All The King’s Men

An Inspector Calls

Asphalt Jungle, The

Bedazzled (original version)

Bitter Tea of General Yen, The

Black Cat, The

Black Zoo

Bladerunner

Blue Velvet

Boy With Green Hair, The

Brotherhood of Satan, The

Cabinet of Dr. Caligari, The

Car, The

Carnival of Souls

Citizen Kane

Come Back to the Five and Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean

Comic, The

Crawlspace

Crimes of Dr. Mabuse, The

Criminal Life of Archibaldo Delacruz, The

Curse of the Demon, The

Dead of Night

Death Wish

Doll, The (Swedish)

Double Life, A

Duel in the Sun

Evilspeak

Fantasia

5,000 Fingers of Dr. T, The

Flaming Urge, The

Freaks

Gangster, The

Gizmo

Great Flamarion, The

Great Gabbo, The

Hans Christian Anderson

Hell on Frisco Bay

I Am a Fugitive From a Chain Gang

I Bury The Living

Inherit the Wind

Island of Lost Souls, The

It’s Alive!

Key Largo

Kiss Me Deadly

Kiss Tomorrow Goodbye

Koyaanisqaatsi

Leopard Man, The

M (both versions)

Marjoe

Masque of the Red Death, The

Metropolis

Most Dangerous Game, The

Mr. Belvedere Rings the Bell

Murder, Inc.

Night Has a Thousand Eyes, The

Night of the Generals, The

Night of the Hunter, The

Night Tide

Nosferatu, the Vampire (F.W. Murnau’s original 1922 silent version)

Pennies From Heaven (Steve Martin version)

Private Files of J. Edgar Hoover, The

Private Parts

Puritan, The

Radio Days

Roman Scandals

Rosemary’s Baby

Ruling Class, The

Satanis: The Devil's Mass

Scarface (original version with Paul Muni)

Scoundrel, The

Seance on a Wet Afternoon

Sea Wolf (Edward G. Robinson version)

Serial

Seventh Victim, The

Shadow of a Doubt

Simon, King of the Witches

Simon of the Desert

Smile

Snowman, The (animated)

Soylent Green

Specter of the Rose

Stardust Memories

Strangers on a Train

Stepford Wives, The

Svengali

Tourist Trap

Treasure of the Sierra Madre, The

Two Thousand Maniacs

Victors, The

Westworld

Wicker Man, The

Willy Wonka and the Chocolate Factory

Wise Blood

Yanco

Zelig

 

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Reavivar el lenguaje y reencantarlo con ángeles, imágenes y arquetipos para que las palabras sean vehículos de la esencia de las cosas y reflejen el alma del mundo

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Los dioses viven en el espacio azul de la metáfora.

James Hillman

Cuando el lenguaje ha dejado de significar, de comunicar la esencia de lo que sentimos e incluso de crear, entonces, coinciden numerosas culturas y filósofos, estamos en un ocaso espiritual, en una crisis moral. La rectificación del lenguaje era para Confucio la llave del orden (un orden colectivo e individual):

Si el lenguaje carece de precisión, lo que se dice no es lo que se piensa. Si lo que se dice no es lo que se piensa, entonces no hay obras verdaderas. Y si no hay obras verdaderas, entonces no florecen el arte ni la moral. Si no florecen el arte y la moral, entonces no existe la justicia. Si no existe la justicia, entonces la nación no sabrá cuál es la ruta: será una nave en llamas y a la deriva. Por esto no se permitan la arbitrariedad con las palabras. Si se trata de gobernar una nación, lo más importante es la precisión del lenguaje.

En el origen está la palabra, esto es algo en lo que coincide la mitología cosmogénica de diferentes culturas. El Verbo judeocristiano (que luego es intercambiable con la Luz y con el Hijo de Dios). El Logos griego que es el alma del mundo. Y en los Vedas tenemos el Om, el sonido primordial, que es el aliento del mundo, la esencia del hombre y el mismo estremecimiento del vacío (el tzimtzum del cabalista y el Big Bang del cosmólogo). En el Brihadaranyaka Upanishad se le atribuye lo siguiente a Yajnavalkya, tal vez el primer filósofo, antes de Tales de Mileto. 

Janaka

¿Cuándo el Sol se mete, Yajnavalkya, y la Luna se mete cuál es la luz del hombre? 

Yajnavalkya

El fuego es nuestra luz, porque por esa luz nos sentamos, trabajamos, salimos y regresamos.

Janaka

¿Cuándo el Sol se mete, Yajnavalkya, la Luna se mete y el fuego se apaga, cuál es la luz del hombre? 

Yajnavalkya

Entonces la palabra es nuestra luz, por ella nos sentamos, trabajamos, salimos y regresamos. Aunque no podemos ver nuestra propia mano en la oscuridad, podemos escuchar lo que se dice y movernos hacia la persona que habla.

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Como cualquier cosa verdaderamente profunda, la palabra es luz tanto metafóricamente como literalmente (al menos en un sentido práctico tiene la facultad de iluminar, de esclarecer la geografía nocturna y de acercar a las personas). 

En el origen está la palabra; esta frase seminal tiene un significado múltiple. Parece sugerirnos que la creación fue accionada por la palabra, que la divinidad habla mundos, soles, planetas, hombres y plantas –que nuestra realidad fundamental es el lenguaje. A su vez, en ese espejo microcósmico de la “imagen y semejanza” del hombre, nos habla de nuestro propio origen, de aquello que nos hace humanos y por así decirlo saltar el abismo biológico de la animalidad hacia la conciencia humana, que acaricia cierta faceta angélica. El lenguaje es la característica fundacional del Homo sapiens, aquello que lo separa de los otros eucariontes y lo propulsa hacia el abismo de la autoconciencia --la capacidad de usar una herramienta simbólica para comunicar(se) a sí mismo y a los demás. Hacerse (saberse) lenguaje encarnado:

Una nueva angelología de las palabras es necesaria para que podamos volver a tener fe en ellas. ¿Sin la inherencia del ángel en la palabra –ángel que significa originalmente “emisario”, “el portador del mensaje”—cómo podemos pronunciar otra cosa que no sea opiniones personales, cosas elucubradas en nuestras mentes subjetivas? ¿Cómo puede algo de valor y alma ser comunicado de una psique a otra, en una conversación, una carta o un libro si los significantes arquetípicos no están presentes en las profundidades de nuestras palabras?

James Hillman, uno de los grandes continuadores del trabajo de Carl Jung con su psicología arquetipal, recupera aquí cierta noción cabalística –las palabras son ángeles, son los vehículos de lo numinoso, la legión de la divinidad que se derrama en el mundo (una identidad original entre la información y el espíritu) (el mundo como el proceso de comunicación de Dios). Pero Hillman no habla de un lenguaje angélico como el enoquiano de John Dee y Edward Kelly, no se trata de descifrar una gematría o un código arcano. Al menos esto no es lo principal. Aquí lo angélico es lo verdaderamente humano, lo empático, la palabra es la herramienta, la tecnología esencialmente humana para comunicarnos, expresar el alma de las cosas y liberar el contenido psíquico anquilosado. La palabra es, o debiera ser, lo que transmite la esencia, lo que revela la profundidad, la saca a la luz y la comparte. Las palabras desnudan las almas y nos permiten habitar en la intimidad iluminada.

williamblake_385¿Cómo reencantar nuestro lenguaje y convocar a los ángeles y a los duendes a nuestras palabras, cómo cifrar nuestra sílabas de antiguas potencias? Lo primero tendría que ser salvaguardar su significado y ponerlo en juego (como el más serio juego)... Ser el significado (mean them y walk the talk: el inglés permite esta rima lúdica que hace un clic entre la forma y el sentido). Que lo  que digamos sea lo que hagamos y para ello necesitamos creer en las palabras, creer que significan y que lo que decimos tiene un poder (las palabras son aire, pero el aire es el espíritu). Esta disciplina –el constante discernimiento de que las palabras ejercen una fuerza electromagnética y gravitacional—, bien practicada tiene la posibilidad de regresarnos a esa dimensión prístina en la que la voz que llamaba al dios era también una fuerza de la naturaleza. "En el principio de los tiempos, tan dócil a la vaga especulación y a las inapelables cosmogonías, no habrá habido cosas poéticas o prosaicas. Todo sería un poco mágico. Thor no era dios del trueno; era el trueno y el dios", escribe Borges. Las palabras son una puerta chamánica en la memoria de la humanidad. Por eso en los Vedas, la palabra toma el lugar del fuego y en los sacrificios se ofrenda al fuego siempre antes de hablar (la palabra y el fuego estarán siempre ligados, como regalos prometeicos que hacen al hombre alcanzar un estadio más alto, cerca de los dioses). El fuego otorga al chamán la visión, es la fuente visionaria, el crisol donde el alma se hace visible y se transforma y, por ello, ofrenda al fuego siempre --la intención de su sinceridad a través de la cual se valida el intercambio, las palabras que "se hablan con el corazón", que es el fogón del hombre, el sol interior. El fuego es el guardián de la relación entre el hombre y el misterio y esa relación se sostiene con la rectitud de la palabra, azogue del orden inicial. Este es el secreto de la palabra. Escribe Hillman:

La angustiosa dificultad de comunicar el alma en el habla se vuelve devastadoramente real cuando dos personas se sientan en dos sillas, frente a frente y rodilla a rodilla, como en el análisis de Jung. Entonces nos damos cuenta del milagro que es encontrar las plabras correctas, palabras que llevan el alma con precision, en las que el pensamiento, la imagen y el sentimiento se entretejen. Entonces notamos que el alma puede hacerse ahí mismo simplemente hablando.

Hillman después manifiesta su visión de que las palabras son más curativas que los actos, el “decir las historias de nuestras almas” es la suprema medicina paracélsica en la que el enfermo se cura a sí mismo. Una sutil facultad que no puede ser reemplazada ni por el silencio, ni por los gestos físicos, ni por los medios de comunicación electrónicos. Entre más retenemos el habla y el riesgo que implica al desnudar nuestra alma y enfrentarnos con nuestra sombra, más alimentamos la “brecha de credibilidad entre lo que somos y lo que decimos que somos, fragmentando la psique y el logos”. Asimismo, al perder esta credibilidad, perdemos la confianza y desgastamos nuestra voluntad, una fuerza que en algún punto pudo haber sido creación a través de lo que decimos, la poiesis ontológica. Nuestra sociedad, dice Hillman, ha “renegado de la elocuencia como espejo del alma”. Los dioses crean con la palabras; los hombres por lo menos deben aspirar a reflejar la esencia de las cosas y la profundidad de su propio ser con sus palabras.

Twitter del autor: @alepholo