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Malas noticias para los vegetarianos: las plantas sienten cuando se las están comiendo (VIDEO)

Por: pijamasurf - 10/29/2014

En esta nueva investigación queda claro que no solamente los animales son los seres sintientes del planeta; las plantas se incluyen también

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Al parecer, es imposible comer cualquier cosa que arroje una sombra y no lastimarla. Después de ver los resultados de este estudio, muchos de los vegetarianos que gustan de vanagloriarse por no estar fomentando el sufrimiento resultan banales. Mientras su brócoli está quieto en su plato, este sabe bien que en cualquier momento será masticado.

Heidi Appel y Rex Cocroft, investigadores de la Universidad de Missouri, han demostrado que las plantas son capaces de sentir cuando están siendo ingeridas o lastimadas de cualquier manera. Incluso pueden reaccionar ante su inminente fin al activar ciertas defensas.

Para probar esto, los investigadores colocaron orugas sobre algunos berros (su alimento favorito), luego quitaron las orugas y a los berros les colocaron láseres y pequeños espejos que imitaban las vibraciones que emiten las orugas cuando se alimentan de ellos. Cuando los científicos después volvieron a colocar las orugas reales en las plantas, encontraron que la previa exposición a las “vibraciones de alimentación” resultaban en un incremento de aceites de mostaza: un químico que repela a muchas especies de insectos herbívoros.

En otras palabras, las plantas respondieron activamente a lo que percibieron como una amenaza inminente y activaron sus defensas. Y mientras desde hace tiempo se sabe que las plantas pueden comunicarse entre ellas, oler cosas y responder sorprendentemente a estímulos externos, esta es la primera vez que un experimento demuestra que responden a lo que Appel llama “una vibración ecológicamente relevante”.

Ello no significa que las plantas puedan sufrir como los animales lo hacen, pues no tienen sistema nervioso central. Pero la creencia en que los únicos seres sintientes son los animales puede desecharse de una vez. La ensalada que te vas a comer sabe que te la vas a comer y de alguna manera “escucha” las vibraciones de tus dientes masticando y reacciona discretamente ante ello.

 

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Carlos Slim no vivirá suficiente para gastar su fortuna, ¿pero cómo afectan los multimillonarios a la economía mundial?

Por: pijamasurf - 10/29/2014

Con un impuesto mínimo a los multimillonarios, sería posible atender necesidades de educación y salud infantil en los países más pobres del mundo

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A pocos años de la última gran crisis financiera el número de multimillonarios se ha duplicado, según la organización Oxfam, que busca paliar la pobreza extrema. Y es que un millonario más en el mundo no es señal de bonanza personal y buena planeación financiera (solamente), además de un acariciado sueño promovido por Hollywood, sino un paso más del largo camino de la desigualdad.

Según Oxfam, el número de billonarios a nivel mundial en marzo de 2009 era de 793, mientras que en marzo de 2014 el número se incrementó a 1,645. Para dar un poco de perspectiva, ello significa que las 85 personas más ricas del mundo tienen la misma cantidad de riqueza que la mitad más pobre del planeta.

El reporte global de inequidad financiera emitido por Oxfam esta semana advierte que “el boom de multimillonarios no es solamente la historia de los países ricos”, pues países como la India aumentaron de dos a 65 multimillonarios desde los 90. En el África subsahariana existen 16 individuos en la misma situación.

La noticia en medios mexicanos fue que Carlos Slim, virtual propietario del país y hombre más rico del mundo, tardaría 220 años en gastar su fortuna, calculada en 80 mil millones de dólares. Esto solamente si gastara la modesta cifra de 1 millón de dólares al día. Pero más que un apunte para los Récord Guiness (o para lubricar las fantasías aspiracionales de millones de mexicanos preguntándose cómo gastar un ingreso semejante), el caso de Slim y otros multimillonarios debe ponernos a pensar en cómo nos afecta globalmente el auge de sus cuentas bancarias.

Según Andy Haldane, economista en jefe del Banco de Inglaterra, si existiera un impuesto a los multimillonarios que los obligara a pagar 1.5% de su riqueza una vez sobrepasados los mil millones de dólares, existiría un capital de 74 mil millones que, según Oxfam, sería “suficiente dinero para llenar las brechas anuales de financiamento necesario para que todos los niños fueran a la escuela y para ofrecer servicios de salud en los países más pobres del mundo”.

Los argumentos en contra suelen ser de los empleados modélicos: aquellos que aspiran ciegamente a engrosar la fila de los millonarios, quienes observan en un impuesto de este tipo una transgresión contra el éxito personal, amasado con años de duro esfuerzo (o mediante nexos con el crimen organizado, a saber.) Lo que queda fuera del mapa es que la acumulación obscena de capital financiero sólo evita una repartición equitativa de los recursos disponibles; los impuestos que pagamos no son un “castigo” o una penalización: sirven para mejorar las condiciones de vida del lugar.

Pero si este impuesto sigue siendo aplicado inequitativamente (y los millonarios siguen asesorándose como hasta ahora, logrando exenciones fiscales fabulosas), es posible que la desigualdad siga aumentando, al igual que movimientos de protesta que, como Ocuppy Wall-Street, harán escuchar la voz del 99% restante.

Tal vez Carlos Slim pueda invertir sus millones en desarrollar la criogenia y aumentar su expectativa de vida para poder gastar un millón de dólares diarios durante más de 2 siglos; pero frente a esta perspectiva improbable, es necesario preguntarnos cómo afecta a los ciudadanos de a pie el auge de las grandes cuentas bancarias.