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Sencillos consejos de los estoicos para reprogramar tu mente y ser feliz

Por: pijamasurf - 09/23/2014

La estatua ecuestre de Marco Aurelio puede parecer dura, pero la filosofía de los estoicos buscaba formas de aprender de los errores y vivir una vida más consciente

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Según Sir Ray Avery, tu vida "tiene 30,000 días y el reloj está corriendo". Esta es una forma precisa de decir que nuestra vida es limitada: la historia de la filosofía ha sido, desde cierta perspectiva, un aprendizaje para la muerte; pero si filosofía es el amor a la sabiduría, según @nereisima, una etimología lúdica de esta palabra podría ser "la sabiduría del amor".

Tal vez los estoicos no hubiesen desaprobado esta versión, pues estaban dispuestos a flexibilizar sus esquemas mentales (incluso al límite de la ficción y la autosugestión) para llevar a la realidad una visión del mundo basada en la voluntad, pero también en la entrega a la contingencia y la incertidumbre. Zenón el Estoico se considera su fundador, y la premisa de estos pensadores era, grosso modo, hallar un pensamiento práctico para enfrentar la vida. En otras palabras, life-hacks. Estos son algunos de ellos:

1) ¿Qué es lo peor que podría pasar?

La visualización negativa no es sólo un ejercicio de imaginación que intrigó a los estoicos, sino que fue utilizado también por Michel de Montaigne para aceptar la condición mortal del hombre. ¿Qué pasaría si el techo cayera, si un asteroide nos golpeara, si una súbita epidemia barriera a los humanos del planeta?

No se trata de imaginación masoquista, sino de recordarte que las cosas tal vez no son tan malas como podrían ser. Oliver Burkeman afirma que para los estoicos, la visualización negativa puede servir para "adquirir mucha paz mental al pensar cuidadosamente y en detalle y conscientemente sobre qué tan mal podrían ponerse las cosas. En la mayoría de las situaciones vas a descubrir que tu ansiedad o tus miedos acerca de las situaciones eran exagerados".

Imaginar perder a tu familia, tus amigos, tu trabajo o incluso la idea que tienes de ti mismx puede ser aterrador; pero un momento después vuelves a tu realidad y experimentas algo que diversas prácticas espirituales, así como los científicos modernos, han asociado con la felicidad: la gratitud.

2) Hacer como si...

El estoicismo se asocia popularmente con cierta impasibilidad o invulnerabilidad frente a los eventos; sin embargo, se trataba más bien de saber qué hacer con las propias emociones (o demonios) cuando estas aparecían y amenazaban con desbordarse.

Ser estoico no es ser impasible, sino estar tranquilo frente a la adversidad. El enojo era una pérdida de tiempo. ¿Pero qué hacer cuando el enojo se apropia de nosotros? Para Séneca, el truco estaba en hacer "como si" no se estuviera enojado, en "transformar los signos [del enojo] en sus contrarios".

¿Sonreír en medio del desastre? ¿Relajar el rostro, bajar el volumen de voz, caminar despaciosamente? Aparentemente sí: y la estadística está de acuerdo. Según The As If Principle, un estudio de 26 mil personas asignó diferentes tareas para volverlos "más felices". Una de las tareas era simplemente sonreír, aunque no sintieran ganas de hacerlo o estas no fueran espontáneas. El resultado fue que este grupo reportó un nivel de felicidad autopercibida mucho mayor al de todos los demás.

"Ser es parecer".

3) Transforma lo cotidiano en un premio

La razón sirve para cuestionar cosas desde distintos ángulos, pero en el caso de los estoicos, el pensamiento no es solamente una tarea mental, sino algo que atraviesa el cuerpo. Algunos ejercicios de esta escuela consistían en ayunar no con fines religiosos, sino sólo para provocarse hambre, o bien caminar en días fríos sin ropa abrigadora. ¿Más sadismo? De ningún modo.

Negarte cosas que das por sentadas puede ayudarte a redescubrirlas y apreciarlas.

Dicho de otra forma: tal vez tu rutina consiste en levantarte y beber café. Tienes una marca que te gusta, un tipo de molido o una preparación específica. Tu día no está completo sin ese pequeño ritual que has hecho tuyo, y los rituales funcionan porque, a diferencia de los hábitos, la repetición reafirma su valor simbólico más que práctico. Si no bebieras ese café, tu día no sería el mismo... y eso es justo lo que los estoicos postulan.

Ejercicios aparentemente anodinos de privación de placeres, desde esta perspectiva, sirven para fortalecer la voluntad. Para disfrutar verdaderamente, los estoicos se alejaban consciente y voluntariamente de la fuente de su disfrute (de algún modo, como los eremitas o los estilitas en otras tradiciones de pensamiento). Cambiar ligeramente la rutina convierte a tu ritual en ritual, en lugar de congelarlo en el hábito.

4) Fallar está bien

Toda esta cháchara sobre el control de las emociones y el ejercicio de la voluntad a toda prueba puede parecer ardua, pero Epicteto, otro de los estoicos, te hubiera dicho que no fueras tan duro contigo mismx. ¿Fallaste?, muy bien: todos fallamos.

En A Guide to the Good Life: The Ancient Art of Stoic Joy, podemos leer:

Epicteto, luego de decir a sus estudiantes lo que debían hacer para practicar el estoicismo, les decía lo que debían hacer cuando fallaban al seguir sus consejos. Él esperaba, en otras palabras, que los estoicos novatos fallaran rutinariamente. 

Marco Aurelio aconsejaba que, en lugar de darse por vencidos en la práctica del estoicismo, los practicantes debían volver a la carga y darse cuenta de que una práctica continuada no estaba exenta de imperfecciones, y que de nada servía lamentarse o castigarse por fallar en los preceptos. El castigo (especialmente el que viene en forma de tortura mental) no tiene lugar en el estoicismo.

Dicho de otro modo, aprender a perdonarse a sí mismo también es una forma de aprender los límites de la voluntad, a la vez que se hace consciente de las fallas y se decide no volver a cometerlas. Alejandro Jodorowsky ha dicho que los errores son solamente cambios de direcciones. Encontrar motivación en nuestros propios errores también requiere de carácter y fuerza de voluntad: no se trata de domarnos, sino de aprender a reconocernos falibles, imperfectos, en suma: humanos.

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La situación del Ébola podría ser mucho más preocupante de lo previsto: ONU

Por: pijamasurf - 09/23/2014

En los próximos meses podrían ser infectadas 1.4 millones de personas con este virus que en 70% de los casos resulta letal

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Desde hace un par de meses el Ébola irrumpió con notable fuerza en la escena mundial. La detección de nuevos casos en geografías inéditas fue suficiente para que cientos de medios, especialistas y organizaciones levantaran voces de alarma alrededor de este virus letal. A pesar de que los medios somos con frecuencia alarmistas y que en muchas ocasiones se sobredimensiona una situación buscando, de manera consiente o no, hacerla más llamativa, reportes liberados hoy por parte de distintas instituciones, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), revelan un panorama potencialmente escalofriante.

A manera de resumen podríamos destacar que los nuevos reportes sugieren una tasa de fatalidad de 70.8%, es decir que siete de cada 10 personas que contraigan este virus morirán, y la posibilidad de que, en el peor escenario, se registren 1.4 millones de nuevos casos durante los próximos cuatro meses –esto tan sólo en Liberia y Sierra Leona.   

De acuerdo con la OMS, cuyo reporte completo puede consultarse aquí, hasta ahora se han infectado más de 5,800 personas, mientras que 2,800 han muerto por esta causa. Sin embargo, se estima que los números reales podrían superar por mucho a los oficiales, ya que muchos casos no se reportan. Además, los casos oficiales podrían cuadruplicarse en tan sólo un mes, lo cual indica la preocupante velocidad con la que se está propagando esta enfermedad. Si bien Guinea, Liberia y Sierra Leona concentran la gran mayoría de los casos, afortunadamente en Nigeria y Senegal la situación parece haber sido ya controlada.

Históricamente, el primer caso reportado de Ébola ocurrió en 1976, en lo que actualmente corresponde a la República Democrática del Congo. Desde entonces su aparición ha sido intermitente pero constante, con brotes entre cada tres o cinco años, registrados en diversos países de África y Filipinas. Durante este último brote, cuyo paciente cero podría ser un bebé de dos años radicado en Guinea y que murió en 2013 a causa del virus, se detectaron dos casos de médicos estadounidenses infectados, quienes estaban en contacto con pacientes en África y que ya fueron dados de alta. 

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Esta situación, el hecho de que en casi cuatro décadas no se haya inhibido por completo la recurrente reaparición de este virus, ha suscitado severas críticas no sólo en contra de los organismos internacionales de salud sino, sobre todo, contra la industria farmacéutica Los críticos aseguran que el Ébola se ha descuidado porque hasta ahora había afectado exclusivamente a la población africana, la cual, considerando sus escasos recursos, no representa un potencial mercado para el Big Pharma y por lo tanto no merece ser atendida.

Escenarios como el de este nuevo brote de Ébola actúan como recordatorios de, por un lado, la mercantilización de la salud y cómo la industria favorece flagrantemente a los sectores que representan un negocio y, por el otro, de que debiesen existir normas más estrictas para garantizar que el criterio definitivo por el cual se rigen los avances médicos y farmacéuticos sea el cuidar la salud del ser humano, sin distinciones, y no las ganancias económicas en las que una enfermedad o epidemia pueda traducirse.