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El gigante de e-commerce chino cotizó en la bolsa y se valuó en 229 mil millones de dólares

Alibaba-IPO

El gigante chino de comercio electrónico Ali Baba se convirtió la semana pasada en una de las compañías de tecnología más valiosas del mundo, al hacer su estreno en el mercado bursátil de Nueva York y valuarse en 229 mil millones de dólares. Con esto Ali Baba supera a Facebook, Amazon, IBM y queda sólo por detrás de Apple (609 mil millones) Google (400 mil millones) o Microsoft (387 mil millones), convirtiéndose en la única compañía de tecnología no estadounidense en el top 5. Por si esto fuera poco, todo indica que Ali Baba está por crecer más y acercarse a estas empresas.

Pese a que Ali Baba no ha inventado propiamente algo en cuanto al desarrollo tecnológico, su virtud es utilizar lo ya existente --una especie de mezcla entre eBay y Amazon-- y adaptarlo a la economía china. Como indica la revista Wired, Ali Baba es la única compañía que ha logrado amaestrar la economía china y su dominio en su país le permite escalar sin que se tenga un techo cercano.

Una de las evidentes ventajas que tiene Ali Baba es que ha sido apoyada por el gobierno de su país para enfrentar la competencia extranjera. Lo que ha logrado es simplemente hacer que la tecnología existente llegue a la mayor cantidad de personas y esto le permite tener más de 300 millones de clientes en China (la cantidad total de habitantes de Estados Unidos). China tiene 1.3 mil millones de habitantes y cuando muchos de estos adopten el comercio electrónico seguramente lo harán a través de Ali Baba, el gran gigante que está por "robarse" el mercado. A diferencia de compañías como Facebook, que tienen más usuarios, Ali Baba ha logrado crear un modelo financiero que funciona con efectividad.

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Mark Zuckerberg reveló que usa siempre una camiseta gris para evitar la "fatiga de decisión" y ahorrar su energía para cosas importantes

En una sesión pública de preguntas y respuestas, el CEO de Facebook respondió a una de las cosas que más intrigaba a la red: la razón de su reiterado uso de una misma camiseta gris en todas sus apariciones públicas. ¿Se trataba de una cábala? ¿De una t-shirt inteligente de wearable tech? ¿Intentaba emular con su propia versión los jeans negros y el cuello de tortuga con el que se asocia a Steve Jobs, en una especie de código secreto entre la jerarquía de Silicon Valley? ¿O es simplemente su esencia geek?

Zuckerberg respondió que en realidad se trata de una economización de su energía mental (y evidentemente, tiene muchas camisetas iguales). "Realmente quiero depurar mi vida para que tenga que tomar la menor cantidad de decisiones posibles sobre cualquier cosa menos sobre cómo servir a la comunidad". Al parecer esto, conocido como "fatiga de decisión", es también el principio que inspiraba la selección de ropa de Steve Jobs y otras personas como el mismo Barack Obama, que buscan evitar debatirse en "pequeñeces" para poder dedicar lo mejor de su atención a cosas más importantes.

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"Estoy en esta posición afortunada en la que puedo levantarme cada día y ayudar a servir a más de mil millones de personas. No estoy haciendo mi trabajo si gasto mi energía en cosas tan inútiles o frívolas sobre mi vida", dijo Zuckerberg.

Este concepto de evitar el conflicto y la pérdida de tiempo que pueden ocasionar cosas como decidir qué desayunar (Zuckerberg dijo que tampoco gasta su tiempo en esto) o qué ponerse todos los días ha sido implementado por algunas compañías de tecnología que ofrecen alimentos y lavandería gratis a sus empleados (entre otras cosas) para evitar que se distraigan y se drenen (Steve Jobs incluso quería que los empleados de Apple usaran el mismo chaleco, pero quizás era demasiado orwelliano). Y si bien no hay duda de que Zuckerberg es una persona enormemente influyente (hasta el punto de que Facebook puede fácilmente alterar resultados electorales en la mayoría de los países), hay una cierta megalomanía en su declaración: esa veta filantrocapitalista de algunos CEOs que raya en lo mesiánico, más allá de que ganen miles de millones de dólares y donen enormes cantidades de dinero, que los hace asumirse como parte de una élite y considerar su trabajo como un bien universal (cuando Facebook no necesariamente es algo que hace mucho bien y sirve desinteresadamente a la comunidad, como sugiere su CEO).