*

X

Tu celular te está matando: lo que no quieren que sepas de la radiación electromagnética

Por: pijamasurf - 05/22/2014

La industria no quiere admitirlo, pero cada vez existen más pruebas de que la radiación electromagnética producida por los aparatos electrónicos que utilizamos daña nuestro cuerpo
amitai sandy

Amitai Sandy

Puede que nunca lo hayas pensado de esta manera, pero estás formando parte del experimento biológico más grande que haya existido. Por primera vez, la gran mayoría de la población mundial está sosteniendo transmisores de microondas de alto poder (en forma de teléfonos celulares) contra sus cabezas, exponiéndose a niveles de radiación que no conocíamos antes. Los riesgos parecen evidentes, señala Martin Blank en un artículo para Salon, pero aún no sabemos con certeza qué tan grandes son.

Los teléfonos celulares generan campos electromagnéticos y emiten radiación electromagnética. Aún no se tiene claro cuáles serán los efectos de esta radiación, pero sabemos que nos afecta. Entre los potenciales efectos negativos están el Alzheimer y varios tipos de cáncer; el problema es que son enfermedades que pueden tardar muchos años en desarrollarse.

Pero esta radiación no sólo se genera a través de dispositivos electrónicos. De hecho, toda la red eléctrica es un generador de radiación electromagnética en la cual está sumergida 75% de la población mundial de forma continua.

La ciencia de los bioefectos causados por la radiación electromagnética está en ciernes, y los científicos ni siquiera han sido capaces de definir qué constituye un nivel seguro de exposición a esta radiación. Lo que sí se sabe es que toda radiación electromagnética afecta a los seres vivientes. Numerosos estudios han demostrado que la radiación puede causar mutaciones en el ADN. Un estudio israelí encontró que la gente que utiliza teléfonos celulares más de 22 horas al mes tiene 50% más de probabilidades de desarrollar cáncer en las glándulas salivales. Otros estudios muestran que el uso prolongado de celulares aumenta hasta 240% el riesgo de desarrollar tumores del lado de la cabeza en el que se usa el teléfono. También se sabe que los individuos que viven dentro de un diámetro de 400m alrededor de una torre de transmisión por 10 o más años, desarrollan tres veces más frecuentemente cáncer.

Otras investigaciones han demostrado que utilizar un teléfono celular entre 2 y 4 horas al día lleva a una baja de 40% en la cuenta de esperma y que los espermatozoides sobrevivientes muestran reducidos niveles de viabilidad.

marcos chin

Marcos Chin

La radiación electromagnética no sólo afecta a los humanos, sino a toda la naturaleza. Se sabe que puede afectar la habilidad de aves y abejas para navegar. Se cree, incluso, que el aumento de la radiación está vinculado con el colapso masivo de colonias de abejas en todo el mundo. En un estudio, colocar un solo teléfono celular frente a un panal llevó a la rápida y completa desaparición de toda la colonia.

La Dra. Reba Goodman ha encontrado que campos relativamente débiles de fuentes comunes pueden afectar la habilidad de las células para generar proteínas. Siempre se había creído que sólo las formas ionizadas de radiación, como los rayos-X o los rayos ultravioleta, eran dañinas para los humanos, pero que las formas no-ionizadas, por ser más débiles, eran inofensivas. Se sabía que la radiación electromagnética podía generar un aumento en la temperatura del cuerpo pero fuera de esto, durante largo tiempo se creyó durante que era benigna.

El problema es que ahora toda la investigación adquiere un tinte político. Así como ha sucedido con el tabaco, los pesticidas o el fracking, las industrias pagan a los científicos para generar “ciencia” que avale la seguridad de sus productos, además de acosar y bloquear sistemáticamente a todos los científicos que opinan lo contrario. Como señala el Dr. Henry Lai (quien junto con el Dr. Narendra Singh realizó la investigación que demostró los daños causados al ADN por la radiación electromagnética): “muchos de los estudios son hechos solamente para servir como herramientas de relaciones públicas para la industria.”

No sólo las industrias presionan para ocultar los verdaderos efectos de la radiación, sino que la gente misma parece dispuesta a ignorarlos. El gran problema es que, actualmente, el uso de dispositivos que emiten radiación electromagnética es irreversible. Toda la sociedad posterior al siglo XIX se basa en su uso, y el mundo como lo conocemos colapsaría en el momento en que todo el mundo apagara sus computadoras y sus teléfonos.

Nadie quiere regresar al oscurantismo; la solución no está en eliminar los dispositivos móviles, sino en regular a la industria y obligarla a generar tecnología que reduzca sus emisiones de radiación. Es fundamental tener conciencia, a nivel personal, de lo que nos pueden causar estos dispositivos; así controlaremos su utilización y nos daremos cuenta de que no tenemos que ser tan dependientes de ellos.

Te podría interesar:

Desafía tu noción de realidad: ¿qué nos dicen las ilusiones ópticas sobre el cerebro?

Por: Olga Rodriguez Sierra - 05/22/2014

Las ilusiones visuales y las alucinaciones geométricas son dos de los recursos que, además de mostrarnos que la realidad no es siempre lo que parece, han conducido a importantes hallazgos sobre el funcionamiento del cerebro humano

optical-illusion_tokio

El enigma fundamental de la visión biológica es que los estímulos visuales, y la realidad en sí, no son accesibles de forma directa. Desde siglos atrás, George Berkeley, un filósofo idealista, notó que la información plasmada en la retina no tiene una correspondencia unívoca con el mundo exterior; a esto se le conoce como el problema inverso en la óptica (inverse problem in optics). De ahí que las ilusiones ópticas o visuales representen una ventana a los mecanismos neurobiológicos de la visión. En principio, es difícil definir qué es una ilusión ya que, en el sentido estricto, todo lo que vemos es una ilusión. Por ejemplo, la resolución –determinada por la densidad de los fotorreceptores-- en la periferia de la retina es mucho más baja que en el centro de la retina (fóvea); sin embargo, nuestra experiencia subjetiva es que la resolución de nuestro campo visual es uniforme. Por eso, para no rebuscar más este análisis, les ofrezco una definición simple: una ilusión visual es aquella discrepancia sistemática que existe entre lo que se percibe y lo que se puede medir con ayuda de algún aparato.

Pero, ¿cuál es la utilidad de estudiar las ilusiones visuales? Hasta ahora, ninguna ilusión visual ha podido ser explicada por completo de forma mecanicista. No obstante, los neurocientíficos concuerdan en que pueden proporcionar claves importantes sobre la arquitectura y fisiología cerebrales. Una aproximación para entender las ilusiones es en función de las limitaciones neurobiológicas o errores de filtrado de las áreas sensoriales, que resultan en la transmisión de errores a las áreas cerebrales encargadas de interpretar la información. Por ejemplo, la ilusión de la cuadrícula Hermann consiste en percibir manchas grises ilusorias en las intersecciones de la cuadrícula blanca en el fondo negro (ver figura). Esta ilusión puede ser explicada parcialmente mediante la interacción lateral inhibitoria y excitatoria entre las neuronas. Este patrón específico de conectividad permite realzar el contraste en la imagen, pero también puede producir ilusiones perceptuales.

HermannGrid

Otro caso son las ilusiones de imágenes fantasma o residuales; parte de la explicación proviene de la forma antagónica en que las señales tricromáticas son procesadas (verde vs rojo, azul vs amarillo, blanco vs negro). Una consecuencia natural de este procesamiento antagónico es la idea de que existen poblaciones de neuronas en competencia. Cuando una subpoblación de neuronas se activa por tiempo prolongado, esta se “fatiga” y logra que la población neuronal antagónica domine la experiencia perceptual de forma temporal. Haz la prueba: observa durante al menos 20 segundos el pájaro verde; después fija tus ojos en la jaula y verás cómo aparece una ilusión residual de un pájaro rojo. También se pueden obtener imágenes residuales o fantasma con movimiento; tal es el caso de la ilusión de la cascada.

jaulaOtra aproximación al estudio de las ilusiones visuales nos dice que el reto principal a través de la evolución ha sido resolver el problema inverso en la óptica de forma empírica. A través de millones de años, las estrategias probadas mediante ensayo y error que han resultado exitosas se incorporaron al sistema visual. La consecuencia de generar experiencias perceptuales con una base estadística es que lo que se ve no necesariamente corresponde a las características físicas del estímulo; más bien, corresponde al significado empírico del estímulo. En otras palabras, las expectativas que tenemos sobre las cosas que vemos influyen en la forma en que las percibimos. La ilusión de la cara hueca, en donde percibimos tanto el lado cóncavo como el convexo como una cara normal convexa --incluso cuando está rotando--, nos proporciona un ejemplo maravilloso de cómo la experiencia empírica más relevante (la percepción de una cara) gana sobre el contexto disonante (verla hueca y rotando). Haz la prueba en el video. Bajo esta postura, las ilusiones visuales no reflejan una inadecuada o imperfecta función visual, sino una marca distintiva de su estrategia central. De esta forma, nuestra experiencia del mundo se encuentra bajo un velo de apariencias; está correlacionada con la realidad sólo porque ha habido suficiente información empírica acumulada durante millones de años. Es interesante destacar que los pacientes esquizofrénicos no son susceptibles a la ilusión de la cara hueca, lo cual puede dar pistas para entender la psicopatología, así como marcadores conductuales para su diagnóstico.

Lo expuesto anteriormente ejemplifica cómo las ilusiones ópticas pueden guiar la formulación de nuestras hipótesis. Particularmente ahondé acerca de cómo los estímulos exteriores nos informan sobre los mecanismos neurobiológicos del sistema visual. En un ejercicio más inusual, algunos científicos se han preguntado si las alucinaciones geométricas comunes después de consumir drogas psicodélicas se correlacionan con el patrón de conectividad de nuestras neuronas. En 1920, Heinrich Klüver notó que existían formas geométricas que se repetían durante las alucinaciones producidas por mescalina. Klüver las clasificó en cuatro formas constantes: túneles y embudos, espirales, enrejados y telarañas (ver figura). Actualmente, existe evidencia de que estos patrones alucinatorios se originan en la corteza visual primaria (V1). El reto computacional fue encontrar un mapa en 2D que reflejara los patrones anatómicos ya descritos para la retina y la corteza visual primaria, y que pudiera reproducir las formas constantes propuestas por Klüver. Los matemáticos Jack Cowan, Bard Ermentrout y posteriormente Paul Bressloff propusieron dicho mapa; en él se transforman las coordenadas de la corteza visual primaria en coordenadas polares en la retina. En este modelo, las alucinaciones geométricas corresponden a franjas de activación en la corteza visual primaria determinadas por su arquitectura anatómica, lo cual sugiere que el efecto de las drogas psicodélicas saca a la red neuronal de su equilibrio y desencadena patrones de actividad espontáneos entre las neuronas excitatorias e inhibitorias, que finalmente se estabilizan en patrones periódicos de activación cortical, generando estructuras geométricas en el campo visual.

[caption id="attachment_77567" align="aligncenter" width="199"] Imagen utilizada con permiso del Dr. Paul Bressloff[/caption]

Hasta el momento, todavía carecemos de explicaciones para incontables ilusiones visuales y experiencias alucinatorias; indudablemente, éstas seguirán inspirando a futuras generaciones de neurocientíficos. Su estudio nos revela que la “realidad” está siendo constantemente reconstruida por nuestro cerebro, y que las sensaciones evocadas por estímulos exteriores sólo pueden ser posibles mediante el acoplamiento que existe entre nuestro cerebro y el mundo exterior.

Twitter de la autora @hjolko