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Corrupción en Brasil 2014: el lado oscuro del jogo bonito

Por: Jimena O. - 05/20/2014

El estadio Mane Garrincha de Brasilia es el segundo más caro del mundo; sin embargo, la ciudad no tiene un equipo de futbol local

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La Copa del Mundo Brasil 2014 está a la vuelta de la esquina, pero no todos están tan emocionados por que empiece la magna fiesta del balompié mundial: Associated Press ha publicado un reporte en donde se dan a conocer los altísimos costos de los preparativos y la corrupción rampante que ha imperado desde hace años en Brasilia, y que culmina con la construcción del segundo estadio de futbol más caro del mundo en una ciudad sin equipo local.

Y es que el estadio Mane Garrincha en Brasilia tuvo un costo de unos 900 millones de dólares, apenas por detrás del estadio más caro jamás construido, el de Wembley en Inglaterra, que costó 1.25 mil millones de dólares. Ni siquiera se trata de una inversión a largo plazo para la ciudad, pues Brasilia ni siquiera tiene un equipo profesional de soccer local.

Auditores citados por AP afirman, por ejemplo, que el costo de transportación de las gradas tenía un presupuesto de 4,700 USD, pero el consorcio encargado (Andrade Gutierrez) de la construcción cobró 1.5 millones al gobierno brasileño, 318 veces el costo original.

Andrade Gutierrez se hizo de hasta 1/4 del presupuesto asignado a la copa del mundo (que suma un total de 11.5 mil millones de dólares) gracias a que en 2008 la empresa contribuyó con más de 70 mil dólares para los costos de elecciones municipales, según AP. Cuando se supo qué ciudades serían sedes de la Copa del Mundo, Andrade Gutierrez aumentó sus contribuciones a 37.1 millones, lo que según AP es una clara mancuerna de corrupción entre la empresa y el gobierno local.

Y es que los políticos brasileños (como la mayoría, por otro lado) no son de fiar: según el grupo independiente Focus on Congress, 40% de los miembros del Congreso en Brasil están siendo investigados por diversos delitos, entre los que el lavado de dinero y malversación de fondos no son los más graves.

A pesar de eso, la Copa del Mundo llegará nuevamente y se irá al poco tiempo, dejando una ciudad con un estadio perfectamente inútil, además de una muestra más de la rampante corrupción que asola las finanzas públicas en el continente. El jogo bonito tiene facetas lamentables.