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10 obras distópicas indispensables para entender el mundo en el que vivimos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/30/2014

La distopía es lo contrario a la utopía, ese paradisiaco no-lugar que nos resultaría imposible alcanzar. La distopía, por el contrario, es lo posible, lo que subyace al orden del mundo en el que vivimos

Al parecer, la palabra “distopía” fue utilizada por primera vez en 1868 por John Stuart Mill, quien ya llevaba en su acervo una palabra menos afortunada concebida por su mentor Jeremy Bentham 50 años antes: cacotopía. Ahora, 146 años, dos guerras mundiales e incontables avances tecnológicos después, el arte de la distopía se acerca cada vez más a ser un tipo de profecía.  

En su momento, Un Mundo Feliz fue llamada por H. G. Wells una “traición a la ciencia”. No se podía tolerar tal criticismo a la cultura farmacéutica que se encargaba de “salvar vidas”. Sin embargo, años después, en su crítica a las utopías de Wells, Huxley parece mucho más atinado para describir el mundo en el que vivimos.

Al principio las narraciones distópicas se movían silenciosas, en el fondo, como el subgénero de un subgénero, pero poco a poco han ido conquistando irremediablemente la imaginación del público, pasando de ser discretas novelas a ser grandes producciones de Hollywood.

La distopía es una visión hiperbólica, una exageración que muestra lo que podría ser. Esa es su debilidad y su fuerza: logra mostrarnos con toda crudeza cómo los sistemas de dominación se van perfeccionando para subyugar nuestra individualidad, pero la realidad es más sutil, no muestra los colmillos, es cada vez más como una distopía que se esconde detrás de una brillante envoltura de utopía.

Este es apenas el inicio de una lista de obras indispensables para abrir los ojos a las atrocidades del mundo en el que estamos viviendo:

1. 1984 (1948)

George Orwell

Quizá este sea el texto distópico más famoso que existe. La historia sigue de cerca a Winston Smith, un hombre cualquiera viviendo en el mundo controlado y opresivo de la posguerra. Tan sólo pensar en contra del Partido es considerado un “crimen del pensamiento”. No hay más escapatoria que amar incondicionalmente al Gran Hermano.  

 

2. El Proceso (1925)

Franz Kafka

En este mundo incompleto creado por Kafka a principios del siglo XX, se presume a la gente como culpable. ¿De qué? Josef K. es acusado de un crimen indefinido que no sabe en qué momento cometió. Paso a paso, va siguiendo un interminable y laberíntico proceso que lo va agotando hasta robarle la última gota de vida.

 

3. Un Mundo Feliz (1932)

Aldous Huxley

Originalmente, Huxley buscaba burlarse de algunas de las historias utópicas de H. G. Wells, creando un futuro donde una sociedad de castas es reforzada por la capacidad de generar mejoras genéticas en los fetos. Este mundo es una utopía irónica, la guerra y la pobreza han sido erradicadas, por fin todo el mundo es feliz. Pero este estado solo se ha alcanzado al eliminar las estructuras humanas más básicas, como la familia, la diversidad cultural, el arte y la filosofía.

 

4. Fahrenheit 451 (1953)

Ray Bradbury

Guy Montag es un bombero, lo que en esta versión alterada de Estados Unidos significa que tiene la tarea de quemar cualquier libro no autorizado (lo cual quiere decir casi todos los libros existentes). En este mundo que se parece tanto al totalitarismo stalinista o hitleriano sólo algunas obras muy breves están disponibles para el público y el flujo de realidad disponible a través de los televisores es estrictamente controlado. A lo largo de la historia, Montag se da cada vez más cuenta de las atrocidades que su sociedad está cometiendo y, eventualmente, se une a un movimiento de resistencia que memoriza libros para poder pasarlos a las generaciones futuras.

 

5. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) (Blade Runner)

Phillip K. Dick

En 1992, una guerra global ha dejado al planeta consumido por un envenenamiento por radiación. Casi todos los animales no humanos se han extinguido. Mientras algunos humanos han escapado del planeta junto con sus sirvientes robots, el resto se encuentra muriendo lentamente, medicándose a complacencia. Rick Deckard, un caza-recompensas, vive de cazar y eliminar androides que se han vuelto lo suficientemente sensibles como para hacerse pasar por humanos. Inevitablemente, el encuentro de Deckard con los androides termina llevándolo a la pregunta: ¿qué es lo que hace humanos a los humanos y porqué habrían de valer más que los androides?

 

6. Distrito 9  (2009)

Neill Blomkamp

La adaptación de Blomkamp de su corto de 2005 Alive in Joburg es una alegoria al apartheid en la que unos aliens que aterrizan en Sudáfrica son capturados por militares, recluidos en campos de concentración y tratados como inmigrantes infrahumanos. La historia sigue a tres de los aliens mientras intentan escapar de sus captores y regresar a casa. 

 

7. Antiviral (2012)

Brandon Cronenberg

Imagina una realidad en la que, de pronto, el culto a las celebridades llegara al punto en que los fans quieren sentirse tan cerca de sus ídolos que comprarían una de sus enfermedades y se la inyectarían, o irían a alguna carnicería para comprar uno de los pedazos de su carne de estrella de Hollywood creada genéticamente. 

 

8. Niños del hombre (1992)

P. D. James

¿Cómo sería el futuro de la humanidad si, por alguna extraña razón, los hombres perdieran la capacidad de concebir? Enfrentados a la inminente extinción de la especie, hundidos en una guerra inacabable, los gobiernos reparten Quietus, un medicamento para suicidarse sin dolor. La acción sucede en Londres, en 2027. El hombre más joven del mundo (de 18 años) acaba de ser asesinado. En medio del caos, un grupo “terrorista” intenta mantener oculto el embarazo de una joven negra, el primero en casi dos décadas. Theo Faron, un antiguo activista, tiene entonces la misión de llevar a la joven madre con una organización llamada Proyecto Humano, la cual parece ser su única esperanza. Esta increíble película fue realizada por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón. 

 

9. Ghost in the shell (1989)

Masamune Shirow

Motoko Kusanagi es una detective encargada de perseguir crímenes tecnológicos. Su cuerpo y su cerebro han sido sustituidos por un soporte mecánico; es un ciborg, pues aún conserva su Ghost, su identidad, eso etéreo que genera la autoconciencia y que puede migrar de un cuerpo a otro. Sin embargo, es ineludible el conflicto de ser más máquina que un ser humano. Kusanagi debe perseguir a un criminal conocido como "Puppet Master", el cual es un peligroso ghost hacker, alguien capaz de irrumpir y tomar control de la mente de los otros.

 

10. 12 Monos (1995)

Terry Gilliam

Esta película basada en La Jeteé, un corto francés de Chris Marker, relata la historia de James Cole, un convicto que vive en un futuro postapocalíptico. En 1996, la superficie del planeta es azotada por un virus tan poderoso que los humanos se ven obligados a refugiarse bajo tierra. Para ser liberado, Cole se ofrece para ser enviado al pasado para recolectar información sobre el virus, el cual se cree que fue liberado por una organización terrorista conocida como el Ejército de los Doce Monos. 

 

Por supuesto, hay muchas obras más que hablan de la distopía. ¿Cuáles agregarías a la lista?

 

Imagen principal: Kilian Eng

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¿Por qué los aficionados japoneses limpiaron el estadio al finalizar el partido Japón-Costa de Marfil?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/30/2014

Luego de ver caer a su selección en su primer partido en el Mundial de Brasil 2014, aficionados japoneses fueron fieles a su hábito de limpiar de basura el estadio antes de irse

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En Occidente asociamos poco al futbol con Japón, creyendo de antemano que no se trata de un deporte popular allí; sin embargo, esto no es así. Desde mediados del siglo XIX, el futbol llegó a Japón y tuvo un notable éxito, al grado de que, en la actualidad, cuenta con una afición que lo mismo se expresa en los estadios que en la práctica cotidiana del deporte.

Pero esto no es todo. Otra costumbre que podría sorprendernos en estas latitudes del mundo es que los japoneses que asisten a un encuentro deportivo están habituados a recoger la basura cuando éste finaliza. Sin duda, esto a muchos nos parecerá asombroso y quizá, incluso, nos cause un poco de vergüenza darnos cuenta de que no es un impulso casi natural, pero para los japoneses es común.

De ahí que el mundo esté impresionado con el comportamiento de los aficionados de Japón que asistieron al partido que su equipo disputó con la selección de Costa de Marfil en el marco del campeonato que se celebra en Brasil. Si bien su equipo perdió con un marcador de 2-1, ello no les impidió seguir su costumbre y pasearse entre las gradas para limpiar el lugar.

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El gesto fue aplaudido por medios locales e  internacionales y, a través de las redes sociales, por personas que fueron testigos de la acción.

ACTUALIZACIÓN: En el Mundial de Rusia 2018 los japoneses volvieron a quedarse a limpiar después del partido