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Los animales pueden ver en los cables eléctricos explosiones de luz ultravioleta

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/15/2014

Investigaciones han descubierto recientemente que muchos animales son capaces de ver explosiones de luz ultravioleta en el cableado eléctrico, donde nosotros solo somos capaces de escuchar algún zumbido.

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Se ha vuelto una impactante revelación el hecho de que científicos estén descubriendo que la mayoría de los animales pueden ver pulsaciones de luz ultravioleta producidas por líneas de cableado eléctrico. Dado que estos flashes son frecuentemente aterradores, deben estar afectando negativamente a la vida salvaje alrededor del mundo.

La sensibilidad a los rayos UV es común entre insectos y aves, pero ahora estamos aprendiendo que lo mismo puede ser dicho respecto a muchas especies de mamíferos, exceptuando a los primates. Nosotros no podemos ver la luz ultravioleta, pero al menos 40 especies de mamíferos sí pueden, entre ellos el ganado, los perros, los gatos, los hurones, los renos, los erizos, los murciélagos y los okapis. Estos animales se han adaptado a condiciones nocturnas o a la poca visibilidad de los inviernos árticos y tienen una característica especial que los primates no tenemos: un pigmento visual que se vuelve sensibles a longitudes alrededor de los 400 nanómetros. Lo que es más, algunos animales pueden procesar rayos UV sin ese pigmento cuando tienen ojos que pueden reaccionar a ciertas longitudes de onda.

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Las cámaras UV pueden detectar las descargas de los cables de luz, pero se cree que el rango de visión de los animales les hace ver estos efectos con mucha mayor intensidad.

Ahora se empieza a descubrir por qué algunos animales buscan evitar las zonas donde se encuentra el cableado eléctrico.

El Dr. Nicolas Tyler, de la Universidad Ártica de Noruega, dice que los flashes ocurren aleatoriamente en el tiempo y el espacio. Además señala que “la pérdida y la fragmentación del hábitat por la infraestructura es un principio global que amenaza la biodiversidad”, normalmente se señala a las carreteras como puntos de quiebre que separan ecosistemas, pero hasta ahora no se pensaba que eso pudiera pasar con las líneas de luz, pues pueden estar interrumpiendo rutas migratorias y destruyendo lugares de anidación y apareamiento.  

Una solución podría ser recubrir los cables de algún material no conductor. Esto ayudaría incluso a hacer más eficiente el transporte de la energía, pues las emisiones ultravioleta son causadas por la electricidad que salta ionizando el aire que rodea los cables. Nosotros no podemos ver esto, pero podemos escuchar el zumbido y los chasquidos que estas pequeñas explosiones generan.

Cada vez es más obvio que lo que los humanos vemos, olemos y escuchamos es sólo una pequeña parte de lo que otros animales pueden percibir.

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Los lémures son considerados sagrados en Madagascar por la población antigua —su nombre significa fantasma o ancestro. Para aquellos que gustan de los lémures y las drogas, recomendamos la novela El Fantasma Accidental, de William Burroughs, ubicada en Madagascar, donde los lémures son los fantasmas ocasionales que atraviesan el campo visionario de un capitán británico con un afición al yagé. La novela acaba en un canto ecológico fúnebre del planeta, entre virus y conspiración, pero siempre con un alianza de ternura espectral con los lémures.