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José Merino y Darío Ramírez realizaron un estudio sobre las portadas de los periódicos impresos durante el año pasado: encontraron que 52.4% de la información de las portadas en estos diarios está basada en dichos.

PeriódicosEn periodismo se le considera "dicho" a las declaraciones emitidas por una persona, organización o institución, que son utilizadas como fuente para advertir o afirmar algo. Este recurso ha sido comúnmente usado como un medio de referencia, sobre todo cuando los personajes entrevistados tienen una pertinencia importante en el tema tratado. ¿Pero qué sucede cuando se emite como una noticia lo que, finalmente, es mera opinión? ¿Cuántas personas absorben la información de los encabezados sin haberse percatado de que se trataba de un punto de vista y no de un hecho?

La práctica anterior no es exclusiva de México: influyentes medios los hacen, tal como la revista Forbes, que publicó recientemente un artículo titulado "Los diez mexicanos más corruptos de 2013", cuyo encabezado respondía a la percepción de algunos académicos y amigos de la autora de la nota.

Aunque podría decirse que cualquier dato sobre un tema pertinente es información, es evidente que presentar una declaración como noticia, sin contar con los hechos que respalden tal aseveración, es una deficiencia.

Al respecto, José Merino y Darío Ramírez realizaron una investigación, que incluyó un minucioso monitoreo, para determinar la proporción entre noticias fundadas en hechos y aquellas respaldadas 'solo' por dichos, en cuanto a las primeras planas de los principales diarios impresos de México. El trabajo, que fue publicado en la revista Nexos, arrojó interesantes conclusiones, entre ellas: “Del total del espacio de las portadas que es clasificable, 52.4% se basa en “dichos”. Es decir, “más de la mitad del espacio efectivo de nuestras portadas se dedicó a notas que se basan exclusivamente en declaraciones de una sola persona, institución u organización, sin un solo elemento informativo adicional que dé contexto o pondere la declaración”.

Sobre los principales diarios impresos del país en porcentajes de distribución de la portada, advierten: “Los 'dichos' acapararon 52% de El Sol de México, 37% de Milenio, 36% de La Jornada, 33% de Excélsior, 27% de El Universal y 20% de Reforma.

El artículo concluye finalmente que “No hay un solo mes en el que el promedio entre diarios del espacio dedicado a 'dichos' no sea superior a aquel dedicado a 'hechos'".

Este estudio resulta pertinente para dimensionar la importancia de analizar las fuentes de las notas que leemos y, en el mejor caso, lejos de generarnos un rotundo escepticismo, al menos, podría ayudar a formarnos un criterio que dimensione la información cuando se trate de dichos.

Twitter de la autora: @anapauladeltd 

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Estudio: El amor hace las cosas más dulces

Por: pijamasurf - 02/07/2014

Pensar en el amor es capaz de modificar nuestra percepción de la realidad y hacerla más dulce.

kissesLa neurociencia nos ha hecho ver que el amor puede verse como una droga, un coctel neuroquímico que altera nuestra percepción del mundo. Esta concepción del amor como un fenómeno neurológico tiene varias acepciones. Por una parte el enamoramiento, dicen los científicos, en su estimulante velocidad puede compararse con el consumo de cocaína. El amor, según muestra un nuevo estudio publicado en la revista Emotion, le da un sabor más dulce a la cosas, materializando la metáfora ampliamente difundida que relaciona al amor con la dulzura.

Investigadores de la Radboud University Nijmegen en Holanda se dieron a la tarea de probar si  las metáforas utilizadas en el lenguaje para describir el amor, asociadas con la dulzura, podían aplicarse a la realidad. En el estudio se le pidió a estudiantes que escribieran una experiencia sobre el amor romántico, los celos o algo neutral. Luego los participantes tuvieron que probar Ribena Pastilles (dulces de goma agridulces) y chocolates Meji Morinaga (también agridulces). Para perfeccionar el estudio los investigadores tuvieron que comer dulces por semanas hasta encontrar los que tenían un sabor equilibrado entre estos espectros de sabor.

Los resultados mostraron que aquéllos que habían imaginado y escrito experiencias románticas evaluaron las golosinas como más dulces que aquéllos que habían escrito sobre los otros temas.

Se hizo otro experimento en el que se utilizó agua destilada en vez de dulces para ver si el amor no era un emoción que hacía que las personas fueran sensibles al azúcar. Los resultados mostraron que de nuevo el amor hizo que el agua —que supuestamente era una nueva bebida— supiera más dulce, aunque no tenía ningún sabor.

El hecho de que los celos no afectaron los sentidos, revela según los investigadores que las metáforas deben de ser profundas y apoyarse en experiencas. El vínculo entre el amor y la dulzura podría remontarse a la infancia, cuando los niños reciben dulces y leche de sus madres.

 

[Scientific America]