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El brillante y vital comediante Bill Hicks murió un 26 de febrero, con él una de las críticas más agudas a la sociedad capitalista, militarizada y cínicamente antidrogas.

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Bill Hicks murió el 26 de febrero de 1994 a los 32 años de edad, al fallecer perdimos no sólo a uno de los mejores comediantes de stand-up de la historia, también a uno de los más cautivadores filosófos de la cultura pop. Hicks vivió una vida en el carril de alta velocidad, llena de excesos y sabiduría, siempre con el corazón en la mano.

La conciencia de que los medios programan nuestros cerebros, las corporaciones nos hacen consumir cosas que no queremos, alienándonos en el proceso, y los políticos son sólo títeres de un sistema que beneficia a una élite (a la cual sólo le interesa que sigamos consumiendo y viendo televisión), temas muy serios, se convertían en Hicks en la materia de un humor catártico. Un doble filo: no sólo reíamos, entendíamos los entretelones de nuestra existencia y aprendíamos a burlar el control, escapándonos de este orden de las cosas. El comediante toma el rol del juglar quien, ya que lo dice en broma, es el único que se puede burlar del reino y poner el dedo sobre la llaga —un juglar que busca asesinar suavemente al rey, no ya con la revolución de las masas, sino con la del individuo.

No conspiranoia o autosuperación barata, inteligencia en una de sus más claras manifestaciones: humor, simpatía, la capacidad de subvertir las cosas. Según Lee Camps, uno de sus herederos, Hicks "cuestionó todo y obligó a las personas a pensar por sí mismas y  no estrangularse con la mediocracia preprogramada", era "una de las pocas personas que les decía la verdad al público".

Queremos compartir aquí algunos de los mejores momentos de Bill Hicks, diatribas iluminadas de sus años en el circuito (cósmico) cómico.

Para los publicistas o empleados de la industria del marketing, Hicks no tiene piedad. “Si trabajas en marketing en publicidad, en serio, no es broma, mátate… es la única forma de salvar tu alma… eres el destructor de todas las cosas buenas, eres el peón de Satán, llenando el mundo de violenta contaminación.”

Y los tipos de marketing le contestan: "Sé lo que Bill está haciendo ahorita, está yéndose por los dólares antimarketing, ese es un buen mercado… se está yendo por el dólar de la indignación, un mercado muy grande, muchas personas sienten eso en tiempos de recesión”. Bill: “Dejen de ponerle un puto signo de dólar a todas  las cosas del planeta". Marketing Guys: “Ah, ya sabemos lo que está haciendo Bill, se está yendo por ese rollo del mercado del enojo, muy inteligente, ya hemos investigado este mercado, hay mucho dinero ahí. Bill es muy inteligente”.

“¿Que hiciste hoy”, le pregunta su esposa a un publicista. “Hoy hicimos comida de arsénico para niños”.

El despertar lisérgico, capital en la vida de millones de jóvenes en el mundo:

Hoy, un  que tomó ácido se dio cuenta de que toda materia es meramente energía condensada a una vibración más lenta. Que todos somos una conciencia experimentándose a sí misma. Que la muerte no existe, la vida es sólo un sueño y somos la imaginación de nosotros mismos. Aquí está Tom con el clima.

En uno de sus más famosos videos, Bill Hicks nos enseña un budismo pop de parques de diversiones que escapa del samsara a través de la conciencia de que la vida es un sueño vs. los agentes de la Matrix que asesinan a los que despiertan.

¿Tiene sentido todo esto? Encontremos el sentido. ¿Tiene sentido mi acto? Yo diría que sí. Pero eso es lo que esperan que yo diga. El  se parece a un  en un parque de diversiones. Y cuando decides subirte, decides que es real porque así de poderosa es nuestra mente. Va de arriba a abajo, da vueltas y vueltas. Tiene emociones y escalofríos  y colores brillantes, es muy ruidoso y es divertido, por un rato. Algunas personas han estado en este paseo por mucho tiempo y empiezan a cuestionarse ¿es esto , o es sólo un viaje? Y otras personas se acuerdan, y se vuelven hacia nosotros, y dicen, “hey, no te preocupes, no tengas miedo, nunca, porque, esto es sólo un viaje…” Y nosotros… matamos a esas personas. Ha, ha, ha “Cállenlo.” “Tenemos mucho invertido en este viaje. Cállalo. Mira mis arrugas de preocupación. Mira mi gran cuenta bancaria  y mi familia. Esto tiene que ser real.” Es sólo un viaje. Pero nosotros matamos a esos buenos tipos que nos trataban de decir eso, ¿te has dado cuenta? Y dejamos a los diablos que corran libres. Jesús asesinado; Martin Luther King asesinado; Malcolm X asesinado; Gandhi asesinado; John Lennon asesinado; Reagan herido. Pero no importa porque: es sólo un viaje. Y podemos cambiarlo cada vez que querramos. Es sólo una opción. Ni esfuerzo, ni trabajo, ni ahorros o dinero. Una opción, ahora mismo, entre el miedo y el amor.

Life is just a ride.

Hang Loose.

Rest in Peace.

Twitter del autor: @alepholo

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El Museo de los Instrumentos Musicales Imaginarios preserva para nuestro deleite un fabuloso catálogo de artefactos que han sido concebidos en la mente y que producen deliciosas melodías inexistentes.

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La música es invisible, llena el espacio y nos provoca innumerables emociones —muchas de las más sublimes— con esa sustancia misteriosa que es el sonido viajando entre electrones y moléculas de aire. La imaginación juega un papel importante en la música, en la forma en la que la percibimos y podemos ser conducidos por el sonido a parajes distantes, a un mundo de anhelos, o en la forma en la que algunos músicos logran encontrar la música, como una matemática, en la misma naturaleza, un lenguaje oculto detrás de la realidad aparente. La imaginación es el más poderoso y refinado órgano de percepción, bisagra entre el mundo terrenal y el mundo celestial. 

En su historia el hombre ha concebido un gran número de instrumentos imaginarios, algunos como una herramienta para poder alcanzar los tonos del cielo, otros para satisfacer la veleidad y la melancolía o simplemente para complacer a alguien querido. En un proyecto que recuerda al Libro de los Seres Imaginarios, de Jorge Luis Borges, los curadores Deidre Loughridge y Thomas Patteson han creado el Museo de Instrumentos Musicales Imaginarios, para albergar digitalmente una nueva categoría de instrumentos: los fictófonos. Estas ficciones aurales existen en la mente compartida como diagramas y descripciones que sólo han producido sonidos en el éter de la imaginación.

El piano gatuno

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En el Libro VI de la Musurgia Universalis de Athanasius Kircher aparece el piano de gatos, inventado por un artista para disuadir la melancolía de un príncipe. Las cuerdas del instrumento eran reemplazadas por colas de gato. Los gatos eran elegidos por sexo y edad para que con su voz pudieran cubrir las diferentes notas. La habilidad del pianista hacía que al infligir dolor a los gatos estos respondían con rápidos y agudos maullidos que luego eran llevados a un  crescendo et rinforzando, creando sonidos que podían avivar al espíritu más afligido y hasta los ratones salían de sus  recovecos a bailar.

Las primeras imágenes de este piano datan de 1600 con una supuesta mención de su uso en el Sabbath de las brujas; Kircher, en cambio, sugiere que se usaba para tratar a los enfermos mentales, en un indicio ya de musicoterapia.

 

Orgasmatron

Este instrumento letalmente erótico, también conocido como "la máquina  excesiva" debutó en el cómic francés Barbarella que luego fue llevado al cine en una película estelarizada por Jane Fonda. En el film, el villano Duran Duran intenta asesinar a la heroína aplicando estimulación sexual extrema con una máquina que opera con un teclado musical. Para fortuna de Barbarella, el aparato se derrite y ella emerge viva solamente derretida de fresco placer. 

Esta máquina, inspirada en el "acumulador orgónico" de Willhelm Reich, que captaba y canalizaba energía erótica en el ambiente, tendría su avatar en la película de Woody Allen, Sleeper, bajo el nombre con el cual pasaría a la posteridad, el "Orgasmatron". 

 

El Libro de los Oídos

En el texto L'Autre Monde: ou les États et Empires de la Lune, publicado póstumamente, Cyrano de Bergerac describe un maravilloso libro lunar, precursor de tecnologías como el walkman o el audiolibro. Invento de una raza de habitantes de la luna que utiliza la música como su principal forma de comunicación.

Al abrir la caja, me encontré con algo metálico, casi como nuestros relojes, llenó de no sé bien qué pequeñas cuerdas e imperceptibles bujías: era un libro, en verdad; pero un extraño y maravilloso libro, que no tenía ni hojas ni letras: era un libro hecho todo para los oídos, y no los ojos.  Porque  cuando alguien intenta leerlo, le da cuerda a la máquina; y su mano entonces encuentra el capítulo que desea oír, y, como de la boca de un hombre o un instrumento musical surgen los distintos sonidos, que los Grandes Lunáticos usan para expresar sus pensamientos, en vez del lenguaje.

 

El Panharmonicon de Gambara

Este instrumento que contenía a toda una orquesta en su versatilidad sonora es narrado por Balzac en Gambara. Este personaje es un genio que "ha peregrinado a las puertas del paraíso" y escuchado las armonías angelicales. Gambara era capaz de producir toda una ópera de su instrumento y deleitar a sus escuchas, llevándolos lo mismo al éxtasis que a la incomprensión. Aunque capaz de producir los sonidos más puros y serenos, el instrumento tenía un aspecto inacabado, como un artefacto en proceso de construcción.

Este Panharmonicon, multiarmónico, ridículo y celestial está inspirado en un instrumento del mismo nombre inventado por Johann Nepomuk Maelzel.

 

El año 2440

En la novela El Año 2440, el novelista Louis Sebastian Mercier imagina a un hombre que despierta 700 años después para encontrar una sociedad utópica. Dentro del "gabinete del rey" yace un instrumento acústico capaz de reproducir sonidos que captan la esencia de cosas tan abstractas como la guerra. Los sonidos son usados de manera didática para hacer que las personas vivan de manera virtual estas experiencias, bajo la noción moral de que el sonido es más apto para causar empatía que lo meramente visual.

 

El espectrófono y el parlamonium

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Estamos aquí lidiando con el fenómeno de distorsión del tiempo, con el cual sin duda estarán familiarizados. El hecho de que, en la luna, siempre se han tomado fotografías es poco digno de mención. El equipo técnico de la Sociedad de Investigación de la Tierra está limitado a tres unidades, las cuales pueden ser operadas tan fácilmente como una máquina para hacer café. Primero tenemos el espectrófono, a través del cual todo lo que pasa en la tierra puede ser visto y oído; el parlamonium, que pueda traducir el tedioso parloteo humano en música para los ciudadanos de la luna que han sido malacostumbrados por la armonía celeste; y un oniroscopio, con el cual los sueños de los terrícolas pueden ser observados. Esto es importante porque el interés en el psicoanálisis es prevalente en la luna.

Walter Benjamin, en su última radionovela, Lichtenberg, describió dos instrumentos imaginarios con una clara veta de ciencia ficción. Aparatos que recuerdan a las investigaciones de Nikola Tesla o a la tecnología apenas esbozada por científicos contemporáneos para traducir los sueños en imágenes.

 

Visiten el Museo de los Instrumentos Imaginarios para conocer instrumentos como "el cuerno supernatural", que tocaba la nota del diablo; las casas de sonido de Sir Francis Bacon; el Direct Mind Access, que permite descargar directamente los sonidos que escuchamos en la mente, o el daguerrotipo de sonido, entre otros.

 

Twitter del autor: @alepholo