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Ecos de la poesía de William Blake se desdoblan con peculiar honestidad en la cinta Dead Man, del director Jim Jarmusch.

 

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Nobody, un enorme indio norteamericano, encuentra a William Blake herido, agonizando lentamente en el bosque cercano al pueblo llamado Machine. Cuando el contador moribundo dice su nombre al enorme indio, éste inmediatamente reconoce el nombre del poeta inglés William Blake, personaje del que el William Blake de esta historia nunca ha escuchado hablar. Esta es la principal y más obvia referencia de Jim Jarmusch en su cinta Dead Man (1995) a la figura y la poesía del bardo inglés (1757-1827). Sin embargo, este Western post-moderno (o anti-Western, como algunos lo han llamado) está lleno de alusiones a la poesía y la gráfica de Blake, algunas más evidentes, como el nombre del protagonista, y otras más oscuras y difíciles de identificar por alguien que no conoce a fondo el trabajo del extraordinario genio inglés. Se trata de una adaptación poco común y ciertamente compleja: a diferencia de la gran mayoría de las adaptaciones cinematográficas que parten de una obra literaria, ésta no surge de una novela o un cuento; parte de una amplia obra poética y gráfica, además de incluir de manera simbólica y alegórica la filosofía, teología y posturas políticas de Blake.

Una de las alusiones más claras y extensas en el guión es al famoso poemario “The Marriage of Heaven and Hell”. Algunas estrofas del poema son dichas por Nobody al contador Blake a manera de advertencia o como consejos para su supervivencia ( “The eagle never lost so much time as when he submitted to learn of the crow.” por ejemplo); el indio cree que el personaje protagonizado por Johnny Depp es, sin duda alguna, la reencarnación del poeta inglés, perdido en el salvaje oeste de Estados Unidos. La voz poética en The Marriage of Heaven and Hell hace un viaje al infierno; de la misma manera, el personaje principal de esta película viaja desde un mundo civilizado a las salvajes tierras sin ley del Wild West. En la primera secuencia de la película, el mecánico del tren pregunta a William Blake por qué viaja tan lejos de casa, por qué viaja hasta el mismo infierno (“all the way out here to hell”). En este momento resulta inevitable para muchos pensar también en La Divina Comedia de Dante. Así también, Cole, uno de los tres matones contratados para encontrar a Blake y capturarlo, advierte a sus compañeros sobre tomar agua estancada: "Expect poison from standing water", una cita extraída del poema Proverbs of Hell, parte del mismo poemario.

La chica que da refugio a William Blake una vez que éste es echado de la fábrica donde supuestamente tendría un puesto como contador, la ex novia del hijo del dueño de la fábrica y vendedora de rosas hechas de papel, se llama Thel. Este nombre que en griego significa “deseo,” hace referencia al poema escrito por Blake “The Book of Thel”, un poema alegórico que expone el abierto rechazo de Blake a la Iglesia de Inglaterra y que algunos han interpretado como un alegoría del amor entre hombre y mujer y su dualidad física/espiritual (por ello es también una alegoría del deseo). Thel es una pastora que pasa el tiempo preguntándose por qué la vida de la primavera llega a su fin y por qué todo tiene un final. Ella es una representación de la fragilidad femenina, un personaje que solamente conoce la inocencia y la eternidad. Así, debe transformarse en un ser mortal para poder entender a los seres que habitan la Tierra. Otro poema relacionado con la breve aparición de este personaje femenino en la película es “The Sick Rose”. La escena donde Thel es asesinada por su antiguo novio, mientras está en la cama con William Blake, tiene un parecido notable con algunas líneas del poema: "O rose, thou art sick!/ The invisible worm/ That flies in the night,/ In the howling storm,/ Has found out thy bed,/ Of crimson joy,/ And his dark secret love/ Does thy life destroy."

Existen dos poemas más que están estrechamente relacionados con la película Dead Man: “Auguries of innocence” y “The Everlasting Gospel”, dichos en momentos por Nobody durante la película e incluidos en algunas de las canciones que conforman su banda sonora, compuesta por Neil Young. Estas canciones contienen extractos de los poemas antes mencionados, recitados por el actor Johnny Depp. En “Auguries of Innnocence”, Blake presenta paradojas que comparan la inocencia y la maldad, lo luminoso en lo oscuro; de la misma manera, los personajes que vemos en esta película son representaciones de inocencia (el contador Blake y Thel, por ejemplo) o representaciones de maldad (Cole, uno de los tres pistoleros contratados para capturara a William Blake “vivo o muerto”). Por otro lado, “The Everlasting Gospel” es citado por Nobody cuando habla sobre Jesucristo con un sacerdote. Para Blake, la figura de Cristo debía ser considerada, entre otras cosas, como “Jesus of the imagination”, un ser energético y poderoso, y no humilde y suave, como muchas veces es descrito en la Biblia.

Así vemos que las alusiones al trabajo y la ideología de William Blake son numerosas e impregnan toda esta película: su historia, sus personajes, diálogos, música y, finalmente, sus símbolos y temas más esenciales. Se trata de una adaptación de poesía a cine, de metáfora a imagen, hecha de una manera magistral por el director norteamericano. Esta película habla sobre el viaje hacia la muerte y la posibilidad de trascendencia, dos temas ampliamente explorados por Blake durante su carrera como escritor y grabador. Por otro lado, la era industrial y sus efectos sobre el hombre y la naturaleza eran fuertes preocupaciones del poeta; dicha época es claramente representada en la película de Jarmusch por el pueblo Machine (cuyo nombre no es una casualidad) y muchos de sus habitantes. Dead Man es una película que retrata con mucha claridad la inocencia y la maldad de los hombres, dos temas clave en la obra de William Blake. Finalmente, una de las doctrinas más importantes de su filosofía es que el hombre debe vivir en su imaginación y no aceptar las limitaciones del mundo físico en el que habita, esto es hermosamente expuesto por el personaje de Nobody, quien guía al hombre muerto hacia el mundo espiritual. Así, durante esta travesía física y metafísica, William Blake terminará por aprender a matar y a “escribir sus poemas con sangre”, como Nobody lo había previsto cuando lo conoció.

Twitter de la autora: @MissMariaaaa

 

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El día en que Mark Twain jugó con la electricidad en el laboratorio de Nikola Tesla (una imagen de 1894)

Por: pijamasurf - 10/20/2013

Un testimonio de finales del siglo XIX nos muestra el milagro de la electricidad según ocurría en el recinto sagrado de Nikola Tesla, un momento en que Mark Twain parece haber sido iniciado en los misterios de esta potencia física.

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Nikola Tesla es, sin duda, uno de los genios de la humanidad más enigmáticos, alguien cuya obra y personalidad se encuentran envueltas en leyendas e historias que lo mismo pintan su excentricidad que un raro altruismo por todo el género humano. Su celibato y vegetarianismo llaman tanto la atención como su proyecto malogrado (u obstaculizado, según algunos) de establecer un sistema que proveyera energía eléctrica gratuita a todo el mundo.

En esta ocasión, sin embargo, compartimos menos una semblanza del llamado “maestro electricista del planeta” que un momento anecdótico que involucra a otro grande de la historia, el escritor estadounidense Mark Twain.

La imagen que acompaña esta nota, difundida recientemente por el sitio Open Culture, muestra a Twain en el laboratorio de Tesla, el cual visitó en la primavera de 1894. Como si hubiera acudido ahí para ser partícipe de la magia o acaso para iniciarse en los misterios de lo que a los otros les parece inexplicable, Twain se encuentra en una habitación oscura sosteniendo una esfera brillante, un artilugio que podría compararse con el legendario Aleph de Borges, un objeto ante el cual se le ve maravillado y confundido, intentando comprender en un instante eterno a qué se está enfrentando. Y al fondo el hierofante, el guardián del secreto, el sacerdote que al final, cuando el iniciado alce la cara todavía desconcertado, solo asentirá, única señal de que el milagro se ha efectuado y se ha transmitido.

Se trata de un registro elocuente que de algún modo recuerda también las palabras de Arthur C. Clarke: “La magia es solo ciencia que no entendemos aún”.

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