*

X
Descubren en el fondo del Océano Pacífico un volcán con una base de 650 km, tan voluminoso como el Monte Olimpo de Marte.

8bkm9ptv-1378464824

Científicos han confirmado que un megavolcán ubicado en el fondo del Océano Pacífico es el más grande del mundo, al menos de lo que se conoce actualmente. El volcán Tamu Massif podría ser incluso tan voluminoso como el Mons Olympus de Marte, considerado el más grande del sistema solar.

El Tamu Massif fue descubierto en 1993 por William Sager y un equipo de la Universidad de Texas A&M (el nombre del volcán lleva las siglas de la universidad unido a la palabra "masivo" en francés). En un principio se estudió la posibilidad de que se tratara de una falla montañosa de múltiples volcanes, pero experimentos recientes confirman que el flujo de lava del volcán emergió de una sola apertura de magma. El volcán mide 4 km de alto (el Monte Olimpo de Marte alcanza 25 km), pero tiene una base de 650 km, casi el tamaño del estado de Nuevo Mexico. Este tipo de volcanes se conocen como "volcanes escudo"  ya que su creación a través de flujos de lava los hace parecerse a escudos de guerrero.

El volcán Tamu Massif se formó hace unos 145 millones de años al este de Japón en un punto donde tres microplacas de la tierra se unen. Sager y su equipo creen que, debido a que gran parte del fondo del océano no ha sido explorado aún, deben de haber volcanes todavía más voluminosos. Verdaderos gigantes dormidos, fuerzas ctonianas en un sueño de eones dignas de las creaturas de Lovecraft.

[Popsci]

Te podría interesar:
Robert Wilson logró esta extraordinaria grabación de unos grillos, la cual evoca un coro de ángeles en la hierba.

¿Cuántos ángeles caben en la punta de un aguja?, reza la frase popular. Muchos de nosotros en la infancia asociamos el canto de los grillos con las estrellas, con noches en las que salíamos al bosque. Los grillos parecen ser tan innumerables como las estrellas; las estrellas parecen ser los ángeles, como decía Borges, ya que son lo único que podemos comprobar que existe en el cielo. Las estrellas, nos dice la sabiduría pitagórica, hacen una música: la armonías de las esferas. Matemáticamente, reduciendo la velocidad de una grabación de grillos, sin ningún otro efecto, Robert Wilson ha conjurado un coro angelical. Los ángeles están en la hierba.

Los grillos producen su emblemático sonido --llamado "estridulación" -- frotando sus alas con sus fémures. Éste, por supuesto, es un sonido sexual. Chirp, Chirp, así soñamos que también hacen las estrellas: onomatopeya del brillo, cintilación sonora.

 Sobre el trabajo de Robert Wilson, dice Tom Waits: "Wilson siempre está jugando con el tiempo. Oí hace poco una grabación de unos grillos. Suenan como un coro, suena como música de los ángeles. Algo brillante, celestial, lleno de armonía y bajos, no podrías creerlo. Como un arrobador coro del cielo, y sólo está ralentizado, no manipularon la grabación para nada".

Twitter del autor: @alepholo