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Cómo leer el firmamento: guía de constelaciones

Por: pijamasurf - 08/06/2013

Una vez que sabes leer las estrellas, puedes saber dónde estas parado y hacer una brújula del cielo. Aquí te ofrecemos algunos sencillos tips para ubicar las constelaciones más importantes.

 starchart

Por milenios los exploradores han utilizado el firmamento como compás, práctica que se ha perdido debido a la tecnología. Pero nunca está de más saber leer los cielos para ubicar tu posición en el mundo. Quizá esta práctica  sirva también para que más personas dediquen tiempo a observar el cosmos y entender las formas de las constelaciones. A continuación algunos consejos para hacer del cielo nocturno tu brújula y compás.

 

1)  Conoce las grandes tres

De acuerdo con la Real Academia Naval, hay 58 estrellas que sirven para la navegación y para encontrarlas necesitas conocer 38 constelaciones distintas. Pero existe un atajo: aprende a localizar tres constelaciones: Cassiopea, Crux y Orión. También trata de tener ubicadas a la Osa Mayor y Osa Menor.

 

2)  Encuentra la Estrella del Norte

Siempre está a menos de un grado del Norte verdadero (o Norte real), así que utiliza a Cassiopea y a la Osa Mayor como tus guías. Busca la parte romboide de la Osa Mayor y pretende que es un cuenco de donde fluye un líquido. El flujo de ese líquido espacial apuntará directamente hacia la Estrella del Norte. Si te topas con una constelación en forma de “W” has ido demasiado lejos. Esa es Cassiopea. Recalcula tu GPS cósmico y sube de nuevo. La Estrella del Norte se encuentra justo entre Cassiopea y la Osa Mayor.

 

3)  Apunta hacia la luna

Si puedes encontrar el garrote o espada de Orión, siguiendo su punta encontrarás el Sur. Alternativamente, si hay luna creciente, dibuja una línea imaginaria entre sus puntas y síguela hacia el horizonte. Eso te guiará hacia el hemisferio sur.

 

4)  ¿Estás debajo del Ecuador? No importa

La Estrella del Norte no es visible debajo del Ecuador, pero en cambio puedes buscar la constelación Crux, que se parece a un papalote. Si dibujas una línea desde arriba hacia abajo del papalote, esta te apuntará al Sur.

 

5)  Muévete como una estrella

Como el Sol, las estrellas se mueves de Este a Oeste. Al rastrear su trayecto por el cielo podrás saber hacia qué lado estas mirando. Para algo más preciso, mira el cinturón de Orión. La estrella del lado derecho del cinturón –Mintaka— sale cerca del Este verdadero y se pone (o se mete) cerca del Oeste verdadero.

 

6)  Haz una prueba

¿Olvidaste memorizar las constelaciones? Hay una manera sencilla  de arreglarlo. Coloca dos palos con nueve metros de distancia entre ellos. Ahora escoge una estrella; la estrella que quieras. Alíneala con la parte de arriba de ambos palos, como si estuvieras viendo a través de una mirilla de rifle. La rotación de la tierra hará que la estrella “se mueva”. Si se mueve a la izquierda, estas mirando al Norte. Si se mueve a la derecha, estás mirando al Sur. Si sube, estás viendo al Este. Si se hunde, al oeste.

 

 

[MentalFloss]

                                      

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Colonias de bacterias forman imágenes psicodélicas repletas de color (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/06/2013

A través de organismos microscópicos o gigantescos como galaxias, el ente móvil y orgánico que llamamos por comodidad Naturaleza parece replicar y reproducir sus formas: Eshel Ben-Jacob, físico biológico y artista de la Universidad de Tel Aviv, ha manipulado distintas clases de bacterias para formar intricadas y cautivadoras imágenes.

Uno no suele asociar una bacteria con algo artístico, pero ese es precisamente el trabajo de los artistas: enseñarnos a mirar. Einstein, Newton, Kepler, Mendel o Darwin nos enseñaron a mirar de un modo nuevo el mundo natural. Aunque salvando las distancias, el trabajo de manipulación bacteriológica de Ben-Jacob plantea una manera de acercarse a la contemplación del crecimiento de las bacterias desde una perspectiva que recuerda más a un viaje de LSD que a un libro de biología de secundaria.

En sus propias palabras, Ben-Jacob describe así su trabajo:

Las bacterias deben mantener un orden, pero también deben mantenerse flexibles; así, cuando las condiciones cambian, pueden adaptarse mejor al medio ambiente. Tenemos afinidad por cosas que combinan ambas, orden y desorden. Si analizas la música clásica es lo mismo. Las cosas que nos gustan y cautivan son las cosas que presentan esa mezcla. (...) Incluso sin saber nada [de bacterias] puedes sentir que hay algo dramático ocurriendo.

[Smithsonian]