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Colonias de bacterias forman imágenes psicodélicas repletas de color (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/07/2013

A través de organismos microscópicos o gigantescos como galaxias, el ente móvil y orgánico que llamamos por comodidad Naturaleza parece replicar y reproducir sus formas: Eshel Ben-Jacob, físico biológico y artista de la Universidad de Tel Aviv, ha manipulado distintas clases de bacterias para formar intricadas y cautivadoras imágenes.

Uno no suele asociar una bacteria con algo artístico, pero ese es precisamente el trabajo de los artistas: enseñarnos a mirar. Einstein, Newton, Kepler, Mendel o Darwin nos enseñaron a mirar de un modo nuevo el mundo natural. Aunque salvando las distancias, el trabajo de manipulación bacteriológica de Ben-Jacob plantea una manera de acercarse a la contemplación del crecimiento de las bacterias desde una perspectiva que recuerda más a un viaje de LSD que a un libro de biología de secundaria.

En sus propias palabras, Ben-Jacob describe así su trabajo:

Las bacterias deben mantener un orden, pero también deben mantenerse flexibles; así, cuando las condiciones cambian, pueden adaptarse mejor al medio ambiente. Tenemos afinidad por cosas que combinan ambas, orden y desorden. Si analizas la música clásica es lo mismo. Las cosas que nos gustan y cautivan son las cosas que presentan esa mezcla. (...) Incluso sin saber nada [de bacterias] puedes sentir que hay algo dramático ocurriendo.

[Smithsonian]

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Multihomicida juvenil se convierte en profesor de psicología con nueva identidad

Por: pijamasurf - 08/07/2013

Las historias de crimen y redención pueden hacer que nos preguntemos sobre la manera en que las instituciones alientan o frustran las vidas de las personas, pero también sobre cómo las personas pueden cambiar --si la sociedad no se entera.

James-Wolcott-aka-Prof.-James-St.-James

Una cálida noche de verano en 1967 a las afueras de Austin Texas, James Wolcott de 15 años le disparó a su madre, a su padre y a su joven hermana sin ninguna razón aparente. Medio siglo después, el tirador es un reputado académico y jefe del departamento de psicología de una prestigiosa universidad.

Si el relato de la absolución y la redención aún son posibles en este mundo, probablemente James Wolcott (que cambió su apellido a St. James, tal vez demasiado sintomáticamente) ilustraría a la perfección esa posibilidad; o tal vez un arranque de violencia gratuito es solamente parte del inventario de posibilidades dentro de cada conciencia humana, que puede manifestarse o no.

Sin embargo, el crimen de juventud de Wolcott tuvo un profundo impacto en la comunidad. Su padre, el doctor Gordon Wolcott, era jefe del departamento de biología en la Southwestern University en Georgetown, Texas; su madre, Elizabeth, tenía una vida muy activa en la iglesia local, mientras que su hermana, Libby, sólo tenía 17 años. La familia llegaba de un paseo cuando James, después de inhalar pegamento, cogió un rifle calibre .22 hizo fuego al menos en dos ocasiones contra cada miembro de la familia.

Luego de esconder el arma salió a la carretera, hizo que un auto frenara y les contó que alguien había matado a su familia. Parecía histérico, según los testigos. Pero en los interrogatorios posteriores James admitió haber planeado el crimen al menos una semana atrás.

En el juicio que siguió fue declarado no culpable debido a un diagnóstico de inestabilidad mental (esquizofrenia paranoide) y recluido en una institución mental durante seis años, de donde salió a la edad de 22 para no dejar rastro. Hasta ahora.

James Wolcott en algún punto cambió su nombre a James St. James. Hoy es jefe del departamento de psicología en la universidad de Millikin, quienes afirmaron no estar al tanto del pasado del profesor, quien ha servido en la institución durante 27 años. Algunas preguntas quedan en el aire: ¿es posible una redención total luego de un crimen tan terrible? Dado el particular caso de St. James, ¿la sociedad debería olvidar los pecados de juventud de un hombre y permitirle reintegrarse a ella?

Por su parte, la comunidad de Millkin no tiene más que cosas buenas que decir acerca de St. James: ha ganado varios premios como profesor y ha servido de mentor y consejero a cientos de alumnos. Este caso recuerda al del falsificador Frank Abagnale Jr., quien durante los 60 cobró millones de dólares en cheques falsos, cambiando de identidad continuamente. Tal vez la identidad -como la locura- no sean entidades fijas, sino que cambian continuamente. Lo que preocupa a algunos críticos es que en alguno de esos cambios James St. James vuelva a ser James Wolcott, es decir, que el respetado profesor recuerde de pronto al niño problema.

[AI]